¿Sabías que la Generalitat Valenciana tiene seis siglos de historia?

En 2018 la Generalitat Valenciana cumplió 600 años desde su creación. Esta institución, nacida con una finalidad fiscal y financiera, acabaría ostentando la más alta representación política del Reino de Valéncia. Sus orígenes se remontan a la segunda mitad del siglo XIV, cuando los grandes gastos exigidos por la Guerra de los dos Pedros (1356-1367) que entonces enfrentaba a las monarquías castellana y aragonesa hacían necesario un importante esfuerzo económico del Reino, pero fue en 1418, con el rey Alfonso el Magnánimo, cuando la institución se desarrolló de forma permanente y plena.

La Generalitat o Diputació del General, como se denominó inicialmente, era una comisión permanente de las Cortes representativas del conjunto (general o generalidad) de los habitantes del Reino de Valéncia. Cuando el rey solicitaba un subsidio en las Cortes, estas no solamente negociaban con el monarca la cuantía del donativo, sino que se reservaban la recaudación y administración de los impuestos -conocidos como generalidades porque se cobraban de forma general, es decir, a todo el mundo- ordenados para reunir la suma acordada, funciones que se ejecutaban a través de la Diputació del General.

Cuando el rey de Aragón (y de Valéncia) necesitaba dinero para financiar sus guerras, a menudo no le quedaba otra que negociar y ceder soberanía. De esta manera, la Generalitat fue asumiendo poco a poco funciones políticas que la configuraron como institución representativa del Reino y autónoma respecto de los oficiales reales. Su existencia, junto con el pactismo propio de los ordenamientos jurídicos de la Corona de Aragón, darían lugar a una construcción política distinguida por un mayor equilibrio de poder entre el monarca y su reino del que caracteriza a otros sistemas estatales de aquella época.

En la Edad Moderna, la Generalitat iría perdiendo parte de su peso político y compartirá la representación del reino con otra institución creada en 1648, la Junta de Electos de los tres estamentos o brazos de las Cortes (nobleza, clero y los síndicos de ciudades y villas reales). En 1707 la Generalitat fue abolida, como el resto de las instituciones del Reino de Valéncia, por el decreto de Nueva Planta promulgado por Felipe V, en el marco de la Guerra de Sucesión, que sustituía el ordenamiento foral por las leyes y instituciones castellanas, con una visión del Estado y del poder de la monarquía mas centralista y absolutista.

Finalmente, en los siglos XIX y XX la antigua Generalitat se convirtió en objeto de evocación nostálgica por parte de los eruditos y escritores de la Renaixença y  de reivindicación por parte del valencianismo político. Con la transición democrática y la aprobación del Estatuto de Autonomía de 1982, se recuperó el nombre de la Generalitat como identificación del conjunto de las instituciones de autogobierno valenciano, incluyendo el Consell, las Cortes y el conjunto de instituciones consultivas y normativas que el mismo Estatuto configura como núcleo básico del sistema político propio de los valencianos.

Fuentes consultadas:

-Información. La Generalitat Valenciana cumple 600 años. Conoce toda su historia. Diario Información. 29-9-2018.

Montaner, Rafael. 600 aniversario. La Generalitat que nació para salvar un reino. Levante-EMV. 9-10-2018.

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¿Sabías que los valencianos tuvimos una policía propia mucho antes que catalanes, vascos, navarros o canarios?

Con la creación del Estado autonómico en la España de las décadas de 1970 y 1980 algunas comunidades se dotaron de su propia policía autonómica, como por ejemplo la Policía Foral Navarra, la Ertzaintza vasca o los Mossos d’Esquadra catalanes. En nuestra tierra tenemos la Policía de la Generalitat o Policía Autonómica Valenciana, cuya existencia es prácticamente testimonial en beneficio de otros cuerpos y fuerzas de seguridad como la Guardia Civil, la Policía Nacional o la local.  De hecho, no es una policía autonómica como la vasca o la navarra sino una unidad adscrita a la Policía Nacional.

