¿Testigos de Jehová o testigos de Satanás?

los testigos y el armagedon

“Si el profeta habla en nombre de Jehová, y no se cumple ni acontece lo que dijo, esa palabra no es de Jehová. Por presunción habló el tal profeta, no tengas temor de él” (Deuteronomio 18:22).

En esta vida he tenido la suerte de conocer y tratar con distintos testigos de Jehová. Y la impresión que me dan es que se trata de gente buena, de gente que realmente busca a Dios, que tiene hambre de Dios, pero que está muy engañada y que sufre mucho por seguir las directrices de la organización de la que forma parte.

He conocido familias totalmente destruidas por la Sociedad Watchtower. He visto familias rotas en las que no se hablan padres con hijos, hermanos con hermanos. He visto a extestigos de Jehová que ya no son saludados por sus parientes más próximos o por sus amigos de toda la vida que todavía continúan metidos ahí dentro.

Y es que cuando un testigo se sale de la organización, de repente sus familiares y amigos dejan de saludarlo. Como si no lo conocieran. Ni le hablan. Hasta el punto de que si llega a morir ni siquiera asisten a su funeral. Es un caso flagrante de discriminación religiosa y esta muerte social provoca en el extestigo un inmenso dolor.

Una de las principales diferencias entre una religión y una secta es que de la primera puedes salirte libremente sin represalia alguna, pero la secta intenta mantenerte prisionero y si te sales afrontas las consecuencias. Puede que la Watchtower sea legalmente una entidad religiosa, pero en la práctica es una secta.

La única diferencia que hay entre los testigos y el terrorista Osama Bin Laden es la violencia. Se trata de fundamentalistas cuyo fanatismo se encuentra muy alejado de las Escrituras. Pero los testigos sólo son víctimas inocentes. La única culpable de todo es la Sociedad Watchtower, que les lava el cerebro y venda los ojos.

armagedon

Tienen normas rarísimas. Una testigo invitó a una pariente mía a que acudiera un domingo al salón. Mi familiar fue con pantalones -nadie le avisó de que debía llevar falda- y cuando llegó allí su amiga -la que la había invitado- no le dirigía la palabra, como si fuera invisible, y le daba la espalda como si no la conociese de nada.

He conocido niños y adolescentes que crecen traumatizados. A diferencia de otros muchachos de su edad, no celebran la Navidad ni el cumpleaños porque -dicen los testigos- tales festejos no son bíblicos. Ciertamente no lo son. Tampoco el automóvil, pero no veo a ninguno de ellos que acuda al trabajo montado en un asno.

He visto con mis propios ojos cómo la Sociedad trata de apoderarse de las propiedades de sus acólitos. Sé de encuentros periódicos donde se reúnen los fieles de distintos municipios y donde se aplaude y jalea que un miembro deje en herencia su dinero y bienes a la entidad (con ánimo evidente de que el resto tome ejemplo).

Los testigos viven en un auténtico gueto. Prácticamente sólo se relacionan entre ellos y tratan de apartarse de la “gente del mundo” porque es pecadora (¡qué diferencia tan grande con Cristo, que buscaba con ahínco este tipo de gente!). De algún modo se consideran más puros que el resto. Se llaman cristianos pero no lo son.

La mayoría de testigos que he conocido tiene estudios básicos. La propia secta te anima a no estudiar. Primero, porque según ellos sólo cuenta la Biblia y los “conocimientos del mundo” no valen de nada. Y segundo, porque el Armagedón está a la vuelta de la esquina. Y es que un acólito ignorante siempre es más fácil de manipular.

 

Los pobres testigos viven traumatizados con la idea del fin de los tiempos. La Sociedad ya ha fijado la fecha del Armagedón para 1914, 1915, 1918, 1925, 1975 y 2034. Es evidente que desconocen las palabras de Jesús respecto al fin del mundo (Mateo 24:36) y que, de acuerdo a la Biblia, son falsos profetas (Deuteronomio 18:22).

