Falacia atea: Los creyentes se apoyan en la fe y los ateos en hechos probados.

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Agradecimientos a Adrián Varela (Buenos Aires).

Supongamos que Dios no existe. Al principio de todo no había nada y de la nada surgió todo. Parece de risa ¿verdad? Pues esto es lo que sostiene el físico ateo Stephen Hawking, quien considera perfectamente posible que el Universo surgiera de la nada. No importa que la generación espontánea no esté probada. O que nunca hayamos visto un árbol, un mosquito o incluso un diminuto microbio formarse a partir de la nada porque el Universo es la excepción que confirma la regla.

Según el físico P.C. Davies la probabilidad de que las condiciones iniciales del Cosmos fueran favorables para la formación de estrellas (sin las cuales los planetas no podrían existir) es 1 seguido por mil billón de billones de ceros. Los profesores Frank Tipler y John Barrow estiman que un cambio en la fuerza de gravedad o en la fuerza débil del orden de 1 en 10 a la potencia de 100 no hubiera permitido la vida en nuestro Universo. Así que si vivimos es por casualidad pura y dura.

¿Cómo se pasa de un mundo no orgánico a uno orgánico? El océano era un revoltijo de oxígeno, nitrógeno, minerales y otros elementos varios. A esto lo llaman sopa primordial. Con las condiciones de temperatura adecuadas, cae un rayo del cielo y ¡tachán! ¡ya se ha formado el primer ser unicelular de la historia! ¡Dotado de vida además! No importa que los científicos lleven décadas intentando reproducir esto pero todos los experimentos hayan sido un fracaso absoluto hasta hoy.

Fíjate que curioso; si lees una novela como Frankenstein, en la que un científico loco quiere que un cadáver -es decir, un ser orgánico- cobre vida mediante descargas eléctricas, a eso lo llaman ciencia ficción. Pero si en un planeta no hay nada orgánico y cae un rayo del cielo y se forma una célula dotada de vida a eso lo llaman ciencia. Otros científicos ateos afirman que el primer ser unicelular terrícola surgió a partir de los dorsos de los cristales o que fue diseñado por los aliens.

Una vez tenemos nuestro ser unicelular vivo, pasan muchos millones de años y sus descendientes se convierten en pececitos, a los que luego les salen patitas y en un afán aventurero quieren salir a la playa y conocer mundo. Pero yo me pregunto ¿estos seres tenían pulmones o tenían branquias? Si tenían branquias ¿cómo es que no les faltaba la respiración al salir a la playa y no regresaban de inmediato al agua? Y si tenían pulmones ¿cómo demonios respiraban bajo el agua? ¿Eran anfibios?

Miss Universo y la mona Chita tienen antepasados comunes. Los evolucionistas antes decían que de una especie A a una C se pasaba a través de una serie de pequeñas mutaciones espaciadas en el tiempo. Ahora que con una mutación, pero muy gorda. Para ello necesitan una especie intermedia, el eslabón perdido, así llamado porque nunca aparece. Nadie nos da un ejemplo de mutación genética o proceso evolutivo en que se pueda ver un incremento de información en el genoma.

Para presumir de creer sólo en aquello que está científicamente demostrado, algunos ateos hacen gala de un candor digno de parvulitos. Porque no negarás que todo esto es un cuento de hadas para adultos. El escritor André Frossard dijo: «La doctrina de la Creación no pedía más que un solo milagro de Dios. La de la autocreación del mundo exige un milagro cada décima de segundo». Definitivamente, hace falta mucha fe para ser ateo. Mucha más que para creer en Dios.

Quiero dejar muy clara una cosa: yo no estoy en contra de la ciencia. De hecho, estoy tan a favor que pienso que todo dólar que se invierta en investigación me parece poco. Yo tampoco estoy diciendo que una determinada teoría científica X sea verdadera o sea falsa; lo único que digo es que no está probada. Y que me parece contradictorio cuanto menos que los ateos descalifiquen a los cristianos por creer en hechos no probados cuando ellos mismos son los primeros que lo hacen.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Es improbable que Dios exista.

