Kirguizistán: la Suiza de Asia.

El Kirguizistán es una nación sin litoral que por sus admirables paisajes montañosos es conocida como “la Suiza de Asia”. Al igual que el resto de repúblicas de Asia Central, el Kirguizistán está en una zona de paso de rutas comerciales entre grandes imperios, por lo que ha tenido que hacer frente a invasiones de mongoles, chinos, rusos y soviéticos entre otros.

Después de la Revolución Rusa de 1917 y pese a resistirse unos años, los kirguizes pasaron a formar parte de la República Soviética Autónoma del Turkestán, que también incluía parte de lo que hoy es Kazajistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, pero no fue hasta 1936 cuando se convirtió en una república de pleno derecho de la Unión Soviética.

Tras la independencia de Moscú en 1991, Kirguizistán pasó a ser un estado-nación inestable con numerosos conflictos étnicos, revueltas populares, gobiernos de transición, problemas económicos… La democracia real llegó en 2010 pero sigue siendo frágil y en cualquier momento podría irse al garete, sobre todo porque vive rodeado de dictaduras feroces.

Se trata de una república laica que hasta el momento ha podido mantener a raya al islamismo. El kirguís es idioma oficial pero en las montañas del norte continúa hablándose ruso. Su obra literaria más destacada es un extenso poema épico -20 veces más largo que la Odisea– que cuenta las aventuras del héroe patrio por excelencia: Manas.

La sociedad está dividida en numerosos clanes, cada uno con sus costumbres propias.  Aún hay trovadores que cantan leyendas orales. El nomadismo es una práctica habitual, así como el rapto de novias, una especie de secuestro consensuado en que el novio se lleva a la novia si los padres de ésta se oponen a la boda o si piden mucho dinero al novio.

Los kirguizes son los primos-hermanos de los turcos. Es uno de los pueblos túrquicos que moran en Asia Central, junto con Kazajistán, Uzbekistán y Turkmenistán. Su lengua está emparentada con el turco pero su cultura es un pupurri de las distintas señas de identidad de los pueblos invasores que a lo largo de los siglos dejaron su huella en la zona.

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Turkmenistán: la pequeña Turquía.

El pasado de los turkmenios ha estado, como el de los otros pueblos vecinos, marcado por las invasiones. Los grandes imperios de Asia, aunque no interesados en sus estepas desérticas, sí atacaron el lugar por ser zona de paso en la Ruta de la Seda. Macedonios, persas, partos, árabes, turcos, mongoles, rusos y soviéticos, entre otros, han pasado por allí.

Turkmenistán se convirtió en estado independiente tras el colapso de la Unión Soviética en 1991. Saparmyrat Nyýazow fue el dictador supremo desde 1991 hasta 2006, fecha en que murió. Fue un caudillo excéntrico que exigía un culto desmedido a su persona hasta el punto de que incluso la fiesta nacional coincide con el día de su cumpleaños, el 19 de febrero.

Desde 2006 gobierna otro tirano, Gurbanguly Berdimuhamedow, un nepotista que ha concedido a sus familiares poder ilimitado. Turkmenistán es una de las dictaduras más represivas del mundo donde no hay ningún tipo de respeto por los derechos humanos. El islam es la religión oficial y, huelga decirlo, la libertad religiosa está estrictamente prohibida.

El 80% del territorio nacional lo ocupa el desierto de Karakum. El resto, básicamente, son montañas. Tiene salida al Mar Caspio. Este estado posee la cuarta reserva de gas natural más grande del mundo y los ciudadanos reciben electricidad, agua y gas natural gratis. El famoso Pozo de Darvaza, siempre en llamas, es conocido como “la puerta del infierno”.

En la cultura destaca Fragi Markhtumkuli, padre de la literatura nacional.  Todavía existen muchas familias nómadas que van de aquí para allá, generalmente vendiendo alfombras. En las zonas rurales la sociedad está dividida en clanes familiares. El tribalismo está tan arraigado que cada grupo puede distinguirse de otro por la ropa o el dialecto.

El turcómano es el idioma oficial del país. Se trata de una lengua emparentada con el turco que ha tenido alfabeto árabe, latino, cirílico y otra vez latino. Etimológicamente hablando Turkmenistán quiere decir “el hogar de los turcómanos” y turkmenios significa, según escuchemos a unos o a otros, “casi turcos”, “turcos puros” o “los más turcos de los turcos”.

Uzbekistán: exotismo en Asia Central.

La República de Uzbekistán es un estado túrquico enclavado en pleno corazón de Asia Central. Tiene un paisaje monótono repleto de llanuras, estepas y desiertos que rompe el delta de Amu Daria. A pesar de contar con una capital tan bella como Samarkanda sigue siendo un país muy rural. Su arquitectura es una exótica mezcla de lo soviético y lo islámico.

Uzbekistán tiene una curiosa ubicación. Es el único estado fronterizo con todos los demás países de Asia Central (Kazajistán, Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán) y es el único país del mundo, junto con Luxemburgo, que debe pasar por dos naciones para llegar al mar (si tenemos en cuenta que el Mar Caspio y el Mar de Aral son en realidad lagos).

Precisamente su ubicación (una tierra de paso en la otrora gloriosa Ruta de la Seda a caballo entre Europa y Asia) hizo que los uzbekos hubieran de sufrir a mil invasores: persas, macedonios, árabes, turcos, mongoles, rusos, soviéticos… Uzbekistán pasó a ser independiente en el año 1991 tras la desintegración de la antaño temible Unión Soviética.

Pero ser independientes no siempre significa ser libres. Islom Karimov fue el dictador uzbeko desde 1990 hasta su muerte en 2016. Hoy el país sigue siendo una autocracia que de vez en cuando celebra una farsa de comicios. La economía se basa en la exportación de algodón, gas natural y minerales. La corrupción mantiene al pueblo llano en la pobreza.

En el actual Uzbekistán nacieron eminentes escritores persas como Avicena, Al-Biruni, Pahlavan Mahmud o el fundador de la dinastía mogol de la India Babur. Esta nación asiática es sin duda una tierra fecunda en poetas. Por encima de todos destaca la figura de Hamza Hakimzade Niyazi, considerado por muchos el padre de la poesía uzbeka moderna.

Es éste un pueblo bilingüe que habla uzbeko y ruso y profesa el islam. Los hombres visten trajes sobrios con un colorido fajín y un sombrero cuadrado blanco. Las mujeres llevan batas multicolor y pantalones. Una o dos trenzas significa que están casadas, tres o más solteras. Curiosamente el entrecejo se considera atractivo y quien no tiene se lo pinta.

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