¿Sabías que los valencianos cultivan con esmero el noble arte de la siesta?

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Decía el escritor gallego Camilo José Cela que la siesta es «el yoga ibérico» y que él las hacia «de Padrenuestro, pijama y orinal». Aun reconociendo que la siesta no es un bien privativo del Reino de Valencia, no es menos cierto que entre las muchas virtudes del pueblo valenciano figura la de ser un gran dormidor de siestas. Hace años los nordeuropeos la consideraban propia de holgazanes, pero hoy los científicos germanos avalan sus múltiples bondades: oxigena el cerebro y te deja mucho más activo y con buen humor. Los médicos recomiendan descansar no más de 20 ó 30 minutos pero hay gente que prefiere hacer siestas antológicas, de dos o tres horas o incluso más. Los valencianos la practican con notable casta, oficio y pundonor y  es que pocos placeres en esta vida superan al de dormir una siesta de leyenda en una tórrida tarde de domingo con la barriga atiborrada de paella.

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El noble arte de dormir la siesta.

Hay pocas cosas que me gusten de España pero las que me gustan, me encantan, como la tortilla de patatas o la siesta. Antiguamente, los europeos nos miraban con mala cara y nos acusaban de vagos por descansar media horita después de comer. Pero desde hace años esa perspectiva ha cambiado… Los turistas europeos que vienen a nuestras tierras se dan cuenta de que recién comido, con el sopor de la digestión y lo cálido del clima mediterráneo, el cuerpo pide un descansillo. Además, científicos alemanes certifican las bondades de la siesta; te oxigena el cerebro y tras esta breve pausa, estás mucho más activo. Es como recargar  las pilas.

Supongo que en Siberia o en Escandinavia, a 20º bajo cero, a uno no le entra sueño después de comer, pero aquí, con este clima que es la envidia de Europa, es normal parar para reponer energías. Yo quiero rendir tributo a nuestro particular yoga ibérico, que debería ser declarado por la UNESCO patrimonio inmaterial de la humanidad. No pocos médicos recomiendan una siesta de 20 a 30 minutos  pero personalmente la prefiero de dos o tres horitas en la cama, una siesta de pijama, Padrenuestro y orinal, que decía el  escritor Camilo José Cela. Dormir la siesta es todo un arte… No todo el mundo vale para ello. Hay que tener casta y oficio.