 

«Ahora sabemos que los Universos que prohíben la vida son muchísimo más probables que los Universos que permiten la vida, como el nuestro. ¿Más probable en qué medida? Antes de darte una estimación déjame darte algunos números para que te hagas una idea sobre las probabilidades. El número de segundos en la historia del Universo es 10 a la potencia de 18 (esto es 10 seguido por 18 ceros). El número de partículas subatómicas en el universo entero es, según se dice, 10 a la potencia de 80. Con esos números en mente considera lo siguiente: «Donald Page, un eminente cosmólogo estadounidense, ha calculado la probabilidad de que el Universo exista como de una unidad (1) de entre 10 a la potencia de (10 a la potencia de 124). Un número tan inconcebible que llamarlo «astronómico» sería una afirmación muy conservadora» -afirma el teólogo y filósofo William Lane Craig-.

Siguiendo con el brillante apologista cristiano William Craig, paso a reproducir en los siguientes párrafos un fragmento de una magistral conferencia que impartió en Wisconsin, Estados Unidos, ya que sus palabras son mucho más inteligentes, esclarecedoras y atinadas que las mías y pienso que merecen ser citadas de forma textual. Hablando del Universo, de su complejidad y de las posibilidades de que finalmente acabara siendo como es y no otra forma muy distinta, dice William Craig:

«Durante los últimos 30 años los científicos han descubierto que la existencia de vida inteligente depende de un balance complejo y delicado de condiciones que se dan en el Big Bang. Ahora sabemos que los Universos que prohíben la vida son mucho más probables que los Universos que contienen vida, como el nuestro. ¿Cuánto más probable? Bueno, la respuesta es que la probabilidad de que el Universo contenga vida es tan infinitesimal como incomprensible e incalculable.

Por ejemplo [el físico] Stephen Hawking ha estimado que si la tasa de expansión del Universo un segundo después del Big Bang hubiera sido menor en una unidad en cien mil millones de millones, el Universo hubiera vuelto a colapsar en una bola de fuego. [El físico] P.C. Davies ha calculado que la probabilidad de que las condiciones iniciales fueran favorables para la formación de estrellas (sin las cuales los planetas no podrían existir) es 1 seguido por mil millardos de millardos de ceros (por lo menos). [Los profesores] Frank Tipler y John Barrow estiman que un cambio en la fuerza de gravedad o en la fuerza débil del orden de 1 en 10 a la potencia de 100 no hubiera permitido que nuestro Universo contenga vida.

Existen 50 constantes y cantidades semejantes en el Big Bang que deben estar afinadas en esta forma para que el Universo contenga vida. Y no es que cada constante por sí sola deba estar afinada. Las proporciones de una a la otra deben estar afinadas exquisitamente. De manera que la improbabilidad es multiplicada por la improbabilidad y la improbabilidad hasta que nuestra mente se ahoga en números incomprensibles. No existe una razón física por la cual estas constantes tienen esos valores. El una vez agnóstico Paul Davies comenta: «A través de mi trabajo científico he llegado a creer más y más fuertemente que el Universo ha sido ensamblado por un ingenio tan deslumbrante que no puedo aceptarlo como un simple hecho». Similarmente, [el astrofísico] Fred Hoyle dice: «Una interpretación de los hechos con sentido común sugiere que un SúperIntelecto ha jugado con la física». Robert Jastrow, jefe de Estudios Espaciales Goddard de la NASA , lo ha denominado «la evidencia más poderosa de la existencia de Dios que jamás haya salido de la ciencia».

La idea que el cristiano siempre ha sostenido, que existe un Diseñador del Cosmos parece tener mucho más sentido que la idea atea de que el Universo, cuando apareció de la nada sin ninguna causa, simplemente está afinado por accidente. Podemos sintetizar nuestro razonamiento de esta manera: Premisa uno: El afinamiento de las condiciones iniciales del Universo se debe a una ley, accidente o diseño. Dos, no se debe a una ley o accidente. Tres, Por lo tanto se debe a un diseño».

