Moldavia: el pueblo al que no le dejan ser.

Moldavia sólo quiere ser Moldavia. El problema es que no le quieren dejar ser. El histórico principado moldavo (hoy república) fue fundado en el año 1359 y a lo largo de siglos tuvo que batallar con turcos, austrohúngaros, soviéticos, ucranios, rumanos y rusos para defender su soberanía y poder seguir siendo una nación libre.

En tiempos más recientes, tras el hundimiento de la Unión Soviética en 1991, Moldavia proclamó su independencia. Su primer presidente moderno, Mircea Snegur, quería que el país fuese anexionado por Rumanía pero el pueblo votó abrumadoramente por conservar su independencia en un referendo celebrado en 1994.

Tal decisión no es respetada por Rumanía ni Rusia, que desestabilizan la nación. Bucarest habla abiertamente de anexionarla y hacer la “Gran Rumanía”. Rusia apoya militarmente a la minoría rusófila de Transnitria, estado independiente de facto segregado de Moldavia desde el año 1990 y que Chisinau reivindica como suyo.

Además, tiene otro problema añadido: la región autónoma de Gagauzia, que ya se separó del país y que de hecho fue un estado independiente de facto de 1991 a 1994. Sin embargo, y a diferencia de Transnitria, en este caso el gobierno de Chisinau sí logró recuperar  el control de la región. Gagauzo y ruso son oficiales allí.

Uno de los capítulos más controvertidos de la república es su lengua: el idioma moldavo, que es muy similar al rumano. Pues hasta en esto quieren anexionárselo y hacerlo desaparecer. Sin embargo, la gran mayoría de los ciudadanos moldavos tiene muy claro que ellos no solamente no son rumanos sino que tampoco hablan rumano.

La extrema derecha moldava desea su anexión a Rumanía. La extrema izquierda, la sumisión a Moscú. Las minorías gagauza y transnitria separarse. A todo ello, se suma la extrema pobreza y corrupción. Moldavia es un estado frágil como una copa de cristal. Sólo la férrea voluntad de su pueblo impide aún hoy que la hayan roto.

España, la cloaca de Europa.


Dicen que en España las grandes mentes sólo tienen tres salidas: por tierra, por mar  y por aire. En efecto, en su intento por suicidarse, España le hace la vida imposible a su materia gris y la echa a patadas del estado. Hartos de sueldos de risa, contratos basura y precariedad laboral, los mejores ingenieros, científicos, médicos y emprendedores huyen despavoridos del país. Muchos jóvenes están hartos de tener un doctorado, hablar cinco idiomas y cobrar menos que un barrendero, por lo que, muy inteligentemente, hacen las maletas para nunca más volver.

Lo más divertido es que, para sustituir a estos profesionales, importamos lo mejorcito de cada casa: narcos colombianos, Latin Kings ecuatorianos, mafia rusa y siciliana, terroristas magrebíes, fanáticos islámicos, asaltantes albanokosovares, mendigos rumanos, gorrillas búlgaros, africanos analfabetos y otros prodigios de la multiculturalidad. ¡Delincuentes del mundo, bienvenidos a España! Ésta es vuestra casa, un paraíso penal donde no sólo podréis delinquir impunemente sino que además recibiréis todo tipo de ayudas sociales y subvenciones para quedaros a vivir.

A España llegan los parásitos: la chusma que Francia, Italia o  Rumanía expulsa a patadas por indeseable y problemática es recibida aquí con los brazos abiertos. Y que nadie proteste porque le dirán racista. Es mucho mejor seguir gritando a viva voz que vienen a trabajar y a pagarnos las pensiones, aunque veamos con nuestros propios ojos cómo mendigan y roban. España se ha convertido en el basurero de Europa, en una inmunda cloaca donde va a parar lo que nadie más quiere, en un parque temático de la criminalidad que expulsa neurocrirujanos e importa granujas.

Mandan gitanos rumanos a la cámara de gas.

Empezaron por echarlos a patadas de sus países, Rumanía y Bulgaria. Después los expulsaron de Italia. Luego Francia. Ahora se suman Alemania, Dinamarca y Suecia. En ningún rincón de toda Europa quieren a los gitanos búlgaros y rumanos.

