11 Mar 2013
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:aborígen, amerindio, cherokee, Estados Unidos, historia, integración

Los cherokee vivían en comunidades pequeñas cerca de los ríos, en aldeas con casas de madera y su lengua era el iroqués. Cada tribu tenía dos jefes, uno para la paz y otro para la guerra, aunque las decisiones se tomaban de forma democrática. Vivían en el sureste americano, en una región del tamaño de Andalucía.
Era una sociedad matrilineal, y el parentesco se tomaba de la familia de la madre. Únicamente se permitía el matrimonio entre miembros de distintos clanes. Era una nación pacífica que tan sólo empezó a tener conflictos con la llegada de los hombres blancos, con los españoles primero (año 1.540) y con Estados Unidos después.
Ésta siempre fue la más prooccidental de todas las naciones amerindias. No vivían en tipis ni arrancaban cabelleras. En el siglo XVIII eran una democracia y hasta tenían constitución y leyes propias. En esta época el jefe Sequoyah inventó un sistema de escritura para el idioma cherokee y hasta se llegó a publicar un períodico.
Pero con la fiebre del oro, Washington les robó sus tierras. Se les sacó de Georgia para reasentarlos en Oklahoma y Arkansas. De 1.831 a 1.838 17.000 nativos fueron forzados a andar un éxodo de 1.200 km. 4.000 de ellos murieron por el camino. Aquello fue su «Sendero de lágrimas». Una minoría fue a Carolina del Norte.
Esta última se ha hecho rica, gracias a que su territorio fue declarado Parque Nacional de las Montañas Great Smokies y esto genera mucho turismo. En Oklahoma está la Nación Cherokee, donde reside el grueso de los 320.000 nativos (la nación amerindia más grande del país), integrados en el estilo de vida americano.
Mientras que la mayoría de nativos americanos vive confinada en reservas presa del alcoholismo, la desesperación y el desempleo, los cherokee montan negocios y estudian en la Universidad. Han sabido adaptarse a la modernidad sin abjurar de sus raíces y tradiciones. El futuro es halagüeño. Tienen motivos de sobra para sonreír.
09 Mar 2013
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:aborígen, amerindio, Cultura, Estados Unidos, historia, sioux

Los sioux fueron una de las grandes tribus de las praderas, entre el río Mississipi y las Montañas Rocosas. La familia sioux incluye a los assiniboin, dakota, hidatsa, mandan, osage y winnebago. Estas siete tribus a su vez se dividen en santees (sedentarios y agrícolas), los nakota y los teton (que son guerreros y cazadores de búfalos).
Provienen de los bosques y los constantes choques con sus enemigos ojibwa las forzaron a vivir como nómadas en las praderas, siempre tras el rastro de la manadas de búfalos. Llegaron a atesorar un inmenso imperio que comprendía parte del actual estado de Minessota, Dakota, Wisconsin, Iowa, Missouri y Wyoming.
En el siglo XIX un aluvión de mineros y buscadores de oro penetró en sus tierras. Hubo una tremenda guerra entre nativos y colonos -incluyendo la mítica batalla de Little Bighorn donde el jefe Toro Sentado mató al general George Custer. Pero en 1890 el ejécito norteamericano acabó por derrotar a los sioux en Wouded Knee.
La familia era la unidad social básica y de gobierno. Un clan era una extensa familia patriarcal dentro de la cual no se podían casar. Un hombre podía tener varias esposas pero los hijos pertenecían al clan de la madre, quien era la dueña de todas las propiedades de la familia. La separación era posible con una causa válida.
Vivían en tiendas cónicas llamadas tipis. Tenían leyes muy duras como la que castigaba el adulterio con la amputación o deformación de un miembro. Creían en un dios omnipotente, el Gran Misterio, y tenían visiones religiosas, como en el baile del fantasma. Los ancianos sabían de medicinas naturales y hierbas curativas.
Estos amerindios en ocasiones han sido llamados también dakota (que significa «amigo») y actualmente residen en diversas reservas dispersas por el sur de Canadá y norte de los Estados Unidos. La lengua sioux (hablada actualmente por 33.000 de sus 170.000 miembros) se divide en tres variantes (nakota, lakota y dakota).
07 Mar 2013
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:aborígen, amerindio, cheyenne, Cultura, Estados Unidos, historia, nación