También sus doctrinas son falsas: niegan la Trinidad, la personalidad del Espíritu Santo, la divinidad de Jesús, su resurrección corporal, o la existencia del infierno. Y sostienen que la Sociedad es la intermediadora entre Dios y los hombres y que la salvación es por obras (asistir a reuniones, conseguir X adeptos, etc). 

Y eso por no hablar de las polémicas transfusiones de sangre. Hay madres tan abducidas por esta secta que prefieren dejar morir a su bebé recién nacido a transfundirle sangre. Y todo a partir de interpretaciones torticeras que hacen de esa versión manipulada de la Biblia que usan ellos, la Traducción del Nuevo Mundo.

Desde su nacimiento, la Sociedad Watchtower ha sido un negocio. Comenzando por su fundador, el falso profeta Charles Taze Russell, que amasó un gran patrimonio o por su sucesor, Joseph Rutherford, que ordenó construir una mansión para Abraham, Moisés y Elías y al final fue él quien se puso a vivir allí.

En resumen, que todos los testigos que he conocido son muy buena gente, pero en el fondo están sufriendo un infierno dentro de esa secta. La Sociedad Watchtower juega con su buena voluntad y se aprovecha de ellos. Lo mejor que pueden hacer es salir corriendo de esa secta y buscar de todo corazón al Dios verdadero, que es Jesús.

¿Y si Dios fuera del Barça?

messior

Para los cristianos el domingo es un día especial, el día del Señor, una fiesta. Pero para el grueso de la sociedad el domingo es el día del fútbol. Y hablando del deporte rey, un club  ha sobresalido de forma especial en las últimas campañas y es el FC Barcelona. Es innegable que en las últimas temporadas el Barça ha conquistado muchos títulos, ha ganado muchos partidos, ha cosechado grandes éxitos. No comento todo esto porque yo sea del Barça ni muchísimo menos (ojo, yo soy del Valencia, como cualquier persona decente), pero no cabe la menor duda de que el Barça ha sido el gran dominador del fútbol europeo los últimos años.

Cuando analizamos los éxitos de este club nos preguntamos cuál es el porcentaje de responsabilidad de los jugadores y cuál el del entrenador. ¿Gana el Barça porque tiene una plantilla conformada por una gran constelación de estrellas o porque ha tenido un magnífico entrenador como Josep Guardiola? ¿De quién es el mérito? ¿Un 60% de los jugadores y un 40% del entrenador? ¿Un 50%-50%? ¿Un 90%-10%? Yo a veces me pregunto qué hubiera pasado si Jesucristo en lugar de haber sido un carpintero hace miles de años fuera un entrenador de fútbol en nuestros días y finalmente hubiese acabado entrenando al conjunto catalán.

Jesucristo-entrenador tendría una filosofía deportiva completamente diferente. Jesús le pediría al presidente del Barça que vendiera todas las estrellas (Víctor Valdés, Carles Puyol, Gerard Piqué, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Leo Messi, David Villa, etc.) y en su lugar haría extraños fichajes: este gordo que se queda sin aliento a los cinco minutos para subir y bajar la banda, aquel jugador de balonmano para la defensa, ese chaparro que mide 1,50m de portero, aquel delantero de primera regional será el goleador del equipo y el fichaje estrella será ese paralítico que ahora mismo ni siquiera camina porque está en silla de ruedas.

Posiblemente el presidente del Barça pensaría que Jesús es un loco o peor; un infiltrado del Real Madrid para sabotear el equipo desde dentro. Pero aún así, incluso con unos jugadores tan lamentables, el Barça ganaría los títulos igualmente… porque ahí estaría actuando el poder de Dios. Y cuando esto ocurriera ya nadie se preguntaría lo que ahora nos preguntamos: “¿gana el equipo porque los jugadores son muy buenos o porque el entrenador es muy bueno?” Ya nadie tendría dudas… Habría total unanimidad por parte de prensa y aficionados al afirmar que el entrenador es el único responsable de todos los éxitos.

