República Dominicana: media isla.

bandera-dominicanaÉste es uno de los países con más historia del Nuevo Mundo. Cristóbal Colón arribó a estas tierras buscando las Indias pero acabó encontrando las Américas. Se trataba de una isla poblada por taínos, arawak y caribes que él bautizó como La Española. Más de la mitad corresponde a República Dominicana y el resto a Haití.

Los españoles colonizaron la isla y dejaron su impronta. Santo Domingo fue la primera ciudad fundada en América (1496). Allí se establecieron el primer Obispado (1504), iglesia (1496), catedral (1530), Capitanía General (1511), Virreinato (1511), Real Audiencia (1511), hospital (1503) y Universidad (1538) de América.

República Dominicana se independizó en cuatro ocasiones: de España (1821), de Haití (1844), de España (1863) y de Estados Unidos (1924), aunque su fecha reconocida como día de la independencia es 1844. La han invadido españoles, franceses, haitianos, ingleses y americanos. Aún hoy es un satélite de los Estados Unidos.

Su historia es calamitosa: la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961), la Guerra Civil (1965) y la represión de Joaquín Balaguer (1966-1978) han dejado paso a la pobreza, la corrupción, la desigualdad y habituales cortes de luz. Todo un éxodo de dominicanos ha emigrado al extranjero huyendo de la miseria.

El estado ha pasado de exportar azúcar, café y bananas a atraer turismo. Sus playas de ensueño lo convierten en el primer destino turístico del Caribe. Tierra colorista llena de luz, palmeras, frutas y alegría. Por el día los hombres juegan al béisbol. De noche, sensuales mujeres salen a lucirse y bailar salsa, merengue y bachata.

Esta nación está llena de mulatos y negros porque la población nativa murió a causa de las epidemias que trajeron los colonos españoles y fue sustituida con esclavos traídos de África. El catolicismo, el protestantismo y la santería son practicados con devoción. El célebre cantante Juan Luis Guerra es su hijo más ilustre.

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Perú: un país mágico.

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En estas tierras se forjó el poderoso Imperio Inca, el cual acabaría siendo aniquilado por los colonos españoles. El Virreinato de Perú se independizó de Madrid en 1822 de la mano del libertador José de San Martín. Previamente lo intentó el caudillo amerindio Túpac Amaru II, hoy considerado todo un héroe nacional.

Los españoles robaron del Perú cantidades gigantescas de oro y de plata, y acabaron con la civilización incaica. Por tales motivos, los peruanos guardan un rencor eterno a España, a la que culpan de todos sus males, pasando por alto quizás que quienes les roban a día de hoy son los políticos que ellos mismos han votado.

Su historia es apasionante: formó parte de la Confederación Perú-Boliviana entre 1836 y 1839 y ha sostenido guerras contra España, Ecuador o Chile por la defensa de sus fronteras. Quizás lo más doloroso ha sido sufrir guerras civiles, golpes de estado, dictaduras militares o incluso el terrorismo de comandos de extrema izquierda.

Esta república latinoamericana, enclavada entre los Andes, el Amazonas, y Océano Pacífico, muy rica en biodiversidad y recursos minerales, es a su vez una sociedad pobre y atrasada, de la que millones han emigrado al extranjero en busca de una vida mejor. No obstante, en los últimos años la economía vive un auge.

Es una sociedad de amerindios, mestizos, blancos, negros y asiáticos. El idioma oficial es el español, aunque también se hablan muchas lenguas nativas, entre las que destaca el quechua y el aymara. El catolicismo es la fe predominante, aunque usualmente se mezcla con unas creencias animistas ancestrales en un sincretismo total.

El Perú es un crisol de etnias y una potencia cultural. Entre sus tesoros arquitectónicos destaca Machu Picchu, la ciudad de Cuzco y los geoglifos de Nazca. Es un pueblo rico en danzas, tradiciones y artesanía, y el Premio Nobel Mario Vargas Llosa es su literato más afamado. País mágico donde los haya.

Ecuador: entre el caos y la dignidad.

