Una Iglesia ciega, sorda y muda ante las injusticias.

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Llevo tiempo advirtiendo una desconexión casi total entre la Iglesia y la calle. Veo a los cristianos encerrados en sus templos, con mil actividades de consumo interno, como si de una especie de club religioso se tratase. Es como si fuéramos monjes de clausura. Totalmente ajenos a las cosas que ocurren en el mundo exterior, salvo quizás el tema del aborto, el gaymonio y poco más. Es como vivir en Matrix, en una realidad virtual desconectada de la gente normal. Si como dicen las Escrituras “toda injusticia es pecado” (1 Juan 5:7) ¿por qué no combatimos más la injusticia?  ¿Por qué no salir de las cuatro paredes? ¿Por qué ser el opio del pueblo?

Yo me pregunto por qué en los Estados Unidos hay tantos pastores a favor del derecho de los norteamericanos a portar armas y tan poquitos pastores a favor del derecho de los norteamericanos a disfrutar de una sanidad pública, gratuita y de calidad. Como la de la comunista Canadá. Yo me pregunto si habiendo como hay tantos problemas de droga y prostitución en Colombia la prioridad de una iglesia debe ser hablar en lenguas. Yo me pregunto por qué será que en Brasil a los pastores les preocupa tanto que el templo parezca un palacio y en cambio les preocupa tan poquito que la gente que asiste al culto el domingo viva en una chabola.

Me sorprende que tantos pastores argentinos tengan poder sobrenatural para echar a la gente al suelo sin tocarla y no tengan poder para decir ni pío sobre la corrupción que devora a su país. No sé si acaso pueda ser normal que en España un pastor hable de la esclavitud de los israelitas en el antiguo Egipto pero no tenga nada que decir de los bancos que hoy reciben dinero público y desahucian a las familias de sus hogares e incluso así les obligan a seguir pagándolos. Me llama la atención que en Nigeria haya tantos pastores obsesionados con su propia prosperidad material y que en cambio les importe tan poquito la pobreza de sus ovejas.

¿Es que la Iglesia no ayuda a los pobres? Sí, les da abrigo, comida y en no pocas ocasiones techo. Pero eso no es justicia, eso es caridad. Yo lo que quiero es que la Iglesia sea un actor que cambie la sociedad para bien. No sólo que cause un impacto positivo en sus asistentes (por ejemplo reforzando las familias y los matrimonios) sino que pueda impactar también en sus ciudades y comunidades. Yo no quiero que una Iglesia abra un comedor social (aunque dicho sea de paso, es una obra maravillosa) sino que no haga falta abrir ningún comedor social porque la Iglesia ataca las raíces de la injusticia política y económica que generan pobreza.

Hoy nosotros juzgamos a la Iglesia del pasado. Observamos qué reacción tuvo ante el ascenso de los fascismos en Europa. O qué decía (si decía algo) en un tiempo en que en Estados Unidos había lavabos para blancos y para negros.  La observamos, la juzgamos y sacamos conclusiones. De igual manera también la historia nos juzgará a nosotros.  Y lamento mucho decir, mis queridos hermanos, que a mí personalmente me cae la cara de vergüenza al ver que, en general, la gente que más lucha por la justicia y por la solidaridad en nuestros días no somos los cristianos sino algunas personas que paradójicamente afirman no creer en Dios.

 

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8 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. paquitocr
    Oct 20, 2014 @ 16:52:03

    Aunque suene raro viviendo de mi… Amen 😉

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  2. J.Ferrer
    Oct 21, 2014 @ 15:58:25

    Me alegro de verte por aquí. Por cierto, ojalá que los ateos hicieseis autocrítica como la hacemos los cristianos. Un saludo.

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  3. paquitocr
    Oct 21, 2014 @ 16:21:49

    Ni todos los cristianos hacen autocrítica ni todos los ateos la rechazan. No generalicemos ni convirtamos esto en un “ateos vs cristianos”. En todo caso, buen artículo. Por alguna razón las iglesias han ido convirtiéndose en una especie de defensoras de la doctrina por encima de su labor social, al menos esa impresión me llega.

