Maldivas: una tumba en medio del mar.

maldivas

Habitada desde antiguo por pueblos del subcontinente indio, Maldivas fue colonia portuguesa (1558), holandesa (1654) y británica (1887). En 1953 intentó establecerse una república pero pocos meses después se reimpuso el sultanato. Se independizó en 1965 y en 1968 fue reinstaurada la república (unipartidista). Desde 2005 hay democracia.

Aunque el budismo estuvo presente en las islas desde el siglo III A.C., el islam fue introducido en 1153 y en la actualidad es la religión predominante y oficial. El maldivo y el inglés son de uso corriente y la cultura patria está bastante emparentada con India y especialmente con Sri Lanka, de donde se cree que vinieron antiguos colonos hace siglos.

Maldivas es un paraíso de ensueño cuya economía se fundamenta en el turismo y la pesca. Pero mientras que los turistas más adinerados disfrutan del lujo asiático, la mayoría de la población sufre la extrema pobreza. Los suculentos ingresos del turismo se los quedan cuatro ladrones y el 40% de la gente ha de sobrevivir con un dólar al día.

El país está constituido por 1200 islas. No obstante, entre todas ellas no suman ni 300 km2. Se trata de la nación más pequeña de Asia. También la menos poblada del continente con 400.000 almas y el estado musulmán con menos habitantes del mundo. Este archipiélago tropical se encuentra en el Océano Índico, cerca de India y Sri Lanka.

Es el país más bajo del mundo con un promedio de 1,5 metros sobre el nivel del mar. También tiene la altura máxima menos elevada del mundo: 2,4 metros sobre el nivel del mar. La constante crecida de las aguas puede hacer que en el futuro sea engullida por el océano… Tiene todas las papeletas para convertirse en la Atlántida del siglo XXI.

Maldivas es una de la naciones más hermosas del mundo pero también una tumba en medio del mar. El cambio climático está causando estragos y parece condenarla a desaparecer bajo las aguas. Los maldivos estudian construir islas artificiales o comprar tierras en el continente donde reubicar a la población. Mientras, las aguas no paran de crecer.

Tokelau: colonialismo o libre asociación.

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Tokelau es un territorio dependiente de Nueva Zelanda. Se encuentra en el Pacífico Sur y se compone tan sólo por tres atolones y 125 islotes. Lo más fuerte es que en estos tres atolones sólo se puede habitar en la costa porque en el interior hay grandes lagunas que ocupan la mayor parte del territorio. En total, hablamos de 10 km2 y 1400 habitantes.

Hasta aquí no sería más que otro lugar insignificante de los muchos que pueblan Oceanía de no ser porque es un territorio pendiente de descolonización y por lo tanto está llamado a independendizarse. Concretamente, podría convertirse en un estado libre asociado a Nueva Zelanda, siguiendo el ejemplo de Islas Cook (1965) y Niue (1974).

Tokelau se convirtió en un protectorado inglés en 1877 y en 1958, la soberanía se traspasó a Wellington.  Sus deseos de independencia han ido variando en el tiempo. Naciones Unidas constató en 1976 y 1981 que sus habitantes no querían modificar la relación con la potencia administradora. Pero en 1987 expresaron un deseo de mayor autonomía.

En 2006 un referéndum impulsado por la ONU se saldó con 349 votos a favor del estado libre asociado, frente a los 581 deseosos de mantener la dependencia. Sin embargo, para aprobar cualquier medida se requería una mayoría de dos tercios por lo que decidieron repetir la consulta en 2007. Faltaron sólo 16 votos para aprobar la libre asociación.

Los ciudadanos son de etnia y cultura polinesia, hablan tres lenguas: tokelauano, inglés y samoano y practican el cristianismo protestante. Tokelau es rica en corales y proclamó todo su mar patrimonial (300.000 km2) santuario de tiburones. Es el primer país del mundo que obtiene el 100% de su electricidad de la energía solar. Su reina es Isabel II.

Tokelau es uno de los países más pobres del planeta. Tiene tan poca superficie terrestre y se encuentra tan aislado en medio del océano que es prácticamente imposible de desarrollar. Por ello es que un número cada vez mayor de tokelauanos emigra a Nueva Zelanda. Tampoco podemos descartar que en el futuro desaparezca sumergida por las aguas.

