¿Sabías que Santiago Ramón y Cajal comenzó su carrera investigadora en Valencia?

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El médico aragonés Santiago Ramón y Cajal obtuvo el Premio Nobel de Medicina en 1906 por sus aportaciones a la neurohistología. Pero su prodigiosa carrera investigadora tuvo su punto de partida en Valencia. En 1883 Ramón y Cajal aprobó las oposiciones a catedrático de Anatomía Descriptiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia y un año más tarde se trasladó a esta ciudad, donde ocupó dicha cátedra.  Vivió y trabajó en la capital del Turia hasta 1887 cuando se trasladó a Barcelona para ocupar la cátedra de Histología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Casado con Silveria Fañanás, durante su estancia en Valencia tuvieron tres hijos: Paula Vicenta, Enriqueta y Jorge. Este último se especializó en Histología como su padre. El gran pintor valenciano Joaquim Sorolla retrató al genial científico aragonés en 1906.

En su etapa valenciana (1884-87) Cajal puso a punto, junto con su discípulo Juan Bartual, la técnica de Golgi aprendida del valenciano Luis Simarro. Cajal tuvo también una estrecha relación con el Instituto Médico Valenciano donde publicó en su Boletín sus primeras investigaciones microscópicas. Cajal presentó en el I Congreso Médico-Farmacéutico Regional de Valencia su comunicación de la ley de la polarización dinámica de las neuronas. La producción científica de Cajal se concreta en la edición de su Manual de Histología dotado de una amplia colección de grabados (1884) y en un total de 16 artículos publicados en revistas valencianas, de los cuales 10 aparecieron entre 1884 y 1887. Nadie discute la aragonesidad de este maño universal pero para la historia queda que Valencia fue el punto de partida de la genial obra científica de Cajal.

FUENTE: Revista Española de Patología Volumen 35 nº 4. 2002.

¿Sabías que el arte de Sorolla fue despreciado en su época?

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Hablar de Joaquim Sorolla (Valencia 1863- Cercedilla 1923) es hablar del mejor pintor valenciano de la historia y de uno de los grandes artistas mundiales de todos los tiempos. Fue el gran maestro del luminismo, un genio que nos ha dejado obras maestras de la talla de Paseo a orillas del mar o Niños en la playa entre otras muchas. Se trata de un autor de prestigio cuyos cuadros cotizan cada día más en las subastas (sólo en los últimos años se han revalorizado más de un 500%). Y sobre todo es el gran pintor de la valencianidad, el que ha retrató como nadie los paisajes valencianos, con ese sol cegador que te deslumbra en un día de playa.

Sin embargo su talento no siempre fue reconocido de la manera en que lo es hoy. En su tiempo tuvo que luchar contra las modas imperantes, que en aquella época eran las vanguardias europeas, las cuales tenían la fuerza de una tiranía estética. Como Sorolla no se quiso subir al carro y optó por ir contracorriente y buscar su estilo propio fue duramente atacado por la crítica, que tachaba su obra de “regionalista”, “provinciana”, “caduca” o “pasada de moda”. Él siempre rechazó la pintura abstracta y se movió entre el realismo, el impresionismo y el luminismo. Los entendidos lo ponían a parir. En cambio, siempre fue adorado por el pueblo llano.

En sus más tempranos inicios sus obras pasaron inadvertidas en los concursos y exposiciones nacionales, por no ajustarse a lo esperado de la pintura de su tiempo. Hasta tuvo que cambiar notablemente su estilo pictórico para ganar medallas en los certámenes de la época. Si bien logró algunos éxitos en el Reino de Valencia, la gloria le llegó en el extranjero, especialmente en París, Londres, Nueva York y Chicago. En los últimos años de su vida, Sorolla fue muy aclamado, cosechó un reconocimiento internacional insólito y un éxito sin precedentes. Pese a ello, en España su arte no podía estar más desacreditado hasta hace unas pocas décadas.

Sorolla ha pasado a la historia como el máximo exponente del luminismo. Sus retratos y paisajes -a menudo playas- tienen un toque impresionista y un sabor costumbrista donde la cegadora luz del Mediterráneo es la gran protagonista. Trata de blancas (1894), Retrato de Benito Pérez Galdós (1894), Desnudo de mujer (1902), Paseo a orillas del mar (1909), El baño del caballo (1909), Niños en la playa (1910), o Visión de España –una impresionante colección de catorce paneles que muestran las regiones españolas que fue encargada por la Hispanic Society de Nueva York- son algunas de sus obras maestras.

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