Sioux: los señores de las llanuras del norte.

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Los sioux fueron una de las grandes tribus de las praderas, entre el río Mississipi y las Montañas Rocosas. La familia sioux incluye a los assiniboin, dakota, hidatsa, mandan, osage y winnebago. Estas siete tribus a su vez se dividen en santees (sedentarios y agrícolas), los nakota y los teton (que son guerreros y cazadores de búfalos).

Provienen de los bosques y los constantes choques con sus enemigos ojibwa las forzaron a vivir como nómadas en las praderas, siempre tras el rastro de la manadas de búfalos.  Llegaron a atesorar un inmenso imperio que comprendía parte del actual estado de Minessota, Dakota, Wisconsin, Iowa, Missouri y Wyoming.

En el siglo XIX un aluvión de mineros y buscadores de oro penetró en sus tierras. Hubo una tremenda guerra entre nativos y colonos -incluyendo la mítica batalla de Little Bighorn donde el jefe Toro Sentado mató al general George Custer. Pero en 1890 el ejécito norteamericano acabó por derrotar a los sioux en Wouded Knee.

La familia era la unidad social básica y de gobierno. Un clan era una extensa familia patriarcal dentro de la cual no se podían casar. Un hombre podía tener varias esposas pero los hijos pertenecían al clan de la madre, quien era la dueña de todas las propiedades de la familia. La separación era posible con una causa válida.

Vivían en tiendas cónicas llamadas tipis. Tenían leyes muy duras como la que castigaba el adulterio con la amputación o deformación de un miembro. Creían en un dios omnipotente, el Gran Misterio, y tenían visiones religiosas, como en el baile del fantasma. Los ancianos sabían de medicinas naturales y hierbas curativas.

Estos amerindios en ocasiones han sido llamados también dakota (que significa «amigo») y actualmente residen en diversas reservas dispersas por el sur de Canadá y norte de los Estados Unidos. La lengua sioux (hablada actualmente por 33.000 de sus 170.000 miembros) se divide en tres variantes (nakota, lakota y dakota).

Cheyenne: los hombres perro de las llanuras.

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Los cheyenne son una nación amerindia radicada en las Grandes Llanuras de Estados Unidos. Está compuesta actualmente por dos tribus, los sotaeo’o y los tsitsistas. Cheyenne significa «pueblo de una lengua extranjera» o «pequeño Cree» según otra versión. Se trata de un pueblo pacífico al que le obligaron a hacer la guerra.

En los siglos XVII y XVIII fueron de los Grandes Lagos a lo que hoy es Minessota y Dakota del Norte. Los lakota y ojibwa los  forzaron a emigrar hacia el oeste. A mediados del siglo XIX habían pasado de sedentarios a nómadas y de pescar y sembrar a recolectar y cazar. También fueron a Wyoming, Colorado y Dakota del Sur.

Buscaban experiencias religiosas con alucinógenos y practicaban «la danza del sol». En sus visiones los animales poseían el pensamiento humano, que les confería habilidades especiales. Estos aborígenes eran famosos por sus «flechas de medicina» y considerados como temibles «hombres perro» a partir de uno de sus mitos.

En 1830 los cheyenne se dividieron en dos grupos: los del sur, situados a lo largo del margen superior del río Arkansas y que se unirían después con los arapahoe y los del norte, en el río Plata. Hasta que llegaron los buscadores de oro a su territorio (año 1850) mantenían una relación pacífica y cordial con el hombre blanco.

Muchos hombres, mujeres y niños inocentes fueron masacrados por el ejército americano, lo cual desató una cruenta guerra entre estos pacíficos nativos y los colonos atacantes. Al final, los cheyenne se rindieron en 1877 y fueron reasentados en el Territorio Indio (Oklahoma) donde sufrieron varias epidemias, hambre y frío.

Hoy los cheyenne del norte viven en una reserva en Montana y los del sur, junto a los arapahoe del sur, en el centro de Oklahoma. Su población total combinada alcanza las 20.000 almas. La lengua cheyenne es hablada por menos del 10% de su gente. Siempre agredido desde el exterior, por fin este pueblo puede vivir en paz.

