¿Si un cristiano no habla en lenguas es porque no tiene al Espíritu Santo?

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En los últimos tiempos se pregonan en muchas iglesias pentecostales tradiciones humanas que son enseñadas como si fueran Palabra de Dios. Tales tradiciones carecen por completo de un respaldo bíblico pero son aceptadas por millones de personas. Quiero centrarme en el día de hoy en el don de lenguas. Concretamente, el don de lenguas llamadas extrañas, desconocidas o angélicas. Éste es uno de los dones del Espíritu Santo. Se trata de lenguas no humanas, totalmente incomprensibles para el intelecto humano a menos que haya alguien que las interprete.

En torno a este don, que es del Espíritu Santo, que sin duda existe y que aparece documentado en la Biblia (1 Corintios capítulos 12, 13 y 14) se han forjado multitud de doctrinas heréticas que tuercen las Escrituras. Se dice que el bautismo por el Espíritu Santo y hablar en lenguas es lo mismo. O que hablar en lenguas es una prueba evidente de tener al Espíritu. O que todos los cristianos deben hablar en lenguas. O que si no hablas en lenguas eres un creyente de menor categoría, tal y como erróneamente se creía en el siglo I de los no circuncidados. Todo esto es falso.

1) ¿Todos los cristianos deben hablar en lenguas? ¿Si no hablo en lenguas significa necesariamente que no he sido bautizado por el Espíritu Santo?

No. La Biblia dice que hay diversidad de dones, de ministerios y de actividades pero que todos proceden de un mismo Dios (1 Corintios 12:4-6) y que a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu (en este caso, de los dones) para el bien de todos (1 Corintios 12:7). Por ejemplo en cuanto a la diversidad de ministerios, Efesios 4:11 menciona apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. El apóstol Pablo en 1 Corintios 12:28 menciona apóstoles, profetas, maestros, los que hacen milagros, los que sanan, los que administran y los que tienen don de lenguas.

Igual que hay diversidad de ministerios, también hay diversidad de dones espirituales. Pablo menciona nueve: sabiduría, conocimiento, fe, sanidades, milagros, profecía, discernimiento de espíritus, lenguas e interpretación de lenguas, y añade que que todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu Santo, repartiendo a cada uno en particular como él quiere (1 Corintios 12:8-11). Pretender que todos los cristianos hablen en lenguas resulta tan ridículo y tan absurdo como pretender que todos los cristianos sean pastores o todos sean maestros.

2) ¿Hablar en lenguas es una prueba evidente de que tienes contigo al Espíritu Santo?

No necesariamente. Los brujos que practican vudú en África hablan en lenguas (y mejor que la mayoría de cristianos). También algunos monjes budistas en Asia. ¿Acaso tienen ellos el Espíritu Santo? ¡De ningún modo! Ni siquiera en las iglesias cristianas que una persona hable en lenguas es una garantía de nada. Conozco el caso de una proxeneta que se congregaba en una iglesia en Barcelona y traía chicas desde África para venderlas a los puticlubs de la ciudad. También ella hablaba en lenguas. ¿Acaso puede esta mujer tener al Espíritu Santo? ¡De ningún modo!

Hablar en lenguas puede ser una evidencia de tener contigo al Espíritu Santo, cierto. Mas también puede serlo de que tengas contigo un espíritu demoniaco o de que simplemente inventes palabras y las digas en voz alta para fingir una supuesta espiritualidad delante de los demás (cosa cada vez más frecuente en las iglesias). Ser bautizado por el Espíritu Santo no es sinónimo de hablar en lenguas… Ni todos los que han sido bautizados por el Espíritu Santo hablan en lenguas ni todos los que hablan en lenguas han sido bautizados por el Espíritu Santo.

3) ¿Te falta algo si no hablas en lenguas? ¿Eres menos creyente por ello?

No. Esto es algo tan absurdo como decir que te falta algo si no tienes el don de hacer milagros. Juan el Bautista afirmó que él bautizaba con agua pero que Cristo bautizaría con el Espíritu Santo y con fuego (Mateo 3:11). Si eres un cristiano nacido de nuevo, ya has nacido del Espíritu Santo (Juan 3:1-8), y el Espíritu Santo te ha sellado (Efesios 1:13-14), lo has recibido (1 Corintios 2:12), mora dentro de ti (1 Corintios 3:16), te ha ungido (1 Juan 2:27), te ha bautizado (1 Corintios 12:13) y ya te ha otorgado uno o varios dones (no necesariamente el de lenguas).

Muchos cristianos, especialmente los recién convertidos, afirman que no saben cuál es su don. Esto es normal al principio. Veámoslo con un ejemplo en el deporte: Michael Jordan nació con un don innato para jugar al baloncesto pero ¿sabía esto Michael Jordan cuando él era un bebé? No. Tuvo que crecer y desarrollarse para descubrir que esto del baloncesto se le daba bien. Igualmente cuando somos bebés espirituales no conocemos el don que nos ha sido entregado, sólo lo descubriremos si crecemos espiritualmente. Muchos, sin embargo, nunca crecen.

