Agradecimientos a Ignassi Gallego (Sóller) y Josep Esteve Rico (Elche).
La transición española trajo con ella un mapa autonómico absurdo y repleto de contradicciones, con el nacimiento de territorios que jamás habían existido hasta la fecha (como Madrid o La Rioja) y la ausencia de otros que habían sido fundamentales (como León); con la consideración de nacionalidad histórica a pueblos que a lo largo de la historia jamás fueron nación política (Andalucía, Euskadi o Cataluña) y la consideración de región a seculares naciones políticas (Castilla, Aragón, Navarra, Valencia, Mallorca…), la fusión de pueblos étnicamente distintos en una sola autonomía (León con Castilla, Cataluña con Arán…), etcétera. El mapa autonómico es un completo dislate, ajeno a criterios históricos y culturales, es por ello que, sin ánimo de polemizar, presento una humilde propuesta de reordenamiento del mapa autonómico del Reino de España.
1) Que Salamanca, Zamora y León conformen una autonomía para el histórico Reino de León. 2) Que Castilla -sin el Reino de León-, Castilla-La Mancha, Madrid y La Rioja se fusionen en una sola autonomía: Castilla. 3) Que la Val d’Aran, un pueblo étnica, cultural y lingüísticamente distinto del catalán, disponga de una comunidad autónoma propia al margen de Cataluña. 4) Que Ceuta y Melilla se proclamen comunidades autónomas -en lugar de ciudades autónomas- para estar a la par con el resto de regiones y ser tenidas más en cuenta desde la Península. 5) Que las nacionalidades y regiones recuperen las denominaciones oficiales que mejor correspondan a su historia (Reino de Castilla, Reino de Aragón, Reino de Valencia, Reino de Mallorca, Reino de Navarra…) 6) La supresión de las provincias. 7) La transformación de España en un estado federal.






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