Pero aunque catalanes y vascos presuman de cuerpos propios de Seguridad, es decir, policía autonómica, lo bien cierto es que en el Reino de Valéncia dispusimos de policía propia mucho antes que ellos. Fueron los denominados Minyons.  Era un cuerpo de vigilancia nacido en 1622 dependiente de la Diputació del General (hoy Generalitat Valenciana). Su objetivo era perseguir malhechores y ayudar a la justicia. Su ámbito de actuación no era exclusivamente municipal sino regnícola. De hecho, los Minyons tenían la obligación de recorrer cada mes todo el Reino de Valéncia para “limpiarlo de malhechores”.

Los Minyons tuvieron un antecedente que se remonta a 1399, la Guaita, un cuerpo de vigilancia menos estructurado y que se limitaba a la Ciudad de Valéncia. Los Minyons disponían de un uniforme propio y característico donde predominaba el azul, sobre todo en detalles de la casaca y en los pantalones. Entre sus atribuciones también se encontraba la de vigilar los bosques, por lo que son antecesores de la Guardia Civil. Los Minyons datan de 1622 y son anteriores a los Mossos d’Esquadra (que se remontan a 1719), a la Ertzaintza (siglo XVIII), a la Policia Foral Navarra (1928) y a la Policía Canaria, creada en 2010.

Curiosamente ni el rey Felipe V ni el Decreto de Nueva Planta acabaron con los Minyons. De hecho, fue al contrario: el nuevo rey, a través del gobernador Felix de la Croix de Chevrieres, impulsó el cuerpo y lo llevo a su prestigio más alto. Pero, paradójicamente, la Revolución de 1868 fue la que liquidó un cuerpo centenario y propio de los valencianos. El proceso centralizador de las atribuciones policiales vino de la mano de los progresistas, dejando huérfana a nuestra tierra de su propia y singular policía. ¿Los valencianos volveremos a ver en acción a los Minyons algún día? El tiempo lo dirá.

Fuentes consultadas:

-Historia. Ertzaintza.

-Història de la PG-ME. Generalitat de Catalunya.

Mas, Vicente Javier. Els Minyons, Valencia tuvo policía mucho antes que Cataluña o País Vasco. Es Diario (edición Comunidad Valenciana).

-Pasado y presente de la Policía Foral. Gobierno de Navarra.

-Policía Canaria. Gobierno de Canarias.

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¿Sabías que las naranjas valencianas son las mejores del mundo?

El origen de las naranjas se remonta, posiblemente, a China. No se sabe con certeza cuándo este cultivo llegó a la Península Ibérica. Oficialmente se considera a Carcaixent (La Ribera Alta) como la «cuna de la naranja» de España. Y es que un sacerdote valenciano, Vicent Monzó Vidal, plantó el primer campo de cítricos en Carcaixent en 1781 en un terreno yermo y empleó norias, perforó pozos y construyó balsas de riego. Sin embargo, todo apunta a que la vecina Alzira, sita en la misma comarca, es la verdadera cuna.

Por ejemplo, se sabe que el poeta Ibn Jafacha cantaba a la flor del naranjo de Alzira en 1058. En 1215 el filósofo alzireño Aben Thomlus ya hablaba de la tarongina de su ciudad. En 1447 un familiar de Joanot Martorell hace referencia a la venta de un «campo de las naranjas». En 1517 el Ayuntamiento de Alzira ya exponía la necesidad de construir puentes y reparar caminos para favorecer el comercio de la naranja, el cual está documentado en Alzira al menos desde el siglo XVI.

España es hoy el primer productor de naranjas de Europa y sexto del mundo (produjo 3,8 millones de toneladas en 2018). También es el primer exportador del planeta. Buena culpa de esto la tiene el Reino de Valéncia. Nuestra tierra es la comunidad autónoma líder en producción de este cítrico (1,8 millones de toneladas en 2018), por delante de Andalucía, que le sigue cada vez más de cerca. En total, entre naranjas, mandarinas, limones y pomelos, el Reino de Valéncia produjo más de cuatro millones de cítricos en 2019.

