Falacia atea: El canon del Nuevo Testamento no es correcto.

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El canon del Nuevo Testamento es el conjunto de 27 libros aceptados oficialmente e inspirados por el Espíritu Santo. ¿Pero por qué se rechazaron los Evangelios apócrifos, como el de Judas? ¿Acaso Jesús tuvo una vida oscura y secreta que nos esconden? ¿Fue una decisión política aceptar algunos libros y desechar otros? ¿Es fiable el Nuevo Testamento que conocemos? Hay testimonios que prueban que sí.

1) El testimonio de los apóstoles. En el Nuevo Testamento encontramos ya algunos indicios que apuntan a que se atribuía a los escritos de los apóstoles una autoridad divina. En la 1 Timoteo 5:18 tenemos el primer ejemplo de citación de palabras de Jesús como Escritura sagrada. La 2 Pedro 3: 15-16 atribuye la misma autoridad a las cartas de Pablo que a los escritos proféticos tan venerados por los judíos.

2) Los escritos de los Padres Apostólicos y de los primeros cristianos están plagados de citas y de alusiones  al Nuevo Testamento, ratificándolo de este modo. La Didajé, San Clemente Romano, la Epístola de Bernabé, San Ignacio de Antioquía, San Policarpo, Papías, el Martyrium Polycarpi, el Pastor de Hermas, Arístides Ateniense o San Justino, entre otros, nos dan fe de ello.

Es cierto que en los primeros estadios del cristianismo no estaba del todo claro que libros iban a componer el canon neotestamentario y hasta se manejaron algunos que hoy están descartados. Pero es que el Imperio Romano era inmenso y la rápida extensión del cristianismo hizo que unas cartas o libros que se conocían por ejemplo en la zona de Roma o en Hispania no se conociesen en Asia Menor o África.

También es cierto que existen estilos de escritura muy diferentes en el Nuevo Testamento, nuevamente a causa de lo explicado en el párrafo anterior. Por ejemplo el estilo del griego usado en 1ª Pedro es diferente del de 2ª Pedro ya que se escribía a dos regiones diferentes en dos momentos diferentes (es como si en la actualidad redactaras una carta en el francés de París y luego otra en francés de Haití).

Tres motivos precipitaron la formación del canon del Nuevo Testamento: 1) La difusión de apócrifos que contenían doctrinas falsas. 2) La herejía de Marción, que rechazaba todo el Antiguo Testamento, y del Nuevo sólo admitía el Evangelio de Lucas y diez epístolas de Pablo). 3) La herejía de los montanistas, que añadían nuevos libros al canon y además afirmaban tener nuevas revelaciones del Espíritu Santo.

¿Qué criterios usaron las iglesias primitivas para conformar el canon actual? 1) Antigüedad (los libros debían estar escritos en tiempos cercanos a Jesús). 2) Apostolicidad (escritos por un apóstol o un compañero suyo). 3) Catolicidad (universalmente válidos y no aceptados sólo por algunas sectas concretas). 4) Ortodoxia (no contradecirse con el resto de la Biblia). 5) La guía del Espíritu Santo.

¿Fueron rechazados los evangelios apócrifos por algún extraño, misterioso y oscuro motivo? No. Fueron rechazados por estas causas: 1) Tienen deslices históricos, geográficos y anacronismos. 2) Enseñan doctrinas falsas y prácticas antibíblicas (como la hechicería). 3) Son superficiales en estilo y contenido que no concuerda con las Escrituras. 4) Carecen de poder profético y hondura poética y religiosa.

¿Es el canon fruto de la proclamación oficial de un concilio romano de siglos posteriores? No. Es resultado de un amplio consenso inspirado por el Espíritu Santo en la Iglesia a lo largo de los cuatro primeros siglos de la era cristiana entre las congregaciones que formaban la cristiandad. Los concilios tan sólo vinieron a confirmar lo que ya había sido previamente aceptado por los creyentes y por el Señor.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: El canon del Antiguo Testamento no es correcto.

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El canon es el conjunto de libros que forman la Biblia por considerarlos inspirados por el  Espíritu Santo. El Antiguo Testamento se compone de 39. ¿Por qué ésos y no otros? Estudiosos como Francisco Luis Almeda Carmona, Edward J. Young, Tremper Longman III, Raymond B. Dillard, Gleason L. Archer citan testimonios que hacen ver que el canon veterotestamentario es fiable.

1) El de los judíos, que han sido unánimes independientemente de su partido. Jamás se atrevieron a cuestionar el canon bíblico a pesar de que pudieran tener discrepancias ideológicas o que tuvieran otros libros de referencia que nunca se atrevieron a asimilar a la Biblia. Nada quitaron y nada añadieron. Estaban divididos en numerosas sectas pero jamás se atrevieron a alterar la Palabra de Dios.