Cerramos comillas, fin de la intervención del doctor William Lane Craig. No hace falta añadir nada porque ya está dicho todo. Quisiera no obstante aportar otra cita, en este caso mucho más breve pero igual de valiosa, del que posiblemente sea el mejor científico vivo del planeta Tierra, el ex-ateo y devoto cristiano Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano. Veamos qué tiene que decir el mejor genetista del mundo sobre el campo que investiga él y su equipo. Explica Collins:

«El genoma humano consiste en todo el ADN de nuestra especie, el código hereditario de la vida. Este texto recién revelado tenía una longitud de tres mil millones de letras, y estaba escrito en un extraño y criptográfico código de cuatro letras. Tal es la sorprendente complejidad de la información contenida dentro de cada célula del cuerpo humano que la lectura de ese código a una velocidad de una letra por segundo llevaría treinta y un años, aun leyendo de día y de noche. Si se imprimieran todas esas letras a tamaño normal, en papel de carta normal, y se encuadernada todo, resultaría en una torre de la altura del monumento a Washington».

Podría añadir muchas más citas y cifras pero creo que ya es más que suficiente para el abrumado lector. Cuando nos preguntamos por qué existe todo en vez de nada, cuántas posibilidades había de que el Universo fuera como es y no de otra manera completamente distinta, cuántas posibilidades de que pudiera albergar vida o simplemente analizamos la naturaleza misma de la vida, encontramos una complejidad tan apabullante, tan aplastante, que supera los límites de la mente humana.

En el siglo XVIII, el reverendo Thomas Bayes planteó esta pregunta: «¿Realmente Dios existe?» Dado su interés en las matemáticas, intentó crear una fórmula para llegar a la probabilidad de que el Señor existiera sobre la base de la evidencia de que disponía en la Tierra. Más tarde, el astrónomo Pierre-Simon Laplace perfeccionó el trabajo de Bayes y le dio el nombre de Teorema de Bayes. Para Thomas Bayes, era más probable que el Todopoderoso existiera a que no lo hiciera.

De distinta opinión es el biólogo y escritor ateo Richard Dawkins, quien considera que es «casi seguro que Dios no existe». «Hay un 99% de probabilidades de que no exista» -matiza-. Pero, en mi humilde opinión, cuando te encuentras una complejidad de unas dimensiones tan monstruosas (la del Cosmos o la del ADN humano por no mencionar otras muchas) lo realmente improbable es que todo esto se ha desarollado a partir de la nada, sin ninguna causa y de forma azarosa.

La navaja de Ockham es un principio metodológico y filosófico promovido por el fraile William of Ockham según el cual en igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la correcta. Creador inteligente o casualidad casi imposible ¿cuál es más sencillo? O el Universo es obra del Todopoderoso o es producto de la carambola más gigantesca de todos los tiempos. Esto último en todo caso sería digno de llamarse milagro y por supuesto probaría la existencia de Dios.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: La ausencia de pruebas sí es prueba de ausencia.

«La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia». Esta afirmación fue pronunciada por el conocido divulgador científico Carl Sagan. La frase es de un enorme sentido común ya que porque una cosa no se haya demostrado no significa necesariamente que no exista. Puede significar simplemente que no se ha demostrado… todavía. Me llama mucho la atención que esta idea la popularizase un ateo como Carl Sagan porque precisamente hoy muchos ateos y escépticos esgrimen justo lo contrario, lo que evidencia una cortedad de miras tan brutal que asusta.

«¿Dónde está Dios? Pruébame su existencia» -te dicen-. «Si no has podido demostrarla entonces es porque no existe, porque no es más que un ser imaginario en la mente de los ignorantes». Cosas así las oigo a menudo. Y te lo dicen como si a Dios se le pudiese encerrar en un laboratorio o ponerlo debajo de un microscopio. O como si pudieses obligar a Dios a mostrarse incluso si Él no quiere. Lamentable. Los ateos defienden una idea descabellada: si no está demostrado entonces no existe, que es como decir que la ausencia de pruebas sí es prueba de ausencia.

