Kurdistán: un pueblo sin amigos.

Hablan árabe pero no los quieren los árabes. Son musulmanes pero no son bienvenidos entre aquellos que practican el islam. Los kurdos son un pueblo de 25 millones de almas con lengua propia que se reparten por Turquía, Irán, Irak, Siria y Armenia. Posiblemente, constituyen la mayor nación sin estado de todo el mundo.

También los occidentales abandonaron a los kurdos. En su día los aliados les prometieron un estado propio como recompensa a su ayuda en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). El Tratado de Sèvres de 1920 preveía un estado kurdo pero sólo tres años después, en el Tratado de Lausana de 1923, se incumplió dicha promesa.

Engañados y traicionados, abandonados a su suerte, sin nadie que les ayude, los kurdos siguen luchando con desigual suerte por su patria. Entre 1984 y 1999 el Partido de los Trabajadores del Kurdistan de Abdulá Ocalan usó el terrorismo contra el ominoso estado turco. Actualmente, la lucha ya no es armada sino política.

En Irak, el dictador Sadam Hussein les sometió a una durísima represión durante décadas, que llegó a su punto álgido al gasear con armas químicas a 4000 de ellos en 1988. En la Guerra de Irak de 2003 los kurdos se aliaron con la coalición angloamericana que derribó a Sadam. Hoy disponen de autonomía en el país.

En 1945 en la República Islámica de Irán, los kurdos proclamaron un estado independiente que tan sólo duró doce meses. Irán ha apoyado a los kurdos iraquíes pero a menudo ha  perseguido a los propios. Por su parte, en Siria y Armenia también han sido fuertemente reprimidos. En muchos casos hasta la muerte.

Los kurdos han sido utilizados y traicionados, les ha sido negada una patria, su lengua y cultura han sido prohibidas, decenas de miles de ellos han sido masacrados, sufren una represión extrema, son vejados a diario… Mientras, el mundo mira a otro lado. Es la gran desgracia de ser un pueblo olvidado y sin amigos.

Gibraltar: antes muertos que españoles.

Quizás Gibraltar sea independiente algún día pero español… jamás. «Antes muertos que españoles»… Ése es el sentir del pueblo desde la firma del Tratado de Utrech de 1713, por el que España reconoció la pérdida del peñón a manos de Gran Bretaña en 1704. Desde entonces Madrid sueña con anexionarse la roca un día.

El 10 de septiembre de 1967 los gibraltareños celebraron su primer referéndum de autodeterminación. En él se planteaba ser españoles o británicos. El 99% de los votantes se decantó por lo segundo. En 1992, en el vigesimoquinto aniversario, el primer ministro Joe Bossano oficializó el 10-S como el Día Nacional de Gibraltar.

En 2002 el presidente de España, José María Aznar, y el primer ministro británico Tony Blair negociaban la cosoberanía. El ministro principal gibraltareño, Peter Caruana, organizó otro referéndum de autodeterminación donde el 99% de llatinos rechazó de plano una posible doble soberanía para su país.

En 2006, Caruana sometió a un tercer referéndum la aprobación de una nueva Constitución para Gibraltar, basada en una relación de no colonialismo entre la roca y Londres. El 60% votó a favor. Es el gibraltareño un pueblo bravo y admirable, esforzado y valiente que no se arrodilla nunca y que lucha por sus derechos.

No quieren ser españoles, no quieren la cosoberanía, no son colonia… Los gibraltareños se han ido blindando jurídicamente frente a futuras demandas territoriales de España. Además, tras la creación del foro tripartito de Gibraltar en 2006, los llanitos intervienen junto a Madrid y Londres en los asuntos que les afectan.

Gibraltar ni se negocia ni se vende. Este paraíso fiscal lleva más tiempo siendo británico que hispano. Es un pueblo con dignidad; un oasis de fortaleza y prosperidad frente a la miseria reinante de la vecina Andalucía. Los llanitos quieren seguir hablando inglés y no formar parte de un país tercermundista como España.

Moldavia: el pueblo al que no le dejan ser.

Moldavia sólo quiere ser Moldavia. El problema es que no le quieren dejar ser. El histórico principado moldavo (hoy república) fue fundado en el año 1359 y a lo largo de siglos tuvo que batallar con turcos, austrohúngaros, soviéticos, ucranios, rumanos y rusos para defender su soberanía y poder seguir siendo una nación libre.

En tiempos recientes, tras el hundimiento de la Unión Soviética en 1991, Moldavia proclamó su independencia. Su primer presidente moderno, Mircea Snegur, quería que el país fuese anexionado por Rumanía pero el pueblo votó en contra en un referendo en 1994. La mitad de la antigua Moldavia permanece bajo dominio rumano.

Tal decisión no es respetada por Rumanía ni Rusia, que desestabilizan la nación. Bucarest habla abiertamente de anexionarla y hacer la «Gran Rumanía». Rusia apoya militarmente a la minoría rusófila de Transnitria, estado independiente de facto segregado de Moldavia desde el año 1990 y que Chisinau reivindica como suyo.

Además, tiene otro problema añadido: la región autónoma de Gagauzia, que ya se separó del país y que de hecho fue un estado independiente de facto de 1991 a 1994. Sin embargo, y a diferencia de Transnitria, en este caso el gobierno de Chisinau sí logró recuperar  el control de la región. Gagauzo y ruso son oficiales allí.

Uno de los capítulos más controvertidos de la república es su lengua: el idioma moldavo, que es muy similar al rumano. Pues hasta en esto quieren anexionárselo y hacerlo desaparecer. Sin embargo, la gran mayoría de los ciudadanos moldavos tiene muy claro que ellos no solamente no son rumanos sino que tampoco hablan rumano.

La extrema derecha moldava desea su anexión a Rumanía. La extrema izquierda, la sumisión a Moscú. Las minorías gagauza y transnitria separarse. A todo ello, se suma la extrema pobreza y corrupción. Moldavia es un estado frágil como una copa de cristal. Sólo la férrea voluntad de su pueblo impide aún hoy que la hayan roto.

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