2) Jesucristo y los apóstoles reconocían el Antiguo Testamento en su totalidad. En el Nuevo Testamento encontramos citas correspondientes a todos los libros del Antiguo, salvo a los de Ester, Eclesiastés y Cantar de los Cantares. En los Evangelios y las Epístolas, en los Hechos y en el Apocalipsis, podemos notar no menos de seiscientos pasajes sacados del Antiguo Testamento alusivos a su contenido.

3) El testimonio de la Iglesia Cristiana, que desde siempre aceptó el canon bíblico. Los libros apócrifos de Tobías, Judit, Baruc, Sabiduría, Eclesiástico, los dos de los Macabeos, más algunas porciones añadidas a Daniel y a Ester, fueron incorporados por la Iglesia Católica en el Concilio de Trento, en el siglo XVI. Sin embargo nunca fueron mencionados por Jesús, los apóstoles o los primeros discípulos.

4) El escrupuloso cuidado que tuvieron los judíos en conservar íntegro el canon del Antiguo Testamento, aún después de la era cristiana; y su tenacidad en apegarse al texto de las Escrituras, a pesar de su dispersión por el mundo entero. El historiador Flavio Josefo y el sabio Filón de Alejandría -ambos judíos- destacan que los hebreos prefieren la muerte a tocar de su texto sagrado una sola coma.

5) El testimonio de los jeroglíficos. La Piedra de Rosetta, encontrada en Egipto y actualmente en el Museo Británico, corrobora las historias de la Biblia: que los egipcios no sentían repulsión por los asnos, que José fue la mano derecha de Faraón durante el tiempo de las vacas gordas y de las vacas flacas, etc. y en el templo de Amón hay escritos que confirman que Sisac cargó contra el pueblo judío.

6) Un gran número de inscripciones descubiertas en Israel y Palestina (en especial los rollos del Mar Muerto), confirman también —tras dos milenios— hechos concretos relatados en la Biblia. Por ejemplo el ateo Ernest Renan pudo comprobar cómo, en contra de lo que creía, Deuteronomio 27:12ss estaba en lo cierto cuando afirmaba que la voz humana se oye desde la cumbre del monte Ebal.

7) Testimonio Asirio – Babilónico. Gracias a los descubrimientos hechos en Asiria y Babilonia, se ha podido componer un comentario íntegro del Antiguo Testamento. Los puntos de contacto existentes entre la literatura asirio-babilónica y la Biblia son muy numerosos. Así, documentos como el Prisma de Taylor o el Cilindro de Esar-Hadón no hacen sino reafirmar la veracidad de las historias bíblicas.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Parabola del bon catalaniste.

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Un interpret de la Llei s’alçà i digue, per a provar-lo:

-Mestre ¿fent quina cosa heretare la vida eterna?

Ell le digue:

-¿Qué està escrit en la Llei? ¿Cóm lliges?

Aquell, responent, va dir:

-Amaras al Senyor el teu Deu en tot el teu cor, en tota la teua anima, en totes les teues forces i en tota la teua ment; i al proxim com a tu mateix.

Li digue:

-Be has respost, fes aço i viuras.

Pero ell, volent justificar-se a si mateix, digue a Jesus:

-¿I quí és el meu proxim?

Responent Jesus, digue:

-Un home que descendia de Valencia a Alzira caigue en mans de lladres, els quals el despullaren, el feriren i se n’anaren dixant-lo mig mort. Ocorregue que descendi un membre del Grup d’Accio Valencianista (GAV) per aquell cami, i al vore’l passà de llarc. Tambe un soci de Lo Rat Penat, arribant prop d’aquell lloc, al vore’l va passar de llarc. Pero un catalaniste afiliat al Bloc i a Accio Cultural del Païs Valencià (ACPV) que anava de cami, vingue prop d’ell i, al vore’l, senti misericordia. Acostant-se, vendà les seues ferides tirant-li oli i vi, el pujà al seu coche, el portà a l’hospital i cuidà d’ell. Un atre dia, a l’anar-se’n, trague dosmil euros, li’ls donà al doctor i li digue: “Cuida-me’l, i tot lo que gastes de més yo t’ho pagare quan torne”. ¿Quí, per tant, d’estos tres et pareix que fon el proxim del que va caure en mans dels lladres?

Ell digue:

-El que va tindre misericordia en ell.

Llavors Jesus li va dir:

-Ves i fes tu lo mateix.

