¿Sabías que el cementerio más antiguo de la Península Ibérica está en Oliva?

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El cementerio más antiguo de la Península Ibérica se encuentra en El Collado, en Oliva. En 1987 y 1988 se encontraron restos de 15 individuos en este cementerio al aire libre. Recientes pruebas del carbono-14 sostienen que corresponden a esqueletos de hombres y mujeres, enterrados hace entre 9.500 y 8.500 años, varios siglos antes de las necrópolis de la fachada atlántica realizados por concheros en lo que hoy es Portugal (de hace 8.400 años) y los enterramientos de la costa cantábrica (7.900 años). El cementerio de Oliva data del Mesolítico y se vincula a una época en que los últimos grupos de cazadores-recolectores comenzaban a hacerse sedentarios. Así pues, es la necrópolis más antigua de la Península Ibérica.

El cementerio, de 143 m2 de tamaño, se estuvo usando durante casi un milenio, mucho más que otros de enterramientos mesolíticos de la Península que apenas duraban unas generaciones. Los datos señalan además que los enterramientos se realizaron sin cruzarse unos cuerpos con otros, lo que indica que estaban señalizados y que se respetaban a la hora de colocar nuevos cadáveres, que en algunos casos presentan dislocaciones, lo que indica el uso de sudarios o que se hubieran atado los miembros. El yacimiento es además un depósito de conchas, que pertenecían a moluscos que la gente, que vivía cerca del mar, comía para sobrevivir. No obstante, a veces se han usado especies concretas a modo de adorno.

Los investigadores que han logrado este hallazgo pertenecen a la Institució Milà i Fontanals, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y están dirigidos por Juan Francisco Gibaja.  El trabajo de este equipo de arqueólogos y antropólogos fue publicado en la revista Plos One el 28-1-2105 bajo el título The Emergence of Mesolithic Cemeteries in SW Europe: Insights from the El Collado (Oliva, Valencia, Spain) radiocarbon record. En castellano El surgimiento de Cementerios Mesolíticos en el Suroeste de Europa: Conocimientos del registro de carbono-14 de El Collado (Oliva, Valencia, España). Saber más de nuestros antepasados nos ayudará a conocernos mucho mejor.

¿Sabías que el Macizo del Caroig alberga grandes yacimientos rupestres?

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El Macizo del Caroig (Canal de Navarrés) cuenta con más de 30 abrigos con pinturas rupestres repartidos en 7 localidades (Bicorp, Dos Aguas, Quesa, Millares, Mogente, Enguera y Navarrés).

Los más destacados son las Cuevas de la Araña y la Balsa del Calicanto en Bicorp, el abrigo del Voro en Quesa, el abrigo del Ciervo y el Cinto de la Ventana en Dos Aguas, los abrigos de las Cañas y Roser en Millares, los del Bosquet y la Penya en Mogente, el abrigo del Garrofero en Navarrés y el Charco de la Pregunta en Enguera.

El primer descubrimiento de arte rupestre en la zona se remonta a 1920 y fue las Cuevas de la Araña (en Bicorp). Desde entonces no han cesado de aparecer nuevos conjuntos y todavía hoy se producen hallazgos extraordinarios.

Se han hallado 3 estilos pictóricos distintos en la región (Arte Levantino, Arte Esquemático y Arte Macroesquemático) y se calcula que estos murales son de hace entre 6.000 y 8.000 años.

En 1998 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica.

El Macizo del Caroig conserva algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes del Mediterráneo, pero aunque sus pinturas rupestres son de un incalculable valor histórico y artístico también constituyen un bien sumamente frágil que sufre con la climatología, el paso del tiempo y las acciones humanas. Es el deber de todos cuidarlo.

¿Sabías que hay una pintura rupestre única en el mundo en Bicorp?

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En la valenciana localidad de Bicorp (Canal de Navarrés) podemos encontrar pinturas rupestres en el Barranco Moreno y en la Cueva de la Araña. Es en esta última donde hallamos un mural que es único en todo el planeta: se trata de la famosa pintura La recolectora de miel. En ella se contempla una figura femenina rodeada de abejas recogiendo la miel de un panal.

Esta escena convierte la pintura en una de las más importantes de la prehistoria ya que es la única de su tiempo donde se ilustra una actividad como la recolección de miel (lo habitual en esta época era representar escenas de caza, bailes y rituales). No existe otra igual en todo el mundo.

Junto a su singular valor artístico, cabe añadir el histórico puesto que dicha imagen demuestra que en la prehistoria la mujer era la encargada de la recolección de alimentos y que su papel activo en el sustento de la familia fue mucho más importante de lo que hasta ahora se había creído.

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