Veamos qué pasaría si aplicáramos este razonamiento ateo a otras áreas de la vida. La materia oscura se descubrió en el siglo XX. ¿Quiere decir eso que no  existía en el XIX? ¿No existía la gravedad antes de que el físico Isaac Newton la descubriera? ¿O la ciudad de Troya antes de que el arqueólogo Henry Schliemann hallara sus restos? ¿Había una América antes del año 1492? Pero es más… si nada de esto se hubiera descubierto todavía ¿significaría eso que ni la materia oscura ni Troya ni la gravedad ni el continente americano existen a día de hoy?

Hay gente que cree imposible la vida extraterrestre inteligente porque al fin y al cabo ¿dónde están las pruebas? ¿Dónde el platillo volante? ¿Has tocado alguna vez a un alien? La ausencia de pruebas prueba la ausencia. Yo tengo una mente más abierta y considero un atrevimiento negar esta opción de forma tajante… sobre todo si tenemos en cuenta que el 98% del Universo está inexplorado y que ni siquiera hemos logrado salir del Sistema Solar. Quizás sí haya una civilización alienígena pero se encuentra demasiado lejos y por eso no la hemos contactado aún.

Que no tengamos pruebas empíricas de algo no significa necesariamente que ese algo no exista. Puede significar simplemente que no se ha comprobado… todavía. Y que por tanto hay que seguir investigando. ¿O es que acaso nos creemos tan inteligentes como para pensar que ya está  todo descubierto y que lo que no se haya descubierto hasta la fecha no se descubrirá nunca? La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia, en palabras del propio Carl Sagan, quien por cierto era ateo. Que tú no puedas ver a Dios con un telescopio no significa que Él no te vea a ti.

¿Pero cómo creer en un Ser que se esconde? La grandeza de la creación revela la existencia de un Creador, por lo que absolutamente nadie tiene excusa para negarlo.  «Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que Él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón» (Romanos 1:20-21).

Que el Universo se haya autocreado sería todavía más increíble que si La Mona Lisa se hubiera pintado ella sola y a sí misma. Cuando ves la grandeza del macroverso, con sus galaxias, espirales y nebulosas, o la del microverso, con los átomos o los genes, te das cuenta de que el más diminuto ser unicelular es mil veces más complejo que el más potente ordenador. La prueba es que puedes construir una computadora pero no darle vida a una célula. La creación es exageradamente compleja y ordenada. Nadie tiene excusa para decir que no hay Dios.

Lo más curioso es que los ateos aceptan cosas no comprobadas y luego nos acusan de irracionales a los creyentes si hacemos lo mismo. Muchos ateos aceptan la Teoría de Supercuerdas, los Universos paralelos, que la velocidad de la luz es constante entre unos puntos A y B o que la vida en la Tierra comenzó en el mar con una célula que apareció casi por arte de magia. Nada de esto ha sido demostrado nunca. No existe ni una sola prueba de tales cosas, sin embargo no pocos ateos las aceptan sin dudar y tan sólo exigen pruebas de la existencia del Señor.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Por qué dejé de ser ateo PDF (Descargar gratis) (Editorial Dinámica).

Título: Por qué dejé de ser ateo.

Autor: Josué Ferrer.

Prólogos: José Grau y José de Segovia.

Edita: Editorial Dinámica.

Primera edición: Pembroke Pines, Florida, Estados Unidos, mayo de 2009.

Segunda edición: Pembroke Pines, Florida, Estados Unidos, julio de 2012.

ISBN: 987-1478-04-0

Sinopsis:

Este libro revolucionará completamente tu mundo. Las evidencias explícitas sobre la existencia de Dios y cómo comprobarlas son tan aplastantes, que no volverás a ser la misma persona al finalizar la última página. ¿Perdiste la fe y no sabes cómo recuperarla? ¿Tienes fe, pero te falta fundamento? ¿No tienes fe en nada ni en nadie? ¿Eres o conoces a alguien que dice ser ateo? Acepta hoy el desafío bajo la magistral pluma de Josué Ferrer y comprobarás que no todo es lo que parece. ¡Garantizado!

