Olmecas: la civilización madre de Mesoamérica.

Olmecas

Los olmecas son la civilización más antigua de Mesoamérica. Habitaron hace miles de años en las regiones pantanosas de las riberas de los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco. Su territorio creció hacia las zonas de Anáhuac, Oaxaca y Guerrero e influenciaron a las culturas posteriores de América Central.

Su historia se divide en tres etapas. En el periodo olmeca I (1500-1200 AC) vivían de la agricultura, la caza y la recolección. En el II (1200-400 AC) construyeron centros de la relevancia de San Lorenzo primero y La Venta después. El tercero (400-100 AC) se caracteriza por un constante declive y por el auge de aztecas y mayas.

Los olmecas fueron los primeros americanos en utilizar la piedra para la escultura y en plasmar trazos curvilíneos y realistas frente a los rectilíneos de la época. Hicieron no sólo pequeñas estatuillas de jade sino también esculturas de colosales cabezas masculinas de hasta casi cuatro metros de altura y de varias toneladas de peso.

En la cerámica destacan sus vasos a menudo decorados con la efigie del niño jaguar o con otros ornamentos. Se trataba de una sociedad muy desarrollada para su época que requería de excelentes artesanos que trabajaran a tiempo completo con su arte. La sociedad se dividía en tres estratos: nobles, sacerdotes y gentes del campo.

La religión era politeísta y asentó las bases comunes para otras civilizaciones posteriores. Adoraban como a dioses a los elementos de la naturaleza y a algunos animales, en especial el jaguar. Los gobernantes locales eran considerados como descendientes de divinidades y de este modo perpetuaban un régimen desigual e injusto.

Pese a desaparecer a principios de la era cristiana, los olmecas son considerados la civilización madre de América Central. De hecho, su sistema de escritura fue el precursor de los jeroglíficos mayas y posiblemente también su calendario. Esta extinta nación fijó los cimientos que influyeron en las culturas de los siguientes siglos.

Arapahoe: los comerciantes de las praderas.

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Los arapahoe son una nación amerindia históricamente asentada en un principio en el actual estado de Minessota y con posterioridad en el este de las Grandes Praderas de Norteamérica, concretamente en las zonas de Colorado y Wyoming. A día de hoy unos 5000 nativos de esta etnia residen en los Estados Unidos de América.

Su nombre significa «comerciantes» -trataban con pieles de animales- o «gente con muchos tatuajes» según las versiones. Ellos se llamaban a sí mismos «inva in» que significa «nuestro pueblo».  Establecieron una alianza permanente con los cheyenne, pero a diferencia de éstos,  resultaron ser amistosos con el hombre blanco.

Lucharon junto con los cheyennes contra otras tribus rivales (dakotas, kiowas y comanches,  shoshones, utes y pawnes). Después se aliaron con los cheyennes y los sioux en las guerras contra los blancos hasta su derrota en 1.867 y posterior exilio a Oklahoma. La Masacre de Sand Creek (1.864) es de aciago recuerdo para ellos.

Tenían una vida nómada; emigraban a menudo, siempre tras los bisontes, y vivían en tipis. Podían desmontar un poblado entero en sólo una hora. Su arte y rituales religiosos, como la danza del sol, eran de los más avanzados de las Grandes Llanuras. Tenían mucha fe en los espíritus de la naturaleza e incluso tenían profetas.

Todavía hoy conservan sus raíces: muchos viven en reservas -una en Wyoming y otra en Oklahoma- y algunos hablan el idioma arapahoe. Le dan mucha importancia a la vida familiar y es muy frecuente ver a los padres jugando con los niños y compartiendo tiempo de calidad con ellos. También cazan y pescan juntos.

Pero como ocurre con las demás tribus amerindias, este pueblo aborigen se ha occidentalizado mucho en los últimos tiempos. La mayoría habla inglés y profesa el cristianismo y en cuanto a la economía la principal fuente de ingresos es los casinos. Es el difícil equilibrio entre la tradición secular y el moderno estilo de vida americano.

Sioux: los señores de las llanuras del norte.