He trobat esta curiosa historia en la meua Biblia. Concretament en Lluc 10: 25-37. El catalanisme és un moviment odios i a voltes el seu odi pot arribar a contagiar-mos. Jesus mos ensenyà que cal odiar el pecat pero amar al pecador. I que cal amar al proxim, encara que siga algu tan detestable com un samarita. D’igual forma cal odiar el catalanisme pero amar als catalanistes. Jesus no fea acepcio de persones. Entre els seus apostols figuraven patriotes –valencianistes– com Simo pero tambe traïdors –catalanistes– com Mateu.  Sé que aço que dic pot sentar malament a més d’un llector, pero lo cert és que el dia que Deu mos haja de jujar, els valencianistes collirem lo que hajam sembrat. Si hem sembrat falta de perdo, no serem perdonats pels nostres pecats. Aixo no significa que hajam de ser uns panolis i dixar-mos chafar. Hem de defendre els nostres drets i la veritat, que  en este cas és el valencianisme. I pregar a Deu per la lliberacio de la nostra patria i la derrota definitiva dels nostres enemics, pero no perque mosatros sigam millors que ells, sino simplement  perque defenem una causa més noble i justa. Que Valencia i Catalunya estan en guerra és innegable. Mosatros som els invadits i Deu aprova el dret a la defensa propia. Pero no pergam de vista que mosatros, a ulls del Creador, no som millors que aquells contra qui combatem. Està be odiar una ideologia perversa i opressora -com el pancatalanisme- i millor encara destruir-la, pero és una gravissima equivocacio odiar a la persona, al ser huma.

FONT: SOM nº 259. Octubre 2013.

Falacia atea: La Biblia no está inspirada por Dios.

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Para los cristianos la Biblia es la Palabra de Dios. Literalmente. Fue inspirada por el Espíritu Santo, que iluminó a los autógrafos originales en los contenidos y palabras, pero no hasta el punto de ser un dictado de mecanografía sino también dando espacio para que aparecieran las distintas personalidades humanas de los autores. Según esta inspiración verbal y plenaria toda la Biblia, con todos sus contenidos, palabras y partes, está inspirada o exhalada por el Señor.

Según el autor Clark H. Pinnock la Biblia es libre de error en sus autógrafos originales, totalmente fiable en historia y doctrina. Su inspiración divina ha dado como resultado que el Libro sea “infalible” (incapaz de enseñar nada engañoso) e “inerrante” (no susceptible de ser probado falso ni equivocado). Su inspiración es “plenaria” (extendiéndose por igual a todas partes), “verbal” (incluyendo la misma forma del lenguaje), y “confluente” (producto de dos agentes, humano y divino).

Nos referimos eso sí a los autógrafos originales de los textos sagrados. Los profetas y apóstoles escribieron sin error alguno. No obstante, en las traducciones posteriores se han introducido pequeñas variaciones o erratas con respecto a los textos originales. Mas se trata de variaciones insignificantes que no desvirtúan el mensaje. Los rollos del Mar Muerto prueban que la Biblia se ha transmitido de generación en generación de una forma prácticamente idéntica durante miles de años.

¿Qué testimonios apuntan a una autoría divina de esta obra?

1) Unidad. La Biblia es una recopilación de sesenta y seis libros y epístolas escritas por aproximadamente cuarenta autores a lo largo de 1.500 años. Ellos escribieron en diferentes períodos históricos, naciones y culturas. Y sin embargo sus obras presentan una armonía total. Lejos de contradecirse, los textos se complementan y enriquecen. De Génesis a Apocalipsis hay una misma unidad de enseñanza, esto es, el plan de Dios para redimir al hombre, que ha caído en el pecado.

2) Conocimiento. La Biblia menciona muchísimas cosas que eran contrarias al pensamiento de la época y que fueron descubiertas  milenios después. Por ejemplo Salmo 8:8 registra que hay senderos en el mar. Eclesiastés 1:6 describe el circuito de los vientos del sur al norte y nuevamente su regreso. Génesis 15:5 menciona que las estrellas son innumerables. Salmo 102:26 describe el envejecimiento de la Tierra y los cielos (la entropía). Job 26:7 declara que la Tierra colgaba sobre nada. Etcétera.

3) Profecía. Sólo en el Antiguo Testamento hay más de trescientas profecías sobre la persona de Jesús. Todas cumplidas. El estudioso Peter W. Stoner calculó matemáticamente que la probabilidad de que un hombre cumpliera todas las profecías de Jesús justo en el momento adecuado sería de 1 en 1,7 x10, lo cual es un número astronómico.  Además, en la Biblia encontramos otras muchas profecías cumplidas sobre Israel, el pueblo judío, las naciones y otros muchos asuntos.

Resumiendo: La Biblia guarda una armonía asombrosa pese a estar redactada por cuarenta autores a lo largo de 1.500 años, es un libro miles de años adelantado a su tiempo y atesora cientos de profecías cumplidas. Todo ello sugiere una autoría sobrenatural. El cristianismo no es una verdad relativa, al estilo del socialismo, el liberalismo o el yoga. Es LA VERDAD. Así, con mayúsculas. Haríamos bien en tomarnos en serio al Rey del Universo, que nos ha de juzgar un día.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Dios no puede ser omnipotente y bueno al mismo tiempo.