Los cheyenne son una nación amerindia radicada en las Grandes Llanuras de Estados Unidos. Está compuesta actualmente por dos tribus, los sotaeo’o y los tsitsistas. Cheyenne significa «pueblo de una lengua extranjera» o «pequeño Cree» según otra versión. Se trata de un pueblo pacífico al que le obligaron a hacer la guerra.
En los siglos XVII y XVIII fueron de los Grandes Lagos a lo que hoy es Minessota y Dakota del Norte. Los lakota y ojibwa los forzaron a emigrar hacia el oeste. A mediados del siglo XIX habían pasado de sedentarios a nómadas y de pescar y sembrar a recolectar y cazar. También fueron a Wyoming, Colorado y Dakota del Sur.
Buscaban experiencias religiosas con alucinógenos y practicaban «la danza del sol». En sus visiones los animales poseían el pensamiento humano, que les confería habilidades especiales. Estos aborígenes eran famosos por sus «flechas de medicina» y considerados como temibles «hombres perro» a partir de uno de sus mitos.
En 1830 los cheyenne se dividieron en dos grupos: los del sur, situados a lo largo del margen superior del río Arkansas y que se unirían después con los arapahoe y los del norte, en el río Plata. Hasta que llegaron los buscadores de oro a su territorio (año 1850) mantenían una relación pacífica y cordial con el hombre blanco.
Muchos hombres, mujeres y niños inocentes fueron masacrados por el ejército americano, lo cual desató una cruenta guerra entre estos pacíficos nativos y los colonos atacantes. Al final, los cheyenne se rindieron en 1877 y fueron reasentados en el Territorio Indio (Oklahoma) donde sufrieron varias epidemias, hambre y frío.
Hoy los cheyenne del norte viven en una reserva en Montana y los del sur, junto a los arapahoe del sur, en el centro de Oklahoma. Su población total combinada alcanza las 20.000 almas. La lengua cheyenne es hablada por menos del 10% de su gente. Siempre agredido desde el exterior, por fin este pueblo puede vivir en paz.
05 Mar 2013
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:aborígen, amerindios, comanches, Cultura, Estados Unidos, historia, nación

Los comanches son una nación amerindia nativa de la región de la Comanchería, en el suroeste de Estados Unidos. Su población máxima llegó a los 45.000 miembros en el siglo XVIII. Hoy son unos 15.000, la mitad de los cuales reside en Oklahoma y el resto anda disperso en los estados de Texas, California y Nuevo México.
Comanche viene del español «camino ancho» aunque ellos prefieren llamarse «numunuu», que significa «la gente». Tienen una lengua propia -el comanche- de la familia uro-azteca, hablada ya sólo por unos pocos cientos de usuarios. Su religión tradicional también ha declinado. Hoy la mayoría es cristiana y habla inglés.
Alrededor del siglo XV esta tribu emigró de las Montañas Rocosas hasta el sur de las Grandes Praderas de Norteamérica. Allí ahuyentaron a los apaches -sus enemigos tradicionales- y controlaron un área muy extensa hacia el siglo XVIII y XIX. Construyeron un imperio en las Grandes Llanuras gracias a su talento como jinetes.
Sus primeros caballos los robaron a los españoles y luego se dedicaron a criarlos. Eran cazadores-recolectores que se adaptaron al caballo como ningún otro pueblo nativo. Eran tan habilidosos como jinetes que veías acercarse un caballo sin nadie que lo montara, mientras te atacaban ocultos enganchados a un lado de este animal.
Extendieron sus ataques hasta México y lograron que los colonos blancos permanecieran fuera de sus fronteras durante más de un siglo. Su estética era muy curiosa: usaban sombreros en invierno, así como grandes tocados de guerra, con una cabeza de bisonte que incluía sus cuernos. Solían tatuarse y pintarse de rojo.
A finales del siglo XIX Estados Unidos se anexionó sus tierras. Actualmente la Nación Comanche tiene su sede en Lawton, Oklahoma y su jurisdicción se extiende a varios condados. Disponen de autogobierno, iglesia y leyes propios. Una vez al año se reúnen todos los comanches del país para festejar su herencia y cultura.
03 Mar 2013
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:aborígen, Cultura, Estados Unidos, historia, nativos, navajo, Nuevo México

