Timor Oriental: lucha, sufrimiento y esperanza.

La República de Timor Oriental es una pequeña nación asiática de algo más de un millón de habitantes. Ocupa la mitad este de la isla de Timor. Fue colonizada por los portugueses en el siglo XVI y tras centurias de opresión declaró su independencia en 1975. Pero por desgracia, a los pocos días fue invadida por Indonesia, que se la anexionó.

El Ejército indonesio masacró a la población local con bombas de napalm. Los bosques fueron incendiados, las infraestructuras devastadas, y más de cien mil personas fueron ejecutadas en una brutal política genocida. En 1999 los timorenses votaron en un referéndum auspiciado por la ONU a favor de la independencia de su país.

Los ciudadanos se movilizaron para votar, a pesar del terror que sembraron las guerrillas indonesias, que causaron 200.000 desplazados. Los indonesios estuvieron matando gente y quemando casas hasta el último día y se marcharon sólo cuando las tropas de la ONU entraron en la isla (1999). En 2002 Timor adquirió la independencia total.

Por culpa del imperialismo portugués e indonesio, Timor es hoy una de las patrias más pobres del mundo. Cerca de un cuarto de la población no sabe leer ni escribir y el 40% de la gente vive con un dólar al día. Las infraestructuras están en pleno proceso de reconstrucción. Pese a todo, la república ha mejorado mucho desde su secesión en 2002.

Timor es una mezcla de la cultura portuguesa, malaya e indígena y su folklore es rico en leyendas, trajes y danzas. Por su parte, el obispo Carlos Felipe Ximenes y el político José Manuel Ramos-Horta fueron galardonados con el Premio Nobel de la Paz en 1996. Xanana Gusmão es un histórico dirigente además de un distinguido poeta.

Timor Oriental es el único país asiático donde se habla el portugués, que es oficial junto con el tatun. Es también, junto con Filipinas, el único país asiático de mayoría católica. También el primer estado que surgió en el siglo XXI. Es una de las naciones más jóvenes de la Tierra: ha sufrido mucho en su corta vida, pero ahora el futuro es suyo.

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Indonesia: el país de las 17.500 islas.

Desde el siglo VII hubo importantes reinos feudales en Java y Sumatra, que se beneficiaron de las rutas comerciales. En el siglo XVI el archipiélago indonesio fue colonizado por lusos, y un siglo después por holandeses. En 1945 Indonesia proclamó su independencia de Países Bajos, aunque no fue reconocida hasta cuatro años más tarde.

El sueño de una democracia liberal fue sólo un espejismo ya que su primer presidente, Sukarno, instauró la dictadura en cuanto pudo. En 1967 lo destronó mediante un golpe de estado Suharto, que gobernó con puño de hierro hasta 2008. Sus sucesores también han gobernado de forma autoritaria, como no podía ser de otra manera en la región.

Desde el punto de vista económico, Indonesia tiene una histórica ubicación estratégica, ideal para el comercio. Está cerca de India, de China, de Indochina, de Filipinas, de Malasia y de Australia. Pese a esta situación privilegiada, el 50% de la gente vive con dos dólares al día o menos, y la corrupción y el analfabetismo causan estragos en las islas.

Indonesia es un auténtico mosaico étnico, con javaneses, sundaneses, madurenses, malayos del litoral y otros doscientos grupos étnicos. El idioma oficial es el indonesio bahasa (similar al malayo) y la población mayoritaria es musulmana. Pese a existir una teórica libertad religiosa, en el país impera el habitual fanatismo dictatorial de la media luna.

Indonesia es una nación sobresaliente en muchos sentidos: es el cuarto país más poblado del mundo (260 millones de habitantes); el país con más musulmanes del planeta; también el país con más islas (17.500); el que tiene más islas deshabitadas (6.000) y cuenta con la ínsula más poblada del mundo (Java, más de 145 millones de almas).

Es también la segunda patria con más lenguas del mundo, con más de 700. Aunque casi todas se encuentran en Papúa Occidental, una colonia donde el ejército perpetra el genocidio indígena más grande del mundo. En 2002 se independizó la colonia de Timor Oriental, donde el criminal y genocida Estado indonesio también sembró el terror.

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