Pues bien, ésta es la forma de actuar que tiene Dios. Cuando Jesús vino al mundo no se rodeó de los más sabios, los más valientes, los que mejor conocían las Escrituras, sino que eligió a Pablo, un asesino; Pedro, un cobarde que le negó por tres veces; Judas Iscariote, un traidor; Mateo, un traidor a su país; María Magdalena, una adúltera; Tomás, un incrédulo y en definitiva unos apóstoles que no eran sino rudos pescadores. Antes Yahveh eligió a Abraham, un anciano; Moisés, un líder sin facilidad de palabra; David, un pastorcillo; Salomón, un jovencillo inexperto cuando subió al trono;  Josué y Gedeón, unos militares patéticos.

Dos cosas debemos aprender de todo esto. Primera: Dios no quiere superhéroes. No busca a Superman ni a Batman sino a gente normal y corriente, con sus pecados y defectos, gente como tú o como yo. Dios busca gente que se reconozca pecadora y que esté dispuesta a dar a su vida un giro de 180º y seguirle y aceptar a Jesús como su Señor y Salvador. Y  segunda, Dios no llama a los capacitados sino que capacita a los llamados. Si tú eres creyente y anhelas firmemente servir a Dios, Él te va a capacitar con las cualidades y dones necesarios. No importa cuáles sean tus limitaciones. Puedes lograr cosas increíbles cuando el Señor está de tu lado.

He sido padre.

Esta semana he tenido un tanto abandonado el bloc. Pero ha sido por una buena razón. El lunes 19 de noviembre de 2012 nació mi hija Esperança Ferrer Asenoguan. Muy sana, muy bondadosa, muy bella. Jamás creí que un pedacito de carne tan pequeño fuera capaz de generar una ilusión y una felicidad tan grandes.

Diez señales de que se acerca el fin del mundo.


Parto de la base de que puedo estar equivocado (es más, me alegraría mucho estarlo) pero pienso que estamos relativamente cerca del fin de los tiempos. La venida del Anticristo, la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo o la Gran Tribulación podrían ocurrir en un futuro no excesivamente lejano. Cuándo exactamente sólo Yahvé lo sabe, pero todos los signos que percibo apuntan en esa pavorosa dirección.  Veamos algunas de las señales que deberían ponernos alerta:

1) La resurrección de Israel (Jeremías 31:10; Ezequiel 36:24; Oseas 6:2). Tras dos milenios de inexistencia, en 1948 el Estado de Israel volvió a la vida. ¿Una simple casualidad? ¿Por qué no resucitó Esparta o el Imperio Azteca? ¿Por qué Israel? ¿Puro azar? No, estaba profetizado que el pueblo disperso de los judíos volvería a ser nación. Y esto es porque Israel tiene un gran papel en los planes de Dios para el futuro. Muchas profecías sobre Israel se van a cumplir ahora que existe.

2) Auge del ateísmo (2 Tesalonicenses 2:3). Jesucristo mismo se preguntaba si cuando Él regrese hallará fe en la Tierra (Lucas 18:8). Esta pregunta retórica conlleva la aseveración implícita de que cuando vuelva encontrará poca fe en el mundo. En los últimos 60 años el ateísmo ha experimentado un crecimiento espectacular en Occidente, de tal manera que se puede decir que nunca antes en la historia hubo tantos ateos como ahora. El ateísmo seguirá creciendo de forma brutal.

3) La marca de la Bestia (Apocalipsis 13:16-17). En el futuro a la gente se le insertará una “marca” en la frente o en la mano y quien no la tenga no podrá comprar ni vender. Se rumorea que en el futuro el dinero tal y como lo conocemos desaparecerá y será sustituido por un microchip que se implantará en la piel. En Estados Unidos hoy ya hay anuncios televisivos que intentan convencer a la gente de que se ponga voluntariamente (por ahora) un chip, en teoría por su propio bien.

4) Aumento de la inmoralidad (Lucas 17:26). La maldad tiene cada vez una mayor aceptación social. La codicia, el aborto, la prostitución, la fornicación, la pedofilia, la homosexualidad o la eutanasia son pecados que en mayor o menor medida han ocurrido siempre. La diferencia es que ahora son bien vistos. Lo que hace unos pocos años era escandaloso es ahora motivo de orgullo. A lo bueno  llaman malo y a lo malo llaman bueno y al que vive como Dios manda le dicen tonto.

