¿Sabías que el pendón de la Conquista es una reliquia falsa?

El pendón de la Conquista (penó de la Conquista en valenciano) es una señal que los andalusíes del Reino Taifa de Balansiya izaron el 28 de septiembre de 1238 sobre la torre de Alī-Bufāt, después llamada del Temple, en las murallas árabes de la ciudad, para indicar su rendición a las tropas feudales del rey Jaime I. Está hecho de tres tiras cosidas de trapo tosco, de color blanco, que han sido recortadas de forma rápida en forma de bocel, sobre el que se han pintado cuatro barras rojas. Actualmente las franjas blancas están amarillentas por el paso del tiempo. Mide 2 metros de largo, aunque podría haber sido más largo. Tiene una inscripción que reza: «Año 1238». Este pendón lo trajo Jaime I, es una reliquia y es la verdadera bandera de los valencianos, no la Real Senyera de franja azul.

Esto es lo que cuentan los catalanistas. Ahora contaremos la verdad. El pendón de la Conquista no es tal. Primero, no lo llevaban los conquistadores sino los que se rindieron por lo que debería llamarse penó de la rendició. Segundo, tiene inscrito el texto: «Año 1238». Así, en castellano. Algo que no encaja por ningún sitio ya que en el siglo XIII no se hablaba castellano en la Ciudad de Valéncia. Se podría entender que estuviera en valenciano, en árabe o en latín. O incluso en catalán, si diéramos por cierto la falsa teoría de la repoblación según la cual los catalanes nos trajeron su lengua. Pero ¿en castellano? El pendón representaría teóricamente a la Corona de Aragón, pero es que en los tiempos de Jaime I la bandera de Aragón tenía dos barras rojas y no cuatro como ahora.

Estudiosos como Roc Chabàs, Ricart García Moya, Antoni Atienza, Òscar Rueda o Joan Ignaci Culla consideran que la bandera es falsa. También lo creía así Dolors García Broch, concejal del Ayuntamiento de Valéncia por parte de Unió Valenciana (UV) que a principios de la década de 1990 consultó con expertos textiles, que a simple ojo negaron que fuera del siglo XIII. Garcia Broch propuso hacer la prueba del Carbono 14 y la del polen para demostrar su falsedad de una vez por todas. Pero Vicent Gónzález Lizondo, presidente de Unió Valenciana, se lo prohibió. Lizondo negociaba en ese momento una coalición electoral con varios partidos, algunos de ellos catalanistas, que le exigieron que no hiciera esa prueba. Al final ni hubo coalición ni tampoco se demostró la falsedad de ese trapo.

Los pancatalanistas afirman que la franja azul de la Senyera la puso el caudillo Francisco Franco. Basta con ver carteles de la Guerra Civil (1936-1939) del bando republicano donde nuestra Real Senyera sale junto a la bandera de la República Española e incluso de la Unión Soviética, para percatarse de que es una monstruosa mentira. Pero lo más curioso es que en la procesión cívica del 9 de Octubre de 1939, en su particular desfile de la victoria, los franquistas pasearon el penó de la rendició en vez de la Real Senyera coronada con su franja azul, considerada un símbolo republicano (recordemos que Valéncia fue uno de los últimos bastiones republicanos en caer). Fueron tantas las quejas y el malestar causado que las autoridades rectificaron y en los años siguientes recuperaron la Senyera en lugar del pendón.

Pero entonces ¿de dónde surge la absurda idea de que ese trapo es la bandera de los valencianos? Fue Pere Antoni Beuter, un cronista valenciano, el primero en documentar este colgajo en su libro Primera part de la Història de València (1538), en el que escribió que el pendón que se conservaba en la cúpula de la iglesia de Sant Vicent era el mismo pendón izado por los musulmanes en la conquista de Valéncia. Se desconoce en qué momento preciso fue añadida la inscripción “Año 1238”. Suponiendo que esta rocambolesca historia fuera cierta seguiría siendo un verdadero misterio cómo es que durante trescientos (300) años absolutamente nadie se diera cuenta de que la verdadera bandera de los valencianos era un colgajo en el que nunca nadie reparó hasta Pere Antoni Beuter.

 

Fuentes consultadas:

-Atienza, Antoni. La Real Senyera. Bandera Nacional dels Valencians. L’Oronella / Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV). Valéncia, 2001.

