Puntlandia: el país independiente que no desea serlo.

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De las cenizas de la desintegrada Somalia surgieron varios estados. Uno de ellos es Puntlandia. Tras la secesión de Somalilandia en 1991, se declaró independiente bajo el nombre de República de Majerteen, aunque la cosa quedó en nada. Desde 1998 Puntlandia es estado autónomo autoproclamado dentro de la inexistente Somalia.

Dado que por entonces no existía nada ni siquiera remotamente parecido a un gobierno somalí, lo cierto es que esa autoproclamación era, en la práctica, una declaración de independencia en toda regla. Así, a pesar de que Puntlandia se considera a sí misma territorio somalí, es, contra su voluntad, independiente de facto.

El Estado de Puntlandia nunca ha pretendido reconocimiento internacional como nación soberana. De hecho sigue usando la moneda y bandera somalíes. Su futuro (independencia definitiva o reingreso en Somalia) puede ser ejemplo para otros reinos de taifas de la zona, como Maajir, Galmudug y Jubalandia, en situación similar.

Puntlandia se encuentra situada en la esquina noreste del territorio somalí. Al oeste hace frontera con Somalilandia, estado independiente de facto con quien se disputa militarmente el control del estado autónomo autoproclamado de Maajir y otras tierras. Al sur limita con Galmudug, otro reino de taifa dentro de la irreal Somalia.

Este estado de facto se ubica en la punta misma del Cuerno de África, en una posición estratégica, con acceso al Mar Rojo y el Oceáno Índico. En sus costas -como en las de Somalia- operan piratas somalíes que asaltan los barcos de la zona. Puntlandia, sin flota ni medios, se ve impotente para hacer nada al respecto.

El somalí y el árabe son las lenguas oficiales y el islam la religión dominante en un país de pastores nómadas que vive en una pobreza total. Puntlandia es independiente pero no quiere serlo. Prefiere formar parte de una nación que ya no existe. En verdad que pocas veces el surrealismo político ha alcanzado cotas tan altas.

Somalilandia: el país que no existe.

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Somalilandia es un estado de facto. No es reconocido por ningún estado del mundo pero es independiente. No aparece en ningún mapa pero posee gobierno, moneda y constitución propios. Para ser un país que no existe, tiene mayor estabilidad, desarrollo económico y democracia que la Somalia de la que se separó.

Su primera independencia (de Reino Unido) duró sólo cinco días, del 26 de junio al 1 de julio de 1960. Hasta la primera de esas fechas, el Cuerno de África estaba dividido entre las Somalilandias francesa, inglesa e italiana. Los territorios británico e italiano se unieron para crear Somalia y la colonia francesa pasó a ser Yibuti.

El fugaz primer ministro de la Somalilandia independiente, Mohamed Egal, repitió cargo en la Somalia unida, pero fue depuesto por el golpe de estado que dio Siad Barre en 1969. Durante dos décadas Barre marginó a Somalilandia, así que ésta proclamó su independencia en cuanto el dictador fue derrocado el año 1991.

De todas las naciones del Cuerno de África ésta es la que menos mal está. Hay piratería en descenso, economía en desarrollo, islamismo bajo control y escasa violencia religiosa. La contrapartida es el analfabetismo: sólo medio millar de docentes en un país de cuatro millones de almas, el 70% de ellas menor de 30 años.

Somalilandia es la patria más estable de la región. Pese a ello mantiene una disputa fronteriza con Puntlandia. Somalilandia reclama el territorio completo de la antigua colonia británica, pero Puntlandia y Maajir ocupan gran parte de la zona oriental de dicho territorio. Hay frecuentes escaramuzas y las relaciones son tensas.

Se trata de un país donde rige la sharia y cuyas lenguas oficiales son el somalí y el árabe. Es un firme candidato a ser reconocido oficialmente como estado soberano en el futuro. África se niega por el momento a redibujar las viejas fronteras coloniales pero no puede negar la realidad de Somalilandia por mucho más tiempo.

Somalia: el estado fantasma.

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Somalia nació en 1960 de la fusión de las descolonizadas Somalilandias italiana y británica. Aparece en los mapas y es por todos conocida. Y sin embargo no existe. Está dividida en un sinfín de reinos de taifas. El gobierno no tiene capacidad para recaudar los impuestos, mantener el orden o establecer un poder judicial, entre otros.

Dentro del  territorio somalí podemos encontrar varios estados de  facto; uno es la propia República Somalí, otros tres estados autoproclamados autónomos que sólo en la teoría pertenecen a Somalia (Puntlandia, Galmudug y Maajir), otro que amenaza con la secesión (Jubalandia) y otro, Somalilandia, independiente desde 1991.

A esto se le debe sumar otras regiones que son gobernadas por reyezuelos locales, tribus, señores de la guerra o que directamente son tierra de nadie. La anarquía. En la práctica el Estado Somalí controla la capital, Mogadiscio, y Baidoia. En el resto del país la única autoridad es la de quien empuña un fusil. Es la ley de la jungla.