5) Tibieza de la iglesia (Mateo 24:12). La iglesia se ha visto cada vez más debilitada. Ha abdicado de ser el freno a la inmoralidad. Los cristianos se quejan del aborto pero luego votan por partidos que lo promueven. Su influencia en la sociedad es cada vez menor; algunas ni siquiera se atreven a evangelizar por las calles. En Occidente la iglesia se está convirtiendo poco a poco en un colectivo minoritario, a veces perseguido y en África y Asia es incluso asesinado (Mateo 24:9).

6) Guerras y rumores de guerras (Mateo 24:6). El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad amenaza  con borrar del mapa a Israel. No hay día que pase sin que los noticieros hablen de la que sin duda es la guerra más anunciada de la historia: la Guerra Israel-Irán. El profeta Jeremías la vaticinó hace siglos, lo más curioso es que en su profecía dice que la salida de los judíos de Irán -imaginamos que provocada por la conflagración- sucederá en los últimos días (Jeremías 49:39).

7) Reconstrucción del Templo de Salomón. Los judíos ultraortodoxos quieren edificar el Tercer Templo de Jerusalén. El problema es que sobre sus restos está instalada la Mezquita de Al Aksa y la Cúpula de la Roca y su destrucción traerá guerra con los árabes. La visita del primer ministro israelí Ariel Sharon en la explanada de las mezquitas desató una intifada en el año 2000. Pero el templo se reconstruirá tarde o temprano y de él se ha de enseñorear el desolador (Mateo 24:15).

8) Auge de sectas, doctrinas apócrifas y falsos profetas (2 Pedro 2:1-3e y Mateo 24:11). La Iglesia Evangélica ha sido invadida por doctrinas perversas (teología de la prosperidad, gaymonio y lesbimonio, Nueva Era…), han emergido multitud de sectas autoproclamadas cristianas (mormones, testigos de Jehová, Iglesia de la Cienciología, Niños de Dios…) y proliferan como setas los falsos maestros que se enaltecen a sí mismos y que en el fondo solamente persiguen dinero, poder y  fama.

9) Aumento de la ciencia (Daniel 12:4). Uno de los signos del fin de los tiempos será el despegue espectacular de la ciencia humana. Durante 3000 años la humanidad ha montado a caballo pero en los últimos 100 hemos logrado incluso llegar a Marte. Los descubrimientos científicos, médicos, informáticos y técnicos son tantos que en apenas cinco años un dispositivo de última generación pasa a ser un cacharro obsoleto. Jamás en la historia se había avanzado a un nivel tan rápido.

10) Paz y seguridad (Tesalonicenses 5:1-4). Mientras veamos conflictos en Oriente Próximo, el mundo puede estar tranquilo. Pero llegará el día en que se firmará una tregua entre árabes y judíos, la cual será rota a la mitad (Daniel 9:27), lo que desatará una era de terror como la humanidad nunca ha visto ni verá (Mateo 24:15-22).  Todo esto pasará  cuando el mundo diga paz y seguridad, es decir, cuando más confiado esté llegará una destrucción repentina que casi nadie se espera.

Están de psiquiatra.

Vamos a contar tres historias reales. La primera trascurre en el País de Gales. Dos hombres casados y con hijos se divorcian de sus respectivas esposas e inician una relación gay. No contentos con esto se hacen una operación de cambio de sexo y pasan a ser lesbianas transexuales. Finalmente, y como guinda del pastel, se casan.

La segunda. En Estados Unidos una chica se hace una operación de cambio de sexo pero decide conservar sus genitales femeninos. El transexual se casa con una mujer,  decide tener hijos por inseminación artificial y se convierte en el primer hombre embarazado de la historia. El feliz papá dio a luz tres niños y luego se separó.

La tercera, también en Estados Unidos. Un niño de 11 años viste con ropa de niña y responde a un nombre femenino. Es el hijo adoptivo de dos lesbianas. Ellas decidieron que sería una chica. El niño toma bloqueadores de hormonas que retrasan la pubertad y la familia recauda dinero para una operación de cambio de sexo.