4) ¿Qué dice Pablo respecto al don de lenguas?

Pablo destaca que el amor es más importante que cualquier don espiritual (1 Corintios 13), y que el don de profecía es mucho mejor que el de lenguas (1 Corintios 14:1-5), que debemos procurar los dones que edifican a la iglesia (1 Corintios 12:14) y el don de lenguas no edifica porque no es comprensible (1 Corintios 14:6-11), que quien tenga ese don que pida en oración poder interpretar las lenguas (1 Corintios 14:13), y que es preferible hablar en la iglesia cinco palabras con entendimiento que diez mil en lengua desconocida (1 Corintios 14:19).

Según el apóstol Pablo, el don de lenguas es una señal para incrédulos, no para creyentes (1 Corintios 14:22), y si todos los miembros de la iglesia se ponen a hablar en lenguas y entra un indocto o un incrédulo les tomará por locos (1 Corintios 14:23). Si alguien habla en lengua extraña, que sean dos o a lo más tres y por turno; y que uno interprete. Si no hay intérprete que calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios (1 Corintios 14:28-29).  No hay que impedir hablar en lenguas pero debe hacerse decentemente y en orden (1 Corintios 14:39-40).

Conclusiones:

Causa tristeza ver la proliferación de falsas doctrinas y de herejías en medio de muchas iglesias pentecostales. Pablo regañó a la Iglesia de Corinto, una de las iglesias más carnales e inmaduras de su tiempo, por el abuso que sus miembros hacían del don de lenguas extrañas. Dos mil años después vemos a los cristianos compitiendo entre ellos por ver quién de todos habla mejor en lenguas, curiosamente el menos útil de los nueve dones espirituales, el único que no sirve para edificar a los hermanos de la iglesia y tan sólo es de provecho para uno mismo.

Muchos protestantes acusan a la Iglesia Católica de enseñar tradiciones humanas como si fueran Palabra de Dios pero luego ellos hacen exactamente lo mismo. Por no mencionar que la expresión de ese don de lenguas extrañas que vemos hoy en muchas iglesias pentecostales recuerda demasiado a lo que Pablo reprochaba a los corintios: hablando todos al mismo tiempo, sin intérprete y en una completa confusión  que haría que cualquiera que entre por la puerta piense que ha entrado en un manicomio. Dios no es Dios de confusión sino de paz (1 Corintios 14:33).

¿En qué consistió el milagro de Pentecostés?

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El día de Pentecostés los apóstoles estaban unánimes juntos (Hechos 2:1) y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó la casa donde estaban (Hechos 2:2) y a los apóstoles se les aparecieron lenguas de fuego sobre cada uno de ellos (Hechos 2:3). Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas según les daba el Espíritu que hablaran (Hechos 2:4). Lea entero el capítulo de Hechos 2. Es un texto impagable.

Debemos aclarar que dentro del don de lenguas lo hay de dos tipos: angélicas y humanas (1 Corintios 13:1). El don de lenguas angélicas, también llamadas extrañas (Hechos 14:4) o desconocidas (Hechos 14:14) se da cuando un cristiano habla en un idioma no humano que resulta desconocido incluso para él. Con él ora al Señor pero si no hay intérprete de lenguas ni siquiera él mismo sabe lo que dice (Hechos 14:13-17). Conviene pues que alguien con el don de interpretación, traduzca.

Pero también está el hablar en lenguas humanas. Esto consiste en que uno predica en su idioma pero las personas de alrededor lo escuchan cada una en su lengua natal.  Esto es lo que ocurrió aquel día. Los apóstoles comenzaron a predicar y las gentes los oían cada uno en la lengua en que habían nacido. Es un hecho sobresaliente porque los discípulos eran israelíes y sin embargo, gracias al Espíritu, fueron entendidos por gentes de una veintena de naciones (Hechos 2:5-13).

El don de lenguas humanas ha sido altamente inusual a lo largo de la historia, pero los apóstoles no son los únicos que lo han tenido. Sant Vicent Ferrer, por ejemplo, fue un santo valenciano del siglo XV al que acompañaron los milagros. Uno de ellos era hacerse entender en otros idiomas, a pesar de que sólo hablaba valenciano y latín. Él predicó en valenciano por Europa y los naturales de cada país le entendían perfectamente como si les estuviera hablando en su propio idioma.

Quiero añadir que a menudo se produce una confusión entre don de lenguas y xenoglosia, que aun siendo parecidas, no son la misma cosa. Xenoglosia es la capacidad de una persona para hablar en un idioma que no conoce. Por ejemplo, que yo me ponga a hablar en chino sin saber nada de chino. Suele ser síntoma de una persona endemoniada. El don de lenguas, por el contrario, es que yo le predico en español a un chino y él me entiende en chino (pero yo le estoy hablando en español).