Las naranjas valencianas son famosas por ser las mejores del mundo, por su gran dulzura y su inigualable sabor. Ya sea como postre, merienda o zumo, la naranja valenciana es sabrosa y saludable. Tanto es así que se ha convertido en una seña de identidad de nuestra tierra, algo que nos sitúa «en el mapa» porque basta mencionar la palabra «Valéncia» en el extranjero y una de las primeras cosas a las que se asocia es a las naranjas. Recordemos incluso que la mascota del Mundial de Fútbol de España 1982 fue Naranjito.

Pero no podemos caer en un discurso autocomplaciente que nos tape los ojos a la realidad. Desde hace bastantes años la agricultura se ha convertido en un negocio ruinoso que arroja más pérdidas que beneficios. Además, desde que la Unión Europea (UE) permite la entrada de naranjas sudafricanas, marroquíes y brasileñas -más baratas que las valencianas- nuestros agricultores sufren una competencia desleal. Esperemos que nuestras naranjas no desaparezcan ni acaben siendo recordadas con nostalgia en el futuro.

Fuentes consultadas:

Cano, Luis. Los mapas que dividen España según sus frutas, verduras y animales. ABC. 20-12-2019.

-Efe. La Comunitat Valenciana ha producido más de 4 millones de toneladas de naranja esta campaña. Castellón Plaza. 17-4-2019.

-Las Provincias. Carcaixent, cuna del cultivo de la naranja. Las Provincias. 30-10-2015.

Pérez, A. Volumen de naranjas producidas en España en 2018, por comunidad autónoma. Statista. 19-11-2019.

-V.V.A.A. Historia de la naranja. Editorial Prensa Valenciana. Valéncia, 1991. Págs. 21-60.

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¿Sabías que la Magdalena conmemora los orígenes históricos de la ciudad de Castelló de la Plana?

La Magdalena es una de las tradiciones más significativas del Reino de Valéncia y la fiesta por excelencia de la ciudad de Castelló de la Plana (La Plana Alta). Dura nueve días que se celebran a partir del tercer domingo de cuaresma. Los primeros registros históricos de la Magdalena datan del siglo XVIII y fue declarada de interés turístico internacional en el año 2010. La fiesta conmemora la fundación de la ciudad de Castelló de la Plana, allá por 1251, cuyo origen se pierde entre las brumas de la historia y la leyenda.

Según la leyenda más popular, los habitantes del Castillo de Fadrell (en lo alto de la colina de La Magdalena), hartos de los ataques de la piratería berberisca decidieron trasladarse al llano, en concreto a la recién levantada ciudad de Castelló. La noche del tercer sábado de Cuaresma se trasladaron a la nueva ciudad las mujeres, niños, las aurtoridades forales y las esclesiásticas con el Cristo Yacente, entonces patrón de la villa. En el viejo castillo se quedó un pequeño contingente militar y el alcaide de la fortaleza.

Los castellonenses colgaron faroles de sus bastones o gaiatos para iluminarse en la noche y ataron a los niños con cuerdas de su fuste para que no se perdieran durante el camino. También cogieron provisiones, especialmente rollos, panes redondos con un agujero en el centro para colgárselos alrededor de sus cuellos para poder transportarlos más fácilmente. Una fuerte tormenta les sorprendió en mitad de la noche y les obligó a recoger las cañas para sortear los grandes torrentes de agua que se encontraban por el camino.

Los pobladores pasaron la noche a la intemperie en la zona de la actual ermita de Sant Roc de Canet. A la mañana siguiente llegaron a la villa tras sortear gracias a sus cañas el río Seco que iba muy cargado de agua tras las lluvias de la noche, y fueron recibidos en una de las puertas del recinto amurallado por el lugarteniente del rey. La nueva villa, en una ceremonia religiosa, fue bautizada como Castelló de la Plana en honor del antiguo castillo del cual provenían así como del nuevo lugar geográfico donde iban a desarrollar su vida.