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El eterno problema del mal provoca este dilema: o Dios puede impedir el mal y en tal caso no es bueno porque no lo impide o Dios no puede impedir el mal y en tal caso no es omnipotente. Sea como sea, un Dios omnipotente y bueno a la vez no puede existir. ¿Cómo respetar  a un Creador que incluyó en su sistema el cáncer, la locura o el retraso mental? El periodista Vittorio Messori descubre que el Señor no escamotea las dificultades. La Biblia es un gran tratado sobre el sufrimiento donde hay guerras, enfermedades, infidelidad, traición y otras tragedias. El propio Cristo vino al mundo y aceptó ser sacrificado como un cordero en una muerte de cruz por amor a nosotros. Nuestro Padre no es ajeno al dolor.

Este tema es sensible porque tiende a la demagogia. Todos hemos escuchado alguna vez preguntas banales del estilo de “Si Dios es omnipotente ¿puede hacer un círculo cuadrado?” o “¿Puede Dios hacer una piedra tan pesada que ni siquiera Él mismo pueda levantarla?”. Interrogantes de este calibre me parecen filosofía de almacén, razonamientos propios de Homer Simpson, por lo que no voy a perder ni un minuto más con ellos. El Diseñador de las galaxias y del ADN humano tiene poder para hacer lo que crea oportuno, pero se limita a sí mismo: no puede cometer pecado o contradecirse o arrebatarnos nuestra libertad de acción, entre otros, simplemente porque no va con su carácter y porque no es su plan.

Si el Altísimo es todopoderoso ¿no podría habernos creado al margen de toda maldad? Por poder podría, pero entonces nos privaría de nuestro libre albedrío. Si estamos obligados a hacer siempre el bien ¿no seríamos como robots? También podría, respetando nuestra libertad, impedir el mal y hacer triunfar el bien y la felicidad entre los hombres, pero según el autor C.S. Lewis cuesta imaginar un mundo en el que Dios corrigiera los continuos abusos cometidos por el libre albedrío de sus criaturas, por ejemplo un mundo en el que el bate de béisbol se convirtiera en papel cuando lo empleáramos como arma o que el aire se negara a obedecer cuando intentáramos emitir ondas sonoras portadoras de mentiras e insultos.

La verdad es que debemos dar muchas gracias a Dios por las cosas buenas y aun por las malas. Porque las buenas nos bendicen pero las malas son útiles para aprender, para dotarnos de experiencia, para hacernos madurar y prepararnos para nuevas etapas y desafíos en la vida. Y también son un claro indicativo de que algo estamos haciendo mal y debemos cambiar nuestra actitud. Si no existiera el sufrimiento, no apartaríamos la mano de una plancha caliente y no nos daríamos cuenta de que el alcoholismo está echando a perder nuestras vidas. A veces, el dolor es el megáfono del Señor, el tirón de orejas que nos da nuestro Padre para que espabilemos y nos apartemos de una vida de pecado y corrijamos nuestro error.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: El cristianismo es una lacra para la humanidad.

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Las distintas iglesias cristianas -con la Iglesia Católica a la cabeza- han cometido auténticas barbaridades en nombre de Dios. Ahí tenemos casos como la Inquisición, las Cruzadas, el juicio al astrónomo Galileo Galilei, el apoyo a las dictaduras fascistas o la nefasta teología de la prosperidad, entre otros. Todos los cristianos -seamos católicos, protestantes, ortodoxos, judíos mesiánicos o de otras denominaciones- tenemos mucho de lo que avergonzarnos y por lo que pedir perdón. Esto es innegable. Pero es que aunque cristianos somos también humanos, y por tanto pecadores, por lo que no logramos estar a la altura de Cristo.

A mí me gusta ir a la iglesia los domingos. Pero voy no porque me crea mejor persona que un ateo, un gay o un adúltero. Asisto precisamente porque soy muy consciente de mi condición de pecador. Nunca he atracado un banco ni he matado a nadie, cierto, pero todos los días peco de pensamiento, palabra, obra u omisión. Y me duele profundamente fallarle a mi Dios. Por eso mismo, porque Jesús vino a por los enfermos y no a por los sanos, es que acudo a su llamada. Dicho de otro modo: la Iglesia no es un museo de santos sino un hospital de pecadores. Yo me reconozco enfermo y es por ello que necesito de la Iglesia y del Señor.

Aun reconociendo que muchas veces los cristianos no damos la talla, demasiado a menudo se juzga de forma injusta y demagógica a las iglesias. Si hay un cura pedófilo saldrá en las noticias pero nunca sacan a esos miles de curas que van a visitar a los enfermos. Se critica a los pseudopastores que se hacen ricos a base de esquilmar a sus ovejas, pero nunca se habla de esos pastores -la inmensa mayoría- que no llegan a final de mes pero aún así sirven gozosos a Dios. La verdad, la pura verdad, es que el cristianismo es una bendición para la humanidad, incluso a pesar del mal ejemplo de algunos cristianos que manchan el santo nombre del Señor.

