Irlanda: el milagro del tigre celta.

Durante más de cien años de colonización, Irlanda fue la despensa del Imperio Británico. La lengua irlandesa y cultura celta fueron desplazadas en favor del inglés y la cultura anglosajona. Sus cosechas alimentaban a los mismos soldados que la mantenían sometida bajo el cruel yugo de la opresión, la esclavitud  y la miseria.

Pero entre 1846 y 1848 una plaga arruinó la cosecha de la patata en Irlanda y más de dos millones de personas murieron de hambre y otros dos millones emigraron para no correr el mismo destino. La población descendió un 50% y nadie en Londres movió un dedo por auxiliar a los súbditos que morían de hambre.

La salvaje explotación a la que fue sometida la isla hizo que el nuevo estado fuera, desde su independencia en 1949, uno de los más pobres del mundo y los irlandeses un pueblo famélico. Pero su política de impuestos bajos, excelencia académica, alta tecnología y captación de inversiones extranjeras hizo despegar al país.

Eire pasó de país agrario a industrial. Entre 1995 y 2000 Irlanda creció un 10% anual, lo que le valió el sobrenombre de «tigre celta». A principios de siglo XXI la industria suponía el 38% del PIB, el 80% de las exportaciones y el 28% del empleo. El pleno empleo pasó de utopía a realidad. Aquello fue llamado «milagro irlandés».

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la República de Irlanda era en 2005 el segundo país más rico del mundo en poder adquisitivo, superando en mucho a los británicos. Hoy el gaélico irlandés es oficial, se apuesta por la cultura celta, la gente ha recobrado el amor propio y sueña con recuperar Irlanda del Norte.

Los años del terrorismo del IRA ya pasaron. Hoy Irlanda es famosa por ser la patria de Michael Collins, James Joyce, Oscar Wilde, Robert Boyle o William Thompson. Hay libertad, paz y prosperidad. Ya sólo resta el sueño de que católicos del sur y protestantes del norte se reconcilien dentro de una Irlanda unida.

A %d blogueros les gusta esto: