Islas Vírgenes de los Estados Unidos: en el limbo americano.

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El navegante Cristóbal Colón las bautizó «Islas de las once mil vírgenes» por la leyenda de Santa Úrsula y las once mil vírgenes. Este archipiélago poblado tradicionalmente por los siboney, caribes y arawaks, pasó a ser colonizado por España, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Dinamarca ¡y hasta la Orden de Malta!

En el siglo XVIII las islas se convirtieron en una colonia danesa. Pero en 1917, Copenhague cedió a las presiones políticas de Washington y se las vendió. Dinamarca temía que si Alemania la invadía, los americanos conquistarían las Islas Vírgenes, así que decidieron vendérselas antes de perderlas a cambio de nada.

Islas Vírgenes Americanas es uno de los tres territorios no autónomos pendientes de descolonización de los Estados Unidos (los otros dos son Guam y la Samoa Americana). En 1993 se hizo un referéndum en las islas para decidir si querían ser un estado o seguir como estaban. Por la baja participación, el resultado se declaró nulo.

Los virgenenses están como en un limbo legal: tienen la nacionalidad americana pero no pueden votar al presidente de Estados Unidos. Las Vírgenes tienen sus propios partidos políticos, elecciones, gobernador y senadores. También cuentan con un delegado que les representa en el Congreso americano, con voz aunque sin voto.

El 80% de la población local es de raza negra y el 15% es blanca. Pese a haber sido colonia danesa, esta lengua nunca arraigó entre la población local, que emplea el inglés y tiene como religión predominante el cristianismo protestante. La economía se centra básicamente en el turismo, gracias a su clima caribeño y tropical.

En cuanto a los deportes, Islas Vírgenes Americanas acude a los torneos internacionales con una selección propia, distinta de la de los Estados Unidos. El baloncesto y el béisbol son los juegos más populares. Su hijo más célebre es el baloncestista Tim Duncan, posiblemente el mejor «cuatro» de la historia de este deporte.

¿Sabías que los valencianos celebramos el Día de los Enamorados el 9 de Octubre?

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En la actualidad los medios de comunicación han popularizado el 14 de Febrero, San Valentín, como Día de los Enamorados. Pero siglos antes de que los grandes centros comerciales promovieran esta fecha, los valencianos ya celebrábamos nuestro propio Día de los Enamorados el 9 de Octubre, día de Sant Donís (San Dionisio, en castellano), en el que se festeja también el Día Nacional de los valencianos.

En Sant Donís la tradición marca que los hombres regalen a sus parejas unos dulces de mazapán crudos, de diferentes formas, tamaños y colores, que representan las frutas y hortalizas de la huerta de Valencia. Entre ellas destacan las dos figuras más grandes y principales hechas de mazapán cocido: la piuleta y el tronador. Tras ellos hay una curiosa historia de la cual hablaremos más adelante.

Todos estos dulces se envuelven dentro de un hermoso pañuelo de seda que da nombre a la fiesta: Mocadorà (pañolada, en castellano). Es deber del hombre regalarle la mocadorà a la mujer a la que ama. Lo normal es que ambos tomen los dulces después de comer, acompañados de mistela. Es deber de la mujer  guardar, como recuerdo, ese pañuelo todos los años porque es una muestra de amor.

Esta tradición arranca en la Edad Media, cuando las ciudades homenajeaban a los invitados, sobre todo monarcas, con una bandeja de plata llena de alimentos. La conmemoración de la entrada del rey Jaime I el Conquistador en la ciudad de Valencia comenzó probablemente en torno a cien años después de la entrada triunfal a la urbe (9 de Octubre de 1238), y, poco a poco, se convirtió en una fiesta anual.

Así, el 9 de Octubre, coincidente con el día de Sant Donís, patrón de panaderos y pasteleros, pasó a celebrarse como fecha de la conquista del Reino de Valencia. Desde los siglos XV al XVIII las fiestas de la entrada del rey a la ciudad fueron muy populares y en ellas se disparaba una pirotecnia especial llamada piuletes y tronadors desde las terrazas de los edificios, como el Palau de la Generalitat, entre otros.

