Pakistán: el islamismo atómico.

Pakistán nació en 1947. Aquel año India se iba a independizar de Reino Unido pero tenía un problema: en esa colonia británica había muchos hindúes y muchos musulmanes, y para evitar conflictos religiosos partieron la colonia en dos estados. Donde hubiera mayoría hindú sería India y donde hubiera mayoría islámica Pakistán.

Uno de los problemas para Pakistán fue que una parte de su país -Bangladesh- quedaba muy alejada del resto y en 1971 se acabaría independizando. Y el otro es que una región, Cachemira, que en principio iba a ser para Pakistán pidió su anexión a India en 1947, lo que ha desatado una gran escalada bélica entre ambos países.

Pakistán es un estado artificial creado de la noche a la mañana, un puzzle de etnias (balochs, punjabis, cachemiros, waziristaníes, pastunes…) que nada tiene en común aparte del islam. Esto provoca fuertes tensiones nacionalistas en un país que si no se desintegra es porque está gobernado por la mano de hierro del ejército.

Pakistán es el quinto país más poblado del mundo con casi 200 millones de almas. Posee un gran ejército y es una potencia nuclear. India y Pakistán han sostenido varias guerras (1947, 1965, 1971, 1999) por la fronteriza Cachemira (cada uno controla la mitad de la región) y ambos viven siempre a un paso del armagedón atómico.

Allí todo gira en torno a la religión y cultura mahometana (el 94% de sus habitantes profesa la fe de la media luna). Es una patria atrasada y medieval, con un radicalismo islámico feroz que hace imposible el respeto hacia la libertad religiosa o a los derechos humanos. La principal lengua es el urdu, muy similar al hindi.

Es un país sin historia, pues nunca existió el pueblo pakistaní como tal. Su existencia como estado podría derivar en una guerra atómica con India y una eventual  desaparición podría llevar las cabezas nucleares a manos de terroristas. El futuro de la nación islámica más poderosa militarmente hace temblar al mundo.

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