Islas Marianas del Norte: el país donde faltan hombres.

flag_of_the_northern_mariana_islands-svg

El navegante luso Fernando Magallanes las descubrió en 1521 y las reclamó para la Corona española, que las mantuvo en su poder hasta 1899, cuando las vendió a Alemania. Japón se adueñó del archipiélago durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y lo perdió en la Segunda, en 1944 concretamente, en favor de Estados Unidos.

En 1947 las Islas Marianas del Norte fueron incluidas (junto con Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia y Palaos) dentro del Territorio en Fideicomiso de las Islas del Pacífico, un fideicomiso de la ONU administrado por Estados Unidos que perduró hasta 1994. Pero en 1975 los normarianos pidieron vía referéndum cambiar su estatus.

Las Islas Marianas del Norte pasaron a gozar de una cierta autonomía hasta que en 1986 se convirtieron, oficialmente, en un Estado Libre Asociado a los Estados Unidos. Marshall y Micronesia le imitaron ese mismo año y Palaos un poco más tarde, en 1994. Los normarianos disfrutan de pasaporte estadounidense pero no pueden votar en América.

Pese a la libre asociación, Marianas del Norte tiene poco de americana. Se encuentra en el Pacífico Norte, y sus usos y costumbres tienen mucho que ver con su continente geográfico: Oceanía. Así, la explotación laboral, la prostitución infantil, la pobreza y la corrupción son frecuentes. La economía se basa en la pesca, el turismo y la industria textil.

El inglés, el chamorro y el carolinio son los idiomas oficiales, y la católica la religión predominante. La cultura, en esencia, es malayo-polinesia, aunque hay un verdadero de pupurri de gentes procedentes de mil sitios. Como dato curioso cabe destacar que es la nación con la menor proporción de hombres del mundo: 0,7 varones por cada mujer.

La ONU dio formalmente por finalizado su protectorado en 1990, por lo que los normarianos son dueños de su propio destino. Nadie sabe qué les deparará en el futuro: si mantendrán su estatus o solicitarán su independencia total. En todo caso, es tiempo de que sean los normarianos (y no los extranjeros) quienes escriban su propia historia.

Tokelau: colonialismo o libre asociación.

flag_of_tokelau-svg

Tokelau es un territorio dependiente de Nueva Zelanda. Se encuentra en el Pacífico Sur y se compone tan sólo por tres atolones y 125 islotes. Lo más fuerte es que en estos tres atolones sólo se puede habitar en la costa porque en el interior hay grandes lagunas que ocupan la mayor parte del territorio. En total, hablamos de 10 km2 y 1400 habitantes.

Hasta aquí no sería más que otro lugar insignificante de los muchos que pueblan Oceanía de no ser porque es un territorio pendiente de descolonización y por lo tanto está llamado a independendizarse. Concretamente, podría convertirse en un estado libre asociado a Nueva Zelanda, siguiendo el ejemplo de Islas Cook (1965) y Niue (1974).

Tokelau se convirtió en un protectorado inglés en 1877 y en 1958, la soberanía se traspasó a Wellington.  Sus deseos de independencia han ido variando en el tiempo. Naciones Unidas constató en 1976 y 1981 que sus habitantes no querían modificar la relación con la potencia administradora. Pero en 1987 expresaron un deseo de mayor autonomía.

En 2006 un referéndum impulsado por la ONU se saldó con 349 votos a favor del estado libre asociado, frente a los 581 deseosos de mantener la dependencia. Sin embargo, para aprobar cualquier medida se requería una mayoría de dos tercios por lo que decidieron repetir la consulta en 2007. Faltaron sólo 16 votos para aprobar la libre asociación.

Los ciudadanos son de etnia y cultura polinesia, hablan tres lenguas: tokelauano, inglés y samoano y practican el cristianismo protestante. Tokelau es rica en corales y proclamó todo su mar patrimonial (300.000 km2) santuario de tiburones. Es el primer país del mundo que obtiene el 100% de su electricidad de la energía solar. Su reina es Isabel II.

Tokelau es uno de los países más pobres del planeta. Tiene tan poca superficie terrestre y se encuentra tan aislado en medio del océano que es prácticamente imposible de desarrollar. Por ello es que un número cada vez mayor de tokelauanos emigra a Nueva Zelanda. Tampoco podemos descartar que en el futuro desaparezca sumergida por las aguas.

Islas Cook: paraíso ecológico.

600px-flag_of_the_cook_islands-svg

Islas Cook es un diminuto archipiélago en el Pacífico Sur, entre Tahití y Nueva Zelanda. A pesar de que son sólo quince islas y que en total apenas suman 240 km2 se encuentran tan sumamente dispersas que su mar patrimonial abarca 1.800.000 km2 de océano. El turismo es la principal fuente de ingresos en una nación sin apenas recursos.

Cook fue poblada por maoríes en el siglo VI, descubierta por los españoles en el siglo XVI y colonizada por los británicos. Entre 1773 y 1779 el navegante James Cook reclamó para la corona británica el archipiélago que hoy lleva su nombre. En 1901 las Cook fueron anexionadas por Nueva Zelanda, y en 1965 se proclamaron estado libre asociado.