En estos días se leen en la prensa exabruptos increíbles por parte de algunos políticos, oenejetas y progres de salón. “Fascismo”, “racismo”, “xenofobia”, “vergüenza”, “retorno a los años 40″ y “lo nunca visto desde la Segunda Guerra Mundial”.

Alguien que hubiera estado en coma en los últimos dos años, despertase ahora y leyese los periódicos pensaría que están mandando gitanos en el tren de la muerte rumbo a la cámara de gas. Pero solamente están devolviendo rumanos a Rumanía.

Y ojo, que no los están deportando por ser gitanos ni por ser rumanos sino por vivir de la mendicidad, el hurto y el trapicheo. No son honrados inmigrantes que vienen a trabajar y pagarnos las pensiones sino escoria que viene a mendigar y robar.

Aquí hay mucha hipocresía. Hay miedo a llamar gentuza a la gentuza. Parece como si tuviéramos que aceptar que nuestros barrios se llenen de delincuentes y de chusma y encima guardar silencio. No sea cosa que nos vayan a llamar racistas.

Pues mire, yo prefiero que me llamen racista a que me llamen gilipollas. Porque hay que ser muy gilipollas para dejar que tu barrio se llene de mangantes y cruzarse de brazos sin hacer nada. O para pretender convertir a carteristas en las víctimas.

Los gitanos rumanos van sucios, no se lavan ni asean, apestan, mendigan, educan en sus absurdas y analfabetas costumbres a sus niños impidiéndoles la escuela, oprimen a sus niñas con su machismo, mandan a sus hijos a robar carteras y bolsos…

Acampan donde les da la gana, degradan las zonas céntricas de las ciudades con su sola presencia, molestan y mucho, provocan ruidos y suciedades, escarban en la basura, crean mafias, copan ayudas sociales, no trabajan ni pagan impuestos…. ¿Sigo?

Éstas son las auténticas razones por las que los expulsan y por las que nadie los quiere. Todo lo demás es hipocresía y demagogia barata. Es como si una mujer comete un crimen, la llevan a prisión y ella alega que “la discriminan por ser mujer”.

Hoy en día está de moda quedar bien de cara a la galería. Pero sólo de cara a la galería, ojo. Porque todos esos solidarios de boquilla que tanto defienden a los gitanos rumanos no los aguantarían como vecinos suyos ni tan siquiera una semanita.

Los gitanos rumanos lo tienen bien fácil: si no están dispuestos a cumplir con las normas de convivencia europeas, existen otros continentes donde pueden ir a vivir: América, África, Asia, Antártida y Oceanía. Compórtate o lárgate. Es así de sencillo.

Parasitismo gitano rumano.

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A falta de petróleo o diamantes, Rumanía se ha convertido en el primer exportador mundial de gitanos. Auténticos ejércitos de mendigos y gorrillas se abren paso a través de las principales capitales de Europa. Aunque hay excepciones: el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en gran medida presionado por la Liga Norte de Umberto Bossi, ha promovido la persecución y expulsión del país de esta gente. Ello le ha valido las acusaciones de fascismo, racismo y xenofobia por parte de la prensa de media Europa.

Ahora bien, el discurso en la calle es bien distinto. La gente de a pie de dentro y de fuera de Italia apoya esa política. No nos engañemos: los gitanos rumanos no vienen a trabajar sino a aprovecharse de los que sí trabajamos. No vienen a pagarnos las pensiones sino a que se las paguemos a ellos. Vienen a aprovecharse de nosotros; para que les demos gratis sanidad, educación, beca del comedor escolar, libros de texto, vivienda de protección oficial, ayudas sociales, etc, etc. Vamos, todito por la cara.

¿Y qué nos ofrecen a cambio? Poblados chabolistas, menudeo de droga, mendigos, gorrillas,  mafias organizadas, carteristas menores de edad, evasión de impuestos… Nada bueno. Cuando una persona vive a costa de otra sin aportar nada positivo a cambio eso tiene un nombre: parasitismo. Yo aplaudo a Berlusconi por haber sido lo suficientemente valiente como para expulsar a semejante chusma de su país sin miedo al qué dirán. Lo único que me sabe mal es que ahora se vienen todos a Valencia. Pero de aquí nadie los echa.

No todos los inmigrantes son iguales. Algunos suman y otros restan. Tras la Segunda Guerra Mundial, los portugueses fueron a Venezuela con una mano delante y otra detrás. Hoy son los dueños de la mayoría de hornos y heladerías del país. Montan un negocio, generan empleo y riqueza, pagan impuestos…  Gente así interesa. Como los judíos que fueron a Estados Unidos. Muchos solamente llevaban una maleta. Hoy son grandes empresarios, magnates de la prensa, profesores de Universidad, científicos y hasta premios Nobel.

¿Pero los gitanos rumanos? ¡Que alguien me explique que beneficio obtiene mi nación por acoger a decenas de miles de mendigos y de gorrillas! Y que si lo son no es porque hayan tenido mala suerte sino porque ésta es su mentalidad, porque tienen un estilo de vida parasitario. Me da igual lo que me llamen. Fascista, comunista o nazi. Me da igual. Pero no quiero a esta gente que ha venido a aprovecharse de mis impuestos.  No quiero pagar a un gorrilla cada vez que aparco ni tampoco barrios llenos de basura ni plagas de pulgas.

Occidente, el malo de la película.

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Existe una tendencia en Occidente a querer culpabilizarnos a nosotros mismos de las desgracias de los demás. A los occidentales nos pintan, y nos pintamos, siempre como los malos de la película. Tenemos la culpa de todo. Siempre. Esto obedece en el fondo a esa vieja teoría marxista que sostiene que los países del Tercer Mundo son pobres porque están explotados por las naciones del Primero.

Ahora bien… ¿hasta que punto es cierto esto? Vamos a comprobarlo. Los tres colectivos de inmigrantes que en mayor número arriban a Valencia son marroquíes, ecuatorianos y rumanos.

A Valencia llegan marroquíes a manta. Pregunto… ¿Acaso el Reino de Valencia está saqueando Marruecos para que venga tanta gente desesperada? ¿No será más bien el rey de Marruecos el que está robando a los marroquíes? Pregunto.

A España llegan ecuatorianos a porrillo. ¿Quién tiene la culpa de que HOY la gente se muera de hambre allí? ¿El descubridor Cristobal Colón, que se murió hace 500 años? ¿España, que hace 200 años que ya no pinta nada allí? ¿O los políticos ecuatorianos que roban a su pueblo?

Rumanía, a falta de petróleo o diamantes, se ha convertido en el primer exportador mundial de gitanos. Oleadas de mendigos y de gorrillas rumanos llegan a Valencia. Algunos bienintencionados incluso aseguran que vienen para pagarnos las pensiones (permítanme que me ría). ¿Quién ha hundido en la miseria a Rumanía? ¿El perverso Occidente? ¿O más bien la dictadura comunista de tantas décadas y la corrupción de los políticos locales?

Pero es más… Argentina en los últimos 50 años ha pasado de ser uno de los países más ricos del mundo a hundirse en el hambre más desoladora. ¿Acaso ha estado el Imperio Español saqueando a Argentina en el último medio siglo para que eso suceda? Porque yo pensaba que dicho imperio desapareció en 1898. ¿Acaso Venezuela es pobre porque Cristobal Colón robó todo el petróleo y el gas para los buques de madera de la época? ¿Por qué no prospera Botswana, la mayor mina de diamantes del mundo? ¿Tampoco le quedan recursos?

Yo no voy a negar que abusos, haberlos haylos. Que hay estados y multinacionales que tratan de aprovecharse de las desgracias ajenas para sacar tajada. Vale. Júzguese a los responsables y encarcelénlos. Ahora bien, ya estará bien de tanta demagogia. Ya estará bien que creernos que los occidentales somos siempre los malos de la película en todo.

El principal problema, que no el único de estos países, es que viven en dictaduras bananeras o en democracias corruptas. Por eso, no levantan el vuelo ni lo harán mientras perdure dicha situación. Pero de ahí a pretender culparnos a nosotros de desgracias ajenas va un mundo. Lo que pasa es que para los políticos corruptos siempre es más cómodo echar la culpa a Occidente, a Cristobal Colón, al imperialismo yanqui o al BBVA. Mejor echar balones fuera, no sea que el pueblo se dé cuenta de que tiene al ladrón dentro de casa.

Si usted pertenece a un país tercermundista no me eche la culpa a mí. Yo no le he hecho absolutamente nada malo a usted ni a su país para que éste se hunda en la miseria. Más bien, exija responsabilidades a sus gobernantes. Créame, le irá mejor que si me las pide a mí.

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