Comanches: los señores de las llanuras del sur.

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Los comanches son una nación amerindia nativa de la región de la Comanchería, en el suroeste de Estados Unidos.  Su población máxima llegó a los 45.000 miembros en el siglo XVIII. Hoy son unos 15.000, la mitad de los cuales reside en Oklahoma y el resto anda disperso en los estados de Texas, California y Nuevo México.

Comanche viene del español «camino ancho» aunque ellos prefieren llamarse «numunuu», que significa «la gente». Tienen una lengua propia -el comanche- de la familia uro-azteca, hablada ya sólo por unos pocos cientos de usuarios. Su religión tradicional también ha declinado. Hoy la mayoría es cristiana y habla inglés.

Alrededor del siglo XV esta tribu emigró de las Montañas Rocosas hasta el sur de las Grandes Praderas de Norteamérica. Allí ahuyentaron a los apaches -sus enemigos tradicionales- y controlaron un área muy extensa hacia el siglo XVIII y XIX. Construyeron un imperio en las Grandes Llanuras gracias a su talento como jinetes.

Sus primeros caballos los robaron a los españoles y luego se dedicaron a criarlos. Eran cazadores-recolectores que se adaptaron al caballo como ningún otro pueblo nativo. Eran tan habilidosos como jinetes que veías acercarse un caballo sin nadie que lo montara, mientras te atacaban ocultos enganchados a un lado de este animal.

Extendieron sus ataques hasta México y lograron que los colonos blancos permanecieran fuera de sus fronteras durante más de un siglo. Su estética era muy curiosa: usaban sombreros en invierno, así como grandes tocados de guerra, con una cabeza de bisonte que incluía sus cuernos. Solían tatuarse y pintarse de rojo.

A finales del siglo XIX Estados Unidos se anexionó sus tierras. Actualmente la Nación Comanche tiene su sede en Lawton, Oklahoma y su jurisdicción se extiende a varios condados. Disponen de autogobierno, iglesia y leyes propios. Una vez al año se reúnen todos los comanches del país para festejar su herencia y cultura.

Navajo: una cultura al alza.

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Los navajo se llaman a sí mismos «dineh» ( «el pueblo»). Navajo procede de «navahuu», que significa «campo de trabajo en cruce seco». Es una de las tribus amerindias más populosas de Estados Unidos, con 300.000 almas ubicadas en el suroeste de ese país, en especial en Nuevo México donde suman el 10% del censo estatal.

Es un pueblo emparentado con el apache, del cual desciende. Procedente de Canadá, reside en el árido desierto norteamericano desde el siglo XV justo en medio de «cuatro montañas mágicas». En su religión debes contentar a los espíritus de la naturaleza con determinados rituales o si no pueden ocurrir cosas malas.

En 1863 los americanos les arrebataron sus tierras. El coronel Christopher Carson debía conducir a los navajo a una reserva en Nuevo México, por lo que envió mensajeros para avisarles de que se fueran o los expulsarían.  La mayoría nunca llegó a recibir el mensaje y Carson quemó sus campos y poblados y mató a 1000.

En 1864 8000 dinehs fueron obligados a recorrer a pie «la Larga Marcha» , un éxodo más de 500 km hasta Fort Summer, donde serían confinados junto con sus enemigos los mescalero. Fueron maltratados, esclavizados y más del 10% de cautivos murió por el camino. En Fort Summer morían de hambre, epidemias y frío.

Pero las cosas han cambiado. Hoy la Nación Navajo se extiende por 60.000 km2 repartidos entre Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México. Al contrario que con otros nativos, su reserva ha crecido gracias a la compra de tierras a particulares. Disponen de Constitución, autogobierno, sistema educativo, judicial y policial propios.

Conservan su identidad toda vez  que han sabido integrarse. Son ganaderos y su lengua, cultura, pintura, artesanía y casas de piedra y adobe se han revalorizado mucho. Durante la Segunda Guerra Mundial ayudaron a Estados Unidos a ganar transmitiendo por radio en su idioma mensajes imposibles de entender para el  eje.