Las Cook están en libre asociación con Nueva Zelanda. En la práctica esto supone que Cook es totalmente independiente en cuanto a asuntos internos se refiere pero que la defensa y la política exterior corresponden a Wellington. Sus ciudadanos poseen dos nacionalidades (la cookiana y la neozelandesa) y su reina es la gran Isabel II de Inglaterra.

La población asciende a sólo 15.000 habitantes, concentrados casi todos ellos en la isla principal, Rarotonga. No obstante, hay más de 60.000 descendientes de cookianos viviendo en Nueva Zelanda. Muchos han aprovechado la doble nacionalidad para emigrar a un país que les brinda un nivel de vida muy superior al que ofrece su patria natal.

De cultura maorí, etnia polinesia y fe protestante, los cookianos no tienen ningún problema de integración cuando se instalan en Nueva Zelanda, donde se sienten como en casa. Islas Cook tiene el inglés y el rarotongano como idiomas oficiales, aunque también se habla el pukapukano. Su folklore es muy rico en artesanía, música y danzas.

Cook es un verdadero paraíso ecologico: de gran belleza natural huye del turismo de masas, tiene la reserva marina nacional más grande del mundo, sus aguas son un santuario para los tiburones, pretende ser autosuficiente con energías renovables antes de 2020, y el Tratado de Raratonga (1985) proclama el Pacífico Sur como zona no nuclear.

Nueva Zelanda: tierra de acogida.

newzealand

Nueva Zelanda fue descubierta por los españoles en el siglo XVI pero fue el inglés James Cook quien la exploró en 1769. Los colonos británicos masacraron a muchos nativos maoríes, aunque su cultura hoy está en auge. Nueva Zelanda se independizó de Reino Unido en 1947. Pese a ello, su reina es la poderosísima Isabel II de Inglaterra.

Nueva Zelanda es el contrapunto a Australia. Si el australiano es conservador, el neozelandés es progresista. Si Australia destaca a nivel político y económico, Nueva Zelanda destaca en valores intangibles como buena educación, calidad democrática, escasa corrupción, libertad económica, bienestar social y respeto por los derechos civiles.

Si Australia arrasó a la población aborigen, en Nueva Zelanda existe gran respeto por la población nativa, hasta el punto de que las selecciones nacionales deportivas bailan la danza tradicional maorí -el haka- antes de cada partido. El maorí es idioma oficial del país, junto con el inglés y el lenguaje de signos, que usan los sordomudos en las islas.

Este pueblo es solidario y su patria una tierra de acogida. Son varias naciones insulares de Oceanía las que se están hundiendo bajo las aguas y sus poblaciones enteras están siendo reasentadas en Nueva Zelanda (Australia y otros países se negaron a acogerlas). El Reino de Nueva Zelanda incluye dos estados libres asociados -Islas Cook y Niue- y Tokelau.

La población practica en su mayoría el cristianismo en distintas denominaciones, aunque también hay un importante número de ateos. El país sigue siendo en buena medida rural y la identidad neozelandesa es una combinación de la cultura anglosajona y la maorí, revitalizada en los últimos años. Los deportes nacionales son el rugby y la vela.

Finalmente esta nación oceánica es la más segura para vivir de todo el Hemisferio Sur. En caso de una hipotética Tercera Guerra Mundial es altamente improbable que participara en el conflicto: es un estado neutral, carece de recursos energéticos que justificaran una invasión, no tiene enemigos y se encuentra muy alejada del resto del mundo.

Australia: la isla continente.

Australia-Flag-Free-shipping-90-150cm-Hanging-National-flag-Australia-Decoration-banner

Desde tiempos ancestrales se sospechó de la existencia de una gran masa de tierra en el sur. Españoles y lusos la descubrieron en el siglo XVI. El navegante James Cook se asentó en ella en 1770 y los colonos ingleses no tardaron en llegar. Esta gran nación es Australia, que se independizó de Reino Unido en 1942 aunque su reina es Isabel II de Inglaterra.

Australia es verdaderamente gigantesca. Es la sexta nación más grande del mundo y la mayor isla del planeta. Con sus 7.600.000 km2 representa el 85% del total del territorio de Oceanía, por lo que a menudo Australia es llamada la isla continente. La mayor parte del país es un seco y abrasador desierto, por lo que la población vive en la costa.

Pese a su gran tamaño cuenta con sólo 25 millones de habitantes. Tras la Segunda Guerra Mundial, hubo muchas facilidades para atraer inmigrantes europeos para poblar aquella inmensidad. Se buscaba, no obstante, que fueran de raza blanca. Hoy Australia es un fortín inexpugnable para la inmigración ilegal y resulta muy complicado entrar allí.

La sociedad australiana es blanca, anglosajona y muy conservadora. Los anglos impusieron su cultura a los aborígenes, a los que exterminaron hasta casi borrarlos del mapa. Hoy están aterrados con la idea de que su país se llene de indios y chinos y Australia deje de ser un oasis de prosperidad en medio de un entorno de extrema pobreza.