El 9 de Octubre era una fiesta muy arraigada, ya que eran habituales los festivales pirotécnicos desde que se popularizó el uso de la pólvora en forma festiva. La víspera de la fiesta y durante todo el día de Sant Donís se lanzaban multitud de cohetes hasta el punto de que, según las crónicas, hubo un año en el que se llegaron a lanzar 13.000 cohetes. Era una jornada ruidosa llena de gran color y alegría.

Tras la Guerra de Sucesión (1701-1715), la celebración oficial del 9 de Octubre fue prohibida así como la pirotecnia que la acompañaba, posiblemente a partir de 1738 (quinto aniversario). Los panaderos y pasteleros comenzaron a hacer mazapanes en forma de piuletes y tronadors, entre otros, y la gente a comprarlos. Era una forma de resistencia pacífica, de rebelión cívica ante la prohibición de nuestro Día Nacional.

La primera referencia escrita a la mocadorà es un documento de 1747 hallado por el investigador Lluís Ramírez. El documento relata cómo ese año una familia celebra el día de la mocadorà. Esto prueba que esta tradición estaba viva entre los valencianos y que se celebraba anualmente. Hasta hace poco se creía erróneamente que el 9 de Octubre se celebraba solamente cada cien años (1338, 1438, 1538…)

Y así nació la mocadorà. Con el tiempo, esta tradición se popularizó y derivó en un regalo para el 9 de Octubre ya que, según la leyenda, los dulces simbolizan los frutos de la huerta de Valencia que las valencianas ofrecieron a Jaime I y a la reina Violante de Hungría el 9 de Octubre de 1238, al entrar en Valencia. Otros dicen que el tronador y la piuleta representan los órganos sexuales de hombre y mujer.

A partir del siglo XIX, los dulces se envolvían con un pañuelo añadido que con el tiempo pasó a formar una parte imprescindible del regalo, hasta el punto de darle nombre a la fiesta. El humilde pañuelo de tela de batista se convirtió con el paso de los años en un lujoso y colorido pañuelo de seda. Y a causa de esta tradición secular es que los valencianos celebramos el Día de los Enamorados en Sant Donís.

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Islas Vírgenes: Inglaterra en el Caribe.

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Islas Vírgenes es, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), uno de los diez territorios no autónomos de Reino Unido pendientes de descolonización. Los otros nueve son Anguila, Bermudas, Gibraltar, Caimán, Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Montserrat, Pitcairn y Santa Elena. Islas Vírgenes es, oficialmente, una colonia.

Su nombre se presta a confusión. Oficialmente se llama Islas Vírgenes. A secas. Pero es conocida como Islas Vírgenes Británicas, para diferenciarlas de Islas Vírgenes de los Estados Unidos y de Islas Vírgenes de Puerto Rico. Cristóbal Colón las llamó así por Santa Úrsula y las once mil vírgenes: de ahí su curioso nombre.

Se trata de un achipiélago de cuarenta pequeñísimas ínsulas en medio del Caribe. Fueron pobladas inicialmente por los arawak. Luego los desplazaron los indios caribe. Más tarde llegaron los colonos españoles, holandeses, ingleses, daneses, franceses… Y al final fue el Reino Unido quien se llevó el gato al agua y se las quedó.

Con el tiempo ha pasado por diversas administraciones. Estuvo bajo la tutela de la Colonia de las Islas de Sotavento y también dentro de San Cristóbal y Nieves. El estatus de colonia separada lo alcanzó en 1960 y el de territorio autónomo en 1967. La soberana de estas ínsulas es la poderosísima reina de Inglaterra,  Isabel II.

La economía ha pasado del cultivo de la caña de azúcar y la agricultura básica al turismo de lujo y las finanzas. Su envidiable clima tropical y sus playas caribeñas hacen las delicias de los visitantes. También es un paraíso fiscal con numerosas empresas domiciliadas allí para evitar pagar impuestos. Su renta per cápita es alta.

De los casi 30.000 virgenenses, la gran mayoría es de raza negra (descendiente de esclavos africanos) aunque también hay una minoría blanca. Casi toda su población es cristiana; sobre todo metodistas y anglicanos. El idioma oficial es el inglés y destaca el quimbombó, un estilo musical muy festivo y con trazas de humor.

¿Sabías que los más grandes intelectuales catalanes han negado la unidad de valenciano y catalán?

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Algunos de los más grandes intelectuales catalanes de todos los tiempos han negado, con mayor o menor intensidad, que catalán, valenciano y balear sean una única lengua.

«El catalán y el valenciano son dos formas de una misma rama idiomática; cada una con su personalidad, y cada una con su afinidad marcada». Son palabras del catalán Guillem Díaz Plaja, crítico, profesor y escritor, académico de la Real Academia Española (RAE) y miembro del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Palabras recogidas por Vicent Ramos en su libro Pancatalanismo entre valencianos (1978).

En la misma línea se pronunció en su Geografía General del Reino de Valencia (1920-1927) el historiador, bibliógrafo, político y escritor catalán Francesc Carreras i Candi: «Nadie podrá asegurar que el valenciano y el mallorquín sean dialectos del catalán. Los tres se han desarrollado con absoluta simultaneidad de tiempo y divergencias léxicas, sin influirse mutuamente».

Y continúa Carreras i Candi: «Nuestro juicio es aceptar una distinción racional entre valenciano, catalán y mallorquín, así en lo que concierne a sus variantes lingüísticas y también a su propia procedencia».

También Alexandre Cirici encontró diferencias notables entre ambas lenguas. En 1980, incluso llega a reconocer en su ponencia en la Asamblea de Parlamentarios del Consejo de Europa sobre lenguas minoritarias que los valencianos no consideran el catalán su lengua: «En cuanto al valenciano aquí la cosa es muy pintoresca. Verás: los catalanes escribimos en valenciano o leridano. La diferencia estriba en que nosotros pronunciamos de una forma mientras que los valencianos lo hacen tal como escriben. Es una cosa curiosa el hecho de que nuestra lengua ha tenido desarrollo literario a partir del valenciano, porque era el que se utilizaba en los documentos oficiales del pasado. De todas formas los valencianos, por tradición, consideran que hablan otra lengua diferente del catalán». Cirici es estudioso y crítico del arte, docente, diseñador gráfico, publicista y político.

Según algunos filólogos, una de las causas por las que avanza la castellanización de la sociedad valenciana es porque los niños no se identifican con el dialecto barcelonés que les imparten en la asignatura de valenciano.

El catalán Miquel Batllori también era consciente de ese fuerte rechazo social: «El catalán de Barcelona que se intenta imponer en Valencia y Baleares es un dialecto infecto e infame… es totalmente anticatalán ya que en esos lugares nunca se aceptará que un dialecto tan infecto como el de Barcelona se pueda imponer como lengua nacional». Estas palabras fueron recogidas por el diario Las Provincias el 2-11-1992. Batllori fue teólogo, historiador, escritor y un gran erudito que fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 1995.

El miembro de la Academia Valenciana de la Lengua (AVL), Jordi Colomina, admitió (Actes de les Jornades sobre normes i planificació lingüístiques, 1994) que hay que forzar de forma artificial a los valencianos para que hablen como en Barcelona: «Ahora creo que ha llegado la hora de actuar sobre los hábitos ortográficos de los valencianos. Ya hemos conseguido una cierta tradición valenciana de escribir el valenciano de una determinada manera desde hace unos años, y se actuó con prudencia, pues se temía que los valencianos no aceptaran determinados cambios. Yo creo que ahora es el momento de introducir más cambios. Por ejemplo, la acentuación. Tenemos que acentuar todos igual, por tanto propongo que los occidentales tenemos que aceptar la norma oriental. Dicho entre paréntesis, la morfología verbal es la única cosa que aún no podemos unificar. El momento no es bueno todavía, no podemos. Creo que puede ser en 15 o 20 años si la comunicación sigue aumentando entre los países catalanes podremos alcanzar esa unificación. Éstas son unas propuestas para que los valencianos nos adaptemos a la ‘norma barcelonesa'».

