El actual territorio macedonio estuvo oprimido históricamente por el Imperio Bizantino, Bulgaria y Turquía. Formó parte de Yugoslavia, de la que se independizó en 1991 sin pegar un solo tiro. Actualmente esta república balcánica sin salida al mar es una nación muy pobre con una fuerte crisis de identidad nacional.
Su denominación oficial (Ex República Yugoslava de Macedonia) es provisional y muy polémica ya que este país pretende ser heredero natural de la Macedonia de Alejandro Magno, lo cual despertó las protestas de Grecia, donde se encuentra una región homónima que sí es la auténtica heredera histórica de aquel mítico imperio.
Macedonia es un estado multicultural (64% de eslavos, 28% de albaneses, 4% de turcos y 3% de gitanos). Además, eslavos y gitanos son ortodoxos y albaneses y turcos musulmanes. Las tensiones interétnicas van al alza, hasta el punto de que en 2001 se produjo una guerra civil entre el Estado y los separatistas albaneses del oeste.
El macedonio es un pueblo dividido. En las montañas del occidente vive la comunidad albanesa, que se queja de abandono por parte del Estado y reclama la oficialidad de su idioma. En el oriente la comunidad eslava, que sacraliza a sus héroes nacionales y ve en los albanomacedonios a traidores partidarios de la Gran Albania.
Los gitanos siguen sin integrarse. Por ejemplo Sutka, cerca de la capital Skopje, es una ciudad de 40.000 habitantes en la que casi todos son gitanos; oficialmente es el lugar más pobre de Europa con un 90% de paro y montañas de basura y ratas por doquier. Y la minoría turca recuerda a la opresión del Imperio Otomano en el pasado.
La herencia cultural bizantina y el idioma macedonio son exponentes de la identidad nacional. Pero Macedonia es débil; tiene altas tasas de corrupción, desempleo y pobreza, fuertes divisiones étnicas y religiosas y está asediada por los vecinos Grecia, Bulgaria, Albania, Kosovo y Serbia. Hay incluso peligro de guerra civil.
Cuenta la leyenda que un trozo de la Atlántida resurgió del océano y formó Cabo Verde, un archipiélago de diez islas mayores y cinco menores. En el pasado fue uno de los mayores mercados de esclavos del mundo pero hoy tiene el mejor índice de escolarización de toda África y es un ejemplo de democracia en la región.
Los portugueses colonizaron las deshabitadas islas caboverdianas en el siglo XV y las poblaron con esclavos negros para hacerles trabajar la caña de azúcar. En el siglo XIX la colonia tenía dos fuentes de riqueza: el algodón (cuya producción cayó en picado) y la esclavitud (prohibida en 1876), por lo que quedó sin ingreso alguno.
Cabo Verde y su país hermano Guinea-Bissau se independizaron de Portugal en 1975 gracias al revolucionario Amílcar Cabral. Al principio hubo comunismo y a partir de 1991 democracia. Se ha pasado de una economía planificada a una de libre mercado pero esta república sigue siendo muy pobre y depende de la ayuda exterior.
Esta nación sufrió varias crisis agrícolas hasta el punto de que hoy es una especie de desierto flotante, lo que obliga a muchos caboverdianos a emigrar. Su flora y fauna es riquísima, con numerosas especies endémicas, pese a que la erosión y la sequía causan estragos. El agua dulce es tan escasa que no se desperdicia ni una gota.
Cabo Verde es un país católico que habla portugués y criollo caboverdiano. En literatura destaca Arménio Vieira o Baltasar Lopes. Su cultura es una mezcla de influencias lusas y africanas. El pueblo llano vive de los servicios y del turismo, muy poco explotado en una patria cuyas playas son de un azul insultantemente puro.
Pero sobre todo es una gran fábrica que inventa géneros musicales; morna, funaná, batuque, coladeira, mazurca, tabanka… Sobresalen los cantantes Cesária Évora, Tcheka y Suzanna Lubrano. Para estar realmente a la última en música hay que conocer esta nación que baila sin cesar y lleva el ritmo a flor de piel.