Los navajo se llaman a sí mismos «dineh» ( «el pueblo»). Navajo procede de «navahuu», que significa «campo de trabajo en cruce seco». Es una de las tribus amerindias más populosas de Estados Unidos, con 300.000 almas ubicadas en el suroeste de ese país, en especial en Nuevo México donde suman el 10% del censo estatal.
Es un pueblo emparentado con el apache, del cual desciende. Procedente de Canadá, reside en el árido desierto norteamericano desde el siglo XV justo en medio de «cuatro montañas mágicas». En su religión debes contentar a los espíritus de la naturaleza con determinados rituales o si no pueden ocurrir cosas malas.
En 1863 los americanos les arrebataron sus tierras. El coronel Christopher Carson debía conducir a los navajo a una reserva en Nuevo México, por lo que envió mensajeros para avisarles de que se fueran o los expulsarían. La mayoría nunca llegó a recibir el mensaje y Carson quemó sus campos y poblados y mató a 1000.
En 1864 8000 dinehs fueron obligados a recorrer a pie «la Larga Marcha» , un éxodo más de 500 km hasta Fort Summer, donde serían confinados junto con sus enemigos los mescalero. Fueron maltratados, esclavizados y más del 10% de cautivos murió por el camino. En Fort Summer morían de hambre, epidemias y frío.
Pero las cosas han cambiado. Hoy la Nación Navajo se extiende por 60.000 km2 repartidos entre Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México. Al contrario que con otros nativos, su reserva ha crecido gracias a la compra de tierras a particulares. Disponen de Constitución, autogobierno, sistema educativo, judicial y policial propios.
Conservan su identidad toda vez que han sabido integrarse. Son ganaderos y su lengua, cultura, pintura, artesanía y casas de piedra y adobe se han revalorizado mucho. Durante la Segunda Guerra Mundial ayudaron a Estados Unidos a ganar transmitiendo por radio en su idioma mensajes imposibles de entender para el eje.
01 Mar 2013
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:aborígen, apaches, España, Estados Unidos, historia, México, nativos

Apache es un término con el que denominamos a un conjunto de naciones indígenas de Norteamérica. Apache significa «enemigo», calificativo que los españoles pusieron a estos nativos americanos, quienes prefieren llamarse a sí mismos «Ndee» que quiere decir «la gente». Aún hablan lenguas de la familia na-dené.
Proceden del actual Canadá y tras una migración de 500 años se asentaron en el suroeste de los actuales Estados Unidos. Al principio eran familias matriarcales organizadas en bandas sin identidad definida. Luego surgieron tribus (los lipan, mescalero, chiricahua, navajo, jicarilla, los apaches occidentales y los de las llanuras).
Los apaches eran nómadas y fueron los primeros nativos americanos en montar a caballo. Las mujeres buscaban madera, alimento y agua y los hombres invadían y cazaban. Practicaban la poligamia y los matrimonios eran fácilmente rompibles. Creían en los dioses y espíritus de la naturaleza, en rituales, chamanes y en la magia.
Hacia 1600 controlaban una vasta región en la frontera mexicano-useña. Tenían fama de hombres fieros y entablaron un sinfín de guerras contra españoles, mexicanos, estadounidenses y en ocasiones contra otros pueblos nativos e incluso entre las mismas tribus apaches. Hacia 1700 toda su región era un gran campo de batalla.
Ya en el siglo XIX no pudieron aguantar más y sucumbieron ante Washington. La última banda en caer fue la liderada por Gerónimo, quien fue capturado en 1885. A día de hoy quedan apenas unos 50.000 apaches, principalmente en Arizona, confinados en reservas indias. Viven del turismo y de criar ganado y ovejas.
Las Guerras Apaches (1861-1886) acabaron con la victoria de los ejércitos de Estados Unidos y México y supusieron el fin de los últimos amerindios libres. Pero aún hoy sorprende cómo unos pocos cientos de nativos fueron capaces de poner en jaque a los ejércitos de dos naciones, tal era su coraje, su agresividad y su fiereza.
18 May 2012
de J.Ferrer
en Mundo
Etiquetas:Actualidad, China, democracia, Ejército, Estados Unidos, Europa, guerra, islam, Libertad, militares, OTAN, paz, Política