-Culla, Joan Ignaci. El Peno de la Conquesta, una falsa reliquia. Las Provincias. 9-10-2008.

-García Moya, Ricart. Tratado de la Real Senyera. Senyeras valencianas y pendones catalanes. Ajuntament de Valéncia. Valéncia, 1993.

-Rueda, Òscar. La Senyera Valenciana: Historia y simbolismo. Editorial Sargantana. Valéncia, 2017.

-Rueda, Òscar. Senyera valenciana. Símbol de llibertat. L’Oronella. Valéncia, 2013.

-Tintorer, Andreu y Bens, Felip. Senyera Valenciana. La bandera de tots. Lo Rat Penat. Valéncia, 2006.

-V.V.A.A. Pendón de la Conquista. Wikipedia.

 —————————————————————————

¿Te gusta el artículo? Puedes leer muchos más como éste en mi libro ANECDOTARIO HISTÓRICO Y CULTURAL VALENCIANO. ¡Haz clic en la portada!

Anecdotario histórico y cultural valenciano (Premio Jaume I 2024).

¿Sabías que hay tres estudios genéticos que demuestran que nunca hubo una repoblación catalana en el Reino de Valéncia? ¿Sabías que se han encontrado textos escritos en valenciano de antes de Jaime I? ¿Sabías que el Tribunal de las Aguas es la corte de justicia más antigua del continente? ¿Sabías que la Real Senyera es la única bandera del mundo con rango de realeza? ¿Sabías que la mitad de papas no italianos en quinientos años es de nuestra tierra? ¿Sabías que el ajedrez moderno y la Coca-Cola son inventos valencianos? ¿Sabías que el Meridiano de Greenwich pasa por Castelló de la Plana? ¿Sabías que un alicantino impulsó la primera expedición sanitaria internacional de la historia? ¿Sabías que Benidorm es la ciudad con más rascacielos por metro cuadrado de Europa? ¡Descubre la historia y cultura valencianas con más de 500 asombrosas anécdotas y curiosidades!

Premio Jaume I de 2024.

Pincha aquí y encontrarás el libro en Amazon.

Premi Federic Feases de Novela 2024.

Hola a tots.

És per a mi un plaer anunciar-vos que la meua obra Seré breu ha segut guardonada en el XXIII Premi Federic Feases de Novela dins dels XXVI Premis Lliteraris i d’Investigació El Piló que organisa l’Entitat Cultural El Piló de Burjassot.

Estigau molt atents perque si Deu vol el pròxim any vos presentaré el llibre.

Premi Jaume I.

Hola a tots.

És per a mi un plaer anunciar-vos que la meua obra Anecdotario histórico y cultural valenciano ha segut guardonada en el Premi Jaume I dins dels CXXXVI Jocs Florals de la Ciutat i Regne de Valéncia que organisa Lo Rat Penat, la decana de les entitats culturals valencianistes.

Estigau molt atents perque si Deu vol en els pròxims mesos vos presentaré el llibre.

Pedro Sánchez: un manicomi nomenat Espanya.

Pedro Sánchez, president del Govern, em recorda cada dia més a En Quixot de la Mancha. Perque igual que En Quixot es passava la vida combatent enemics imaginaris, Sánchez ha estat bregant des de 2018 contra problemes imaginaris. La mitat del temps ha lluitat contra Francisco Franco, la qual cosa té mèrit en 2023, i l’atra mitat del temps contra el patriarcat, com si Espanya la dirigiren els talibans i no els socialistes. I clar, mentres mos enfrontem als problemes imaginaris, els problemes reals se mos mengen vius.

Sánchez és, de bon tros, el pijor president de l’història recent d’Espanya (la qual cosa té molt de mèrit tenint en conte els seus predecessors). En el seu mandat s’han fet pactes en filoterroristes; s’han rebaixat les penes per malversació de cabals públics i per sedició; hem trencat relacions en Algèria; hem traïcionat als saharauis; mos hem entregat al chantagiste de Rabat; hem conseguit una sanitat absolutament colapsada i hem construït un sistema educatiu mediocre que està seqüestrat per propagandistes feministes, LGTBI i trans.

Lo millor de tot són les delirants lleis que ha implementat el sanchisme. Gràcies a la llei del només sí és sí, que volia protegir a les dònes, Sánchez ha excarcerat a dotzenes de violadors. En la llei trans, si ningú ho impedix, arribarà el dia en que vorem agressors sexuals en presons femenines. En la llei de vivenda, els okupes poden viure debades en les cases dels propietaris. Finalment, en la llei animalista es permeten les corregudes de bous, que són una salvajada, pero en acabant tu eres un delinqüent si tens un periquito en ta casa.