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Los sioux fueron una de las grandes tribus de las praderas, entre el río Mississipi y las Montañas Rocosas. La familia sioux incluye a los assiniboin, dakota, hidatsa, mandan, osage y winnebago. Estas siete tribus a su vez se dividen en santees (sedentarios y agrícolas), los nakota y los teton (que son guerreros y cazadores de búfalos).

Provienen de los bosques y los constantes choques con sus enemigos ojibwa las forzaron a vivir como nómadas en las praderas, siempre tras el rastro de la manadas de búfalos.  Llegaron a atesorar un inmenso imperio que comprendía parte del actual estado de Minessota, Dakota, Wisconsin, Iowa, Missouri y Wyoming.

En el siglo XIX un aluvión de mineros y buscadores de oro penetró en sus tierras. Hubo una tremenda guerra entre nativos y colonos -incluyendo la mítica batalla de Little Bighorn donde el jefe Toro Sentado mató al general George Custer. Pero en 1890 el ejécito norteamericano acabó por derrotar a los sioux en Wouded Knee.

La familia era la unidad social básica y de gobierno. Un clan era una extensa familia patriarcal dentro de la cual no se podían casar. Un hombre podía tener varias esposas pero los hijos pertenecían al clan de la madre, quien era la dueña de todas las propiedades de la familia. La separación era posible con una causa válida.

Vivían en tiendas cónicas llamadas tipis. Tenían leyes muy duras como la que castigaba el adulterio con la amputación o deformación de un miembro. Creían en un dios omnipotente, el Gran Misterio, y tenían visiones religiosas, como en el baile del fantasma. Los ancianos sabían de medicinas naturales y hierbas curativas.

Estos amerindios en ocasiones han sido llamados también dakota (que significa «amigo») y actualmente residen en diversas reservas dispersas por el sur de Canadá y norte de los Estados Unidos. La lengua sioux (hablada actualmente por 33.000 de sus 170.000 miembros) se divide en tres variantes (nakota, lakota y dakota).

Cheyenne: los hombres perro de las llanuras.

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Los cheyenne son una nación amerindia radicada en las Grandes Llanuras de Estados Unidos. Está compuesta actualmente por dos tribus, los sotaeo’o y los tsitsistas. Cheyenne significa «pueblo de una lengua extranjera» o «pequeño Cree» según otra versión. Se trata de un pueblo pacífico al que le obligaron a hacer la guerra.

En los siglos XVII y XVIII fueron de los Grandes Lagos a lo que hoy es Minessota y Dakota del Norte. Los lakota y ojibwa los  forzaron a emigrar hacia el oeste. A mediados del siglo XIX habían pasado de sedentarios a nómadas y de pescar y sembrar a recolectar y cazar. También fueron a Wyoming, Colorado y Dakota del Sur.

Buscaban experiencias religiosas con alucinógenos y practicaban «la danza del sol». En sus visiones los animales poseían el pensamiento humano, que les confería habilidades especiales. Estos aborígenes eran famosos por sus «flechas de medicina» y considerados como temibles «hombres perro» a partir de uno de sus mitos.

En 1830 los cheyenne se dividieron en dos grupos: los del sur, situados a lo largo del margen superior del río Arkansas y que se unirían después con los arapahoe y los del norte, en el río Plata. Hasta que llegaron los buscadores de oro a su territorio (año 1850) mantenían una relación pacífica y cordial con el hombre blanco.

Muchos hombres, mujeres y niños inocentes fueron masacrados por el ejército americano, lo cual desató una cruenta guerra entre estos pacíficos nativos y los colonos atacantes. Al final, los cheyenne se rindieron en 1877 y fueron reasentados en el Territorio Indio (Oklahoma) donde sufrieron varias epidemias, hambre y frío.

Hoy los cheyenne del norte viven en una reserva en Montana y los del sur, junto a los arapahoe del sur, en el centro de Oklahoma. Su población total combinada alcanza las 20.000 almas. La lengua cheyenne es hablada por menos del 10% de su gente. Siempre agredido desde el exterior, por fin este pueblo puede vivir en paz.