Ahora puedes descargarte gratis el libro. Es un obsequio de Editorial Dinámica y del autor. Para adquirirlo pincha aquí:

-Por qué dejé de ser ateo PDF (descarga libre).

Edito:

Le invito a que lea la noticia que publicó sobre el tema El librepensador:

NOTICIA ESCRITA:

http://www.ellibrepensador.com/2012/08/04/por-que-deje-de-ser-ateo-de-josue-ferrer/

http://www.protestantedigital.com/ES/Cultura/articulo/14898/Por-ue-deje-de-ser-ateo-libro-de-josue-ferrer

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Falacia atea: La ciencia lo demuestra todo; lo explica todo, lo puede todo.

Agradecimientos a César Andrés Cazal de Asunción, Paraguay.

Los ateos, en su necedad, idolatran la ciencia humana, la han puesto en los altares y la adoran como a una nueva divinidad. Existe la creencia bastante extendida de que la ciencia humana puede solucionar todo y si no puede ahora lo hará en el futuro. Es tan sólo cuestión de tiempo.

El doctor Peter Atkins, químico ateo, llegó a afirmar que la ciencia es omnipotente y puede explicarlo todo.En el fondo subyace la falacia de hacer ver que el ateísmo es sinónimo de intelectualidad y ciencia, y que creer en Dios resulta ilógico ya que parte del miedo a la muerte y no del juicio racional.

Pero hay un buen número de cosas que la ciencia no puede demostrar y que sin embargo son aceptadas racionalmente por todo el mundo. El filósofo cristiano William Craig nos enumera cinco de ellas:

1) Las verdades lógicas y matemáticas no pueden ser probadas con la ciencia, de hecho la ciencia presupone la lógica y las matemáticas por lo que pretender demostrarlas mediante la ciencia sería razonar circularmente.

2) Verdades metafísicas. «Existen otras mentes como la mía», o «el mundo externo es real» o «el pasado no fue creado hace cinco minutos con apariencia de pasado» son creencias racionales pero que la ciencia no puede probar.

3) Creencias éticas sobre valores. No puedes probar con la ciencia si lo que hicieron los científicos nazis en los campos de concentración fue malo en contraste con lo que se hacía en las democracias.

4) Los juicios estéticos. No son accesibles al método científico porque tanto «lo bello» como «lo bueno» no pueden ser probados por la ciencia.

5) Finalmente, la propia ciencia no puede ser justificada con el método científico. La ciencia está permeada de muchos presupuestos. Por ejemplo, toda la Teoría Especial de la Relatividad se basa en la suposición de que la velocidad de la luz es constante en una dirección entre dos puntos A y B, pero eso no puede ser probado estrictamente. Simplemente aceptamos eso para que la teoría tenga validez.

Ninguna de estas creencias puede ser  probada científicamente y sin embargo todos las aceptamos y seguimos siendo racionales.

Además, hay determinadas cuestiones sobre las cuales la ciencia simplemente no es competente para demostrar si son ciertas o falsas. El matemático Kurt Gödel enunció el Teorema de la Incompletez que afirma que existen aseveraciones cuya verdad/falsedad no vamos a poder demostrar nunca.

Gödel parte de la base de que todo sistema intelectual está basado en una serie de axiomas que damos por válidos… Entonces, para que el sistema no tenga fallos ni contradicciones debe contar con un finito número de axiomas, lo cuál lo convierte en incompleto ya que no podrá explicar otros interrogantes que escapan al sistema. Por contra, si ampliamos el sistema para que sea capaz de explicar un mayor número de interrogantes, entonces aparece una serie de paradojas y contradicciones que invalidan el sistema.

Dicho con palabras sencillas: la ciencia humana no puede demostrar la existencia de Dios. Que haya un Dios puede ser una tesis verdadera o falsa, pero en ambos casos es indemostrable científicamente. Que la ciencia no pueda probar la presencia de un Ser Superior no prueba la ausencia de Éste, sino más bien lo limitado de nuestra ciencia; algo que muchos ateos, por orgullo, se niegan a admitir.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Dios no existe porque nadie explica su origen.