El cristianismo ha cambiado positivamente la historia universal. El cristianismo condenó firmemente el infanticidio, el incesto, el divorcio (aunque éste con matices), el adulterio y la poligamia, todas ellas prácticas comunes y aceptadas en la Roma pagana y reclamó la castidad y la fidelidad (para ambos sexos), un trato humano para los esclavos (la esclavitud, recordemos, fue instituida por humanos, no por Dios) y a menudo su libertad a través de sus amos convertidos a la nueva fe y defendió a las mujeres, muy en especial a las viudas. Reclamó la igualdad para nacionales y extranjeros,  libres y esclavos, varones y féminas (léase Gálatas 3:28).

El cristianismo apoyó a los más débiles y necesitados, como enfermos, viudas, mujeres, esclavos y desdichados. Dio de comer a los pobres y promovió un cambio de mentalidad. El emperador Carlomagno, por ejemplo, promovió una insólita obra social fruto de sus creencias. El cristianismo fomentó la cultura, con la apertura de bibliotecas, la traducción de los clásicos, la redacción de grandes obras literarias -como las Etimologías de Isidoro de Sevilla o La Ciudad de Dios de Agustín de Hipona-, la recuperación y fomento de las artes y la instrucción elemental gratuita para los niños y la creación de Universidades, entre otros.

La Reforma Protestante introdujo la modernidad en el mundo, recuperó los valores morales bíblicos, tradujo la Palabra de Dios a las lenguas vernáculas e insistió en la separación de iglesia y estado, sin lo cual no habría sido posible la democracia moderna o la Revolución Americana. Y recordemos que un protestante, Henri Dunant, fundó la Cruz Roja. Y aunque se critica mucho a las confesiones cristianas por su supuesta opulencia, ellas son las que más caridad hacen en el Tercer Mundo pese a no tener la culpa de su pobreza. Somos pecadores pero pese a ello la labor de la Iglesia de Cristo es una bendición para el mundo.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Jesucristo triunfó por la credulidad de sus contemporáneos.

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Jesús fue solamente un hombre pero como sus contemporáneos eran unos crédulos ignorantes se tragaron el cuento chino de que era Dios. Eso dicen los escépticos. El periodista italiano Vittorio Messori, que pasó de ateo a católico, destaca que los judíos no fueron un pueblo en absoluto crédulo. Y es que si se hubiese querido fabricar un dios a partir de una mentira entonces Jesús debería aparecer retratado en la Santa Biblia como un héroe mítico, al estilo de los inalcanzables dioses romanos del momento ya que no hay mitología ni epopeya alguna que no se haya preocupado por describir con sumo esmero el físico de su héroe.

Sin embargo en la Biblia no hay descripción física alguna de Jesús e incluso se mencionan los momentos de ira, angustia o miedo que atravesó durante su vida. Incluso en su genealogía, redactada por el evangelista Mateo, aparecen, además del de María, cuatro nombres femeninos (algo escandaloso para la época pues la mujer era considerada un cero a la izquierda, un ser impuro). Pero aún peor: si examinas la vida de esas cuatro señoras encontramos incesto, prostitución, adulterio y asesinato. Los evangelistas no se apartaron ni un ápice de la verdad pues muchos judíos conocían a Jesús y fácilmente habrían desenmascarado una mentira.

Para Messori divinizar a una persona era posible en el Imperio Romano pero totalmente imposible entre los judíos. Ellos adoraban a Yahvé, el Dios único cuyo nombre ni siquiera podía pronunciarse. Asociar a Yahvé un hombre era considerado un sacrilegio abominable. Pensar que un galileo haya podido equipararse a Dios y ser adorado como tal pocos años después de su muerte es no conocer en absoluto el mundo hebreo. Los judíos acataban la autoridad del emperador romano pero preferirían dejarse lapidar antes que considerarlo divino. De hecho, el discípulo Esteban fue lapidado por proclamar la divinidad de Jesús.

El periodista ex-ateo Vittorio Messori concluye que para admitir que la divinidad de Cristo es fruto de la credulidad de sus contemporáneos, entonces deberíamos pasar por alto que los judíos prefirieron el martirio colectivo y la destrucción total del país antes que aceptar una sola pintura del emperador divinizado en Jerusalén. Es más, Mahoma y el islam representan la rebelión de esa misma sangre semita contra la incomprensible pretensión cristiana de igualar a un hombre con Dios, lo cual es una blasfemia tanto para musulmanes como para judíos. Jesucristo triunfó pese a la incredulidad de los hebreos y no gracias a ella.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Jesús fue un maestro humano de la moral, un mentiroso, un loco o simplemente estaba equivocado.