Comanches: los señores de las llanuras del sur.

Comanche Nation

Los comanches son una nación amerindia nativa de la región de la Comanchería, en el suroeste de Estados Unidos.  Su población máxima llegó a los 45.000 miembros en el siglo XVIII. Hoy son unos 15.000, la mitad de los cuales reside en Oklahoma y el resto anda disperso en los estados de Texas, California y Nuevo México.

Comanche viene del español «camino ancho» aunque ellos prefieren llamarse «numunuu», que significa «la gente». Tienen una lengua propia -el comanche- de la familia uro-azteca, hablada ya sólo por unos pocos cientos de usuarios. Su religión tradicional también ha declinado. Hoy la mayoría es cristiana y habla inglés.

Alrededor del siglo XV esta tribu emigró de las Montañas Rocosas hasta el sur de las Grandes Praderas de Norteamérica. Allí ahuyentaron a los apaches -sus enemigos tradicionales- y controlaron un área muy extensa hacia el siglo XVIII y XIX. Construyeron un imperio en las Grandes Llanuras gracias a su talento como jinetes.

Sus primeros caballos los robaron a los españoles y luego se dedicaron a criarlos. Eran cazadores-recolectores que se adaptaron al caballo como ningún otro pueblo nativo. Eran tan habilidosos como jinetes que veías acercarse un caballo sin nadie que lo montara, mientras te atacaban ocultos enganchados a un lado de este animal.

Extendieron sus ataques hasta México y lograron que los colonos blancos permanecieran fuera de sus fronteras durante más de un siglo. Su estética era muy curiosa: usaban sombreros en invierno, así como grandes tocados de guerra, con una cabeza de bisonte que incluía sus cuernos. Solían tatuarse y pintarse de rojo.

A finales del siglo XIX Estados Unidos se anexionó sus tierras. Actualmente la Nación Comanche tiene su sede en Lawton, Oklahoma y su jurisdicción se extiende a varios condados. Disponen de autogobierno, iglesia y leyes propios. Una vez al año se reúnen todos los comanches del país para festejar su herencia y cultura.

Navajo: una cultura al alza.

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Los navajo se llaman a sí mismos «dineh» ( «el pueblo»). Navajo procede de «navahuu», que significa «campo de trabajo en cruce seco». Es una de las tribus amerindias más populosas de Estados Unidos, con 300.000 almas ubicadas en el suroeste de ese país, en especial en Nuevo México donde suman el 10% del censo estatal.

Es un pueblo emparentado con el apache, del cual desciende. Procedente de Canadá, reside en el árido desierto norteamericano desde el siglo XV justo en medio de «cuatro montañas mágicas». En su religión debes contentar a los espíritus de la naturaleza con determinados rituales o si no pueden ocurrir cosas malas.

En 1863 los americanos les arrebataron sus tierras. El coronel Christopher Carson debía conducir a los navajo a una reserva en Nuevo México, por lo que envió mensajeros para avisarles de que se fueran o los expulsarían.  La mayoría nunca llegó a recibir el mensaje y Carson quemó sus campos y poblados y mató a 1000.

En 1864 8000 dinehs fueron obligados a recorrer a pie «la Larga Marcha» , un éxodo más de 500 km hasta Fort Summer, donde serían confinados junto con sus enemigos los mescalero. Fueron maltratados, esclavizados y más del 10% de cautivos murió por el camino. En Fort Summer morían de hambre, epidemias y frío.

Pero las cosas han cambiado. Hoy la Nación Navajo se extiende por 60.000 km2 repartidos entre Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México. Al contrario que con otros nativos, su reserva ha crecido gracias a la compra de tierras a particulares. Disponen de Constitución, autogobierno, sistema educativo, judicial y policial propios.

Conservan su identidad toda vez  que han sabido integrarse. Son ganaderos y su lengua, cultura, pintura, artesanía y casas de piedra y adobe se han revalorizado mucho. Durante la Segunda Guerra Mundial ayudaron a Estados Unidos a ganar transmitiendo por radio en su idioma mensajes imposibles de entender para el  eje.