Apaches: la fiereza hecha pueblo.

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Apache es un término con el que denominamos a un conjunto de naciones indígenas de Norteamérica. Apache significa «enemigo», calificativo que los españoles pusieron a estos nativos americanos, quienes prefieren llamarse a sí mismos  «Ndee» que quiere decir «la gente». Aún hablan lenguas de la familia na-dené.

Proceden del actual Canadá y tras una migración de 500 años se asentaron en el suroeste de los actuales Estados Unidos. Al principio eran familias matriarcales organizadas en bandas sin identidad definida. Luego surgieron tribus (los lipan, mescalero, chiricahua, navajo, jicarilla, los apaches occidentales y los de las llanuras).

Los apaches eran nómadas y fueron los primeros nativos americanos en montar a caballo. Las mujeres buscaban madera, alimento y agua y los hombres invadían y cazaban. Practicaban la poligamia y los matrimonios eran fácilmente rompibles. Creían en los dioses y espíritus de la naturaleza, en rituales, chamanes y en la magia.

Hacia 1600 controlaban una vasta región en la frontera mexicano-useña. Tenían fama de hombres fieros y entablaron un sinfín de guerras contra españoles,  mexicanos, estadounidenses y en ocasiones contra otros pueblos nativos e incluso entre las mismas tribus apaches. Hacia 1700 toda su región era un gran campo de batalla.

Ya en el siglo XIX no pudieron aguantar más y sucumbieron ante Washington. La última banda en caer fue la liderada por Gerónimo, quien fue capturado en 1885. A día de hoy quedan apenas unos 50.000 apaches, principalmente en Arizona, confinados en reservas indias. Viven del turismo y de criar ganado y ovejas.

Las Guerras Apaches (1861-1886) acabaron con la victoria de los ejércitos de Estados Unidos y México y supusieron el fin de los últimos amerindios libres. Pero aún hoy sorprende cómo unos pocos cientos de nativos fueron capaces de poner en jaque a los ejércitos de dos naciones, tal era su coraje, su agresividad y su fiereza.

Sápmi: los aborígenes del norte europeo.

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Los saami son el pueblo aborigen del norte europeo. Se trata de 70.000 nativos distribuidos a lo largo y ancho de Laponia o Sápmi, una región de 380.000 km2 repartida entre Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia. Su presencia es anterior a la llegada de los escandinavos, fineses y rusos. Son los pieles rojas de Europa del norte.

Las primeras referencias escritas de la nación saami se remontan al Imperio Romano. Las sagas islandesas del siglo XVIII los describen como un pueblo peligroso y entregado a la brujería.  Esto se debía a la religión animista y las prácticas chamánicas de los saami, aunque hoy en día la mayoría de ellos es luterana.

En principio eran cazadores y recolectores pero más tarde desarrollaron el pastoreo de renos. La cría de este animal requiere un alto grado de coordinación, por lo que cada familia pertenece a una especie de cooperativa que migra con sus rebaños a la zona asignada. Así, la comunidad tiende a unirse en pro del bien común.

A causa de su escaso número, su falta de unidad, su dispersión territorial y su carácter pacífico, fueron por siglos oprimidos por daneses, suecos, noruegos, fineses y rusos, quienes expoliaron sus riquezas y los sometieron a tremendas cargas fiscales. Los suecos incluso los esterilizaban para intentar acabar con su raza.

Los saami están cada vez más integrados, lo que provoca un desarraigo cultural; ellos están divididos entre los que defienden un nacionalismo a ultranza y volver a sus raíces y los que proponen abandonar por completo su cultura ancestral para diluirse dentro de Occidente. Otros argumentan que en el punto medio está la virtud.

Viven junto al Océano Glacial Ártico, en una región de nieves perpetuas y donde la noche es más oscura. Existen varias lenguas saami, y que van desde los 300 hablantes la que menos a dos decenas de miles la que más. Estos nativos europeos rechazan para sí el popular nombre de «lapones»,  que equivale a andrajosos y sucios.

 

República Democrática del Congo: la Guerra Mundial Africana.

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A orillas de los grandes lagos africanos, en el corazón mismo del África central hay un estado de 2.300.000 km2 y 70 millones de almas. Tiene frontera directa con nueve países y una diminuta salida al mar. Es la República Democrática del Congo, cuyo nombre se debe al proceloso río Congo y a sus nativos, la etnia de los bakongo.

Se trata de un país megadiverso, con una gran pluralidad de lenguas, pueblos y culturas. Se independizó de Bélgica en 1960. Tiene una rica historia que se inicia con los inmigrantes bantúes que se establecieron en la zona, la cual fue el centro del gran Reino del Congo que duró de 1395 a 1885 y tuvo su apogeo en el siglo XV.

Hoy África se desangra en un sinfín de guerras civiles e interestatales. La situación es comparable a la de Europa en la Primera Guerra Mundial, por lo que muchos analistas hablan de Guerra Mundial Africana. El epicentro de las desgracias está en el Congo Democrático, que fue llamado oficialmente Zaire entre los años 1971 y 1997.

Pese a sus enormes riquezas minerales, el Congo es el país más pobre del mundo. Las potencias europeas se benefician de sus guerras porque obtienen sus recursos a precio de saldo. Las repúblicas africanas vecinas también animan al conflicto para extender su área de influencia. El Congo es un moribundo picoteado por buitres.

Es el segundo estado más grande de África. Pese a ello, su destino parece el de ser esclavo de intereses extranjeros. Primero la brutal colonización del rey Leopoldo I de Bélgica, después la dictadura de Mobutu Sese Seko -apoyado desde el exterior-, las dos Guerras del Congo (1996-1997 y 1998-2003) y hoy la lucha por el coltán.

Violaciones masivas de mujeres, hombres y niños, amputaciones, genocidios, más de seis millones de muertos desde 1998 sin contar los que perecen por inanición o los desplazados. Son unos 3000 muertos diarios que a nadie importan. Congo es un estado artificial, un barril de pólvora. Y siempre alguien de fuera enciende la mecha.

Reino Unido: la fuerza del imperialismo.

El 1 de mayo de 1707 Inglaterra y Escocia firmaron un Acta de Unión para dar paso a un estado que haría temblar al mundo: el Reino Unido. La existencia misma de la nación orbita en torno al papel preponderante de la monarquía ya que Isabel II es la reina de dieciséis estados soberanos en el mundo, incluido éste.

Reino Unido es un estado constituido por cuatro territorios que tienen estatus legal de país (Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda del Norte) además de por numerosas y estratégicas colonias ultramarinas como Gibraltar o Malvinas. Man y las Islas del Canal no pertenecen al Reino Unido pero están vinculadas a la corona.

Por un lado es un auténtico país de países, en el sentido más literal de la palabra. Por otro no deja de ser una Inglaterra ampliada, una plataforma para propulsar el colonialismo inglés por el mundo. Existen fuertes corrientes separatistas en Escocia e Irlanda del Norte, por lo que el Reino Unido puede dejar de estarlo un día.

Reino Unido fue el primer país industrializado del planeta y la primera potencia mundial entre 1815 y 1945. Los británicos ostentan la ominosa marca de haber invadido a nueve de cada diez países del globo. Ahora ya no son un imperio pero sí una potencia a tener muy en cuenta. Es euroescéptica y se apoya en la angloesfera.

El inglés, la Iglesia Anglicana, el sistema anglosajón de medidas, la conducción por la izquierda o la hora del té son algunas de sus señas de identidad. País de poetas y marineros, de científicos, inventores y políticos audaces. Isaac Newton, James Watt, Charles Darwin o Winston Churchill son una  prueba viva de ello.

Reino Unido es una maquinaria imperialista que somete a las naciones por la fuerza. Su pujante economía y su poderío naval hacen de ella una gran potencia militar. Su mentalidad triunfante y su devastadora fuerza le aseguran la victoria. Pero también su gigantesca aportación a la ciencia y la cultura hacen avanzar al mundo.