FUENTE:

Las Provincias. 2-11-1992.

-Carreras i Candi, Francesc. Geografía General del Reino de Valencia. Ed. Martin. 1920-1927.

Ferrer, Josué. Els més grans intelectuals catalans han negat l’unitat de les llengüesValéncia hui. 3-6-2007.

-Ramos, Vicent. Pancatalanismo entre valencianos. Quiles. 1978.

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Caimán: más empresas que habitantes.

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Las Caimán fueron descubiertas por los españoles, pero fue el pirata inglés Francis Drake quien les dio nombre en el siglo XVI. Luego las colonizaron los británicos. En su día formaron parte de la Jamaica británica, pero cuando ésta se independizó en el año 1962, pasaron a ser un territorio de ultramar del Reino Unido.

Jamás unas islas tan pequeñas dieron tanto que hablar. Se trata de un menudo archipiélago formado por tres ínsulas situado al sur de Miami. Es un oasis tropical en medio del Caribe de inconfundible arquitectura colonial inglesa. Su flora y fauna son ricas, y sus cristalinos fondos marinos hacen las delicias de los visitantes.

Pese a su diminuto tamaño, es uno de los más importantes centros financieros del mundo. En este paraíso fiscal no pagan impuestos directos ni sus ciudadanos ni sus empresas. De hecho, es el lugar del planeta Tierra con más empresas por habitante: nada menos que 85.000 negocios registrados por tan sólo 57.000 almas.

No obstante, esto de no pagar impuestos viene de lejos. Fue en 1788 cuando diez barcos británicos procedentes de Jamaica naufragaron junto a las Caimán. Entonces los nativos auxiliaron a los supervivientes. En agradecimiento, el rey Jorge III eximió a la colonia del pago de tributos, privilegio que dura hasta hoy.

También tiene una importante industria turística orientada a atraer a los ricos de Estados Unidos y Canadá: hoteles de lujo, mansiones, campos de golf, playas de ensueño…  Es un sitio ideal para practicar el buceo, la pesca submarina y la vela. Sobra decir que el país tiene una de las rentas per cápita más abultadas del mundo.

La población, casi en su totalidad cristiana, se compone básicamente de gente de ascendencia inglesa y africana, con una considerable mezcla interracial. Aquí se refugiaron piratas, perseguidos por la Inquisición española, náufragos, esclavos… Es gente muy amable y acogedora que parece haber descubierto el secreto de la felicidad.

¿Sabías que el mejor filólogo catalán del siglo XX defendió el idioma valenciano?

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«La individualidad de la lengua valenciana dentro de la familia de las lenguas de Oc, nadie que tenga una mediana cultura la pone en duda». Estas palabras corresponden al catalán Manuel de Montoliu i Togores, quien fue doctor en Filosofía y Letras, articulista, filólogo y escritor. Montoliu está considerado por muchos como el más destacado filólogo catalán del siglo XX.

Este ilustre profesor de la Universidad de Barcelona nació en esa ciudad en 1877 y también murió allí en 1961 y por tanto vivió en una época en la que no se cuestionaba desde el punto de vista de la ciencia que el valenciano fuera una lengua independiente. «Hoy los escritores catalanes ya no oponen razones científicas a la fuerte personalidad de la lengua valenciana, ni se oye con tanta frecuencia como antes alegar la clasificación  según la cual se le da el nombre de catalán a todas las lenguas occitanas de España», afirmaba Montoliu.

Montoliu era de la opinión que el catalán, el balear y el valenciano eran idiomas hermanos dentro de una gran familia de lenguas (la familia occitana) donde están incluidos también el lemosín, el provenzal, el occitano, el auvernés y un largo etcétera de idiomas hablados en el sur de Francia y con los cuales nos entendemos.