El escritor ateo Richard Dawkins explica en su libro El espejismo de Dios lo que el mismo llama «su argumento central» . Dawkins considera que no puedes inferir que existe un Diseñador del Universo basándote en la complejidad del Universo porque eso nos lleva a otra pregunta: ¿quién diseñó al Diseñador? y por tanto esto deja la complejidad cósmica y biológica sin explicación válida (un argumento que, como veremos, si lo diéramos por válido destruiría la ciencia). El profesor William Lane Craig replica que para aceptar que una explicación es la mejor, no necesitas tener la explicación de la explicación y pone dos ejemplos al respecto.

El primero es que si unos arquéologos excavan en una región y encuentran artefactos tales como puntas de flecha, vasijas o hachas de guerra la explicación más lógica es que fueron construidos por alguna tribu perdida. Y que los arqueólogos no sepan nada de esta tribu, de ningún modo invalida su tesis. De igual modo, añade el profesor de filosofía William Craig a modo de segundo ejemplo, si los astronautas encontraran artefactos tecnológicos en la cara oculta de la luna, estaría justificado pensar que los creó un ser inteligente incluso aunque no tuvieran ni la más remota idea acerca de quién los puso allí o de cómo fueron diseñados.

«No necesitas tener una explicación para la explicación para reconocer que una explicación es la mejor. Podemos considerar que el diseño inteligente es la mejor explicación para la complejidad biológica sin necesidad de teorizar sobre el diseñador. Esa pregunta puede ser dejada para un debate posterior. Si para reconocer que una explicación es la mejor, necesitáramos una explicación para la explicación, esto nos llevaría a una regresión al infinito. Necesitarías una explicación para la explicación de la explicación y así hasta el infinito con lo que nunca tendrías una explicación para nada y acabarías destruyendo la ciencia», dice Craig.

Yo lo veo de este otro modo: Supongamos que encontramos La Mona Lisa, que su pintor es anónimo y que nos preguntamos por su origen. ¿Qué hipótesis es más plausible? ¿Pensar que lo hizo un artista desconocido o que el cuadro se pintó él solo y a sí mismo por casualidad? Lógicamente la primera. Y porque no sepamos el nombre del pintor, su nacionalidad o en que año pintó el cuadro, no deja de ser la más razonable. No conocemos el origen exacto de Dios (tampoco a qué dedica su tiempo libre por ejemplo) pero aún así la idea de que alguien inteligente diseñó el cosmos es más racional que pensar que el universo se autocreó a sí mismo por azar.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: El Universo es fruto del azar.

Los ateos nos dicen que Dios no existe, que el Universo es el fruto del azar. Un día hubo una gran explosión, transcurrieron muchos millones de años de evolución y hasta aquí hemos llegado. Los humanos existimos no por un propósito divino, sino por una combinación aleatoria de factores. Digamos que nos tocó la lotería y eso es todo. Todo cuanto existe se debe a una descomunal casualidad. Simple azar.

Podría ser. Por poder ser podría ser. Pero creo que existe más o menos el mismo porcentaje de probabilidades de que eso sea cierto como el de que tengas en el suelo un lienzo en blanco con unos botes de pintura al lado, por casualidad tropieces con uno de ellos, por casualidad la pintura de los botes se desparrame sobre el lienzo y por casualidad se pinte sola la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci.

O si se prefiere ver de otro modo: por casualidad tropiezas con uno de los botes de pintura, por casualidad la pintura de los botes se desparrama sobre el lienzo y por casualidad se forman unos manchurrones que cien mil millones de años después acaban pintando la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci. Los milagros que Dios no hace, mira por donde los acaba haciendo el azar y la evolución. Paradojas de la vida.

Si estuviéramos hablando de uno de esos cuadros  de arte abstracto que hacen ahora, uno de esos que consiste en cuatro manchas absurdas que hasta un niño de ocho años sería capaz de pintar, yo podría asumir que surgió por azar. Lo que no puedo aceptar es que me digan que la Mona Lisa es casual. Mentira, porque tiene un nivel de perfección, de inteligencia y de detalle que nunca puede salir por azar.

De igual modo si tuviéramos un universo caótico donde las estrellas se encienden y se apagan, los planetas vuelan sueltos dando tumbos y Júpiter y Saturno se acaban estrellando uno contra otro como dos trenes que impactan frontalmente, yo podría asumir que el Cosmos surgió por chiripa. Difícilmente puede haber un Creador detrás de una chapuza tal. Un Universo así sería sin duda producto del azar.

¿Pero es así el Universo? No. Primero, es extremadamente complejo (agujeros de gusano, viajes en el tiempo, múltiples dimensiones, quizás un multiverso…). Y segundo, es extremadamente ordenado: no es anárquico  sino que obedece a leyes físicas concretas y a cuatro poderosísimas fuerzas (electromagnética, gravitacional, fuerte y débil) que hacen que esté cohesionado y se mantenga en orden.

Es extremadamente complejo y pese a ello extremadamente ordenado. ¿Cuántas posibilidades hay de que algo así sea casual? Usemos la lógica, por favor. Ninguna de las cosas que en esta vida salen por casualidad cuentan con un alto nivel de perfección. Menos aún con alto nivel de perfección y alto nivel de orden. ¿Será el cosmos la excepción? La autocreación del Universo es un cuento de hadas para adultos.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Dios es comparable a los unicornios y otros seres imaginarios.

«Dawkins compara con frecuencia la creencia en Dios con una creencia infantil en Santa Claus o el Ratoncito Pérez, diciendo que es algo que todos deberíamos superar. Pero la analogía es imperfecta. ¿Cuánta gente conocen que empezase a creer de adulta en Santa Claus?» Alister McGrath (teólogo).

En este debate interminable acerca de la existencia o no de Dios, muchos creyentes afirman que los ateístas no pueden demostrar la inexistencia del Señor. Y éstos a su vez responden que resulta imposible probar que un ser imaginario no existe. Por ejemplo, no podemos demostrar la inexistencia de seres de fábula como Santa Claus, los unicornios, los dragones o la tetera voladora, y este hecho no los convierte en seres reales. Igual ocurre con Dios, en opinión del escritor Richard Dawkins.

El articulista de BiblicaMente.org advierte de la trampa que supone comparar a Dios con archiglifos voladores y otros seres de fantasía. La cuestión es que hay algo que resulta indiscutible que sí existe: la realidad; es decir, el Universo, la Tierra, las personas… Por lo tanto, el auténtico quid del debate es argumentar acerca de las causas, de los orígenes, de los fundamentos de ese Universo que está ahí. ¿Qué explicación emplean los ateos para justificar esta realidad que podemos ver?

Dice así: «Y si los creyentes afirmamos que la realidad es originada y sustentada por ‘Dios’, los ateos afirman que la realidad es originada y sustentada por el azar y la necesidad. En el fondo, demostrar la inexistencia de Dios es equivalente a demostrar la posibilidad de que el azar y la necesidad sean capaces de generar el Universo y conseguir un nivel de evolución capaz de producir seres semejantes a los humanos.  Y en esto tampoco los ateos han tenido éxito. Ni lo tendrán   jamás».

¿Qué es más lógico? ¿Pensar que Dios creó el Cosmos o que éste nació él solito por pura casualidad? «Tengo la convicción de que es muchísimo más factible demostrar que el fundamento de la realidad está una entidad inteligente (a la que habitualmente llamamos Dios) que no en la capacidad de la ‘nada’ para generar la existencia del Universo pilotada exclusivamente por el azar y la necesidad (cosa que afirma Stephen Hawking, pero sin aportar demostración)» -añade BiblicaMente-.

Y concluye: «Así, pues, en el futuro evitad el error de pedir la demostración de la ‘inexistencia de Dios’. Mejor solicitar la demostración de que el azar y la necesidad son capaces de generar el Universo (o los Universos). Ésta sí es una afirmación de los ateos, que en buena lógica deben demostrar». El razonamiento es impecable. La realidad existe, de eso no hay duda, y ver en el azar su causa es algo nunca demostrado y además menos racional y menos lógico que la tesis de que haya un Creador.