¿Qué es el bautismo del Espíritu Santo y cómo se recibe?

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La palabra “bautizo” viene de la palabra griega “baptizo” que significa inmersión. Así, el “bautizo en Espiritu Santo” es la sumersión o inmersión bajo el poder del Espiritu Santo. Éste es uno de los temas que más controversia suscita en la Iglesia. Existen básicamente dos posiciones. La primera es que somos bautizados por el Espíritu Santo al convertirnos a Cristo (generalmente en ese preciso instante aunque pudiera ser en algún momento posterior), que todos los cristianos hemos sido bautizados por el Espíritu  Santo y que a lo largo de nuestras vidas, en ocasiones, podemos llegar a llenarnos del Espíritu, que nos confiere un especial poder.

La segunda la defienden muchos pentecostales y carismáticos, que entienden que el “bautismo del Espíritu Santo” es una experiencia distinta a la salvación inicial que recibimos en el momento de convertirnos a Jesucristo. Sería una segunda experiencia que daría a una persona un mayor poder espiritual y que esto va acompañado de una señal que es el don de lenguas. Creen que el bautismo por el Espíritu Santo y la llenura del Espíritu Santo es lo mismo. Algunos llegan incluso a sostener que todo cristiano debe hablar en lenguas y que si esto no ocurre es porque no fue bautizado por el Espíritu Santo. Esta última afirmación no es bíblica.

Para empezar diremos que la Biblia en ningún momento menciona tal cosa como el “bautismo del Espíritu Santo”, sino que más bien habla de ser bautizado por el Espíritu Santo o con el Espíritu Santo. No se trata de un mero matiz lingüístico. Hablar de “bautismo del Espíritu Santo” tiene una connotación equivocada: la de que existe un bautismo aparte, distinto, especial, que sólo algunos cristianos reciben. Éstos serían más espirituales y santos que el resto. Pero, en realidad, hay un solo Espíritu y un solo bautismo (Efesios 4:4-5) y todos aquellos que son cristianos ya han sido bautizados por o con el Espíritu Santo, como podremos  ver.

¿Pero qué dice la Biblia? Juan el Bautista anunció que Jesús vendría y bautizaría con el Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11; Marcos 1:8; Lucas 3:16; Juan 1:33). En Hechos 1:5, Jesús les recordó las palabras de Juan y dijo a sus discípulos que serían bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días. Los acontecimientos sobrenaturales del día de Pentecostés son el cumplimiento de sus palabras (Hechos 2). Ese día los discípulos fueron llenos del Espíritu (Hechos 2:4). La única otra mención expresa en Hechos (11:16) se refiere a Pentecostés, explicando que Cornelio, el primer convertido gentil, tuvo una experiencia similar.

No obstante, la explicación más clara del bautismo aparece en 1 Corintios 12:13. En este capítulo Pablo está tratando con una situación en la que la Iglesia de Corinto -que era profundamente inmadura y carnal- se estaba dividiendo en camarillas por un debate sobre los dones espirituales. Unos creyentes competían con otros por poseer los mejores dones. El apóstol les instó a no buscar divisiones porque todos eran uno. Para probarlo, Pablo les dijo: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios  12:13).

La palabra clave es “todos”. Todos los creyentes han sido bautizados por un mismo Espíritu (no sólo los que que hablan en lenguas). Si todos hemos sido bautizados por el Espíritu, esto debería ocurrir al convertimos a Cristo. Si eres un cristiano nacido de nuevo, ya has nacido del Espíritu Santo (Juan 3:1-8), y el Espíritu Santo te ha sellado (Efesios 1:13-14), lo has recibido (1 Corintios 2:12), mora dentro de ti (1 Corintios 3:16), te ha ungido (1 Juan 2:27), te ha bautizado (1 Corintios 12:13) y ya te ha otorgado uno o varios dones (no necesariamente el de lenguas) que descubrirás cuando crezcas espiritualmente y madures como cristiano.

En resumen, todos los cristianos (cristianos verdaderos, ojo, no cristianos de boquilla) hemos sido bautizados por el Espíritu Santo. El bautismo precisamente lo que hace es que pasamos a formar parte del cuerpo de Cristo, de la Iglesia. ¿Cómo se recibe? Se recibe al convertirnos a Cristo; es decir, cuando creemos genuinamente que Jesús es el Hijo de Dios, que vino al mundo para salvarnos de nuestros pecados, que murió y resucitó al tercer día y lo recibimos como el Señor y Salvador de nuestras vidas. En palabras más sencillas: si eres cristiano entonces has sido bautizado por el Espíritu Santo y si no lo has sido es porque no eres cristiano.

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