    Responder

  4. Gabael Henrixz
    Oct 22, 2014 @ 00:38:53

    Excelente Josué. Una de las verdades es que mientras estemos cómodos (incluida nuestra adulada consciencia) lo que hacemos por el prójimo, aunque sea lo mínimo, nos hace pensar que cumplimos todo el mandamiento. Triste.

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  5. greg
    Oct 22, 2014 @ 09:23:06

    Creo que la labor social como ayuda a los necesitados la cumple sobradamente, así que la impresión que le llega a paquitocr puede deberse simplemente a que no pone los pies en una iglesia desde hace muchos años, básicamente porque siempre hay colectas para los necesitados, distribución de alimentos, ayuda a drogodependientes, asociaciones juveniles que ayudan a que los jóvenes tengan una alternativa a drogarse y emborracharse todos los fines de semana y un sinfín de etcs que si se pasa por la iglesia más cercana verá que están en marcha.

    En cuanto a nivel político es cierto no interviene pero habría que analizar que esto que graciosamente ha sido constatado como un error por un ateo no sea irónicamente lo que los mismos ateos se han quejado desde siempre y han hecho un gran “trabajo” para que ello no sucediera, básicamente porque siempre que algún representante de la Iglesia denuncia el mal de la sociedad es atacado por la misma ¿o me equivoco en esto?

    En cuanto a atacar las raíces de la injusticia política y económica cabe recordar que Jesucristo ayudó a los necesitados, curó a los enfermos, predicó sobre la fe, sobre el bien y el mal, denunció las malas praxis en todos los aspectos pero nunca fue una fuerza política en el sentido propiamente dicho con capacidad de cambiar las políticas que imperaban es más no las cambió ni creo que fuera su intención cambiarlas por presión política o cualquier otro tipo de imposición, intentó cambiar la sociedad para bien respetando el libre albedrío y fue crucificado como infinidad de santos, hoy día no son crucificados pero sí acallados todos aquellos que desde la fe denuncian el mal que hay en la sociedad, es difícil si no imposible que la Iglesia sea un ejemplo para mejorar la sociedad si esta misma no quiere mejorar y se empeña en llamar a lo bueno malo y a lo malo bueno, a pesar de todo sigue habiendo clérigos y creyentes que denuncian estas cosas y creo que todos sabemos el trato que reciben desde la sociedad.

    Desde hace muchos años en España vivivmos en una dictadura de la opinión, y los que no suscriben la visión común son marginados. Obviamente dicha dictadura anticristiana es más sutil que las dictaduras que hemos conocido en el pasado. Admite aparentemente la religión (aunque a veces la ataque muy agresivamente y no menos sus militantes) pero el principal objetivo de los ateos es que la religión pudiera intervenir ni en la forma de conducta ni en el modo de pensar.

    Como pruebas de este amordazamiento, hace poco más de un mes la Fiscalía Provincial de Málaga abrió diligencias de investigación penal contra monseñor Fernando Sebastián por declaraciones realizadas en enero de 2014, en las que se refirió a la homosexualidad como “una manera deficiente de manifestar la sexualidad”, añadiendo que “muchos casos de homosexualidad se pueden recuperar y normalizar con un tratamiento adecuado” ojo al dato porque existe un día donde se puede hacer mofa y befa de la religión conocido como día de la blasfemia por las mismas personas que piden “respeto” a sus orientaciones y donde desde luego nada tienen que ver las manifestaciones del día de la blasfemia en cuanto agresividad con que un clérigo manifieste los dictados de la fe sean o no políticamente correctos. El 27 de enero, el Parlamento de Navarra había aprobado una declaración institucional de condena de las afirmaciones del prelado. El caso recuerda mucho al escándalo suscitado por la homilía del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plà, del Viernes Santo de 2012, en la que se refirió al “infierno” de sexo-adicción de los clubes y bares de ambiente gay; en aquella ocasión, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares vetó la presencia de monseñor Reig en actos oficiales de la corporación; tambien se interpuso una demanda ante el juzgado número 6 de Alcalá de Henares, que fue desestimada por éste. Y al de Jaume Pujol, arzobispo de Tarragona, que en enero de 2012 había afirmado que “el comportamiento de los homosexuales no es adecuado para ellos ni para la sociedad”, palabras que suscitaron el acostumbrado linchamiento mediático y una condena oficial del Ayuntamiento de Tarragona. O al de Demetrio Fernández, obispo de Córdoba, para quien el portavoz del Gobierno andaluz, Miguel A. Vázquez, reclamó “un bozal” tras unas declaraciones en las que criticaba la ideología de género.