Occidente está en decadencia. Cada día que pasa civilizaciones antioccidentales -como China o el islam- tienen un peso mayor en el escenario global. Para evitar la derrota del mundo libre, la Organización del Tratado del Atántico Norte (OTAN) debe plantearse extender su alianza a regiones a las que nunca antes llegó.
En Latinoamérica, Chile podría ser un aliado estupendo. Es el país más serio de la región, un estado fiable que cumple con sus compromisos y que podría ayudar a vigilar mucho más de cerca el auge de gobiernos antioccidentales como los de Venezuela, Ecuador o Bolivia. Chile podría ser el primero de varios socios en la zona.
En Europa la frontera de la OTAN debe ir desplazándose poco a poco hacia su parte oriental. Austria, Suecia o los Balcanes entran dentro del área de influencia de Occidente y podrían ser el paso previo a incorporar a Finlandia, Ucrania y Georgia, aunque desde luego esto tensaría mucho la cuerda con la Federación Rusa.
En el Oriente Próximo, Israel sería la primera muralla de defensa de la OTAN frente al islamismo. No obstante, no sé si esto pueda entrar en los planes de Dios. Israel está acostumbrado a depender de Yahvé para ganar todas sus guerras y entrar en la alianza podría llevarle a creer (erróneamente) que gana por mano del hombre.
En el Pacífico es necesaria una política de contención hacia amenazas como Indonesia o China. Australia, Nueva Zelanda y Japón podrían ser tres excelentes socios. También Taiwan -aunque eso supondría cruzar la línea roja con China- y Corea del Sur -aunque quizás esto incrementase las ansias nucleares de Corea del Norte-.
La OTAN es la única fuerza capaz de vencer a enemigos como el comunismo, el terrorismo o el islamofascismo. Con los tiranos no valen las concesiones -que entienden como un gesto de debilidad-; el único argumento que comprenden es la fuerza. Y con un Occidente que decae la alianza necesita hacerse mucho más grande.
09 Mar 2012
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:Alejo Carpentier, Celia Cruz, comunismo, Cristobal Colón, Cuba, Cultura, Ernesto Che Guevara, España, Estados Unidos, Fidel Castro, Fulgencio Batista, Guillermo Cabrera Infante, imperialismo, José Lezama Lima, José Martí, Raúl Castro

Cuba fue hallada en 1492 por el mismísimo Cristobal Colón, descubridor de las Américas. Por centurias fue una colonia del Imperio Español y sufrió el expolio y latrocinio de sus riquezas en favor de Madrid. Con la Guerra de Cuba de 1898, España perdió sus últimas colonias y la isla fue anexionada por los Estados Unidos.
En 1902 se independizó de Washington. Por entonces, era la tercera economía del continente, una potencia azucarera que exportaba a todo el mundo. Los inicios políticos del nuevo estado fueron convulsos. De 1952 a 1959 gobernó el dictador Fulgencio Batista. Muchos negocios cubanos estaban entonces en manos de gringos.
En 1959 triunfó la revolución marxista en el país de la mano de los guerrilleros Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, a la postre autócrata de la isla por medio siglo. Fidel nacionalizó las empresas norteamericanas que operaban allí, y en represalia EEUU sometió a la patria a un bloqueo comercial que perdura aún hoy.
La utopía comunista se convirtió en infierno. Hoy Cuba es un estado totalitario y miserable donde las mujeres se prostituyen para sobrevivir. Es un estado policial donde la mitad de la población vigila a la otra media, una isla cárcel de la que es casi imposible escapar aunque muchos, desesperados, intenten llegar a Florida en balsa.
Fidel ha logrado éxitos en la sanidad pública y la alimentación infantil, pero eso no es excusa para violar derechos humanos. En el campo de la cultura, la perla del Caribe ha dado grandes nombres a la humanidad: José Martí, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Celia Cruz…
Todo es atrasado allí. Es como si hubieran paralizado el tiempo y se hubieran quedado atrapados en los años 50. Mientras, los cubanos bailan salsa y beben ron para olvidar. No sabemos qué planea para el futuro el actual dictador Raúl Castro pero el sufriente pueblo ya no aguanta más. Está desesperado por ser libre.
01 Mar 2012
de J.Ferrer
en Mundo
Etiquetas:caza de brujas, Dreyfus, EEUU, Estados Unidos, Guántanamo, Julien Assange, Ley de Autorización de Defensa Nacional, Obama. Barack Obama, SOPA, Wikileaks

