¿Sabías que la libertad religiosa en España se obtuvo gracias a un protestante valenciano?

Se dice que la libertad religiosa es, quizás, la más importante de todas, ya que a menudo actúa como catalizador de otras muchas que la acompañan de forma indirecta (libertad de reunión, de culto, de conciencia, de expresión…). Durante la dictadura del general Francisco Franco en España (1939-1975) se impuso una suerte de nacionalcatolicismo que reprimió duramente a todas las minorías religiosas. Para ser buen español uno debía ser castellanohablante, católico y de derechas. Y cualquier otra cosa era, a ojos del régimen, prueba de ser “hereje”, “antiespañol”, “comunista” o “masón”. Protestantes, ortodoxos, judíos, musulmanes… ¡Todos eran “enemigos de España” y como tales fueron tratados por las autoridades! Pero fue gracias al tesón y a la lucha incansable de un protestante valenciano que se logró la libertad religiosa en España; hablamos del pastor bautista Josep Cardona Gregori (Dénia, 1918-Madrid, 2007).

Durante el franquismo el 80% de las iglesias protestantes fueron clausuradas, prohibidos los cultos (incluso a nivel de hogares), se impidió la entrada de Biblias, los matrimonios civiles o la publicación de literatura religiosa (que no se podía imprimir ni difundir). Los protestantes sufrieron la marginación desde la cuna hasta la tumba: en la inscripción del nacimiento, en la escuela, con los maestros, en los libros de texto, en el servicio militar, en el trabajo, en la imposibilidad de acceder a ciertos cargos públicos y profesiones, de colegiarse profesionalmente, de ser tutores de niños, prohibición de reuniones públicas, trabas para sacarse el pasaporte… ¡No se podía ni decir públicamente que se era protestante so pena de ser sancionado por alterar el orden público! Hasta eran enterrados -junto a los otros no católicos- en cementerios aparte; cementerios que estaban en un estado tan deplorable que daban vergüenza ajena.

En medio de esta dramática situación la comunidad evangélica creó en 1956 la Comisión de Defensa Evangélica y encomendó su liderazgo al pastor Josep Cardona, quien fue el único secretario que tuvo la organización (de 1956 a 1986). Cardona se trasladó a Madrid y desde allí solicitó audiencia al Jefe de Estado y los Gobernadores Civiles para hablar de la situación de los protestantes en España pero nunca lo atendieron. Pasó entonces a reunirse con los embajadores de países protestantes, como Reino Unido, para denunciar aquella marginación, pero tampoco ellos podían cambiar las cosas. Hay que decir que durante el franquismo se toleraron algunas iglesias protestantes, sobre todo en Madrid y Barcelona, para que el cuerpo diplomático de países extranjeros pudiera congregarse allí. Los soldados americanos de las bases de Rota y Morón (Andalucía) también podían ejercer su fe (siempre dentro de las mismas bases).

Cardona entonces elaboró un exhaustivo informe donde hablaba del número de iglesias que había en España; cuantas habían sido clausuradas; cuantas tenían propiedades que podían usar para sus cultos pero estaban cerradas o clausuradas; y cuantos miembros fueron afectados políticamente durante la Guerra Civil. Después filtró el informe a la prensa extranjera, lo que supuso un escándalo internacional y que muchos gobiernos presionaran a Franco. En 1963 el ministro de Exteriores, Fernando María Castiela, se puso en contacto con Cardona y le pidió datos con la promesa de que si lo que denunciaba era verdad le pondrían solución. A partir de ahí comenzaron a reabrirse algunas iglesias evangélicas y a permitirse el culto en su interior. En 1967 Franco aprobó la Ley 44/67 que, sin ser una auténtica ley de libertad religiosa, eliminaba algunas restricciones a los no católicos, para enfado monumental de los obispos.

No fue hasta la muerte de Franco que llegó la libertad religiosa a España. Con la Constitución de 1978,  la Ley Orgánica de Libertad Religiosa 7/1980 de 5 de julio y su Real Decreto 142/1981, de 9 de enero. ¡Misión cumplida! La Comisión de Defensa Evangélica ya no tenía razón de ser y desapareció en 1986. Ese mismo año se fundó la entidad sucesora: la Federación de de Entidades Religiosas Evangélicas de España (Ferede), de la cual Cardona fue secretario de 1986 a 1995.  Cardona fue investido doctor honoris causa, recibió la medalla de oro por la defensa de los Derechos Humanos y fue condecorado por el rey de España Juan Carlos I. La libertad religiosa fue el fruto de largos años de lucha de muchos hombres y mujeres de distintas confesiones (ojo, también de algunos católicos), pero sería faltar a la verdad negar que la voz cantante la llevó un protestante valenciano, Josep Cardona, con la ayuda de Dios.

 

Fuentes consultadas:

Díaz Yanes, José Manuel. Historia del Protestantismo Español. Centro de Investigaciones Bíblicas (CEIBI). Santa Cruz de Tenerife.

Fernández, Jorge. José Cardona, líder evangelista. El País. 22-2-2007.

Fallece el evangelista José Cardona, líder protestante defensor de la libertad religiosa en España. Noticia Cristiana. 22-2-2007.

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Primero fue el velo, luego la cruz, después la dictadura.

Mucho se está hablando en estos días de la conveniencia o no de que las alumnas musulmanas acudan a clase con el velo islámico. Incluso hay voces que piden regular (entiéndase prohibir) la presencia del famoso hiyab o pañuelo de la mujer árabe en las escuelas de Europa. Ante lo cual yo me pregunto ¿tan terrible es llevar un pañuelo en la cabeza por voluntad propia y de forma libre?

Recuerdo que en la Facultad una compañera de carrera llevaba siempre un pañuelo en la cabeza. Nunca nadie se quejó ni se formó polémica alguna. Hay que aclarar, eso sí, que la chica era alicantina, blanca y atea. Si, en lugar de eso, hubiese sido marroquí, árabe y musulmana, un alud de feminazis hubiese clamado que aquello era un símbolo de sumisión de la mujer y no sé cuantas tonterías más. Pero como era atea, ni una protesta, oigan.

Yo defiendo el hiyab porque defiendo la libertad religiosa. Y aquí lo que hay de trasfondo es la actitud fascista de un puñado de ateos resentidos e intolerantes que pretende borrar del espacio público cualquier distintivo religioso. Porque los que quieren prohibir el velo, quieren prohibir también que los alumnos católicos puedan llevar una cruz colgando del cuello o que los estudiantes evangélicos puedan llevar en el dedo un anillo de pureza.

Actualmente, los adolescentes pueden acudir a clase exhibiendo los calzoncillos y las bragas; pueden acudir con un logo del conejo del Playboy (que es un símbolo pornográfico) o con una camiseta de la marihuana (droga hoy por hoy ilegal) o con la hoz y el martillo (ideología que esconde más de 100 millones de muertos en el siglo XX). Y nadie se queja. Nadie dice nada. Pero si alguien lleva un pañuelo o un crucifijo, entonces los hipócritas montan en cólera.

Mientras no haya uniforme en las aulas, y conste que yo soy defensor del uniforme, cada uno es libre de vestir como prefiera. Pero ¡oh, casualidad! los únicos atuendos que parecen molestar son los que tienen connotaciones religiosas. Y yo siempre defenderé la libertad religiosa… Porque si es suprimida, todas las demás van a ir detrás. Primero prohíben el velo, luego prohíben la cruz y después te prohíben votar. Esta historia ya la he visto antes.

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