    Pero no se trata sólo de intimidación y amordazamiento de clérigos. En octubre de 2010 se estrenó en el festival de teatro Temporada Alta de Gerona la obra “Chicha Montenegro Gallery”, de Carles Santos, que discurría jocosamente sobre “cuarenta y dos formas de matar a un cura”, como rotulaba la crónica de El País al día siguiente: “llenar su corazón con lejía de alta graduación, colocar tres escorpiones en su boca, tirarlo desde un campanario”… Si algún ateo duda aún si debe o no inquietarse, intente imaginar, la reacción que hubiese suscitado una representación que hiciese un “42 formas de matar a un gay” (o a un negro, o a una mujer, o a un musulmán, o a un socialista, etc.). No hace falta nombrar al resto de “obras artísticas” cuyo fin es blasfemar y atacar a los creyentes lo cual es un buen modo de tenerlos callados.

    La irritación que genera la Iglesia en muchos sectores está relacionada con sus posturas en materia de bioética (aborto, eutanasia), modelo de familia (matrimonio gay, divorcio, parejas de hecho) y moral sexual (sodomía). La oferta cristiana de sentido existencial y liberación del pecado no tiene mucho significado para un sector creciente de la sociedad que parece dar mucha más importancia a la libertad absoluta para gestionar su vida privada, especialmente en el terreno amoroso y sexual, que a las cuestiones del sentido de la vida o de la posible supervivencia del alma tras la muerte.

    La “nueva izquierda” postsocialista ha conseguido desde hace décadas la hegemonía cultural en España, convirtiendo en normativas y prácticamente inatachables ideas tales como la irreprochabilidad de cualesquiera relaciones sexuales entre adultos libremente consintientes (sean hetero- u homosexuales, y dentro o fuera del matrimonio), la existencia de nuevos modelos de familia tan dignos y deseables como el tradicional (parejas de hecho, familias reconstituidas, homoparentales, monoparentales, etc.), el “derecho de la mujer al control de su propio cuerpo” (eufemismo para el libre acceso al aborto), etc. Este paquete ideológico es a veces sintetizado en la expresión “derechos sexuales y reproductivos”. De algún modo, todos los postulados neoizquierdistas guardan una conexión lógica con el principio de libertad amorosa absoluta. Así, el aborto es una última red de seguridad contraceptiva imprescindible en una sociedad permisiva, en la que abundan las “relaciones sin compromiso” que a veces dan lugar a embarazos indeseados. La idea de la “pluralidad de modelos de familia” cubre con un manto de legitimidad la desvinculación del sexo respecto al compromiso conyugal vitalicio (una vinculación por la que la sociedad había luchado duramente en épocas anteriores): normalización de las relaciones pre- o extraconyugales, homosexuales, etc.

    La hostilidad profesada a la Iglesia por el sector laicista de la sociedad resulta desmesurada e incongruente con las propias premisas del laicismo. “Oficialmente”, el cristianismo no es para los ateos más que mitología y “pensamiento mágico”: una curiosa cosmovisión precientífica que sobrevive a duras penas en las capas iletradas y emocionalmente inmaduras de las sociedades occidentales, y cuyo código moral incluye algunos extraños tabúes sexuales. Pero lo virulento de su militancia anticristiana demuestra que esta concepción no es sincera; si lo fuera, el cristianismo no debería merecerles más atención que las creencias de los que acuden a quirománticos, los que piensan que Elvis sigue vivo o los que aseguran haber sido abducidos por extraterrestres. ¿Por qué malgastar tanta energía en combatir una superstición absurda y en todo caso según ellos condenada a una extinción paulatina?