Pigmeos: los hombres pequeños.


Los pigmeos son el pueblo indígena más antiguo del África Central. Al parecer se separaron de otras tribus africanas hace miles de años y con el tiempo divergieron mucho de ellas. Se trata de un pueblo de cazadores y recolectores que es mundialmente conocido por su baja estatura (los varones miden menos de 150 cm.).

Este pequeño tamaño es fruto de una mutación para adaptarse al medio. Ya que ellos viven en la selva, allí un cuerpo pequeño consume menos energías y resiste mejor las elevadas temperaturas. Por extensión, se denomina inapropiadamente pigmeos a humanos menudos de otros continentes e incluso a los animales enanos.

Estos aborígenes están dispersos a lo largo y ancho de una decena de estados africanos, fundamentalmente en la República Democrática del Congo, donde el 10% de sus habitantes es de origen pigmeo. Además, están divididos en numerosas etnias (Twa, Aka, Baka, Binga, Efé, Asúa, Gok, Kango, Kola…), lo que dificulta su unión.

Pese a la dispersión territorial y cultural conservan algunas palabras comunes, como la que se refiere al espíritu de la selva, Jengi, lo que hace pensar que en el pasado todos hablaban un mismo idioma. Dependiendo de zonas, los hay católicos, musulmanes o animistas. Su música vocal usa contrapunto, polifonía y yodel.

Los pigmeos son considerados subhumanos por los bantúes que gobiernan la región. Todavía sufren genocidio, esclavitud y discriminación. Existe la creencia de que acostarte con una mujer pigmea te cura el Sida y comerte a un hombre te da poderes mágicos. En el pasado eran exhibidos como animales en los zoos de Europa.

Hoy en día todavía quedan unos 500.000 pigmeos en la selva tropical del África Central. Pero su número se está reduciendo drásticamente. Muchos países ni siquiera los reconocen como ciudadanos y les niegan derechos. La pobreza, la deforestación y la asimilación cultural están destruyendo su identidad y estilo de vida.

Joijoi: entrando en la modernidad.

Los joijoi son un pequeño pueblo nómada que habita el África del sudoeste desde el siglo V. Vive fundamentalmente en Botsuana y Namibia. Joijoi sinifica «los hombres de los hombres», aunque son más conocidos como hotentotes, término peyorativo puesto por los holandeses que significa «tartamudos» y que ha caído en desuso.

Estos aborígenes están estrechamente relacionados con los san o bosquimanos. Ambos pueblos son ramas de un mismo árbol étnico. Tanto los joi como los san hablan lenguas joisanas, que se caracterizan por hacer extraños chasquidos con la lengua. Se usa la denominación «joisán» para referirse conjuntamente a todos ellos.

En la antigüedad, los joi y los san controlaron casi toda el África Austral. Pero los colonos europeos y los pueblos bantúes los despojaron de sus tierras y los redujeron a la esclavitud. En 1908 los alemanes mataron 10.000 nama (una tribu joi) por levantarse contra el dominio colonial. Fue el primer genocidio del siglo XX.

Como los san, los joijoi son de baja estatura (promedio de 1,50 m), poseen piel oscura y grandes párpados para protegerse de la luz y vello sólo en la cabeza. Tienen una piel arrugada que refleja el calor en mayor proporción que otros pueblos. Las mujeres almacenan mucha grasa en las nalgas para épocas de escasez.

Tracionalmente la joi ha sido una sociedad de clanes, con un jefe y concejales electos en sufragio universal masculino. Al casarte, debías hacerlo con alguien de otro clan, lo que favorecía las alianzas. Era una sociedad muy jerárquica, donde los ricos tenían muchas cabezas de ganado, lo cual les dotaba de gran riqueza y prestigio.

Pero ahora estos nativos están entrando en la modernidad poco a poco. Aún hay muchos que son pastores nómadas, pero la mayoría hoy es granjera y obrera. Aunque siguen siendo animistas, en Namibia muchos se convirtieron al islam. Tienen una gran colección de historias folclóricas, muchas parecidas a las de los bantúes.


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