Si yo digo que soy Napoleón Bonaparte me pondrán una camisa de fuerza. Si voy al banco y digo que me llaman Josué Rockefeller y que quiero retirar mil millones de mi cuenta llamarán a la policía. ¿Qué  diferencia a un loco de un transexual? El segundo tiene un grupo de presión que lo defiende… El primero no.

Están de psiquiatra las personas que desean cambiar de sexo.  Padecen un grave desequilibrio mental pero éste no se resuelve con una transformación de genitales sino con ayuda psiquiátrica y espiritual. No está nada bien seguir la corriente a alguien que dice que es Napoleón. Tampoco a un varón que quiere ser mujer o al revés.

Están de psiquiatra los que creen que una operación de cambio de sexo es algo auténtico porque si tú eres un tío por mucho que te pongas tetas de silicona, te hormones y te hagas una vaginoplastia, vas a seguir siendo un tío porque tienes un cromosoma XY que no se puede cambiar ni con toda la cirugía plástica del mundo.

Están de psiquiatra los progres que defienden que este tipo de situaciones son normales, buenas y deseables. Al enfermo le animamos a incrementar su delirio, a la locura le llamamos estilo de vida y al ciudadano cuerdo que se atrave a decir que todo esto es una barbaridad se le acusa de homófobo y de nazi. Esta sociedad apesta.

Esta pobre gente está gravemente perturbada y necesita nuestra ayuda; no que incentivemos su paranoia. La civilización occidental se está yendo por el retrete. ¿Qué demencia  colectiva se está adueñando del mundo como para que vea normal monstruosidades tales? Estamos desafiando a Dios y lo pagaremos muy caro.

¿Homofobia? No, demagogia.

En el lenguaje de lo hipócritamente correcto, existen temas tabú que parecen ser intocables so pena de ser acusado de las peores vilezas. Es lo que se llama falacia ad hominem; esto es, cuando atacas a la persona en lugar de atacar el argumento que dio. Por ejemplo, si yo digo que estoy en contra de la homosexualidad porque es mala, me acusarán de “homófobo” y de “odiar a los homosexuales”. La acusación no sólo es una falacia, en tanto que no responde a un argumento con otro argumento sino con etiquetas; es también una estupidez. Es como si dices que estás en contra de la anorexia y te acusan de odio y discriminación hacia las anoréxicas.

Que rechaces la anorexia no quiere decir que rechaces a las anoréxicas, si rechazas la homosexualidad no por ello rechazas al homosexual, que estés en contra del pecado no quiere decir que estés en contra del pecador, que repudies la circunstancia no significa que  repudies a la persona que hay tras ella. Esto es tan elemental que hasta un niño lo entendería (¿o es que tú no puedes tener un amigo de derechas si eres de izquierdas? ¿dejas de saludar a tu cuñado madridista sólo porque tú seas del Barça?), por lo que confundir la circunstancia con la persona como si ambas fueran una misma cosa es de tener muy pocas luces o muy mala leche.

Algunos dicen que la homosexualidad es una enfermedad, otros que un vicio, los hay que la consideran un estilo de vida o una orientación sexual tan respetable como cualquier otra. Yo no sé quién de todos ellos estará en lo cierto, pero de una cosa estoy completamente seguro: la homosexualidad es un pecado, algo que ofende a Dios. Y como cristiano que soy no puedo aceptarla ni dar mi visto bueno porque una cosa que está mal, porque esté socialmente aceptada por la mayoría de la gente, no deja de estar mal. No es homofobia sino pecadofobia lo que  impulsa a los auténticos cristianos a rechazar las prácticas sexuales de lesbianas y gays.

Pretender acusar de homofobia a los cristianos no deja de ser demagogia pura y dura. Si mañana la Asociación Nacional de Adúlteros quiere convencernos de que el adulterio es un respetable estilo de vida, que no cuente con nosotros, porque nuestros valores morales no son fijados por modas que van y vienen sino por Dios mismo. Y resulta cuanto menos curioso que los adalides de la tolerancia sean capaces de tolerar a todo el mundo menos a nosotros los cristianos, a quienes nos tachan de homófobos, medievales, trogloditas, etc, simplemente porque nos negamos a dar nuestro visto bueno a un pecado que resulta abominable a ojos de Dios.