«Confieso por mi cuenta que esta clasificación, como la mayoría de ellas [la de las lenguas occitanas de España] no deja de ser convencional. El nombre que se le ha de dar a una lengua es siempre un problema difícil, y llega a ser imposible su solución cuando se trata de agrupaciones de lenguas y de dialectos. Las discusiones sobre si debe llamarse provenzal o lemosina la lengua medieval de los trovadores; italiano o toscano, la lengua italiana; castellano o español la lengua oficial de España, están todavía en el orden del día».

Manuel de Montoliu es uno de los cerebros más insignes de la pasada centuria y, a diferencia de los actuales intelectuales catalanes, siempre fue respetuoso con la voluntad del pueblo valenciano:

«La costumbre de llamar valenciana a la lengua popular de Valencia, la vemos seguida constantemente por los escritores valencianos de los siglos XIV y XV. Lo más sensato y prudente es aceptar sin discusión esta costumbre que perdura hasta el presente. Aunque parezca una paradoja, quiero aclarar que el elogio que escribió Cervantes de la lengua valenciana, tiene para mí más importancia y más peso que la opinión de tres o cuatro sabios. ¡Salve, pues, dulce lengua valenciana!».

Es ésta la manifestación más contundente de Montoliu hacia la lengua nacional de los valencianos. El más importante filólogo del siglo XX consideró que el valenciano era una lengua independiente dentro de la familia de lenguas de Oc. Todas estas declaraciones vienen recogidas en el libro La llengua valenciana, en perill de Francesc de Borja Cremades, publicado en 1982.

FUENTE:

-De Borja Cremades, Francesc. La llengua valenciana, en perill. Grup d’Acció Valencianista. 1982.

Ferrer, Josué. El millor filòlec català del segle XX defengué l’idioma valencià. Valéncia hui. 25-3-2007.

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Bermudas: el triángulo del misterio.

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Si pronunciamos la palabra «Bermudas» a bote pronto nos vienen a la mente tres cosas: unos pantalones cortos que los hombres visten en verano, un misterioso triángulo donde desaparecen barcos y un paraíso fiscal. Este pequeño país de 150 islas y sólo 53km2 de extensión es el territorio de ultramar más antiguo del Reino Unido.

El navegante español Juan Bermúdez descubrió en 1505 las Bermudas; de ahí su nombre. Tras tímidas incursiones de españoles y portugueses, las islas fueron colonizadas por los ingleses.  Este diminuto país subtropical pasó a ser fortificado por su importancia estratégica para los británicos en la navegación del Atlántico Norte.

Su situación política a día de hoy continúa siendo controvertida. Aún sigue siendo una colonia, pero en 1995 el 75% de la población local votó en referéndum en contra de la posibilidad de independizarse. Su elevada población (70.000 habitantes) obliga a la gente a una emigración forzada a América del Norte y del Sur.

Bermudas es un paraíso turístico y fiscal. Turistas adinerados de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido se zambullen en sus cristalinas aguas para practicar buceo y submarinismo. Unos pocos afortunados juegan al golf mientras disfrutan del sol durante todo el año. Las Bermudas son, digámoslo abiertamente, unas islas para ricos.

Las empresas de ingeniería fiscal y las compañías de seguros proliferan por doquier. Bermudas tiene una de las rentas per cápita más altas de todo el planeta. Mientras el resto del mundo está sumido en una crisis económica las islas no paran de atraer capitales del exterior, lo que encarece y mucho el coste de la vida.

Estas islas son mundialmente famosas por un triángulo entre Bermudas, Florida y Puerto Rico donde misteriosamente desaparecen barcos y aviones sin dejar rastro. Lamentamos defraudar al lector, pero en realidad esto no es cierto. De hecho, tan sólo se trata de un mito popularizado por el escritor de ciencia ficción Charles Berlitz.

¿Sabías que varios académicos del IEC han negado la unidad de valenciano y catalán?