És som si hagueren obert de bat a bat les portes del manicomi i hagueren lliberat a tots els folls. És més, diria que ara els folls són els que estan en el Parlament i aproven lleis. Este país s’ha convertit en un autèntic manicomi. Estem a un tres i no res de tancar en els frenopàtics als qui s’atrevixquen a dir que dos més dos són quatre. La situació és insostenible. Espanya no pot aguantar quatre anys més de sanchisme. És urgent revertir esta situació, recuperar encara que siga un poc de cordura, posar la camisa de força al president.

El Botànic fa pudor a mort.

El Botànic, eixe tripartit de socialistes, catalanistes i comunistes presidit per Ximo Puig ha segut una colossal decepció. Puig ha segut un segon Joan Lerma, un atre ninot sense caràcter ningunejat des de Madrit. Som l’autonomia més espoliada fiscalment de l’Estat, no tenim dret civil valencià ni aigua ni un Port de Valéncia ampliat. La banda de Puig, Mònica Oltra, Joan Ribó and company ha demostrat ser un autèntic càncer per als valencians.

Mai en els meus quarantadós anys havia vist la sanitat pública en una situació tan dramàtica, fins al punt de que per primera vegada en ma vida he hagut de contractar un segur de salut privat. Tres semanes per a que t’atenga el mege de capçalera. De tres a sis mesos per a que et visite un especialiste… ¡És inadmissible! Les urgències han vingut a substituir a l’atenció primària i estan tan colapsades que recorden a una república bananera.

L’educació simplement agonisa. Els centres públics estan seqüestrats per propagandistes d’associacions feministes, LGTBI i transgènero que s’encarreguen de rentar el cervell als menors d’edat. Els centres d’estudi s’han convertit en centres d’adoctrinament a on els chiquets ixen sense saber ni les taules de multiplicar pero deprenen que pel matí pots ser Albert, per la vesprada Isabel i per la nit una girafa, i que qui diga lo contrari té girafafòbia.

Puig ha fet coses bones, no ho negue, com revertir el model de l’Hospital de La Ribera, portar la gigafactoria de Volkswagen a Sagunt o posar fi al ladronici d’etapes anteriors. Pero a banda d’això, poc més. El Botànic s’acaba. Les eleccions del 28-M fan olor a canvi i encara que l’esquerra obtinguera una victòria pírrica només valdria per a allargar l’agonia quatre anys més. El Botànic fa pudor a mort. Ara només toca decidir quan soterrar-lo.

Valencià, el nou llatí.

Porten quaranta anys ensenyant als valencians que ells parlen malament. Que sos pares parlen malament. Que sos yayos parlen malament. Que en el carrer es parla malament. Quaranta anys de corregir-los. No es diu «en», es diu «amb» . No es diu «este», és «aquest» . No es diu «llengua valenciana», cal dir «la nostra llengua» . I un infinit etcétera.

Porten quaranta anys ensenyant als valencians que totes les paraules i expressions típiques valencianes són incorrectes, vulgars o, en el millor dels casos, coloquials, i que totes elles han de ser substituïdes per paraules i expressions típiques barcelonines que, eixes sí, che, mira tu quina casualitat, totes són cultes, científiques i elegants. ¡Quines coses té la ciència!

Porten quaranta anys ensenyant «clatell», «àdhuc», «quelcom» , «si us plau» , «Déu n’hi do» , «nogenysmenys» , «gairebé» . Al remat, quan un valencià intenta parlar en la seua llengua t’acaba dient: «Mira, te lo digo en castellano que me aclaro más» . Si m’hagueren pagat un cèntim cada vegada que he sentit esta frase, seria millonari.

«Nosaltres» . La gent no usa esta paraula en cap comarca. Tots els valencians diuen o natros (en el nort), o mosatros / nosatros (en el restant del territori). No obstant, només «nosaltres» apareix en els diccionaris de valencià. Pero si un diccionari no arreplega les paraules que ampren tots i registra les que no fa servir ningú, eixe diccionari està mal fet.

