Anasazi: la misteriosa desaparición de un pueblo.

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La cultura anasazi es una civilización perdida llena de interrogantes. Nadie sabe el origen étnico de ese pueblo que desapareció antes de la llegada de los españoles a América, y la ausencia de escritura nos impide conocer su verdadero nombre. “Anasazi” procede del idioma navajo y significa “los antiguos” o “las antiguas gentes”.

Los anasazi florecieron en la confluencia de los actuales estados de Utah, Arizona, Nuevo México y Colorado. Fue la más sobresaliente cultura precolombina de Estados Unidos. Su historia se inicia en el siglo I A.C. y perdura hasta el siglo XIII, cuando de súbito desaparece misteriosamente. Como si la tierra se la hubiese tragado.

Los anasazi evolucionaron desde el nomadismo y un primer sedentarismo basado en el cultivo del maíz hasta la construcción de asentamientos urbanos. En torno al año 700 y 900 desarrollaron grandemente la cerámica, excelentes sistemas de irrigación y comenzaron a construir casas con mampostería, entre otros muchos logros.

Entre 900 y 1100 se construyeron edificaciones de varias plantas de altura, y entre 1100 y 1200 se establecieron redes de comunicación regional. Entre los siglos XI y XIII, los anasazi desarrollaron una avanzada sociedad de ordenados poblados agrícolas que albergaban 50.000 almas. Sus actuales herederos son los indios pueblo.

A mitad de siglo XIII, algo causó un éxodo masivo de este pueblo. Los anasazi abandonaron precipitadamente sus hogares, dejando atrás sus propiedades, como si esperasen regresar. Se agruparon en ciudades defendidas por murallas y torres o escondidas en los cañones del Colorado. Medio siglo después, se pierde la pista.

Una grave sequía o un ataque de un pueblo hostil pudieron causar el éxodo. Los anasazi veneraban divinidades vegetales llamadas kachina, que creían coetáneas a la creación del ser humano. También practicaban el canibalismo: las víctimas eran asesinadas en rituales sangrientos y cocinadas en vasijas de barro antes de ser devoradas.

Pueblo: la armonía de la aldea.

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Los indios pueblo son una veintena de etnias amerindias de Nuevo México y Arizona, entre las que destacan los taos, acoma, zuni y hopi. Descienden de los hokoam, anasazi y mogollón y su región ha pertenecido a España, México y desde 1848 a los Estados Unidos. Su economía está basada en la agricultura, cerámica y comercio.

No eran una tribu sino que la unidad básica era la aldea -edificada sobre una plataforma alta para defenderla- con sus sacerdotes y jefes. Su nombre se lo pusieron los colonos españoles en el siglo XVI porque vivían en poblados con casas sólidas y compactas con paredes hechas de piedra y adobe (muy valoradas hoy).

Al haber numerosas subdivisiones dentro de los indios pueblo encontramos desde tribus matrilineales exogámicas a clanes patrilineales endogámicos. Al este de Río Grande la agricultura era de regadío y al oeste de secano. Incluso existen decenas de lenguas y dialectos pueblos no siempre inteligibles, y procedentes de distintas raíces.

La Revuelta Pueblo de 1680 supuso la derrota de los colonos españoles y su expulsión por doce años. En la actualidad estos nativos son mayoritariamente católicos -por la influencia española- pero mezclan esta religión con su animismo tradicional que adora los espíritus de la naturaleza y busca la armonía en el mundo.

El maíz desempeñaba un papel muy importante en su cultura, ya que se le consideraba sagrado y en ocasiones se utilizaba como elemento para hacer plegarias y oraciones. De algún modo representaba una tierra que fructifica a pesar de la pertinaz sequía de un desierto tan árido y polvoriento como Nuevo México.

La aldea pueblo más antigua es Acoma: 1000 años de historia ininterrumpida. Hoy residen tanto en viviendas modernas como antiguas, son ciudadanos americanos y conservan su cultura pero tienen fricciones con los navajo, que les invadieron en el pasado. Los indios pueblo encarnan la vida feliz y sencilla de la aldea.

Nazca: el enigma de los geoglifos.

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Nazca es una antigua cultura amerindia que existió al sur de la actual Lima, Perú, entre los años 100 y 800 aproximadamente. En su época de esplendor llegó hasta Pisco por el norte, Arequipa por el sur y Ayachucho por el este. Era una nación militarista que daba importancia a la guerra y heredera de una etnia anterior: los paracas.

Los nazcas eran un pueblo sedentario que vivía de la agricultura, la pesca, la ganadería, la artesanía, la cerámica y el comercio. Se trataba de una teocracia donde los sacerdotes gobernaban y todo giraba en torno a la religión. A diferencia de otras naciones de la época no existía un líder tiránico ni clases sociales distintas.

Era una cultura fúnebre con grandes necrópolis funerarias, viviendas semisubterráneas y templos piramidales. Los muertos eran enterrados en posición fetal envueltos en una tela. Creían en el más allá y realizaban sacrificios humanos. En ocasiones extraían el cerebro del cráneo y utilizaban las cabezas a modo de trofeo.