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Aunque en la actualidad, el pancatalanismo afirma que la unidad de las lenguas valenciana y catalana es un hecho científico incuestionable, no siempre ha sido así. De hecho a lo largo de la historia ha habido diversos miembros ilustres del Institut d’Estudis Catalans (IEC) que han dejado entrever sus dudas.

Sin ir más lejos, el padre de la gramática catalana moderna y director del IEC Pompeu Fabra, afirmó en el periódico Avenç del 31 de marzo de 1881 que una misma ortografía para catalán, valenciano y mallorquín resulta imposible por ser «contra natura». Fabra anhelaba un acercamiento del valenciano al catalán pero era consciente de las fuertes diferencias que separaban a los dos idiomas: «Nosotros, catalanes, no desearíamos otra cosa sino que emprendiérais una obra de fuerte depuración de vuestro idioma, aunque no os preocupárais nada de acercaros a a nuestro catalán, que tratárais que descastellanizar el valenciano y enriqueciéndolo, procurar acercarlo al valenciano de vuestros grandes escritores medievales».

El rector de la Universidad de Barcelona y miembro del IEC, Antoni Badia Margarit, dice en su Gramática Histórica Catalana (1952): «No es el catalán una lengua románica que siempre haya estado entre las lenguas con personalidad propia: todo lo contrario, era considerado una variedad dialectal de la lengua provenzal, y sólo desde hace relativamente poco, ha merecido la categoría de lengua neolatina independiente». Por tanto, el Reino de Valencia no podía hablar catalán cuando se conquistó en 1238.

En la misma línea de Badia Margarit se pronunció también el catedrático de Literatura Catalana de la Universidad de Barcelona y presidente del IEC, Antoni Rubió i Lluch: «Joanot Martorell, autor de Tirant lo Blanch, es uno de los más importantes autores de la literatura en valenciano, y nunca pudo escribir ni inspirarse en el idioma catalán, ya que el catalán no existió como idioma en su tiempo» (Documents per a la història de la cultura catalana migeval, 1908).

El sacerdote, filólogo y lexicógrafo balear Antoni Maria Alcover, miembro también del IEC, afirmó en el prólogo de su Diccionari Català-Valencià-Balear (1963) que «si en algún tiempo ha existido la unidad lingüística, hoy en día eso no se puede afirmar seriamente».

El catedrático de Filología Valenciana y miembro del IEC, Manuel Sanchis Guarner, escribió: «La unidad absoluta de la lengua de Cataluña, Valencia y Mallorca es más bien un punto de llegada que no un punto de partida». También afirmó: «La lengua de los valencianos es el valenciano… Somos valencianos y nuestro idioma es el valenciano (…) Quien renuncia a su lengua renuncia a su patria y el que reniega de su patria es como el que reniega de su madre». Eso fue en su obra La llengua dels valencians (1933). Cabe recordar que en aquella época el literato Manuel Sanchis Guarner aún era valencianista. Fue en la década de los 60 cuando los catalanes comenzaron a seducirlo a base de premios literarios y decidió cambiar de bando.

Otro académico del IEC, el filólogo Joaquim Miret i Sans, hablando de un documento firmado en Alicante el año 1270, confiesa que ya en este tiempo había diferencia entre el valenciano y catalán. Dice este escritor catalán: «Si bien eran barceloneses los otorgantes, debe tenerse presente la influencia del notario, que era valenciano».

Puede que en la actualidad los pancatalanistas se burlen diciendo que asegurar que el valenciano es una lengua distinta del catalán es tanto como decir que «la Tierra es plana». En este caso, posiblemente deberíamos incluir también a un montón  de académicos ilustres del IEC dentro de lo que ellos denominan «caverna anticientífica».

FUENTE:

Ferrer, Josué. Varis acadèmics del IEC han negat l’unitat de les llengües. Valéncia hui. 25-2-2007.

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Bahamas: donde nació el Nuevo Mundo.