    La Iglesia es cierto no hace su parte, pero no es menos cierto que no sea objeto de un amordazamiento en ocasiones sutil como lo que he expuesto y en otras menos sutil como agresiones a creyentes en reuniones a tal efecto, amenazas de quema de Iglesias, acoso a clérigos, manipulación de los medios para manchar el nombre de todos los clérigos por un pequeño porcentaje de pervertidos y otras tácticas son las empleadas para callarles… El grito de quemar Iglesias es muy revelador.

    Creo que muchos ateos debieran hacer exámen de conciencia porque si la Iglesia no hace la labor que debiera lo cual me ha sonado como un ejercicio de tremenda hipocresía por parte de paquitocr es en parte gracias a mentalidades de ese calibre que la quieren callada y sin meterse en nada, y en parte porque por suerte la Iglesia a día de hoy carece del poder político que ostentaba en la edad media lo que la llevó a una profunda corrupción de si misma al detentar una posición de poder político que si se observa los Evangelios nunca debió tener.

    La más importante aportación de la Iglesia a la democracia, es la educación de la conciencia de millones de ciudadanos en aquellos valores que son el fundamento moral de la convivencia en libertad y justicia (cosa que seamos claros a día de hoy es atacada y anatemizada esta vía), base insustituible de la democracia. La Iglesia no interviene directamente en la política ni se identifica con ningún partido, pero si interviene indirectamente clarificando y fortaleciendo la conciencia de sus miembros para que ejerzan su derecho al voto con responsabilidad, para que allí donde estén actúen siempre con justicia y antepongan el bien común a los intereses particulares y partidistas, otro aspecto contra el que los ateos han luchado durante años diciendo no pocas veces que eso no debe hacerlo la Iglesia, por eso me repito me parece irónico oir las palabras de paquitocr.

    Inexplicablemente, hemos visto surgir de nuevo los conflictos de la guerra civil que debieran estar totalmente enterrados y un anticlericalismo atroz de manera que da la sensación nada tranquilizadora de que la situación actual se va pareciendo demasiado a la de los años 30.

    Los católicos españoles seguimos queriendo vivir como una Iglesia libre en el marco de las libertades democráticas de un Estado de Derecho, queremos contribuir lealmente al bien común, sólo pedimos ser aceptados dentro del orden democrático con los mismos derechos que los demás, sin que las críticas o los disentimientos sean utilizados por nadie para acusarnos como servidores del PP, nostálgicos del franquismo, enemigos de la libertad y del pluralismo, extraños y nocivos dentro del sistema democrático.

    Los intentos de imposición de un Estado laico son claros, la opción laicista del Estado resulta anticonstitucional, impositiva y poco apta para respetar y favorecer la el ejercicio de la libertad religiosa de los ciudadanos. La “sana laicidad” o la “laicidad positiva” del Estado, de la que ha hablado repetidas veces el Papa Benedicto XVI, coincide con lo que nosotros entendemos por un Estado aconfesional. Es decir, un Estado que se mantiene neutral ante las diferentes religiones profesadas por los ciudadanos, pero que respeta integralmente su libertad en materia, tanto en los aspectos personales como en los institucionales, y considera la vida religiosa y moral de los ciudadanos como un bien perteneciente al bien común que merece ser positivamente protegido por el Estado sin discriminaciones de ninguna clase.