El desmembramiento de Somalia ocurrió en 1991, pocos meses después de la caída de Siad Barre, el dictador que gobernó la nación con mano de hierro desde 1969. Los opositores no se pusieron de acuerdo y comenzaron a luchar entre ellos. Esta Guerra Civil Somalí iniciada en 1991 dura aún hoy y se ha cobrado 400.000 vidas.

Un 60% de somalíes son pastores nómadas o seminómadas de vacas, camellos, ovejas y cabras y un 25% granjeros. La religión predominante es el islam y la lengua oficial somalí y árabe, aunque también se habla italiano e inglés, entre otros. La familia es el núcleo central de la sociedad, la cual se divide en numerosos clanes.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) intentó reconstruir el fallido estado somalí pero al final lo dejó por imposible. Actualmente, un gobierno de transición, los islamistas y los señores de la guerra se disputan a tiros el control de un país irreal que solamente se halla en los mapas. Somalia se desintegra. Somalia no existe.

Yibuti: un país de comerciantes.

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Yibuti es una pequeña república enclavada en el inestable Cuerno de África, limítrofe con Etiopía, Eritrea y Somalilandia. Fue un protectorado francés en el siglo XIX (bajo el nombre de Somalia Francesa primero y luego Territorio Francés de los Afar y los Issa) y obtuvo su independencia en 1977 bajo la denominación de Yibuti.

Yibuti es un crisol de culturas. Se compone básicamente de dos pueblos que conviven conflictivamente; los afar, que ocupan los dos tercios septentrionales y los issa, en el tercio meridional. Esta nación está muy influida por las culturas francesa, etíope y árabe. Fue uno de los primeros países africanos en abrazar el islam.

Es un país de comerciantes. Los habitantes de estas tierras viven a orillas del Mar Rojo y el Golfo de Adén y tienen estrechos vínculos comerciales con Egipto, India, China y Arabia desde hace milenios. Es una zona de libre comercio y el puerto de facto de Etiopía a causa de las tensas relaciones que esta patria tiene con la vecina Eritrea.

Es también tierra de poetas que cantan a los pastores nómadas de la región. Allí han nacido literatos como Mouna-Hodan Ahmed y Abdourahman Waberi. El árabe y el francés son los idiomas oficiales aunque están muy extendidos el somalí y el afar. Sin embargo, apenas hay escuelas y el analfabetismo campa a sus anchas.

La ausencia de precipitaciones dificulta la agricultura. La industria prácticamente no existe. Yibuti es un país muy pobre que depende de la ayuda exterior. El 40% del presupuesto nacional es una subvención de Francia, que a cambio obtiene petróleo y tiene instalada su mayor base militar fuera del país, con más de 4000 efectivos.

Yibuti es una dictadura. Su primer presidente, Hassan Gouled Aptidon, proclamó un régimen unipartidista. De 1991 a 2001 el gobierno estuvo en guerra civil contra rebeldes afar que exigían democracia. Ismaïl Omar Guelleh -sobrino de Aptidon- es el segundo presidente tras vencer los comicios mediante fraude.

Etiopía: el viejo imperio pasa hambre.

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Etiopía es una de las naciones más antiguas del mundo. Aparece ya mencionada en la propia Biblia. Fue el segundo país del orbe en adoptar el cristianismo de forma oficial tras Armenia y primer reino del globo en adoptarlo. Hoy el 61% de los etíopes profesa el cristianismo, el 32% el islam y las creencias tradicionales el 5%.

Heredero del Reino de Aksum, Etiopía fue un imperio de 1270 a 1975. No fue colonizada durante el reparto de África, excepto por cinco años (1936-1941) a manos de Italia. Fue miembro fundador de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Unión Africana (UA).  Adis Abeba es la sede de estas dos entidades en África.

En 1952 Eritrea se federó con Etiopía, quien en 1962 la redujo a mera provincia. Pese a que Etiopía es una república federal que, en teoría, permite la secesión de sus estados, Eritrea sólo pudo independizarse en 1993 tras 30 años de conflictos. Etiopía se quedó así sin salida al mar. Entre 1998 y 2000 ambos países fueron a la guerra.

El país tiene una rica variedad de músicas, danzas y etnias y es una potencia en atletismo de fondo. La lengua oficial es el amárico, con alfabeto propio, aunque hay muchos más idiomas, como el oromo y el tigriña.  Su calendario es el de la Iglesia Ortodoxa Copta, con un retraso respecto al gregoriano de entre unos 7 y 8 años.

Etiopía, en el pasado llamada Abisina, es hoy uno de los estados más pobres de la Tierra. Vive de una agricultura de subsistencia pero las guerras contra Eritrea y unas sequías brutales han traído tremendas hambrunas. El analfabetismo avanza en un país en el que la ayuda extranjera representa el 90% del presupuesto del gobierno.

Tras el último emperador, Haile Sellasie I, llegó el comunismo y luego la democracia, pero la nación no levanta cabeza. De aquel histórico imperio que una vez dominó el Cuerno de África ya sólo queda una nación moribunda y atrasada cuya fotografía se resume en la sórdida mirada de tristeza de un niño que pasa hambre.

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