Porten quaranta anys vinculant el valencià a Joan Fuster, a la bandera dels països catalans, a l’anticapitalisme, a ser catalans del sur. Porten quaranta anys ensenyant als chiquets un català artificial, ortopèdic i de laboratori en el qual ningú es sent identificat. Porten quaranta anys ensenyant una llenguaproblema que la societat, naturalment, rebuja.

El valencià s’ha convertit en el nou llatí. Cada vegada es coneix més, cada vegada s’estudia més i cada vegada es parla menys. El valencià s’ha convertit en l’idioma dels fullets institucionals, de les marquesines, de les oposicions, dels diplomes de la Junta Qualificadora i dels deures escolars. Pero en el pati, en el carrer i en la casa es parla el castellà.

Ara l’Acadèmia de Zaplana -acadèmia de comissaris polítics creada per filòlecs de la talla de José María Aznar, Eduardo Zaplana i Jordi Pujol– lamenta que l’us social del valencià no para de retrocedir. Que s’estudia molt i no el parla ningú. Volen revertir este problema. ¿Qué tal si proven a fer tot lo contrari a lo que han fet en els últims quaranta anys?

Un any de l’invasió d’Ucrània.

Ara fa un any que la Federació Russa invadí Ucrània. Tots els qui deyen que açò seria una desfilada militar, una guerra rellamp que acabaria en un més instalant un règim porrito en Kiev s’equivocaren. També erraren tots els qui asseguraven que les sancions occidentals destruirien el rublo. La propaganda ha fallat. Ni el president d’Ucrània, Volodímir Zelenski, va pegar a fugir ni el de Rússia, Vladímir Putin, estava malalt i en fase terminal. Ans al contrari; tots dos han demostrat ser uns líders molt capaços i dignes oponents.

L’imperialisme rus està fòra de tot dubte. En 2014, com a resposta a l’Euromaidan, Moscou s’anexionà la península de Crimea; entre 2014 i 2022 alimentà una guerra a baixa escala en el Donbàs; i fa uns mesos s’anexionà les Repúbliques de Donestk i Lugansk. És una llarga tradició de Moscou -primer en l’Imperi Rus i en acabant de l’Unió Soviètica- la de considerar a Ucrània com una part integral del seu territori que no té dret a existir ni a decidir. Els ucranians patixen als seus germans majors com a mínim des del sigle XVII.

Pero per a ser honests, esta invasió és fruit d’una estratagema americana. Han arraconat a Putin fins que no ha tingut més alternativa que atacar Ucrània. Perque Kiev planejava ingressar en la OTAN i instalar en la frontera ab Rússia llançaderes de missils nuclears que podrien fer de Moscou un holocaust atòmic només cinc minuts despuix d’apretar el botó. Putin no podia permetre açò, igual que John F. Kennedy no podia permetre la crisis dels missils de Cuba de 1962. Si et posen entre l’espasa i la paret, simplement o mates o mors.

Si som realistes, no pareix gens provable que Ucrània -que ha perdut el 20% de la seua població des del començament de l’invasió- puga véncer a Rússia, que, en més de 6.000 caps nuclears, és la primera potència atòmica del món. Més be, dona la sensació de que, si Rússia se sent extremadament acorralada per Occident, es capaç de marcar-se el seu propi Hiroshima i Nagasaki particulars per a posar punt i final a este joc abans d’hora. I dubte que la OTAN estiga disposta a arrossegar al món a la Tercera Guerra Mundial per salvar Ucrània.

De fet, pareix que a Ucrània li ha tocat el paper de corder de sacrifici que cal degollar en l’altar. Un simple peó en una partida d’escacs al que Washington abandonarà quan deixe de ser útil. De moment la guerra l’està guanyant Estats Units i l’està perdent Europa. Perque ara que Rússia és el roïn de la película, Europa ya no li compra gas natural a Moscou sino a Estats Units, liquat i molt més car, això sí. Perque d’açò va esta película. Del gas. Obliden les banderes. Ací no hi ha ni bons ni roïns. Ací tots es mouen pel vil metal.

Nosaltres, els ucranians.

«Els ucranians i els russos mos entenem, això és perque parlem el mateix idioma». «L’ucranià és un dialecte del rus: ho diuen totes les Universitats del món». «Dir que l’ucranià és una llengua és com dir que la Terra és plana». «Els ucranians feu servir un rus mal parlat». «Els vostres pares i els vostres yayos parlen malament». «L’ucranià està farcit de barbarismes: cal amprar l’estàndard rus». «Qui pense diferent és d’extrema dreta».