En el Atlántico ecuatorial, frente a las costas de Gabón, se encuentra Santo Tomé y Príncipe, el estado más diminuto de África con apenas 1000 km2. Se compone de dos pequeñas ínsulas que le dan nombre y de algunos islotes y es muy rico en flora y en fauna. Sus islas forman parte de una cadena montañosa de volcanes extintos.
Estas tierras fueron colonizadas por Portugal en el siglo XV y pobladas por judíos sefardíes españoles en 1493 por orden del rey Juan II de Portugal. Por siglos los lugareños fueron esclavos en las plantaciones locales y el país llegó a ser el primer exportador de azúcar de África y de cacao del mundo. Se independizó el año 1975.
En el siglo XVI Rei Amador era el rey de los angolares (los pobladores insulares de aquel tiempo) y en 1595 lideró la llamada Rebelión de los Esclavos contra los lusos para acabar con la tiranía y lograr una nación libre. Un año más tarde fue asesinado por los colonos portugueses, pero hoy es todo un héroe nacional en las islas.
Tiene casi 200.000 habitantes, negros en su mayoría. El 96% de la gente vive en Santo Tomé, la mayor de las islas. Pese a ser una república tan pequeña se hablan cuatro idiomas nacionales: el portugués, que es oficial, y tres lenguas criollas: forro, angolar y principense. Esta patria es de cultura lusa y africana y religión católica.
La Constitución contempla una economía mixta que da cabida tanto a la iniciativa privada como a empresas estatales. El país es muy pobre y vive de plantar café y cacao. Tras la independencia fue una dictadura pero desde 1990 es un estado democrático respetuoso con los derechos humanos y la libertad de prensa.
En Santo Tomé y Príncipe está todo por hacer. Apenas existe infraestructura. No hay una industria turística pese a lo atractivo de sus playas porque es una tierra por descubrir. Ahora mismo se explora la posibilidad de encontrar petróleo en sus aguas. En resumen, que siendo una nación que podría tener de todo no tiene nada.
No es África, no es Asia, no es el Oceano Índico; Madagascar es Madagascar. A pesar de estar situada en el Continente Negro, esta nación no tiene nada que ver con esas imágenes estereotipadas de las películas. Está poblada por descendientes de árabes, bantúes, suajilis, indonesios y malayos conformando todo un cosmos humano.
El actual estado de Madagascar es el heredero del precolonial Reino de Imerina, hoy extinto. Francia colonizó la isla en 1895 tras derrotar a la reina Ranavalona III pero nunca logró controlar del todo a una sociedad que siempre se mostró rebelde y hostil para con los ocupantes. Finalmente se independizó de París en 1960.
La convulsión política ha sido una constante en la república desde entonces y hasta la fecha, con golpes de estado, dictaduras, elecciones fraudulentas, disturbios, pronunciamientos militares y hasta peligro de guerra civil. Además, la gente es tan pobre que le toca trabajar de sol a sol por apenas cuarenta euros al mes.
Es la quinta isla más grande del mundo y primera de África. El 60% del territorio está declarado reserva o parque natural. Su naturaleza es muy poderosa: reservas de lemures, bosques de baobabs, playas tropicales, desiertos desoladores, arrozales inmensos… El 80% de la gente vive en un entorno rural y la base de su dieta es el arroz.
Existen más de veinte etnias distintas. Las lenguas oficiales son el francés y el malgache. Más de la mitad de la población es animista, el resto se compone de católicos, protestantes y mahometanos. A pesar de este batiburrillo cultural y de la sempiterna inestabilidad política el ambiente es tranquilo y la gente convive en paz.
Existe una fuerte cultura funeraria en la sociedad. Los malgaches deben realizar ceremoniales para honrar a los familiares muertos, cuyos espíritus están muy interesados en el devenir de sus parientes. Está muy asumida la idea de que nuestro paso por la Tierra es fugaz y que la verdadera vida está después de la muerte.