Esta historia es una leyenda y como tal seguramente tenga su parte de verdad y su parte de mentira. Muchos que la cuestionan pero nunca ha sido desmentida con datos históricos. Y es que así son los orígenes de esta magnífica ciudad, entre históricos y míticos: incluso han dado lugar a que Josep Pasqual Tirado escribiera Tombatossals, una de las mejores novelas en valenciano de todos los tiempos, que nos relata, en tono de parodia, las aventuras de un gigante bondadoso que concluyen con la fundación de Castelló.

La fiesta conmemora esta suerte de éxodo a la tierra prometida allá por 1251. La Cabalgata del Pregón, un desfile de carácter mitológico, histórico y popular, inicia los festejos, y ya iniciados, uno de los actos más emotivos y más antiguos es la romería a la ermita de la Magdalena, que se celebra el tercer domingo de Cuaresma, y a la que acuden gran número de castellonenses, llevando la alta caña rematada con una cinta de seda verde, motivo por el que se denomina la Romeria de les Canyes o Romería de las Cañas.

Les Gaiates, un estallido de luz sin fuego ni humo, llenan de luz la noche de Castellón. Por la tarde, la jornada, tras la Tornà (el regreso) de la Romería, culmina con el desfile de les Gaiates, carrozas como templetes, iluminadas que recuerdan los faroles utilizados por los primitivos castellonenses cuando descendieron de la montaña para establecerse en la Plana. Es uno de los momentos más espectaculares, cuando les Gaiates de las comisiones festeras forman una serpiente de luz que ilumina la noche de Castelló de la Plana.

El lunes en el Paseo Ribalta tiene lugar la Encesa (encendido) de todas les Gaiates, una a una, en presencia de la Reina, integrándose en un espectáculo de luz que inunda este espacio.También como acto destacado por su emotividad, antigüedad y vistosidad, se celebra, el segundo sábado de las fiestas de la Magdalena, la Ofrenda de Flores a la Mare de Deu del Lledó, patrona de la ciudad. Durante estos nueve días hay música, desfiles, gastronomía, fuegos artificiales… Sin duda, una fiesta tan mítica como el propio Castelló.

Fuentes consultadas:

-Historia de la fiesta de la Magdalena. Comunitat Valenciana.

-V.V.A.A. Festes de la Magdalena. L’Enciclopèdia.

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¿Sabías que el GAV logró que la Real Senyera y el valenciano fueran incluidos en nuestro Estatuto?

A lo largo de nuestra geografía existen varias entidades culturales valencianistas, como por ejemplo la Cardona Vives de Castelló (La Plana Alta); Lo Rat Penat y la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) -ambos en la Ciudad de Valéncia-; el Ateneu Cultural de Paterna (L’Horta Nort), El Piló de Burjassot (L’Horta Nort), la Associació Cultural Roc Chabàs en Dénia (La Marina Alta) o el Grup Cultural Ilicità en Elig (Baix Vinalopó), entre otras. Pero hoy hablaremos de una entidad que cambió nuestra historia: el Grup d’Acció Valencianista (GAV).

Con el fin del franquismo y el advenimiento de la democracia, llegó la famosa «Batalla de Valéncia», donde estaba en juego el futuro de nuestro pueblo. Los catalanistas cuestionaban los símbolos: querían lengua catalana, bandera cuatribarrada y denominación de País Valenciano para nuestra tierra. El peligro era muy real ya que el presidente preautonómico, el socialista Josep Lluís Albinyana (1978-1979), era un catalanista declarado y la bandera catalana llegó incluso a ondear en al Ayuntamiento de Valéncia.