Mos sona la cançó, ¿veritat? Durant vora quatrecents anys els ucranians patiren la seua particular normalització lingüística, en la que totes les paraules i expressions típiques ucranianes eren, coses de la ciència, incorrectes i vulgars (col·loquials diuen ara els que saben) i havien de ser urgentment substituïdes per paraules i expressions moscovites que eixes sí, mira tu quina casualitat, totes eren cultes, científiques i elegants.

L’ucranià era, per supost, un rus mal parlat infectat de polonesismes que calia porgar i, al remat, substituir per un estàndard rus -centralisat en la ciutat de Moscou- que, paradòxicament, estava moltíssim més contaminat de barbarismes (per la subjugació de les tribus ugrofineses i túrquiques). Això, curiosament, no suponia cap problema per als puristes de la nostra llengua. ¿Que quina llengua? Parlem de la russa. ¿De quina si no?

En el pas del temps, els ucranians reivindicaren més i més un idioma propi (secessionisme, diuen ara els que saben) i els filòlegs russos feren de la unitat de la llengua tot un dogma de fe. L’ucranià es considerà el breçol del rus i amputar-lo seria com amputar un Sigle d’Or a un idioma. No es podia consentir, i punt. Encara hui, en ple 2022, podem vore a Moscou tractant de que Ucrània s’incorpore als Països Russos.

Russos i ucranians ¿cosins o germans? La normalització comença -almenys- en 1627, quan Miquel I de Rússia ordena cremar totes les còpies dels evangelis didàctics en ucranià i acaba en 1991, quan cau l’Unió Soviètica i l’ucranià passa a ser la llengua oficial d’una Ucrània independent. Prohibició de l’ucranià en les escoles, censura d’autors i molt més. ¡364 anys de germanor! I fins ací arriba el conte de hui. Qui vullga entendre, que entenga.

La «imposición» del valencià.

En els últims dies és notícia que, a partir de 2025, la Generalitat Valenciana exigirà el coneiximent del valencià com un requisit indispensable per a poder ser funcionari en l’administració autonòmica i local. L’excepció serà l’educació, que té el seu propi sistema, i la sanitat, a on no serà requisit pero sí un mèrit fonamental (el valencià puntuarà el triple que una tesis doctoral). És dir, que es reclama una cosa tan normal com que un servidor públic conega la llengua dels ciutadans als qui diu servir. Açò podria haver segut notícia en 1978 pero que ho siga en 2022 evidencia que som una societat anormal. Encara que no compartixc el model de valencià de l’administració –preferixc el de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana al de l’Acadèmia de Zaplana– trobe que és un pas positiu.

Alguns denuncien que és una «imposición del valenciano». Puix sí, senyor. És una imposició. Igual que és una imposició conéixer el castellà (Constitució de 1978 artícul 3.1). Igual que és una imposició saber anglés si vol ser cambrer en Benidorm (i ningú es queixa d’això). Igual que és una imposició tindre un màster docent per a treballar en l’ensenyança secundària. Igual que és una imposició que per a ser mege u haja de fer la carrera de Medicina i el MIR… ¿O preferim que mos opere algú que ha estudiat «en la Universidad de la vida»? ¿Sap qué més és una imposició? La fiscalitat. Mire que la paraula «imposts» ve directament d’ «imposició», perque pagar-los no és, en absolut, voluntari. I si pague els mateixos imposts que un castellaparlant, reclame els mateixos drets.

Referent a si açò discrimina als aspirants a funcionari que venen d’unes atres comunitats (forasters vindran que de casa mos trauran) la resposta és que no. Els valencians no naixem sabent parlar valencià. L’hem de deprendre. Els forasters poden fer lo mateix. «Es que soy de Jaén y en Jaén no se habla valenciano». Per la mateixa regla de tres, suponc que ningú en Jaén sabrà parlar anglés o francés. Yo treballe en el sector de la docència i tinc o he tingut companyers de Navarra, Andalusia, Castella-La Mancha, Castella i Lleó, Canàries… ¡inclús de Romania! que saben parlar el valencià. ¿Cóm ho han fet? ¿Serà qüestió de bruixeria? Si vosté no sap castellà, no pot ser funcionari en Madrit. Si vosté no sap castellà i valencià no pot ser funcionari en Valéncia. No costa tant d’entendre.

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes