Nación Queer: la homosexualidad por bandera.

Cuenta la Santa Biblia que en las ciudades de Sodoma y Gomorra todos los varones, desde el más joven al más viejo, eran homosexuales y que Dios envió fuego y azufre desde el cielo para arrasarlas como castigo a su perversión. ¿Pero qué pasaría si hoy se crease un país de maricones? ¿Cómo sería vivir en una patria gay?

En 1990 la ONG estadounidense Queer Nation (nación marica) acuñó el lema: “Estamos aquí. Somos maricones. Hacéos a la idea”. Un estado nación para homosexuales lo sugirió el autor William S. Burroughs, quien más tarde modificaría sus ideas en favor de un modelo similar a la de la comunidad china Tong.

El primer intento de exigencias territoriales lo hizo un grupo de activistas australianos en 2004, al declarar que las Islas del Mar del Coral eran el Reino gay y lésbico de las Islas del Mar del Coral y que su emperador era Dale Parker Anderson. Jamás fue reconocido y las disputas internas lo hundieron desde dentro.

Existen otras iniciativas como la Fundación Patria Gay que reivindican un territorio autoadministrado para la comunidad de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales (Comunidad GLBT). E incluso una micronación llamada República Gay Paralela. Ni qué decir tiene que estos intentos han sido un fracaso hasta la fecha.

Pero ya hay sociólogos que hablan de nacionalismo queer ya que la comunidad homosexual tiene un movimiento social cada vez más influyente, una cultura propia (grupos de discusión, librerías, revistas, bares, cabarets, literatura…) y busca llegar a las figuras claves de estado para promover su peculiar estilo de vida.

Algunos sociólogos consideran internet una oportunidad para la Comunidad GLBT para crear una cultura global no territorial. Y otros hablan de este grupo como un movimiento nacionalista no territorial. Los homosexuales no son un solo pueblo pero sin duda comparten un sentimiento de pertenencia a una identidad común.

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