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El escritor C.S. Lewis denunció la estupidez que supone que haya personas que aseguren de Jesús que fue un gran maestro de la moral pero no Dios. Esto es absurdo, ya que según Lewis alguien que dijera lo que dijo Jesús -que era el Hijo de Dios- sólo podía ser tres cosas: un mentiroso, un loco o bien quien realmente dijo que fue. “Puedes encerrarle por ser un tonto, puedes escupirle y matarle por ser un demonio; o caer a sus pies y llamarle Señor y Dios. Sin embargo, no salgamos favoreciendo la necedad de que Él fue un gran maestro humano. Él no dejó eso para que nosotros lo decidamos. No tuvo esta intención” -dice C.S. Lewis-.

1) Jesús fue sólo un gran maestro humano, sólo un maestro de la moral. Ésta es una de las más absurdas visiones que los ateos tienen sobre Jesús. Él nunca se presentó a sí mismo de este modo. Él no decía de sí mismo que fuera un profeta más, como podría serlo Elías, Isaías o cualquier otro. Fue mucho más lejos.  Se presentó al mundo como el mesías, el Cristo, el Hijo de Dios. Por lo tanto considerarlo sólo un mero maestro humano es poner en su boca algo que realmente Él nunca dijo y no atender a sus palabras y acciones, que lo muestran claramente como el salvador de la humanidad, el Verbo hecho carne, como Dios mismo.

2) Jesús fue un mentiroso. Muchos ateos dicen que Jesús no era Dios pero sí un gran maestro de la moral. Esto es en sí una contradicción, ya que si Jesús mentía acerca de su divinidad entonces era un embustero, un hipócrita, alguien que pidió a otros que fueran honrados cuando él mismo predicaba una mentira descomunal. Es más, era un demonio pues le dijo a otros que confiaran en Él respecto a su destino eterno. Finalmente también habría sido estúpido, al dejarse crucificar por una mentira. Definitivamente el perfil de Jesús, con su carácter tan noble y puro, tan lleno de amor y misericordia, no coincide con el de un burdo impostor.

3) Jesús fue un loco. Quizás Jesús no mintiera. Quizás creyera realmente que era Dios porque simplemente estaba loco. Como quien en la actualidad afirma ser el emperador Napoleón Bonaparte. Sin embargo, no observamos en Él las anormalidades y el desequilibrio que puede notarse en los dementes. Su sensatez y compostura son incompatibles con la esquizofrenia. Él predicó algunas de las verdades más hondas de la historia ¿puede alguien mentalmente perturbado lograr algo así? Su desconcertante sabiduría a la hora de hablar y actuar no sólo no casan bien con la paranoia, sino que más bien denotan una mente realmente lúcida.

4) Jesús estaba equivocado. El escritor ateo Richard Dawkins considera otra opción: que Jesús estuviera honestamente equivocado. Pero esto es como decir que uno puede estar honestamente equivocado sobre ser Napoleón. Es imposible si estás en tu sano juicio. Uno puede no estar en lo cierto sobre tal o cual teoría científica o sobre si en la temporada X la NBA la ganó tal o cual equipo. Uno puede defender  un error apasionadamente, vehemente, al estar confundido. Pero ojo, Jesús afirmaba ser el Hijo de Dios. No es cuaquier cosa. Son palabras mayores.  Nadie que diga esto puede estar honestamente equivocado y cuerdo a la vez.

No  tiene sentido decir que Jesús fue sólo un gran maestro humano porque Él nunca se presentó a sí mismo como tal, sino como el mesías, como el Hijo de Dios. Si no creemos que esto último sea posible entonces deberemos concluir que fue el mayor embustero de todos los tiempos o un demente cuya locura ha llegado a nuestros días ya que nadie puede que esté en su sano juicio puede estar honestamente equivocado sobre un tema de tal calibre. Jesús, mentiroso, loco o Señor. Cualquiera de los tres es posible pero ¿cuál es más probable? Hay que decidir uno de los tres. Yo, como Tomás, sólo puedo decirle: “¡Señor mío y Dios mío!”.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: La Biblia no es un documento histórico fiable.

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¿Es la Biblia un cuento chino? La gente por lo general no es consciente de la enjundia de este libro de libros que es la Santa Biblia. Siempre se habla de Herodoto como el padre de la historiografía pero la realidad es que Moisés es el más antiguo de los historiadores y Génesis el documento más antiguo sobre ciencia humana. Los Salmos son unos cánticos preciosos escritos mucho antes del nacimiento de Homero y la Biblia un excepcional documento histórico muy anterior a la ciudad de Troya. Esdras -un contemporáneo de Confucio– fue el que comenzó a ordenar todos los libros del Antiguo Testamento hasta conformar el canon actual. Y podríamos citar muchos más, pero no es necesario. ¿Son confiables los documentos bíblicos? Para saber si un documento histórico es fiable o no, el escritor Josh McDowell dice que debemos aplicarle tres pruebas que, de acuerdo al historiador C. Sanders, son los principios básicos de la historiología. Son la prueba bibliográfica, la prueba de las evidencias internas y la de las externas.