    Si por Estado laico se entiende el desconocimiento público de la vida religiosa de los ciudadanos, la negación a los católicos y a la Iglesia de su derecho a opinar sobre los asuntos políticos que afectan al bien moral de la sociedad, como es por ejemplo, el tratamiento legal de la familia, del respeto a la vida de los no nacidos, etc. que es lo que vienen buscando muchos ateos y algunos manifestando repetidas veces en este foro, dicha opción, además de no ser la que está descrita en la Constitución, resulta impositiva, autoritaria y discriminatoria. En ella se desconoce la dimensión religiosa del hombre como parte del bien común que el Estado debe proteger y favorecer, se ignora la fe cristiana o la religiosidad de los ciudadanos (muchos o pocos) y se impone una determinada ideología que en vez de proteger la libertad religiosa de los ciudadanos, la restringe y dificulta.

    La vida democrática necesita contar con un patrimonio moral, aceptado libremente por el conjunto de la sociedad, que oriente el ejercicio de la libertad de los ciudadanos y el ejercicio de la autoridad de los gobernantes, en un marco cultural y antropológico común. Estas referencias y convicciones morales de los ciudadanos y de la sociedad no nacen de las instituciones políticas, ni son competencia suya, sino que son patrimonio de la sociedad, fruto de una historia en la cual, incesantemente, los hombres de pensamiento, las instituciones culturales y religiosas y la misma experiencia histórica de la población han ido acumulando un patrimonio espiritual y moral que ilumina, sostiene y estimula la libertad de los ciudadanos en una búsqueda convergente de prosperidad y de paz. No son las instituciones políticas las que han de alimentar la vida moral de la sociedad, como es el caso de este país sino más bien la sociedad, con todos sus componentes históricos y reales, incluida la Iglesia y los cristianos, la que alimenta su patrimonio moral y fecunda moralmente las instituciones políticas y las actuaciones de los políticos. Respetar y proteger este protagonismo cultural y religioso de la sociedad es indispensable para poder hablar de un talante tolerante y democrático.

    No podemos en conciencia echar las culpas de un proceso de programación que se ha llevado a cabo durante más de 30 años para destruir los valores morales de la sociedad que aun con infinidad de fallos estaban más en sintonía con la religión de lo que están hoy día, es más no podrían estar mas en discordia a día de hoy, por eso no podemos echar las culpas a la Iglesia de que los españoles la ignoren ni mucho menos especialmente cuando con todas sus fuerzas ha intentado mantener dichos valores a pesar de ser atacada desde todos lados y todos los modos posibles. Todo pueblo tiene los políticos que se merece, es más tristemente sus representantes son reflejo de sus representados, en el caso de este país donde toda moral es relativa y no hay un referente de valores morales fijos y no lo hay porque se desprecia y ataca a dicho referente, acaso podía esperarse un clima de justicia política y económica como se refiere el autor? personalmente creo que eso es un imposible.

    Este es el país que tenemos tras 30 años de programación para destruir los valores morales que predica la Iglesia, este es el resultado un país de ladrones, corruptos… se ataca a la Iglesia, a las familias cristianas, a sus valores, en realidad no se muy bien que país se esperaba obtener de dicho proceso.

    Responder

  6. paquitocr
    Oct 23, 2014 @ 13:52:21

    En realidad si que visito iglesias. Por cuestiones de trabajo suelo estar en una misa la mitad del año cada fin de semana. La impresión que me llega la saco del desarrollo de las misas que yo veo. Como te dije, la inmensa mayoría de veces las homilías suelen estar centradas en la pura doctrina. Acciones sociales claro que veo publicadas, pero parece tener prioridad lo primero, según a mi me llega.

    En cuanto a nivel político, yo hablé en mi comentario de acciones sociales, no políticas.

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  7. greg
    Oct 23, 2014 @ 18:59:14

    Pues te puedo decir que cada miércoles son infinidad de familias las que vienen a recoger alimentos, entre otras muchas cosas y créeme si muchas familias comen es precisamente gracias a la Iglesia, no a sindicatos ni a ateos sin fronteras que ya me gustaría que fuera ese caso pero como que no… al igual podemos hablar de drogodependientes, gente marginada, sin hogar…ya que estás en una misa tanto tiempo por obligación puedes consultarlo al propio cura, incluso que te cuente su horario y verás como en su vida la doctrina es importante pero su prioridad es el servicio al prójimo.