Los nazca construían poblados con viviendas y muros de adobe y confeccionaban excelentes tejidos. Eran famosos por su fina cerámica, ornamentada con motivos vegetales, animales y humanos de difícil interpretación . También trabajaron el metal y hasta conocían técnicas como la fundición, el labrado, el repujado o la incisión.

Pero si por algo es mundialmente conocida esta extinta nación es por los geoglifos de Nazca. Se trata de líneas formadas con pequeñas piedras que forman figuras geométricas o dibujos de aves, insectos, peces y vegetales de 50 km de largo por 15 de ancho y que sólo pueden ser apreciadas en su totalidad desde una perspectiva aérea.

Estas líneas se han conservado más de dos milenios gracias al clima seco de la región y constituyen un misterio para la arqueología mundial. Podría ser un calendario agrícola, estar relacionadas con las estrellas o incluso con los aliens… Teorías las hay para todos los gustos pero la respuesta todavía sigue siendo un enigma.

Incas: el más grande imperio precolombino.

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Los incas se instalaron en la que sería su capital, Cuzco, en torno al año 1100. Recogieron muchas costumbres de otros pueblos andinos, como los toltecas, y construyeron un gran imperio que iba desde los actuales Ecuador a Chile. Estaba dividido en cuatro grandes regiones (Chinchansuyo, Cuntinsuyo, Antisuyo y Collasuyo).

Entre las expresiones artísticas más impresionantes de la civilización inca se hallan los templos, los palacios y otros tesoros arquitectónicos como Machu Picchu o el Templo del Sol. Cabe destacar también la construcción de larguísimos puentes colgantes hechos a base de sogas, además de canales de regadío y acueductos.

La vida social orbitaba en torno al parentesco. Los parientes (ayllu) tenían la obligación de ayudarse en las labores diarias y trabajar juntos por el bien común. No había dinero así que usaban el trueque. El pueblo pagaba tributos a su señor -el Inca- con su tiempo de trabajo y existía una seguridad social para enfermos y viudas.

Tenían una religión politeísta, con Viracocha como dios principal, y existían los sacrificios animales y humanos para granjearse el favor de las deidades. El propio Inca era adorado como un dios viviente y por debajo de él se encontraban los nobles, los jefes locales y los campesinos. Destacaban en agricultura, orfebrería y textil.

La muerte del monarca Huayna Cápac en 1525, antes de que pudiera designar sucesor, provocó la división del imperio. Sus dos hijos, los hermanastros Huáscar y Atahualpa, aspiraban al trono. El conquistador español Francisco Pizarro aprovechó esta crisis de gobernabilidad y acabó con el último Inca, Atahualpa, en 1532.

Una vez descabezada la corona, poco pudo hacer el decadente Imperio Inca para impedir su destrucción a manos de los colonos españoles. Los incas ya no existen pero su tremebundo legado cultural todavía hoy perdura y nos recuerda que fueron una de las civilizaciones más sobresalientes de toda la historia de la humanidad.

 

Comanches: los señores de las llanuras del sur.

Comanche Nation

Los comanches son una nación amerindia nativa de la región de la Comanchería, en el suroeste de Estados Unidos.  Su población máxima llegó a los 45.000 miembros en el siglo XVIII. Hoy son unos 15.000, la mitad de los cuales reside en Oklahoma y el resto anda disperso en los estados de Texas, California y Nuevo México.

Comanche viene del español “camino ancho” aunque ellos prefieren llamarse “numunuu”, que significa “la gente”. Tienen una lengua propia -el comanche- de la familia uro-azteca, hablada ya sólo por unos pocos cientos de usuarios. Su religión tradicional también ha declinado. Hoy la mayoría es cristiana y habla inglés.

Alrededor del siglo XV esta tribu emigró de las Montañas Rocosas hasta el sur de las Grandes Praderas de Norteamérica. Allí ahuyentaron a los apaches -sus enemigos tradicionales- y controlaron un área muy extensa hacia el siglo XVIII y XIX. Construyeron un imperio en las Grandes Llanuras gracias a su talento como jinetes.

Sus primeros caballos los robaron a los españoles y luego se dedicaron a criarlos. Eran cazadores-recolectores que se adaptaron al caballo como ningún otro pueblo nativo. Eran tan habilidosos como jinetes que veías acercarse un caballo sin nadie que lo montara, mientras te atacaban ocultos enganchados a un lado de este animal.

Extendieron sus ataques hasta México y lograron que los colonos blancos permanecieran fuera de sus fronteras durante más de un siglo. Su estética era muy curiosa: usaban sombreros en invierno, así como grandes tocados de guerra, con una cabeza de bisonte que incluía sus cuernos. Solían tatuarse y pintarse de rojo.

A finales del siglo XIX Estados Unidos se anexionó sus tierras. Actualmente la Nación Comanche tiene su sede en Lawton, Oklahoma y su jurisdicción se extiende a varios condados. Disponen de autogobierno, iglesia y leyes propios. Una vez al año se reúnen todos los comanches del país para festejar su herencia y cultura.

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