Mali: el gran imperio en ruinas.

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El Imperio de Mali (1235-1546) fue posiblemente el más glorioso del África Negra. Fundado por los mandinkas, compitió con los imperios de Wagadu y Shongai. En su apogeo -siglo XIV- gobernaba sobre 1.140.000 km2 y 50 millones de personas. Djenné y Tombuctú fueron grandes centros de comercio y de aprendizaje del islam.

Musa I (siglo XIV) es el hombre más rico de todos los tiempos: su reino producía más del 50% de la sal y del oro de todo el planeta. Esta nación secular fue colonizada en el siglo XIX por Francia y formó parte del Sudán francés. En 1959 se independizó junto con Senegal, formando la Federación Mali, extinta el año 1960.

El nuevo estado se alineó con el bloque comunista. Durante décadas los sucesivos dictadores impulsaron una política socialista, pero en 1991 llegó la democracia y más tarde el giro hacia Occidente. Golpes de estado, juntas militares, sequías, hambrunas, revueltas y conflictos fronterizos han sido una cosa común desde 1960.

En 2012 vivió su crisis más severa al independizarse Azawad, que supone más del 50% de su territorio. En teoría sigue formando parte de Mali, pero en la práctica Azawad es un estado independiente de facto. Mali no reconoce la secesión y combate para tratar de restaurar el control sobre la zona, con la ayuda de Ejército francés.

Pese a sus recursos (agricultura, pesca, oro, uranio, fosfatos, algodón, sal…), es éste uno de los países más pobres del mundo. Hay una alta tasa de natalidad y de mortalidad infantil y un difícil acceso a la luz y el agua. Es una república sin salida al mar en África Occidental, con el desierto en el norte y la población en el sur.

Mali es una macedonia de etnias, pueblos y lenguas. El 90% de la gente es suní y hay una minoría cristiana. Su folklore es tan variado como las distintas culturas que lo componen. La música y la literatura reproducen historias populares transmitidas de generación en generación para que persista la memoria de un pueblo.

Tuareg: en busca de la tierra prometida.

ANUNCIO IMPORTANTE:

Acto: Conferencia “Educación en España: el mayor circo del mundo”.

Día: 27 de abril de 2012 a las 20:00 horas.

Lugar: Grup d’Acció Valencianista en C\ Pintor Gisbert 17 baix. Valencia (Reino de Valencia).

Entrada: gratuita.

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Los tuareg son un pueblo bereber. Posiblemente el pueblo con mayor identidad propia y consciencia nacional, de entre todos los bereberes. Se trata de algo más de un millón de almas repartidas entre Burkina Faso, Niger, Argelia, Libia y el neonato Estado de Azawad, recién independizado tras su secesión unilateral de Mali.

En los años 60 nacieron en África un sinfín de estados árabes pero ni una sola patria se dibujó para los tuaregs en el mapa postcolonial. Desde entonces, este pueblo está en lucha por un estado propio. Azawad puede ser el primer paso, aunque la tierra que reclaman los tuareg daría paso a la nación más grande de África.

El origen milenario de este pueblo se pierde en la noche de los tiempos o mejor, en las dunas del desierto. En el siglo XII comenzaron a ser nómadas ya que el sedentarismo no les iba bien. Hoy viven en jaimas que montan y desmontan. Son pastores transhumantes de cabras y camellos, pero comerciantes por encima de todo.

Conocen el Sáhara como nadie, son muy buenos con las armas y temidos por los árabes. Tienen el control de los oasis del desierto y se mueven montados en dromedarios. Su turbante de azul índigo con el que se tapan la cara les guarece del sol y de paso les tiñe la piel. Son conocidos como los hombres azules del desierto.

Pese a la colonización arábiga, los tuareg siguen siendo culturalmente bereberes. Son musulmanes pero mantienen creencias animistas preislámicas. Y son muy supersticiosos: creen que hay espíritus malignos que moran en el desierto y llevan a cabo rituales para protegerese de ellos. Su alfabeto, el tifinagh, data del siglo III AC.

Es un pueblo belicoso y con ansias de libertad repartido por cinco países distintos. Tienen una organización feudal dividida en clanes y tribus, un sistema de castas donde en lo más bajo de todo está el esclavo. En el pasado fundaron la mítica ciudad de Tombuctú y hoy buscan una tierra prometida en la que fundar una nación.

Azawad: el primer estado tuareg.

El 6 de abril de 2012  los guerrilleros tuareg proclamaron unilateralmente la independencia de la norteña región de Azawad respecto de Mali invocando su derecho a la autodeterminación. Azawad es un estado independiente de facto, sin reconocimiento internacional. Mali se ha partido en dos y hay peligro de guerra civil.

Los tuareg aprovecharon la confusión que comportó el golpe de Estado de marzo en el que el presidente Amadou Toumani Touré fue depuesto por el golpista Amadou Sanogo, que atacó el Palacio de Koulouba para evitar precisamente eso: el triunfo de los secesionistas que luchan por su independencia desde hace mucho.

Todo empezó en 1960, cuando Mali se independizó de Francia. En aquella década nacieron muchas repúblicas árabes pero ni un solo estado tuareg se dibujó en el mapa postcolonial. Francia prefería que este pueblo de nómadas pastores de cabras y de camellos estuviera oprimido y que vendiera su uranio a precio de saldo.

El nuevo Estado de Azawad, enclavado en la región del Sahel, es una vasta nación desértica de más de 800.000 km2 poblada por algo más de un millón de tuaregs. Junto a ellos, conviven dos etnias minoritarias: los maures en el oeste y los shongai en el sur. Lo que queda de Mali está compuesto por africanos de raza negra.

Los tuareg son el pueblo bereber con mayor identidad propia. Azawad es, para ellos, sólo el primer escalón. Los tuareg están dispersos por Mali, Niger,  Burkina Faso, Argelia y Libia. En todos estos lugares están en lucha. Su sueño pasa por anexionar buena parte de estos territorios y conformar el estado más grande de África.

Todo es una incógnita en Azawad. ¿Será laico como quieren los tuareg o habrá sharia como exigen sus aliados islamistas? ¿Tendrá petróleo? ¿Irá a la guerra civil con Mali? ¿Desaparecerá? ¿Será el primer paso para construir un país mayor? Sea como sea, Azawad pasará a la posteridad como el primer estado tuareg de la era moderna.

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