Los grupos de presión homosexuales quieren convencer a la sociedad de que estar contra el gaymonio y lesbimonio es un acto de homofobia. Si yo considero que la unión de dos personas del mismo sexo no es un auténtico matrimonio me acusarán de vulnerar los derechos de gays y lesbianas. Si así fuera, no los discrimino más de lo que discriminamos a un polígamo cuando le decimos que la unión de un hombre con cuatro mujeres no es un auténtico matrimonio. O a un trío compuesto por dos mujeres y un hombre cuando les decimos que su relación, se pongan como se pongan, no es un auténtico matrimonio. Que lo suyo es otra cosa.

La auténtica marginación se la infligen los homosexuales a sí mismos. No hay más que ver el día del orgullo gay. En lugar de denunciar que en Irán ahorcan a los gays por el solo hecho de serlo, ellos se ponen las plumas y empiezan a hacer mariconadas por la calle. Se trata de un carnaval mariquita, un esperpento digno de la parada de los monstruos, un colectivo humano que con sus numeritos de circo no hace sino distanciarse cada vez más y más de la supuesta integración y normalidad que dice reivindicar, y que manda el mensaje al mundo -alto y claro- de lo que realmente es y quiere ser: un ridículo gueto muy alejado de la gente normal.

Fenómenos paranormales en la familia.

A lo largo de mi historia familiar han ocurrido cuatro extraños sucesos que paso a compartir en público por primera vez. Yo me inclino a pensar que se trata de fenómenos paranormales, aunque a decir verdad  tres de ellos podrían tener una explicación alternativa racional. Sin embargo, hay otro que me parece inexplicable desde la ciencia y la razón humanas, así que con mucho gusto leeré las teorías de los lectores. No me considero una persona crédula a la que se engaña fácilmente, pero tampoco una persona de mente cerrada. Por naturaleza me inclino a buscar una respuesta científica, pero también tengo claro que hay más de lo que los ojos ven.

1) Al poco de acabar la Guerra Civil Española, mi abuelo materno falleció de enfermedad, dejando una esposa viuda y una hija huérfana. Un día, mi abuela materna soñó que iba con su hija pequeña -mi madre, por entonces una niña de corta edad- y que iban a pasar un puente. De repente, se les apareció en el sueño su difunto esposo, justo al otro extremo del puente. Él les advertía incesantemente para que no lo cruzaran  y les aseguró que siempre estaría con ellas para cuidarlas. ¿Qué podría simbolizar aquel puente? ¿El tránsito del mundo de los vivos al de los muertos? ¿Fue un simple sueño o una advertencia desde el más allá?

2) Hace muchísimos años en los cementerios enterraban los cadáveres en el suelo. Llegó un momento que por problemas de espacio, en el cementerio de Alzira se comenzaron a desenterrar los muertos para reubicarlos en nichos en las paredes. Los operarios estaban sacando de su tumba a la abuela materna de mi padre y en el mismo instante en que el funcionario tocó su calavera sintió un dolor intenso en el muslo y cayó al suelo. Tenía un profundo corte y sangraba abundantemente. Es como alguien invisible le hubiera cortado con un cuchillo ¿pero quién? Sus compañeros fueron testigos del luctuoso suceso y quedaron perplejos ante lo que pasó.

3) Cuando yo era pequeño, mi abuela materna vivía en casa con nosotros. Ella ya estaba mayor y enferma. Una noche de enero de 1990, yo sentí un escalofrío. Tenía sólo diez años pero supe con una certeza total que mi abuela iba a morir en ese preciso instante. Mis padres entraron en su habitación, yo no me atreví y me quedé en la cocina. Miré el reloj y ponía que eran las 20:27. Tuve un presentimiento, algo que me decía: “Tu abuela está muriendo justo ahora”. Y así fue. Realmente ella no estaba mucho peor que cuatro o cinco años atrás, pudo haber fallecido bastante antes, pero justo en el momento de expirar, lo noté. ¿Por qué?