No me considero uno de esos progres de salón que sienten un odio patológico hacia Estados Unidos (EEUU) y apoyan a cualquiera que sea antiamericano, no importa si nazi, comunista o talibán. Yo no soy estadounidense, pero he de decir que me considero hasta cierto punto proamericano en el sentido de que históricamente EEUU ha sido una nación de libertades y la gran defensora de los valores occidentales. Puestos a que haya una superpotencia que rija los destinos del mundo, prefiero mil veces a EEUU antes que a la Unión Europea (UE) o a China.
Vengo observando una peligrosa deriva totalitaria en EEUU bajo el gobierno del presidente Barack Obama. La persecución que el editor de Wikileaks, Julien Assange, está sufriendo es vergonzosa. Las acusaciones de violación y abuso sexual parecen una campaña orquestada por la CIA para encarcelar al hombre que ha destapado los sucios secretos de estado del país. Esto es mucho peor que la caza de brujas de Hollywood en los 50. Estamos viviendo otro caso Dreyfus. ¿Permitiremos que un hombre inocente vaya a prisión? El caso Assange pasará a la historia.
Obama, ese extraño Nobel de la Paz, no sólo no ha cerrado la cárcel de Guantánamo sino que ha guantanamizado toda su patria. Con la Ley de Autorización de Defensa Nacional, se puede detener a cualquier estadounidense de forma indefinida sólo porque haya «sospechas de terrorismo». Detención indefinida. Sin abogado. Sin cargos. Sin juicio. Sin derechos. Una cadena perpetua con tortura incluida para cualquiera que sea «sospechoso de terrorismo». Es decir, manifestantes antisistema, periodistas molestos, activistas de internet…
Finalmente, la ley SOPA. Con la excusa de proteger derechos de autor, se pretende imponer la censura en internet. Al Gobierno realmente le da igual si tú te descargas un disco de Madonna. Lo que quiere es controlar la información, ahogar las protestas, acabar con cualquier oposición ciudadana. Si sale adelante esta ley, el solo hecho de que uno incluya una foto sin permiso del autor en su blog será suficiente para cerrarle la página web. Sin tribunales. Sin juicios. Sin nada. Es la ley mordaza. Es la vuelta a la censura previa. Es el fin de un internet libre.
Y la falta de un apoyo más firme y decidido a Israel frente a la amenza totalitaria de un Irán nuclear es la guinda del pastel. Estoy decepcionado con el presidente Obama. Creo que el norteamericano es un gran pueblo y Estados Unidos una gran nación. Por eso la ciudadanía debe luchar por sus derechos e impedir que su libertad sea secuestrada por una élite plutocrática que pretende instaurar el fascismo. Los norteamericanos tienen que volver a sus raíces fundacionales si de verdad quieren que Estados Unidos sea de nuevo una nación admirada por el mundo.
01 Ene 2012
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Asia
Etiquetas:Arabia Saudita, Baréin, Estados Unidos, estrecho de Hormuz, Golfo Pérsico, Irán, islam, petróleo

Baréin es el país más pequeño del Golfo Pérsico, con alrededor de un millón de habitantes, pero su importancia estratégica excede con creces su tamaño. Su privilegiada posición geográfica no ha pasado desapercibida para las grandes potencias. Ayer los británicos y hoy los americanos mantienen allí un gran flota naval.
Sus reservas petrolíferas son limitadas pero desde allí se puede vigilar el estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, por donde pasa el 33% del petróleo del planeta. Baréin es aliado de Washington desde la Guerra del Golfo de 1991. El reino hace de portaaviones yanqui en la región y a cambio Estados Unidos garantiza su defensa.
Baréin es un país diminuto (678 km2) y ha optado por aliarse con Occidente para preservar su existencia nacional. No pocos árabes lo consideran un traidor vendido al Satán occidental, pero lo cierto es que sin el respaldo militar americano el minúsculo reino quedaría a merced de los sueños expansionistas de Teherán y Riad.
El 70% de la población es chiíta y vive sometida a una monarquía sunita. Los chiítas están discriminados, sin acceso a la riqueza en un país petrolero. No pueden acceder a cargos públicos e incluso muchos efectivos de la policía son suníes traídos de Pakistán y Siria, a los que se les otorga la ciudadanía sin casi trámites.
A este apartheid se suma la falta de libertades en una nación medieval gobernada con puño de hierro por una monarquía absolutista. Tiene apenas 700.000 habitantes de los cuales el 40% son inmigrantes. Como en todos los países del Golfo, todavía se practica el esclavismo en condiciones dignas de un régimen feudal.
A Baréin le gusta ir por libre. En 1971 se separó de la Federación de los Emiratos Árabes del Golfo Pérsico y del Reino Unido. No aceptan la tutela de Irán ni de Arabia Saudita. Prefieren un estado propio a ser una simple región de un país más grande, ser cabeza de ratón antes que cola de león. Baréin es el vigilante de Ormuz.
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