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Más que una isla parece una montaña en medio del Índico. Es muy escarpada, un 20% más pequeña que Mallorca y tiene 800.000 habitantes. Fue visitada por árabes en el siglo X y por lusos después, y fue llamada Al Maghribain, Theemai Theevu, Dina Morgabin y Santa Apolonia. Estuvo deshabitada hasta el siglo XVII.
En 1638 la colonizó Francia. La llamaron Isla Borbón, Isla Bonaparte y Reunión. Los galos diezmaron los recursos pesqueros de la ínsula e introdujeron los cultivos de caña de azúcar y vainilla (la base de su economía actual), los cuales fueron explotados con mano de obra esclava. Reunión fue un centro de deportación de presos.
París no invierte un céntimo allí. Reunión tiene la tasa de paro más alta de toda la Unión Europea (UE) (30%). En 1996 era del 40%. Las tensiones sociales van al alza. En 2002 el ciclón Dina arrasó la isla. En 2006 más de 250.000 personas se contagiaron de la enfermedad tropical chikungunya, que es transmitida por los mosquitos.
La población es un enorme pupurri: blancos, indios, negros, amarillos, mulatos, mestizos… La mayoría de la gente es católica pero hay una minoría de hindúes y de musulmanes. El francés es el único idioma oficial, aunque casi todos hablan el criollo reunionés y algunos inmigrantes sus lenguas de origen (tamil, urdu, chino, árabe…)
Las desigualdades económicas son brutales. En 1978 la Organización de Naciones Unidas (ONU) se manifestó por la independencia plena de la isla. Hay un nacionalismo que la reivindica pero la mayoría social opta por seguir siendo un departamento francés de ultramar y comer de las limosnas que cada año manda París.
El nivel de vida es más alto que en las ínsulas vecinas. Pese a estar en el Trópico no tiene vegetación tropical ni árboles. La llaman la isla intensa por sus playas, acantilados y barrancos. Reunión es una tierra volcánica y el Piton de la Fournaise, que culmina a 2.632 metros, uno de los volcanes más activos del planeta.
Los árabes la llamaron Dina Robin, los lusos Isla del Cisne, los holandeses Isla Mauricio, Isla de Francia los franceses. Árabes y malayos la conocen desde el siglo X mas estuvo deshabitada hasta 1638, año en que fue colonizada por Holanda. Luego llegó el colonialismo francés y británico. Se independizó de Reino Unido en 1968.
En el pasado esta ínsula volcánica del Índico fue poblada con esclavos traídos de África para cultivar la caña de azúcar. Hoy es una república independiente. Tiene democracia, elecciones libres y respeto a los derechos humanos, cosa rara en el convulso Continente Negro. Su símbolo nacional es un ave no voladora extinta, el dodo.
La isla ha pasado de vivir de la agricultura a ser una economía emergente con una industria y turismo florecientes aunque la mayor parte de ingresos los obtiene de ser un paraíso fiscal. Eso sí, las diferencias entre ricos y pobres son abismales: o ganas 200 euros al mes o ganas 15.000. A causa de la corrupción, no hay clase media.
Mauricio es una nación paradisíaca en medio del Océano Índico. Su hermosura es tal que la llaman «la isla playa» y «la playa de África». Es un verdadero paraíso tropical; bellas lagunas, playas de arena blanca, palmeras que dan sombra, un sol que acaricia la piel, un mar cristalino, aguas calientes todo el año… Una isla de postal.
Los locales dicen que no son africanos. Su tierra recuerda a Inglaterra o India. Es una sociedad multicultural mezcla de europeos, criollos, indios y chinos. Casi la mitad de la gente es hindú. También hay católicos, islámicos y protestantes. El idioma oficial es el inglés pero el pueblo llano habla en criollo malgache y en francés.
La actual República de Mauricio incluye además de la isla homónima, las de San Brandón, Rodrigues y las Agalea y reclama al Reino Unido y Francia algunas ínsulas y bancos de la zona. Esta pequeña nación tropical tiene 2000 km2 y 1.300.000 habitantes y forma parte de las Islas Mascareñas, junto con la francesa Reunión.
