Alemania: a la conquista de Europa.

De las cenizas del Sacro Imperio Romano Germánico y a instancias de Prusia, numerosos estados germánicos se unificaron en 1871 para dar nacimiento a una poderosa nación que habría de hacer temblar al mundo: Alemania. Su célere crecimiento hizo creer que se trataba de una raza superior que había de dominar el orbe.

Sin embargo, los alemanes mordieron el polvo en las dos Guerras Mundiales. El nazismo trajo cincuenta millones de muertos y una erra de terror nunca vista. Hoy los germanos viven conmocionados por su monstruoso pasado pero pese a ello, el nacionalismo expansionista  alemán no quedó enterrado con el dictador Adolf Hitler.

Aún hoy, Berlín ambiciona conquistar Europa si no ya militarmente sí política y comercialmente usando como plataforma a la Unión Europea (UE). Alemania impone las políticas que a ella le interesan a sus socios de la unión cuenta con un nutrido grupo de países satélite que le apoya y debilita a los estados que le plantan cara.

Alemania es la tercera potencia del mundo y primera de Europa. Su actividad industrial, automovilística, química y financiera son sobresalientes; el país es un exportador nato que inunda al mundo con sus productos pese a los dramáticos costes sociales que supuso anexionarse la depauperada Alemania comunista en 1990.

Es tierra de talentos:  Richard Wagner, Johannes Brahms, Thomas Mann, Gunter Grass, Friedrich Nietzsche, Max Planck, Werner Heisenberg, Wilhelm Röntgen, Otto Von Bismarck, Helmut Kohl, Gerd Müller, Michael Schumacher, etcétera. Es una patria unida, fuerte, culta, orgullosa y rica.

Alemania es una gran y gloriosa nación con un pueblo patriota, unos gobernantes audaces y unos genios fecundos. Su musculatura económica es formidable y su fortaleza política colosal. El pueblo germano encarna como nadie el orgullo de ser nación y su viejo sueño de una Alemania imperial aún sigue muy vivo.

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