Prohibido pensar (Amazon).

PROHIBIDO PENSAR

Título: Prohibido pensar.

Autor: Josué Ferrer.

Prólogo: Josué Ferrer.

Edición: Josué Ferrer.

Portada: Ignassi Gallego.

Primera edición: Almassora, Reino de Valencia, diciembre de 2012.

ISBN: 978-84-615-6321-0.

Formato: Mobi.

Precio: 1,01 € (Amazon España, Italia, Francia y Alemania), 0,82£ (Amazon Reino Unido), 1,33$ (Amazon Estados Unidos).

Sinopsis:

Daniel Martínez es un joven idealista que estudia Filología Hispánica y sueña con ser escritor. Pero todo a su alrededor es decepcionante. Su padre es alcohólico y putero, su madre una triste ama de casa sin aspiraciones, él sufre desengaños sentimentales con las chicas, sus amigos son inmaduros y no le entienden, su obra no es apreciada por casi nadie y está frustrado con la mediocridad de sus docentes universitarios, de los que piensa que no está aprendiendo nada. Se siente un fracasado pues a cada éxito que logra le sigue un revés mucho mayor.

Un día, al acabar las clases, descubre por pura casualidad cómo uno de sus profesores está fornicando con una alumna a la que promete poner matrícula de honor a cambio de sus favores sexuales. Indignado ante tal grado de injusticia, Daniel acude a un viejo amigo suyo, Juan Vicente Cañes, para que le ayude a recabar pruebas contra el corrupto. Cuando una noche, ya de madrugada, ambos deciden infiltrarse en la Universidad en busca de pistas acaban encontrando algo muchísimo más grave de lo que ninguno podía haber imaginado jamás.

Esta obra se centra en la lucha del individuo frente a las masas. Daniel está harto de ver cómo la voluntad del sujeto desaparece ante el gentío, harto de que todos vayan donde va todo el mundo y hagan lo que hace todo el mundo, harto de una sociedad mansa y aborregada que parece un rebaño de ovejas. Es éste un libro donde la soledad, la decepción, el hastío, la vacuidad y la angustia acompañan al protagonista de principio a fin. La novela está escrita en un lenguaje barroco y poético, plagado de metáforas y cultismos, dirigido a un lector docto.

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Sápmi: los aborígenes del norte europeo.

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Los saami son el pueblo aborigen del norte europeo. Se trata de 70.000 nativos distribuidos a lo largo y ancho de Laponia o Sápmi, una región de 380.000 km2 repartida entre Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia. Su presencia es anterior a la llegada de los escandinavos, fineses y rusos. Son los pieles rojas de Europa del norte.

Las primeras referencias escritas de la nación saami se remontan al Imperio Romano. Las sagas islandesas del siglo XVIII los describen como un pueblo peligroso y entregado a la brujería.  Esto se debía a la religión animista y las prácticas chamánicas de los saami, aunque hoy en día la mayoría de ellos es luterana.

En principio eran cazadores y recolectores pero más tarde desarrollaron el pastoreo de renos. La cría de este animal requiere un alto grado de coordinación, por lo que cada familia pertenece a una especie de cooperativa que migra con sus rebaños a la zona asignada. Así, la comunidad tiende a unirse en pro del bien común.

A causa de su escaso número, su falta de unidad, su dispersión territorial y su carácter pacífico, fueron por siglos oprimidos por daneses, suecos, noruegos, fineses y rusos, quienes expoliaron sus riquezas y los sometieron a tremendas cargas fiscales. Los suecos incluso los esterilizaban para intentar acabar con su raza.

Los saami están cada vez más integrados, lo que provoca un desarraigo cultural; ellos están divididos entre los que defienden un nacionalismo a ultranza y volver a sus raíces y los que proponen abandonar por completo su cultura ancestral para diluirse dentro de Occidente. Otros argumentan que en el punto medio está la virtud.

Viven junto al Océano Glacial Ártico, en una región de nieves perpetuas y donde la noche es más oscura. Existen varias lenguas saami, y que van desde los 300 hablantes la que menos a dos decenas de miles la que más. Estos nativos europeos rechazan para sí el popular nombre de «lapones»,  que equivale a andrajosos y sucios.