Las Comoras son una pequeña nación africana en medio del Océano Índico, entre Mozambique y Madagascar. Se compone de tres islas volcánicas: Gran Comora, Mohéli y Anjouan, además de algunos islotes. Su nombre significa «islas de la luna» y en la bandera aparece la media luna musulmana. Es de cultura islámica y árabe.
Por siglos las Comoras han sido invadidas por los pueblos vecinos de África y Asia, así como por Portugal y Francia. Todos con consecuencias nefastas. Los lusos por ejemplo arrasaron su economía, los omaníes las redujeron a un centro de esclavos y los franceses las colonizaron en el siglo XIX. Se independizaron de París en 1975.
Como estado independiente ha padecido una historia de derrocamientos, magnicidios, dictaduras, golpes de estado e intervenciones extranjeras digna de un culebrón. En 1997 las islas de Anjouan y Mohéli incluso proclamaron su secesión de Comoras, pero el gobierno logró restablecer el control sobre los rebeldes.
Comoras reclama la vecina isla de Mayotte (que geográficamente forma parte de su mismo archipiélago aunque políticamente pertenece a Francia desde 1841). Pero en Mayotte son católicos y no quieren una teocracia islámica, así que por dos veces (1974 y 1976) votaron contra la independencia de Francia (por 63’8% y por 99’4%).
La Unión de las Comoras es un ejemplo de descolonización fallida. Naciones Unidas dice que París debe marcharse de Mayotte, pero en 2011 su gente votó ser departamento de ultramar de Francia. Para colmo de la humillación muchos comorenses, hartos de ser pobres, huyen en patera a Mayotte para poder vivir mejor.
El 86% de la gente comorense es de origen árabe y africano. El islam es la religión dominante y las madrasas lo refuerzan. El pueblo habla comorés (una lengua bantú emparentada con el suajili) además de francés, árabe y malgache y conoce tanto el alfabeto latino como el árabigo. Es uno de los países más pobres de toda África.
La República de Seychelles es un archipiélago de 115 islas dispersas a lo largo de 1.600 km en medio del Oceano Índico. De ellas sólo 33 están habitadas de forma permanente. Tiene unos 90.000 habitantes (la población más pequeña de África) repartidos a lo largo de un territorio de 455 km2. Son famosas sus tortugas gigantes.
Los árabes descubrieron estas islas. Los lusos llegaron en el siglo XVI. Francia la colonizó en 1756 y le puso nombre en honor al ministro francés Jean Moreau de Séchelles. Desde 1794 fueron colonia del Reino Unido, del cual se separaron en 1976. Fueron dictadura comunista hasta 1992. Desde entonces hay elecciones libres.
Como las ínsulas estaban originalmente deshabitadas fueron pobladas con franceses, africanos, indios y chinos. Los seychellieses son trilingües (inglés, francés y criollo seychelliense) y su cultura tiene raíces africanas y francesas. La gran mayoría de la gente es católica pero existe una minoría de protestantes en las islas.
Seychelles es un paraíso tropical con unas playas de ensueño y una temperatura cálida todo el año. La principal fuente de empleo es el turismo y la pesca del atún. Desde su independencia la renta per cápita ha aumentado a siete veces el antiguo nivel de subsistencia. Es también un famoso paraíso fiscal que atrae grandes fortunas.
Tiene la renta per cápita más alta del continente, es el único estado africano con un índice de desarrollo humano muy alto y es la nación más pequeña del mundo con moneda propia. Pero también es el país más endeudado del orbe con una deuda del 122% de su Producto Interior Bruto (PIB), lo cual puede lastrar su futuro.
A pesar de que es oficialmente la nación del mundo con la mayor diferencia de ingresos entre ricos y pobres, existe una sanidad y educación públicas que garantizan el bienestar social. En líneas generales los seychellianos sostienen que ellos no son africanos sino índicos y se sienten profundamente orgullosos de su patria.