Para defender nuestras señas de identidad y reivindicar nuestros derechos es que nació el GAV en 1976 aunque fue inscrito oficialmente como entidad un año después.  En este tiempo ha tenido los siguientes presidentes: Rafael Orellano (1976-1977); Pasqual Martin i Villalba (1977-1984); Joaquim Romero (1984-1989); Pere Aguilar (1989-1994); Joan García Sentandreu (1994-2001); Manuel Latorre (2001-2015), Vicent Beltran (2015-2016), Pep Alba (2016-2018) y Paquita Chilet desde 2018.

En 1978 se comenzaron a hacer reuniones espontáneas en el Parterre, en la Ciudad de Valéncia, donde la gente valencianista coincidía y se organizaba. Con el tiempo aquello pasó a llamarse «los domingos del Parterre». Ese mismo año el GAV fundó la revista SOM y se fundó la Coordinadora de Entidades Culturales del Reino de Valéncia (CECRV), con el objetivo de aglutinar la masa social valencianista, de la cual el GAV era sin duda el máximo exponente. El primer presidente de la Coordinadora fue Eduart Chulià.

En aquellos años de la transición el GAV fue el gran impulsor de las mayores manifestaciones que se hayan producido en el Reino de Valéncia en defensa de nuestra personalidad con cientos de miles de participantes que obligaron a una clase política podrida a rectificar y a aceptar la Real Senyera y la lengua valenciana en nuestro Estatuto de Autonomía y aunque no se consiguió la denominación histórica de Reino de Valéncia, al menos se evitó la de País Valenciano, que tiene unas connotaciones catalanistas evidentes.

En los años posteriores el GAV siempre ha salido a la calle, junto con la Coordinadora, para dar una respuesta social y cívica a las agresiones pancatalanistas contra la identidad valenciana. Quizás las más destacadas fueron la de 15 de mayo de 1980, con más de 300.000 valencianos en defensa de la Real Senyera, la de 13 de junio de 1997 con 500.000 personas en defensa del Estatuto y del idioma valenciano, o el 27 de noviembre de 2004 con 600.000 personas clamando por la identidad valenciana y en contra de los países catalanes.

Además, el GAV ha participado, como actor o como espectador, en todo tipo de actos de protesta contra Desde impedir conferencias de catalanistas reventando el acto a base de gritos de protesta o con plagas de ratones a lanzar huevos contra traidores a nuestra patria, pasando por concentraciones o la quema de la bandera catalana que ondeó en el Ayuntamiento de Valéncia el 9 de Octubre de 1979. También son famosos sus graffitis de denuncia política y es que cuando los medios de comunicación callan, las paredes hablan.

Pero el Grup es ante todo una asociación cultural.  En todos estos años ha organizado multitud de conferencias sobre temas valencianos, ha publicado libros en valenciano así como la revista SOM y ha impartido cursos de lengua y cultura valencianas.  Es también un centro social donde la gente aprovecha para socializar, comer paella o hacer actividades lúdicas. También organiza el Premi Llealtat (Premio Lealtad) que condecora cada año a un patriota valenciano de inquebrantable lealtad hacia nuestro pueblo.

Desde el catalanismo a menudo se ha acusado al GAV de ser una organización terrorista cuando en casi cincuenta años de impecable currículum no tiene ni una sola condena en contra. También de ser de extrema derecha, cuando tiene socios de todas las ideologías políticas a condición de que respeten el Reino, la bandera y la lengua. En realidad el GAV ha dado siempre la batalla en defensa de los valencianos, siempre al pie del cañón en la calle, y si no hubiera existido tal vez ahora mismo nosotros seríamos catalanes del sur.

Fuentes consultadas:

-V.V.A.A. Revista SOM. Especial 25 anys de lluita. Grup d’Acció Valencianista. Valéncia, octubre de 2002.

-V.V.A.A. Revista SOM nº239. Especial 30 anys en defensa de la personalitat valenciana. Valéncia, octubre de 2007.

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