 

Pigmeos: los hombres pequeños.


Los pigmeos son el pueblo indígena más antiguo del África Central. Al parecer se separaron de otras tribus africanas hace miles de años y con el tiempo divergieron mucho de ellas. Se trata de un pueblo de cazadores y recolectores que es mundialmente conocido por su baja estatura (los varones miden menos de 150 cm.).

Este pequeño tamaño es fruto de una mutación para adaptarse al medio. Ya que ellos viven en la selva, allí un cuerpo pequeño consume menos energías y resiste mejor las elevadas temperaturas. Por extensión, se denomina inapropiadamente pigmeos a humanos menudos de otros continentes e incluso a los animales enanos.

Estos aborígenes están dispersos a lo largo y ancho de una decena de estados africanos, fundamentalmente en la República Democrática del Congo, donde el 10% de sus habitantes es de origen pigmeo. Además, están divididos en numerosas etnias (Twa, Aka, Baka, Binga, Efé, Asúa, Gok, Kango, Kola…), lo que dificulta su unión.

Pese a la dispersión territorial y cultural conservan algunas palabras comunes, como la que se refiere al espíritu de la selva, Jengi, lo que hace pensar que en el pasado todos hablaban un mismo idioma. Dependiendo de zonas, los hay católicos, musulmanes o animistas. Su música vocal usa contrapunto, polifonía y yodel.

Los pigmeos son considerados subhumanos por los bantúes que gobiernan la región. Todavía sufren genocidio, esclavitud y discriminación. Existe la creencia de que acostarte con una mujer pigmea te cura el Sida y comerte a un hombre te da poderes mágicos. En el pasado eran exhibidos como animales en los zoos de Europa.

Hoy en día todavía quedan unos 500.000 pigmeos en la selva tropical del África Central. Pero su número se está reduciendo drásticamente. Muchos países ni siquiera los reconocen como ciudadanos y les niegan derechos. La pobreza, la deforestación y la asimilación cultural están destruyendo su identidad y estilo de vida.

Bosquimanos: en peligro de extinción.

Los san o bosquimanos son el pueblo indígena por excelencia del sur de África. Se trata de 100.000 personas repartidas entre Botsuana y Namibia principalmente, y en Angola, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue en menor medida. Son nómadas que habitan en el desierto del Kalahari y que viven de recoger frutos y sobre todo de la caza.

Es un conjunto de etnias de religión animista que tiene en común las lenguas khoe, caracterizadas por hacer extraños chasquidos con la lengua. Podría tratarse de la raza más antigua del mundo, ya que algunos genetistas sostienen que los primeros humanos que colonizaron África y el resto del orbe descenderían de ellos.

Al ser nómadas todos dependen de todos y todos cuidan de sí. A veces sacrifican a los recién nacidos que no pueden sobrevivir a los duros desplazamientos. Los ancianos son muy respetados, los matrimonios suelen ser monógamos y la mujer es tenida en cuenta bastante más que en otras sociedades aborígenes de su entorno.

A comienzos de los 80, se descubrieron diamantes en la reserva bosquimana y  en 1997, 2002 y 2005 el gobierno de Botsuana perpetró tres grandes desalojos de nativos mediante amenazas, engaños y llevándoselos en camiones. Sus hogares fueron desmantelados, se cerró la escuela, el centro de salud y el suministro de agua.

A pesar de que los tribunales declararon ilegales tanto las expulsiones como la negación del uso del pozo que necesitan para beber, el gobierno hace lo imposible por negarles el agua. La idea es que estas tierras sean explotadas por los buscadores de diamantes y disfrutadas por turistas ricos en costosos safaris de lujo.

Los bosquimanos fueron esclavos de los batsuana y los bantúes antes de ser esclavos de los ingleses, holandeses y alemanes y antes de ser expulsados y confinados en la reserva. Y ahora también los quieren echar de allí.  Es el llanto amargo de un pueblo que se sabe en peligro de extinción. Tiene motivos para llorar.

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