Tuvalu: ocho islas.

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Tuvalu es un diminuto archipiélago sito en Oceanía, en el Océano Pacífico, más o menos a mitad de camino entre Australia y Hawaii. Los países más cercanos son Kiribati, Samoa y Fiji. Tuvalu, en el idioma local, significa «ocho islas» en referencia a las ínsulas habitadas por población permanente. En 1949 se pobló la novena.

Esta tierra está poblada desde hace milenios. Descubierta por los españoles en el XVI, fue colonizada por Reino Unido en el siglo XIX. Gilbert y Ellice fueron un protectorado desde 1892 y se separaron en dos colonias distintas en los años 70. Gilbert pasó a llamarse Kiribati y Ellice Tuvalu, que se independizó de Londres en 1978.

Es la segunda nación independiente con menor demografía del mundo (sólo por detrás del Vaticano) y el miembro de Naciones Unidas con menor número de habitantes (12.000 almas). El país insular, de sólo 25 km2, es el segundo estado más pequeño de Oceanía, tras Nauru. La Jefa de Estado es la reina Isabel II de Inglaterra.

Este reino tiene una altitud máxima de cinco metros sobre el nivel del mar: es el segundo país más bajo del mundo, sólo por detrás de Maldivas, lo que lo hace especialmente vulnerable ante la crecida de las aguas. Tuvalu está condenado a hundirse como la Atlántida, y su población está siendo evacuada a Nueva Zelanda.

Tuvalu tiene el Producto Interior Bruto más pequeño del mundo. Es un país muy pobre que básicamente vive de la agricultura de subsistencia, la ganadería y la pesca. Tuvalu tiene unas tierras poco fértiles para el cultivo y carece de agua potable. Pese a su clima tropical y playas de ensueño, el turismo prácticamente no existe.

Los idiomas oficiales son el tuvaluano y el inglés, aunque éste último sólo se usa a nivel administrativo. Los locales son de etnia polinesia y religión protestante. Algunos elementos importantes de su cultura son la música, la danza, la artesanía, la gastronomía y deportes autóctonos como por ejemplo el kilikiti y el teano.

Kiribati: ¿la nueva Atlántida?

Kiribati es un archipiélago compuesto por 33 atolones y una isla volcánica, situado en la Micronesia. Es el hogar de más de 100.000 personas que, según las previsiones de los expertos, será totalmente engullido por el océano en menos de medio siglo. Algunas de sus islas ya están cubiertas por las aguas desde los años 90.

El presidente del país, Anote Tong, ha anunciado que Kiribati desaparecerá y ha iniciado una gira internacional a fin de encontrar una nación de adopción para sus conciudadanos.  Sólo Nueva Zelanda ha respondido favorablemente. La frialdad de los países que, con sus emisiones de gas, condenan a Kiribati hiela la sangre.

La construcción de un dique temporal de refuerzo en las islas Gilbert, las más pobladas del Kiribati, costaría más del doble del PIB del país, el segundo más bajo del mundo en paridad de poder adquisitivo. No es su único problema. En 1988 el Gobierno reubicó más de 5000 personas para luchar contra la superpoblación del estado.

Las naciones industriales son las grandes emisoras del CO2 que causa el cambio climático. Los archipiélagos del Pacífico Sur sólo producen el 0,6% de la polución global pero son los grandes damnificados por la crecida del mar. El hundimiento de Kiribati es inexorable y los países de la zona se preguntan quien de ellos será el próximo.

Como anécdota, Isla Christmas es el atolón más grande del mundo y el último lugar poblado en dar la vuelta al calendario cada año (en 2011 se cambió al otro lado de su uso horario para comerciar con sus vecinos). Y «Kiribati» es, en la lengua local, el plural de Gilbert, y hace honor al descubridor del país, Thomas Gilbert.

Kiribati habla una lengua, el gilbertés, de más de 2000 años de antigüedad pero el naufragio de la república puede traer consigo el fin de su cultura ancestral. Los kiribatíes se enfrentan casi solos a su desaparición como nación, repitiendo así la legendaria historia de la vieja Atlántida y condenados a ser olvidados para siempre.

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