Para leer  el estupendo artículo original de BíblicaMente pinche aquí.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Dios es malvado porque creó el mal.

 

Circula en internet un espectacular vídeo publicitario del Congreso Razón y fe que la Universidad de Lima organizó en 2009. En él se ven imágenes en blanco y negro de un maestro de escuela que está hablando en alemán a sus alumnos y les dice que va a probar que si Dios existe es malo. El maestro les explica que si Dios lo ha creado todo, en ese caso también ha creado el mal, lo cual le convierte en un ser perverso. Entonces uno de los niños se pone en pie y le pregunta al maestro si existe el frío. El mentor, sorprendido, le responde que sí, que naturalmente que existe.

El niño le replica que según las leyes de la física el frío no existe, que lo que nosotros entendemos como frío es en realidad ausencia de calor. Acto seguido le pregunta a su profesor si existe la oscuridad, a lo cual responde afirmativamente. Nuevamente el niño le aclara que la oscuridad como tal no existe, que realmente es ausencia de luz y que así como no existe la oscuridad tampoco existe el mal, que Dios no ha creado el mal y éste es el resultado de que el hombre no tenga el amor de Dios en su corazón. El niño se sienta en el pupitre. Su nombre es Albert Einstein.

No sé si la anécdota es real o ficticia. Lo que sí sé es que muchos acusan Dios de malvado porque entre otras cosas creó al demonio. Pero el Señor jamás creó ningún demonio. Creó ángeles y un tercio de los cuales decidió rebelarse contra el orden del Señor. Fueron creados como ángeles pero se convirtieron en diablos por voluntad propia. De igual modo tampoco creó la maldad, que es ausencia de bien. ¿Qué sentido tiene que los humanos nos apartemos voluntariamente de Dios (como hicieron los demonios) y luego le culpemos del mal que se extiende por el orbe?

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Una revolución a las puertas.

La literatura está a punto de sufrir una transformación que supondrá un antes y un después en la historia. Durante milenios el papel fue -y de hecho sigue siendo- el principal soporte sobre el que se ha transmitido el conocimiento. Pero eso ya está a punto de cambiar para siempre con la llegada de los libros electrónicos o libros-e.

Desde hace años sigo el tema. Hasta hace poco los libros-e eran el futuro pero ahora ya son el presente. En Estados Unidos el panorama editorial sufrirá un cambio radical en menos de cinco años que hará que los libros de papel queden relegados frente a los digitales, tal y como ya pasó con el teléfono fijo frente al móvil.

Los dispositivos de lectura digital están bajando de precio rápidamente. Sony y Amazon ya venden lectores por poco más de 100 euros (hace unos años valían en torno a 1.000). ¿Qué pasará cuando la tecnología se abarate aún más y un lector sea tan barato como una radio? ¿Que sucederá cuando apenas valga 30 ó 60 euros?

El Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, pretende que los escolares cambien sus pesados libros de texto por libros digitales. Ya se hacen pruebas piloto en varias escuelas de Europa. La próxima generación de jóvenes va a crecer con el libro digital. Sobre todo si es barato y se puede distribuir por internet.

Yo creo firmemente que esto es el futuro editorial. Los libros-e apenas ocupan espacio físico, pueden tener un precio competitivo (otra cosa distinta es que las editoriales quieran), el autor puede venderlos sin intermediarios, no se descatalogan, tienen mejor distribución… El libro digital se va a comer vivo al de papel.

El libro-e es una gran oportunidad, en especial para las lenguas minoritarias. ¿Qué sentido tiene gastar 2.000 euros en imprimir 500 copias en papel con una distribución penosa que ni siquiera van a dar beneficios al autor pudiendo liberar un PDF en internet y ofrecer un contacto mucho más próximo entre creador y lector?

Imagina cuando un lector digital cueste 60 euros. Imagina lo que puede ser comprar  libros de todo el mundo por precios mucho más baratos, sin costes de impresión ni de distribución. Imagina libros que no quedan descatalogados nunca. Imagina tener disponible una obra en sólo 30 segundos. El futuro es ahora.

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