Micronesia: un universo de culturas fascinantes.

Micronesia es una federación de cuatro estados diferentes: Yap, Chuuk, Pohnpei y Kosrae.  En total son más de 600 islas repartidas a través de 2700 kilómetros a lo largo del Océano Pacífico. A pesar de que entre todas apenas suman 700 km2 se encuentran tan sumamente dispersas que su inmenso mar patrimonial se extiende hasta 2.600.000 km2.

Los primeros europeos en llegar a las islas fueron los portugueses, pero los españoles fueron quienes las colonizaron. España se las vendió a Alemania y en la Primera Guerra Mundial fueron ocupadas por Japón y tras la Segunda Guerra Mundial pasaron a formar parte de un fideicomiso de Naciones Unidas otorgado a Estados Unidos en 1947.

El Territorio en Fideicomiso de las Islas del Pacífico englobaba Islas Marianas del Norte,  Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia y Palau. Los tres primeros se convirtieron en estados libres asociados a Estados Unidos en 1986, y Palau en 1994. Como tal, Micronesia es independiente en todo excepto en la defensa y la política exterior.

Estados Federados de Micronesia es un país muy pobre, donde la gente se dedica a la agricultura y la pesca. A falta de industria y con un turismo poco desarrollado, es una nación casi virgen donde la omnipresencia de la selva parece engullirse la patria entera. Más de la mitad del presupuesto de Micronesia es aportado por los Estados Unidos.

Aunque el inglés es la lengua común existen numerosas lenguas autóctonas. Entre sus rasgos culturales destacan los clanes matriarcales, las familias extensas -que a menudo incluyen incluso a parientes lejanos- y los bailes; algunos de pie, otros sentados y hasta hay uno llamado baile del palo en el que se danza a la vez que se simula luchar con un palo.

Pero lo más llamativo son las piedras rai de la isla de Yap. Se trata de enormes discos de piedra caliza con un agujero en medio (parecido a un donut). Hacen función de dinero, pero como son tan grandes (hasta cuatro metros de diámetro) no se cambia su ubicación sino que se traspasa su propiedad. Hay 6.500 de estas piedras-dinero en la isla.

¿Sabías que cuando un valenciano te dice: “Ya quedaremos un día de éstos” en realidad no quiere quedar contigo?

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Dicen que un valenciano es alguien que siempre abre los brazos a todo el mundo… ¡pero que nunca los termina de cerrar!  En nuestra tierra, cuando se encuentran por la calle dos conocidos  que hace tiempo que no se ven, es muy habitual oír expresiones del estilo de “Ya quedaremos un día de éstos para tomarnos un café juntos y charlar”. En realidad, si un valenciano te dice esto es porque no tiene muchas ganas de quedar contigo, así que posiblemente nunca te llame para concretar una cita. Si realmente desea quedar contigo te dice una fecha y hora exactos.

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