1) Prueba bibliográfica. Se trata de un examen de la transmisión textual mediante el cual los documentos llegaron a nosotros. En otras palabras ¿cómo de confiables son las copias que tenemos en relación con el número de manuscritos y el intervalo de tiempo transcurrido entre el original y la copia existente? Tenemos escritos de Tucídices, Herodoto, Aristóteles, César, Tácito o Tito Livio y de cada una de estas obras nos han llegado unos pocos manuscritos (en algunos casos menos de diez) y el manuscrito más antiguo es posterior en torno a mil años (a veces más) a los escritos originales que nunca llegaron a nuestras manos. En contraste, del Nuevo Testamento existen hoy existen más de 20.000 copias manuscritas, redactadas en su mayoría por testigos oculares de primera mano y datadas en el siglo I DC, es decir, sólo unas pocas décadas después de que ocurrieran los hechos. ¿Cómo es posible que nadie dude ni por un instante de la veracidad de esos autores clásicos y sin embargo se ponga en tela de juicio la Biblia?

2) Prueba de las evidencias internas. Trata de determinar si un documento es fieble y hasta qué punto. La crítica literaria todavía sigue la máxima de Aristóteles: “El beneficio de la duda se debe atribuir al documento mismo, no al crítico”. En este sentido, no se debe asumir que hay fraude o error en un texto, a menos que el autor se contradiga a sí mismo o aporte aspectos inexactos respecto de hechos conocidos. La proximidad geográfica y cronológica de los testigos a los acontecimientos de la vida de Jesús confirma su fiabilidad.  Los apóstoles hablaban frente a espectadores no siempre amistosos y les decían “como vosotros mismos sabéis” (Hechos 2:22) pero no eran contradichos. Los evangelistas relatan muchos incidentes que, de haber sido inventores, los hubieran encubierto: la huida de los apóstoles tras el arresto de Jesús, la negación de Pedro, el hecho de que Cristo no hizo milagros en Galilea, etc. Finalmente, los datos que se aportan (monarcas, fechas, sucesos, gobiernos…) concuerdan con los de la sociedad de su tiempo.

3) Prueba de las evidencias externas. ¿Cuáles son las fuentes que existen, fuera de la literatura que se está analizando, que comprueban su exactitud, confiabilidad y autenticidad? Varios son los autores clásicos que se refieren a Cristo, como Flavio Josefo, Tácito, Suetonio,  Plinio el Joven o Luciano. También amigos del discípulo Juan como Papias, arzobispo de Hierápolis o Ireneo, obispo de Lyon. Todos los yacimientos arqueológicos encontrados en Israel, Palestina, Egipto y alrededores no hacen sino conformar la veracidad de la Biblia. Los masoretas transmitieron las Escrituras de generación en generación con un cuidado escrupuloso, punto por punto y coma por coma, hasta el extremo de que los descubrimientos de los rollos del Mar Muerto en 1947 nos confirman que el Antiguo Testamento actual es en esencia el mismo de hace 2000 años. También hay testimonios paganos, como los jeroglíficos egipcios, con la Piedra de Rosetta a la cabeza, o las inscripciones de Palestina, así como las de Asiria y Babilonia, entre otras.

La conclusión es clara: la Santa Biblia no es solamente la Palabra de Dios sino también la fuente historiográfica más importante de toda la Antigüedad. Tanto es así que, si a pesar de toda la abrumadora cantidad de pruebas, decidimos descartar este libro como una fuente fiable, por esa misma regla de tres, y con más razón todavía, deberíamos descartar toda la literatura de la Antigüedad al completo y los libros de historia no podrían existir. No se puede aplicar un patrón o prueba a la literatura secular, y otro distinto a la Biblia. Tenemos que aplicar la misma prueba, sea literatura secular o religiosa. De lo contrario, estamos recurriendo a una doble vara de medir. Si se es honesto, se verá la hipocresía que supone aceptar la biografía de Alejandro Magno, redactada por Plutarco en su obra Vida de Alejandro el siglo I DC (cuatrocientos años de distancia del biografiado) y luego negar validez a los Evangelios, escritos por testigos oculares a los pocos años de vida de Jesús. Nada, salvo el prejuicio y la cerrazón, explica esta actitud.

Bibliografía consultada:

McDowell, Josh. Más que un carpintero. Editorial Unilit. 1997.

Young, Edward J. Una introducción al Antiguo Testamento. Grand Rapids: Editorial Tell. 1977.

Vidal, César. Por qué soy cristiano. Planeta. 2008.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: El Nuevo Testamento no es fiable ya que se escribió mucho tiempo después de que ocurrieran los hechos.

12 apostoles del cordero

Muchos ateos piensan que ya que la resurrección de Jesús no puede ser probada científicamente, entonces no es real. Pero el método científico no puede demostrarlo todo; sólo sirve para experimentos que pueden ser repetidos en un ambiente controlado. Si sólo existiera el método científico, no podrías demostrar que hoy has estado en clase a primera hora de la mañana.  Para demostrar si un hecho histórico fue verdadero o no, recurrimos a la prueba histórica legal, basada en el testimonio oral, escrito y exhibición de objetos, y que sirve para demostrar que algo es un hecho fuera de toda duda razonable. Cuando hablamos de Jesús y decimos que Él fue el Hijo de Dios, que obró milagros y proezas y que resucitó es frecuente escuchar a un ateo preguntarte: “¿Pero cómo podemos saber que eso fue realmente así? ¿Cómo fiarnos de esos textos? Quién sabe si es todo inventado. Además, fueron escritos muchos años después de la muerte de Jesús y en todo este tiempo se han podido exagerar los hechos y forjar una leyenda que creció poco a poco”. Pero ¿y si aplicáramos esta misma vara de medir a todos los demás libros?

Al respecto, el escritor Josh McDowell comenta: “Tenemos a nuestra disposición la historia escrita por Tucídides (460-400 AC), la cual se basa sólo en ocho manuscritos que datan del año 900 DC, es decir de 1300 años después de que lo escribiera. Los manuscritos de la historia de Herodoto son de una fecha igualmente posterior y escasos pero como indica F.F. Bruce “ningún erudito en la literatura clásica estaría dispuesto a escuchar el argumento de que la autenticidad de Herodoto o Tucídides sea puesta en duda por el hecho de que los manuscritos más primitivos de sus obras que podemos leer fueron escritos 1300 años después de escritas las obras originales”. Aristóteles escribió su obra Poética alrededor del 343 AC. Sin embargo la más antigua copia data del 1100 DC. Esto quiere decir que entre el original y la copia hubo un período de 1400 años. Sólo existen cinco manuscritos de esta obra. César compuso su Historia de las guerras gálicas entre el 58 y el 50 DC. La autoridad de su obra, en lo que se refiere a manuscritos, se basa en manuscritos escritos mil años después de su muerte”.

En contraste, del Nuevo Testamento hoy existen más de 20.000 copias manuscritas y la mayoría de especialistas concuerda en que los textos fueron redactados en el siglo I DC, es decir, sólo unas pocas décadas después de que ocurrieran los hechos y en el caso de los discípulos por fuentes de primera mano además, es decir, por testigos oculares, por hombres que conocieron a Jesús en persona y que vivieron y trabajaron codo a codo con él. ¿Pero cuándo fueron redactados los Evangelios?  ¿Muchísimo después de la muerte de Jesús como dicen los ateos? ¡Nada más lejos de la realidad! Sir Frederic Kenyon, quien fue director y bibliotecario del Museo Británico, afirmó: “El intervalo entre las fechas de la composición original y la más primitiva evidencia existente es tan pequeño que, verdaderamente, es insignificante”. Por su parte William Albright, considerado el más destacado arqueólogo bíblico a nivel mundial, escribió: “Podemos afirmar con absoluta seguridad que ya no hay ninguna base sólida para determinar el tiempo en que se escribió el Nuevo Testamento en fecha posterior al 80 DC”.

Dicho de otro modo, obras esenciales de la Historia nos han llegado en número de manuscritos muy inferior a los Evangelios y en textos separados por un número de siglos que se acerca al milenio, pero nadie duda de su veracidad. ¿Por qué aplicar un criterio diferente a los Evangelios que nos  han llegado en un número mucho mayor y en manuscritos mucho más cercanos a la obra original? ¿Por qué la Biblia ha de ser la excepción a la regla? La Biblia -y en modo especial el Nuevo Testamento- supera con sobresaliente la prueba histórica legal ya que tanto los testimonios escritos así como la exhibición de objetos que los prueban (a través de la arqueología por ejemplo) no hacen sino reforzar la idea de que esta obra no es únicamente la Palabra de Dios sino también la fuente historiográfica más importante de toda la Antigüedad. ¿Cómo aceptar como veraz un texto separado del acontecimiento descrito por más de mil años y luego desconfiar de uno separado del hecho por apenas cincuenta años? No existe ninguna razón de peso para ello salvo el prejuicio, que dicho sea de paso constituye un criterio muy poco científico.

Bibliografía consultada:

McDowell, Josh. Más que un carpintero. Editorial Unilit. 1997.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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