Esta tierra tiene una economía próspera y dinámica y es una potencia regional que cree en el capitalismo y la libertad. El inglés es el idioma oficial y la sociedad se compone de protestantes, católicos y ateos. En deportes destaca en cricket, hockey, netball y rugby y en la cultura popular son muy famosos el canguro, el koala y el demonio de Tasmania.

Hombres duros con sombrero de cowboy y rifle en mano convirtieron hace años un árido desierto en una gran nación. Mientras, la costa se llenó de enormes rascacielos y hoy la ciudad de Sidney deslumbra al mundo por su modernidad y cosmopolitismo. Australia es el país más importante de toda Oceanía y la gran potencia del Hemisferio Sur.

Tuvalu: ocho islas.

Flag_of_Tuvalu.svg

Tuvalu es un diminuto archipiélago sito en Oceanía, en el Océano Pacífico, más o menos a mitad de camino entre Australia y Hawaii. Los países más cercanos son Kiribati, Samoa y Fiji. Tuvalu, en el idioma local, significa “ocho islas” en referencia a las ínsulas habitadas por población permanente. En 1949 se pobló la novena.

Esta tierra está poblada desde hace milenios. Descubierta por los españoles en el XVI, fue colonizada por Reino Unido en el siglo XIX. Gilbert y Ellice fueron un protectorado desde 1892 y se separaron en dos colonias distintas en los años 70. Gilbert pasó a llamarse Kiribati y Ellice Tuvalu, que se independizó de Londres en 1978.

Es la segunda nación independiente con menor demografía del mundo (sólo por detrás del Vaticano) y el miembro de Naciones Unidas con menor número de habitantes (12.000 almas). El país insular, de sólo 25 km2, es el segundo estado más pequeño de Oceanía, tras Nauru. La Jefa de Estado es la reina Isabel II de Inglaterra.

Este reino tiene una altitud máxima de cinco metros sobre el nivel del mar: es el segundo país más bajo del mundo, sólo por detrás de Maldivas, lo que lo hace especialmente vulnerable ante la crecida de las aguas. Tuvalu está condenado a hundirse como la Atlántida, y su población está siendo evacuada a Nueva Zelanda.

Tuvalu tiene el Producto Interior Bruto más pequeño del mundo. Es un país muy pobre que básicamente vive de la agricultura de subsistencia, la ganadería y la pesca. Tuvalu tiene unas tierras poco fértiles para el cultivo y carece de agua potable. Pese a su clima tropical y playas de ensueño, el turismo prácticamente no existe.

Los idiomas oficiales son el tuvaluano y el inglés, aunque éste último sólo se usa a nivel administrativo. Los locales son de etnia polinesia y religión protestante. Algunos elementos importantes de su cultura son la música, la danza, la artesanía, la gastronomía y deportes autóctonos como por ejemplo el kilikiti y el teano.

Nauru: un desastre ecológico aleccionador.

A medio camino entre Hawai y Australia, está la perdida República de Nauru, una isla de 21 km2 y 13.000 habitantes situada a escasos 56 km al sur del Ecuador y a cientos de cualquier otro lugar. La isla se asienta sobre el yacimiento de fosfatos más grande de Oceanía, el cual está originado por los excrementos de las aves marinas.

Durante la mayor parte del siglo XX Nauru exportó miles de toneladas de fosfatos a Australia y Nueva Zelanda. Cuando el país se independizó de Canberra en 1968, los yacimientos fueron nacionalizados y los ciudadanos de la república más pequeña del mundo se convirtieron en una de las naciones más prósperas de la Tierra.

Pese a que hay una sola carretera en el país, cada familia disponía de al menos dos vehículos y de los más sofisticados electrodomésticos. No existía el desempleo, ni los impuestos y los servicios sociales eran totalmente gratuitos. Se convirtió en un paraíso fiscal en los 90 pero, ante la presión internacional, dejó de lavar dinero negro.

Los nauruanos tenían un nivel de vida envidiable pero en 2002 se agotaron los depósitos de fosfatos y el país fue a la quiebra, ayudado por el despilfarro de la época de bonanza. Uno de los principales activos del Estado, la Nauru House, un edificio de oficinas en Melbourne, tuvo que ser vendido para pagar la asfixiante deuda.

Y lo que alguna vez fue un paraíso tropical es hoy un desierto carcomido de lápidas de coral. El 80% de la isla es un terreno estéril de pináculos de caliza inservible para la agricultura. Los vertidos tóxicos acabaron con el 40% de la vida marina del país. Sólo en los bordes de la isla se puede cultivar almendra, mango y coco.

Hoy Nauru es una isla devastada por un siglo de minería intensiva y una nación en ruina que depende de la ayuda internacional. Los nauruanos vivieron de lujo a costa de destruir la naturaleza y han pagado un alto precio. Un paraíso perdido que se esquilmó sin pensar jamás en el mañana y para los nauruanos tal vez no lo haya.

Anteriores Entradas antiguas

A %d blogueros les gusta esto: