¿Quién teme a Turquía?

estambul1

En los sectores más conservadores y derechistas de la sociedad, existe un profundo recelo al ingreso de Turquía en la Unión Europea (UE). Desde París y Berlín constantemente se azuza el espantajo del Islam para atemorizar a los ciudadanos europeos con respecto a Turquía y así crear una opinión hostil a su ingreso en la UE.

Pero lo cierto es que la UE no es un club de estados cristianos sino europeos, que existen otras naciones musulmanas en Europa frente a las que nadie se opone (Albania, Kosovo, Bosnia o Azerbayán) y Turquía es un estado laico con musulmanes moderados y prooccidentales. En Turquía no hay talibanes ni ayatolás.

Las razones reales de esta oposición son más prosaicas. Francia y Alemania juntas tienen el control político de la UE. Si Turquía, de 80 millones de habitantes, ingresa en la UE, a París y Berlín se les acaba el chollo. Una gran alianza del sur (Portugal, España, Italia, Grecia y Turquía) podría conformar el nuevo eje dominante en la Unión.

Turquía, como Israel, participa en la Eurovisión, la Eurocopa o el Eurobasket. No tiene sentido afirmar ahora que es un país asiático. No hay que ponérselo más fácil para ingresar, pero tampoco más difícil. Si cumple con los requisitos, Turquía tiene derecho a entrar. Aunque antes debería resolver la espinosa cuestión chipriota y kurda.

¿Y si nos saliéramos de la Unión Europea? (2/2).

Euroscepticism-EU

¿En qué nos beneficia la Unión Europea (UE) a los valencianos? A cambio de unas subvenciones que no dejan de ser calderilla, nuestra agricultura ha sido espoleada en beneficio de Francia y Austria, hemos construido un campo sólo para burócratas con costes de sostenimiento imposibles, nos han obligado a desmantelar industrias para que no le hicieran la competencia a Alemania y nos hemos tenido que resignar a ese tristísimo destino de ser los camareros y los botones de los opulentos jubilados ingleses y germanos que vienen tomar el sol. Como en ¡ Bienvenido Mr. Marshall ! somos los paletos que saludamos con alegría; un país de chalet, discoteca y bar.

Por si fuera poco, como ya no podemos controlar las fronteras están arribando a nuestras ciudades toda clase de mafiosos lituanos, mendigos rumanos y otros indeseables que vienen no a trabajar sino a parasitarnos. No sólo no los podemos expulsar, sino que además tienen derecho a voto. Esto –junto con los jubilados europeos que se instalan en nuestras costas- está suponiendo un incremento en la demanda de vivienda (y por lo tanto en el precio), y un colapso en la Seguridad Social, la sanidad y la educación. Y la Constitución Europea busca imponer una dictadura disfrazada de democracia sustentada en una catedralicia burocracia… Ojalá que no salga.

Y lo más grave de todo. La gran estafa del euro. Con la moneda única lo que antes valía 100 pesetas pasó de un día para otro a costar un euro; es decir, una inflación del 66% en tan sólo 24 horas. Nos ha empobrecido; hoy contamos con los mismos salarios de hace diez años pero los productos tienen precios alemanes. El euro ha disparado la especulación urbanística. Comprar una casa es misión imposible, tener hijos una utopía, llegar a final de mes un lujo apto sólo para ricos. Y todo eso que se supone que vivimos en un estado del Primer Mundo que crece al doble que la UE, bla, bla. Estamos innegablemente peor que con la peseta. Pero mucho peor.

La verdadera riqueza para los valencianos pasa por compartir mercado con Europa, lo cual no tiene por qué ser necesariamente dentro de la UE. Abogo por un tratado de libre comercio con la UE como el de Israel o Suiza, para comerciar con el continente sin necesidad de aranceles. Pero a la vez urge recuperar el control de la moneda, de los tipos de interés y las fronteras si no queremos vernos con el malestar creciente que recorre Europa. Y si para ello tenemos que salir de la UE, que así sea. Es preferible vivir bien en un país pequeño que formar parte de un imperio si con ello vamos a padecer la angustia de levantarnos un poco más pobres cada día.

 

FONT: Llengua Valenciana Blogspot. 16-11-2006.

—————————————————————————–

¿T’agrada l’articul? Pots llegir molts més com este en el meu llibre PER A OFRENAR NOVES GLORIES A VALENCIA. ¡Fes clic en la portada!

portada-sa-lluna-3a

¿Y si nos saliéramos de la Unión Europea? (1/2).

Capture d’écran 2014-05-26 à 15.12.23

Valencia –y España en general- siempre ha sentido un profundo anhelo europeísta. Y quizás sea por los siglos de decadencia que hemos afrontado, nuestras guerras civiles y discordias internas, por haber perdido todos los trenes de progreso que nos han conducido a una situación de varias décadas de retraso con respecto a otros países. Para nosotros, entrar en la Comunidad Económica Europea (C.E.E.) en 1986 supuso un hito histórico; por fin superábamos el histórico aislamiento, África ya no comenzaba en los Pirineos, al fin éramos dignos de ser llamados europeos. El reencuentro de España con Europa cerró una herida psicológica que duró doscientos años.

Ahora ese complejo de inferioridad que existía con respecto a Europa –el complejo del españolito– ha pasado a mejor historia. Aún persiste por desgracia un sentimiento de inferioridad de los valencianos con respecto a los catalanes –el complejo del valencianito, podríamos llamarlo-, que esperemos desaparezca en un futuro. En cualquier caso, hemos demostrado que cuando tenemos fe en nosotros mismos podemos alcanzar las mismas metas que alemanes, austríacos, holandeses o británicos. Así pues, sacudidos los complejos y convencidos de que podemos ser tan europeos como el que más… ¿tiene sentido permanecer dentro de la Unión Europea (UE)?

La UE solamente es útil para dos tipos de países. Primero, para aquellos que ven en la UE un sucedáneo de sus antiguos imperios (Alemania y Francia). Estas dos potencias (la tercera y cuarta del orbe, respectivamente) junto con la oleada de pequeños estados satélite centroeuropeos que les rodean, dominan aplastantemente sobre los pueblos del Sur (es decir sobre nosotros). El problema se puede agravar aún más si Rusia ingresa en la unión algún día ya que con sus 150 millones de habitantes, Rusia nos gobernará sin ninguna resistencia. Moscú puede reeditar la Unión Soviética –sólo que en esta ocasión sería capitalista- si finalmente entra en la UE.

Segundo, los estados limosneros que viven de las subvenciones. España, Portugal o Grecia se encontraban en ese segundo grupo, pero con la entrada de los estados de Europa del Este, los nuevos beneficiarios del maná europeo van a ser Polonia, Chequia, Letonia, etc. Ciertamente, los valencianos hemos crecido mucho gracias a la UE; Bruselas nos dio numerosas autopistas, carreteras e infraestructuras. Pero ahora vamos a ser nosotros quienes tengamos que rascarnos el bolsillo en lugar de pasar la bandeja… ¿la unión pues nos seguirá siendo útil? ¿Es justo costear las carencias de otras naciones cuando aún tenemos múltiples déficits en nuestro propio país?

 

FONT: Llengua Valenciana Blogspot. 15-11-2006.

—————————————————————————–

¿T’agrada l’articul? Pots llegir molts més com este en el meu llibre PER A OFRENAR NOVES GLORIES A VALENCIA. ¡Fes clic en la portada!

portada-sa-lluna-3a

Siguiente Entradas recientes