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Cuando el 12 de Octubre de 1492 el  navegante Cristóbal Colón arribó a estas tierras, creyó haber llegado a la India. En realidad acababa descubrir América. Fue el primer territorio americano al que llegó Colón. Tierra de taínos y arawaks, fue colonia española entre 1513 y 1648, cuando pasó a manos de ingleses.

Es un archipiélago de 700 islas entre Cuba y Florida. Debido a su estructura laberíntica fue refugio de muchos piratas ingleses, que se escondían en la zona para asaltar los galeones españoles. Los británicos prohibieron la piratería en 1718. Entonces, trajeron muchos esclavos negros para trabajar en los cultivos locales.

Bahamas se independizó de Londres en 1973. No obstante, pertenece a la Mancomunidad de Naciones y su reina es Isabel II de Inglaterra. Desde entonces ha tenido una vida apacible y tranquila. Su parlamento es el más antiguo del Nuevo Mundo (data de 1729), anterior incluso al de los Estados Unidos.

Es un sitio ideal para disfrutar de unas playas de ensueño y de un mar azul turquesa, aunque eso sí, infestado de tiburones. Llama la atención cómo los locales los tratan casi como a mascotas. En Bahamas se encuentra el acuario más grande del mundo, con más de 50.000 peces. El turismo da empleo al 60% de la gente.

Bahamas es un paraíso fiscal donde el rico vive inmejorablemente porque paga igual que un pobre por todo. La vida es carísima porque todo es importado. Allí hay instalaciones pobres y viejas para unos y cruceros, hoteles y mansiones de lujo para otros. Este  reino tiene una de las rentas per cápita más altas de toda América.

De sus poco más de 300.000 habitantes el 83% es negro y el 15% restante lo componen blancos y mulatos. Es una sociedad muy religiosa compuesta por protestantes, anglicanos y católicos. También los hay que practican rituales de vudú. Se habla el inglés y el criollo bahameño. En Bahamas nació el Nuevo Mundo.

Surinam: el patio trasero de Holanda.

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Surinam no tiene un cantante célebre, ni una estrella del cine, ni una Miss Mundo, ni un Premio Nobel, ni una playa para lucir en postales. Tampoco tiene el petróleo de Venezuela ni los Carnavales de Brasil. Ni si quiera el Papa viajero, Juan Pablo II, viajó jamás allí. Surinam es un país hermoso, pero no lo conoce nadie.

Fue colonia de españoles, británicos y holandeses. El país más joven y pequeño de Sudamérica, independizado  de Holanda en 1975, cuenta con sólo medio millón de almas. Hay más, pero están fuera. 350.000 surinameses viven en Holanda. Y no piensan en regresar en las vacaciones sino en ayudar a los suyos a escapar de allí.

Los niños juegan al fútbol con la idea de escapar de la pobreza. Futbolistas de la talla de Edgard Davids, Patrick Kluivert, Clarence Seedorf, Ruud Gullit, Frank Rijkaard, Royston Drenthe o Jimmy Floyd Hasselbaink tienen ascendencia surinamesa, pero todos ellos prefirieron vestir la camiseta de Holanda.

Esta tierra está poblada por descendientes de indios, africanos negros, javaneses, chinos, árabes, amerindios, blancos… La lengua oficial es el holandés, aunque también se habla sranang tongo, que es una mezcla de inglés, holandés y lenguas africanas. Eso por no mencionar los idiomas de cada una de las comunidades locales.

¿Por qué son tan diferentes del resto de sudamericanos? Cuando los europeos se repartían el mundo como si jugaran al Monopoly, los holandeses intercambiaron Nueva Ámsterdam (actual Manhattan) por Surinam. Fruto de tanto lío con las fronteras, esta república reclama territorios a sus vecinos Guyana y Guayana Francesa.

En este país caribeño hay hindúes, protestantes, católicos, musulmanes, judíos… Allí puedes ver una sinagoga justo al lado de una mezquita y no pasa nada. No hay problemas de racismo ni de intolerancia religiosa. Los surinameses se toman con buen humor eso de ser tan distintos en un continente donde todos son iguales.

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