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España colonizó estas tierras en el siglo XVI y las integró en el Virreinato de Nueva Granada en el XVIII. La Junta de Quito y la República de Guayaquil se independizaron en 1822. Dos años después ambos estados los anexionó la Gran Colombia, de la que se separaron en 1830, fusionados en una sola nación: Ecuador.

La historia de Ecuador ha sido calamitosa desde sus inicios. El libertador Antonio José de Sucre iba a ser el primer presidente de la historia de esa república, pero fue asesinado por Juan José Flores, quien a la postre tomó la primera presidencia de Ecuador, y comenzó a endeudarla con el exterior desde el principio.

Desde entonces todo siguió igual: los presidentes se sucedían uno tras otro y gobernaban el país como un cortijo privado. La corrupción, la pobreza, las dictaduras, los golpes de estado, y un endeudamiento frenético sumieron al país en el caos. Tuvo varias guerras con el Perú por delimitar el control de las fronteras.

Entre 1997 y 2007 el país tocó fondo: ocho presidentes en diez años, a cada cual más corrupto. Los postulados neoliberales se impusieron, la pobreza se multiplicó y un éxodo de ecuatorianos emigró a Estados Unidos y España. Desde 2007 gobierna Rafael Correa, quien le ha devuelto la estabilidad y la dignidad a su país.

Ecuador se llama así porque lo atraviesa la linea ecuatorial, por lo que se encuentra en ambos hemisferios. Esta república suramericana tiene una sociedad multirracial y multiétnica, donde además del español son oficiales las lenguas indígenas. Es una población de fe católica, aunque hay una minoría evangélica al alza.

Es uno de los países más ricos a nivel medioambiental y de biodiversidad de todo el planeta.  En cuanto a la economía, vive de exportar petróleo y bananas, así como de las remesas que envían los emigrantes.  Sus gentes son diversas, y existen diferencias culturales notables entre quienes viven en la costa, en la sierra y en la selva.

Colombia: en lucha contra la narcoguerrilla.

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Colombia se llama así en honor a Cristóbal Colón. Llamada inicialmente Nueva Granada, adoptó este nombre en 1819, cuando aspiraba a unir desde México a Chile en un solo país. Tal proyecto se conoce hoy como Gran Colombia para evitar confusiones. En 1830 se rebautizó como Nueva Granada y en 1863 Colombia otra vez.

Este territorio fue poblado originalmente por las culturas caribe, arawak y muisca, hasta que los españoles lo colonizaron en el siglo XVI. Se independizó en el siglo XIX y actualmente es una república tropical, ubicada a caballo entre los Andes, el Amazonas, el Caribe, el Atlántico y Pacífico, con una gran diversidad de flora y fauna.

Los males endémicos que asolan Colombia son una herencia cultural de los españoles. Hasta mediados de siglo XX hubo un aluvión de golpes de estado, guerras civiles, dictaduras, corruptelas, centralismo y un catolicismo reaccionario. De 1946 a 1958 hubo unos 300.000 muertos en un período histórico llamado “La violencia”.

En la segunda mitad del siglo XX Colombia tocó fondo. Surgió toda una legión de guerrillas y comandos paramilitares, tanto de extrema izquierda como de extrema derecha. La más poderosa era -y es- las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El terrorismo y el narcotráfico sumieron al país en un baño de sangre.

A comienzos del siglo XXI la situación ha mejorado algo: la economía repunta aunque aún hay gran pobreza y desigualdad; la violencia, los homicidios y el consumo de drogas caen; las lenguas indígenas han sido reconocidas junto con el idioma español; y el número de protestantes crece en un país tradicionalmente católico.

Colombia es una sociedad multiétnica, multicultural y multirracial. Los colombianos tienen fama de informales pero también de amar a su nación.  Son célebres por la belleza de sus mujeres, por tener el mejor café del mundo, y por ser la patria del escritor Gabriel García Márquez, máximo exponente del realismo mágico.

¿Sabías que El Palleter le declaró la guerra a Napoleón?

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Mediante el Tratado de Fontainebleau firmado en 1807 entre el emperador francés Napoleón Bonaparte y Manuel Godoy, ministro del rey Carlos IV de España, se permitió que las tropas francesas entraran en España. En teoría para invadir Portugal, que se lo iban a repartir con España como si fuera un pastel. Una vez las tropas francesas estuvieron dentro, Godoy se percató de la estupidez que había cometido y se dio cuenta de que en realidad Francia había invadido España.

El 2 de mayo de 1808 estalló una sublevación popular en Madrid y el día 23 de mayo se produjo en Valencia capital. Aquel día una multitud se reunía en la Plaza de las Pasas (hoy Plaza de la Compañía). Allí varias veces a la semana llegaba el correo y la prensa desde Madrid, y se reunía la gente para leer en común la gaceta. La situación era muy tensa. Unos días antes algunos párrocos habían llamado al pueblo a resistir al invasor y se habían repartido pasquines por toda la ciudad.

Cuando llegó la prensa se leyó en voz alta, y tras saberse que el rey había abdicado en favor de José Bonaparte, todos los presentes callaron. Por minutos hubo silencio sepulcral. Al poco alguien gritó: “¡Viva Fernando VII! ¡Muera Napoleón!”. Por las calles un estruendoso vocerío proclamaba exaltado la citada consigna. La situación llevó al Capitán General a llamar a la casa de la Audiencia (hoy Palacio de la Generalitat) a algunos notables de la ciudad y allí convocar Acuerdo.

El gentío se acumulaba en la puerta y, al ver que las autoridades no parecían dispuestas a declarar la guerra, el pueblo envió un representante. El elegido fue el franciscano padre Joan Rico i Vidal (Monòver, 1773-1847) . Al Acuerdo se le exigió que reclutara a filas a los hombres de 16 a 40 años, sacar la Real Señera (que suponía declarar la guerra), quemar el papel sellado por el mariscal francés Joachim Murat y firmar en nombre del legítimo rey de España, Fernando  VII.

Mientras dentro se mostraban indecisos, fuera entre la multitud, un huertano llamado Vicent Doménech El Palleter (Paiporta 1783-¿?) se desenrolló la faja encarnada que llevaba ceñida, la troceó y la repartió entre sus compañeros, y guardando el trozo más grande para sí mismo, lo puso en la punta de una caña; a ambos lados puso una estampa, por uno la Mare de Deu dels Desamparats (es decir, la Virgen de los Desamparados)  y por el otro, la efigie del rey Fernando VII.

Doménech enarboló su bandera en medio del clamor popular y fue a la Plaza del Mercado. La turba llegó a la casa donde se vendía el papel sellado y Vicent pidió que se lo entregaran todo y, tomando un pliego, se subió sobre una silla, lo rompió ante el gentío y clamó a viva voz: “¡Un pobre palleter li declara la guerra a Napoleó!  ¡Vixca Fernando VII i muiguen els traïdors!”  (¡Un pobre vendedor de paja le declara la guerra a Napoleón!  ¡Viva Fernando VII y mueran los traidores!”).

Tras la revuelta del pueblo valenciano contra la orden de Madrid de reconocer por rey de España a José Bonaparte,  y forzado por la iniciativa popular, tras varios intentos de emitir un comunicado que no molestara a los franceses, el Acuerdo declaró de facto la guerra a Napoleón el mismo 23 de mayo de 1808, proclamó en bando rey de España e Indias a Fernando VII, y el alistamiento. La ciudad de Valencia fue de las que más fieramente resistió contra el invasor francés.

Un pobre Palleter fue el primero en alzar la voz en Valencia contra la invasión de Napoleón, en el marco de la Guerra de Independencia Española (1808-1814). Según algunas fuentes, fue ajusticiado antes de acabar la guerra. Hoy el Palleter es un símbolo de insumisión del pueblo llano frente a los poderosos y las injusticias, y se emplea este término como sinónimo de líder o patriota valenciano que se alza contra invasores y traidores, como los colonos catalanistas de nuestros días.

Costa Rica: un ejemplo para Latinoamérica.

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La actual Costa Rica fue parte del Virreinato de Nueva España desde el siglo XVI hasta 1821. Luego, fue parte de México, Provincias Unidas del Centro de América y República Federal de Centro América, de la cual se separó en 1838. Costa Rica pronto entendió que le iba a ir mucho mejor siendo cabeza de ratón que cola de león.

Esta república centroamericana bañada por las aguas del Caribe y del Pacífico apostó por las ideas liberales desde su nacimiento, a diferencia de sus vecinos, que se decantaron por un conservadurismo reaccionario.  Con el tiempo, se ha ganado a pulso la reputación de ser una de las democracias más consolidadas de América.

Tras la Guerra Civil de 1948, se abolió el Ejército. Esto fue una jugada maestra. Primero, porque Costa Rica se libró de un montón de militares ociosos que sólo servían para organizar guerras civiles y golpes de estado; así ganó en estabilidad. Y segundo, porque el dinero de Defensa fue para invertir en sanidad, educación y cultura.

Costa Rica ha pasado poco a poco de exportar café y bananas a convertirse en una economía de turismo y de servicios. El costarricense es un pueblo culto y pacífico, conocedor de sus derechos. Las tasas de pobreza y las diferencias de clase son, ya desde el siglo XIX, sensiblemente menores que la de los países de su entorno.

La sociedad es un crisol étnico compuesto por mestizos, blancos, negros, mulatos e indígenas. El español es el idioma oficial, aunque también se hablan varias lenguas nativas. La mayoría de la población es católica aunque hay bastantes protestantes y ateos. La cultura popular es rica y variada y el folklore está muy vivo.

Costa Rica tiene registros positivos a nivel internacional en medio ambiente, turismo, libertad de prensa, seguridad ciudadana y bienestar social. La sanidad y la educación públicas ofrecen excelentes coberturas, los sectores estratégicos son públicos y es una democracia consolidada… Un ejemplo a seguir para América Latina.

El Salvador: la lucha contra los elementos.

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Antigua colonia española perteneciente al Virreinato de Nueva España, se independizó de Madrid en 1821. Por poco tiempo fue parte de México, Provincias Unidas del Centro de América y la República Federal de Centro América, extinta en el año 1839. El Salvador es la fusión de las regiones de San Salvador y Sonsonate.

Desde entonces, dictaduras, pucherazos, golpes, pobreza y corrupción. Por décadas hubo regímenes autoritarios y pretorianos, frente a los cuales se sublevó el pueblo llano. En 1932 se produjo un infructuoso levantamiento popular contra la dictadura militar: murieron 30.000 campesinos, recordados hoy como mártires.

En 1969 fue a la guerra contra Honduras a causa de unas tierras fronterizas (en la llamada Guerra del fútbol). Tal disputa territorial fue finalmente zanjada en el año 2006 cuando la Corte Penal Internacional falló sobre el reparto de estos suelos. Entre 1980 y 1992 la Guerra Civil Salvadoreña arrojó más de 75.000 muertos.

El Salvador es una república que vive de exportar café y bananas. La dolarización de la economía, las políticas neoliberales y la privatización de los sectores públicos han aumentado las ya de por sí considerables desigualdades. Muchos emigran a los Estados Unidos huyendo de la pobreza y las maras, que tiñen de sangre las calles.

Es el estado más pequeño de Centroamérica -también el más deforestado-; y el más densamente poblado del continente. Existe una gran actividad de volcanes, terremotos y huracanes que cada cierto tiempo arrasan esta tierra. Tampoco tiene salida al Atlántico, sólo al Pacífico. Verdaderamente, El Salvador lucha contra los elementos.

Pueblo tradicionalmente católico, las iglesias protestantes crecen un ritmo feroz. Es una sociedad multiétnica con clara mayoría de mestizos y minorías de criollos e indígenas. El español es la única lengua oficial aunque se hablan muchos idiomas nativos. País hermoso y colorido, El Salvador es conocido como El Pulgarcito de América.

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