    La homilía… vamos a ver como bien dices es el comentario que se hace tras leer los textos sagrados, que en mi experiencia los curas lo relacionan con los hechos actuales tras explicar el sentido de dichos textos, porque los problemas de la humanidad no han cambiado demasiado que digamos, y la mayoría de parábolas del Evangelio criticaban las mismas desigualdades que hay a día de hoy… Aquí pueden pasar dos cosas o bien te has pillado siempre a un cura extremadamente cuadriculado que no sabe pasar del texto a la realidad actual y de esos los puedo contar con los dedos de la mano, o hablando claro y en plata estar en la Iglesia te repatea tanto las meninges que no escuchas que esa puede ser otra, porque si siendo sinceros en base a hechos conocidos celebras cualquier noticia que se meta con la Iglesia sean fiables o no las fuentes de dicha noticia ni te molestas en contrastarlo lo aceptas porque “ya te va bien” cosa demostrada en numerosas ocasiones en tu caso, celebras el día de la blasfemia que no es más que un acto de ofensa gratuito hacia todo creyente de cualquier religión con todo ese bagaje que tienes se me hace muy difícil creer que tu actitud no se parezca a la que voy a describir:

    “Entras de mal humor y molesto por perder una media hora de tu valiosísimo tiempo y con ganas de llegar a casa para hacer lo que sea, empieza la misa y comienzas a entretenerte con el móvil haciendo cualquier chorrada, mandando un mensaje que diga que te cagas en los cristianoflautas que ves que son todos unos ignorantes que no se dan cuenta de las cosas y que se desentienden de todos los problemas de la sociedad menos lo que atañe a la religión o algo similar que se te ocurra, lo cual te hace sentir intelectualmente y moralmente “superior” al rebaño aunque tu ante esos problemas no ayudes mucho que digamos y te regodeas en esa sensación mientras todo lo que te rodea practicamente ni eres consciente, mientras el cura ahí a lo lejos oyes como una voz que al estar ocupado en otras cosas no te llega con mucha claridad, sabes que dice algo, pero total ni te molestas en averiguar que está diciendo porque tu ya “sabes” que son las mismas chorradas de siempre y para que hacer caso a unos ignorantes, mientras estás mirando las musarañas y aparentando que escuchas, miras el reloj N veces, soplas algunos bufidos disimulados de “cansancio”…”

    Obviamente si tu actitud en misa se parece en algo a lo que he descrito convendrás conmigo que tienes la misma experiencia sobre lo que se dice estar en misa como si no pisaras una Iglesia desde hace 20 años o los que sean, es más peor todavía porque sin haber escuchado quizá te montes una película que nada tiene que ver con lo que realmente ha sido la misa.

    Esta es una homilía que hizo un cura conocido creo que fue de las primeras, es largo pero como verás no se centra ni mucho menos como dices en pura doctrina es más es de las menos “doctrinales” que he escuchado, las otras salvo rarísimos casos también tratan y denuncian lo que sucede en la actualidad y en realidad son llamadas a la acción social pero hay que saber ENTENDERAS y ESCUCHARLAS porque lo dicen pero en lenguaje de cura, así como en un barco se usa lenguaje de marino, un informático lenguaje de tal, un pinchadiscos lenguaje de ídem, bajos fondos tienen su propio lenguaje, un cura tiene su lenguaje y parte del mismo es la doctrina luego lo adapta mejor o peor para llegar y llamar a la acción social y a denunciar y ayudar a la gente eso lo has de tener en cuenta antes de escuchar una homilía y hacer un esfuerzo por entenderla y cuando aparezcan según que palabras no girar la cabeza o desconectar el cerebro y similares porque sí chico también hablará de la doctrina es que de ella se llega a lo otro, y así como si a mi me dan órdenes en un barco comprendo que es estribor, babor, obra viva, obra muerta y demás si voy a misa y QUIERO entender y remarco seriamente QUIERO ENTENDER lo que dicen me he de familiarizar con su lenguaje pretender lo contrario sería como si fuera a Inglaterra y pretendiera entenderlos sin tener idea de inglés:

    Hay adicciones que matan. ¿Quién no conoce un adicto al alcohol, a las drogas, al sexo, al juego, a la pornografía…? Las adicciones no nos dejan crecer ni pensar bien. Para todas estas enfermedades hay terapias y sesiones de rehabilitación.
    Aunque la iglesia no es una clínica, ni un grupo de alcohólicos anónimos ni un gimnasio para hacer body building, sí que es un lugar de rehabilitación.
    La Palabra de Dios tiene poder para rehabilitarnos de todas nuestras adicciones.
    Sí que es un gimnasio para fortalecer nuestro espíritu y nuestra alma.
    La iglesia es el gimnasio del alma y del espíritu.
    Todos somos llamados a ser rehabilitados de nuestra mediocridad espiritual por el poder de la palabra de Dios.
    Y todos somos llamados a la escucha atenta de la Palabra.
    Dice Nehemías en la primera lectura: “Y todo el pueblo escuchaba atentamente la Palabra de la ley y todo el pueblo respondió Amén”.
    La escucha es un acto de disciplina que exige dejar otros pensamientos y exige concentración.
    La escucha es un acto de amor.
    El crecimiento y el cambio, en la vida cristiana, empieza cuando se escucha con atención la palabra de Dios.
    La escucha de la Palabra de Dios produce la rehabilitación de nuestro vivir.
    Reacción del pueblo: situarse frente a Dios.
    Respuesta del pueblo: Amén
    Vivir la Palabra como relación, no como imposición.
    Lucas, que no ha visto a Jesús, cristiano de la segunda generación, es un eslabón en la cadena de la transmisión de la Buena Noticia. ¿Y yo?
    Lucas nos invita, hoy, a escuchar el discurso inaugural de Jesús.
    El ungido de Dios es el Mesías de los pobres y para los pobres.
    El libro que leyó Jesús está ahí a mi alcance. Yo también lo puedo coger y leer.
    Yo, bautizado y ungido con el santo crisma, también estoy impregnado del Espíritu Santo. No tengo que usar el extintor para apagarlo sino dejarle que me guíe, enseñe y fortalezca para ser testigo del Ungido de Dios.
    Yo, hijo de Dios, también poseo el secreto de la Buena Noticia y como Jesús estoy llamado a evangelizar con la predicación de la vida y de la palabra a todos.
    Jesús no abrió todas las cárceles ni curó todas las enfermedades, pero sí ofrece la liberación del peso de la culpa y el veredicto de inocencia a todos los que se dejan tocar por él.
    “Hoy se cumple esta Escritura”.
    “Hoy ha nacido el salvador”.
    “Hoy estarás conmigo en el paraíso”.
    HOY. El cristiano vive siempre en el hoy de Dios siempre presente, siempre buscándonos, siempre amnistiándonos.

    No me quedó claro si hablabas de acciones sociales que la frontera con las políticas es de por sí difusa y si para colmo como es tu caso tienes una forma de expresarte que tiende a ser bastante imprecisa o ambigua a veces intencionada y otras no tanto peor lo pones.

    Responder

  8. paquitocr
    Oct 23, 2014 @ 19:27:06

    Como dije antes, lo que percibo por mi experiencia es eso. Puedo estar equivocado, por supuesto. Lo que veo son mensajes doctrinales y asignaciones rácanas (cercanas al 1% del presupuesto) para obra social.

    Por otro lado, no voy a seguir por ese camino. Ya cometí ese error antes y no quiero volver a caer en ello. Este artículo habla de lo que habla y me interesa charlar sobre ello porque creo que es importante. No va de “los ateos son” o de mi persona. Tampoco deberías presuponer lo que yo pienso o cuales son mis experiencias en contestaciones kilométricas. Por alguna razón tiendes a ser agresivo y usar malas formas. Yo, por mi parte, estoy muy tranquilo.

    Con esto zanjo la pelea antes de que empiece. Estaré encantado de debatir cualquier cosa, pero no quiero este ambiente.

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