Esta tierra históricamente fue colonia de potencias extranjeras. Persia, Omán, Portugal y Reino Unido la sometieron. Zanzíbar fue conquistada por los británicos en 1896 tras una guerra de 38 minutos -la más corta de todos los tiempos-. Se separó del Imperio Británico en 1963 y pasó así a ser independiente por primera vez.
Zanzíbar es como una mujer: pequeña y débil pero sumamente hermosa. Ella es la parte femenina de ese matrimonio llamado Tanzania. Su marido es Tanganica. Ambos se fusionaron libremente en 1964 para crear Tanzania. Zanzíbar se casó con su media naranja buscando protección pues temía volver a ser esclava de Omán.
El nombre del país significa «costa de negros». Fue durante siglos el principal mercado esclavista de África. El comercio de esclavos duró hasta 1886 y su posesión hasta 1897. Se calcula que entre los siglos XV y XIX quince millones de esclavos salieron de allí rumbo fundamentalmente a Egipto, Arabia, Turquía y Omán.
Zanzíbar es un archipiélago índico formado por dos pequeñas ínsulas (Unguja y Pemba) y algunos islotes. Tiene influencias árabes, persas, lusas y comoerenses. El 99% de la población es musulmana y rige la sharia. Habla inglés y suajili. Vive del comercio y de un turismo floreciente. Sus aguas son azul turquesa y sus playas un prodigio.
Los zanzibareños son musulmanes pero también africanos. Por eso igual ves mujeres con chador que otras que danzan con los senos al aire. Sus especias son famosas (clavo, canela, vainilla, nuez moscada, jenjibre, cardamomo, cúrcuma y pimienta negra). El barrio de Stone Town es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Se trata de una región semiautónoma dentro de Tanzania, con un presidente y parlamento regionales. Hasta dispone de sistema judicial y jurídico propios. Pese a ello, un nacionalismo creciente clama por la secesión. Se sospecha que hay petróleo en sus aguas y esta idea excita los sentimientos independentistas en las islas.
Tanganica es el nombre que recibe la parte continental de Tanzania. Fue una colonia de Berlín bajo la denominación de África Oriental Alemana. Tras la derrota germana en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) pasó a manos del Imperio Británico. Se independizó de Londres de una forma no violenta el año 1961.
En 1964 llevó al altar a Zanzíbar para crear la actual Tanzania. En esta pareja, Tanganica es el marido pues en comparación con Zanzíbar, es grande, fuerte y feo. JuliusNyere, uno de los padres del África moderna, fue el único líder de la Tanganica independiente (1962-1964) y el primer dictador socialista de Tanzania (1964-1985).
Tanganica es grande y continental. Tiene más de un centenar de etnias, casi todas bantúes, cada una con su propia identidad, lengua y cultura. A nivel de religión, en las costas viven musulmanes y en el interior cristianos y animistas. Todavía rige la legislación colonial. Pese a este pupurri, no hay conflictos étnicos y se vive en paz.
La lengua oficial de esta patria es el inglés y el suajili de facto. Contrariamente a lo que suele suceder en estos casos, es el idioma colonial el que retrocede y la lengua vernácula la que avanza. El inglés es el idioma de la administración y los negocios pero está siendo abandonado por la juventud (incluso la universitaria) en pro del suajili.
En lo positivo, Tanganica reúne bajo sus cielos montes míticos como Serendeti, Ngorongoro o Kilimanjaro (este último el más alto de África). Está a la orilla de los dos mayores lagos del Continente Negro, el Victoria y el Tanganica. Es un país prácticamente virgen que alberga maravillas naturales tanto en flora como en fauna.
En lo negativo, las tasas de Sida y mortalidad infantil son altas, la esperanza de vida 50 años (una de las más bajas del mundo) y el analfabetismo alcanza al 78% de la población. Su tierra es fértil para la agricultura y rica en recursos naturales mas el pueblo es pobre. Hay pseudodemocracia y la corrupción está a la orden del día.
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