4) El día que mi padre cumplía 70 años, yo estaba durmiendo en la cama. Eran las 8:20 de la mañana o así cuando alguien llamó por teléfono. Yo no sabía quién era, pero me sentí inquieto, como si fuera una llamada importante. Contestó mi madre, que luego le pasó el teléfono a mi padre. Al otro lado de la línea se oía, allá a lo lejos, una voz femenina que felicitaba a mi padre por su aniversario. Mis progenitores idenficaron la voz: era mi abuela paterna. Hasta aquí todo sería normal de no ser porque murió tres años antes. ¿Puede una madre comunicarse desde la otra vida? ¿Una mera confusión tal vez? Quizás nunca llegue a saberlo. O sí.

Católicos no practicantes y vegetarianos no practicantes.

Según las encuentas y sondeos oficiales el 75% de la sociedad valenciana es católica. Y yo digo que eso es mentira. Lo que hay es un 75% de bautizados, que no es lo mismo. Es decir, un 75% de bebés que en su día fueron bautizados sin que, lógicamente, nadie les pidiera su opinión y que en el mejor de los casos después tomaron la primera comunión porque ese día te hacen regalos y se casaron por la Iglesia porque hacerlo por el juzgado es muy frío. Hay que acabar ya de una vez con el mito de la Valencia católica porque católicos, lo que se dice católicos, en este país llamado Reino de Valencia se cuentan con los dedos de la mano y sobran dedos.

Valencia es un país de católicos no practicantes, que es no ser nada. Es como si yo me declaro vegetariano no practicante… Como hamburguesa y jamón y luego digo que soy vegetariano. Aquí un tío te dice que está a favor del aborto, del gaymonio y lesbimonio, que piensa que Satanás no existe pero la reencarnación sí… y luego te dice que es católico. Menuda empanada mental lleva esta gente. Su máxima expresión de catolicismo consiste en ir a rezar a una estatua de madera o ponerse histérico cuando sacan a pasear la imagen de la Virgen, como quinceañeras en un concierto de Alejandro Sanz. Y ahí se acaba la cosa, que ya de por sí es muy triste.

El filósofo danés Soren Kierkegaard ya alertaba de la irracionalidad que supone que una Iglesia sume creyentes que no creen. Aunque eso no es algo que le importe mucho a la Iglesia Católica, que tiene el dudoso honor de haber quemado más Biblias a lo largo de la historia que el comunismo. Aquí si los católicos creen o no en Jesús es lo de menos. Porque de lo que se trata es de dinero. De poder decirle al Estado: “Somos importantes, representamos a tanta gente, así que suelta subvenciones para nuestros colegios concertados, ONG, visitas papales y demás prebendas”. Pasta, eso es todo. No son discípulos de Cristo sino los mercaderes del templo.

La Iglesia Católica es como Telefónica… es muy fácil darse de alta pero imposible darse de baja. No hay manera humana de que te borren de su club, por más que se lo pidas. Si te bautizaron de bebé ya te consideran católico para toda la vida, así te hayas convertido al ateísmo o al islam. Yo mismo soy protestante y la Iglesia me cuenta como católico a la hora de reclamar pasta a la Generalitat. Porque aquí católicos practicantes no lo son ni los obispos… No hay más que ver cómo arengan en contra del aborto y después pierden el culo para ir a votar a un partido abortista como el Partido Popular (PP). Por suerte, cada vez engañan a menos gente.

Nudismo: ¿habrá algo más retrógrado?

En nuestros días hay una creciente aceptación social del nudismo. Ir sin ropa por la playa o incluso la reivindicación de poder hacerlo por la calle se ha convertido en un signo de supuesto progreso y modernidad. Y los que lo encontramos una barbaridad, somos tachados de retrógrados. Pero en el fondo los retrógrados son los nudistas. ¿Acaso habrá algo más primitivo que vestir como un aborigen de la selva?

¡Nos hemos criado en una sociedad industrial, no en una perdida tribu del Amazonas, por el amor de Dios! Ir desnudo es propio de microorganismos, de vegetales y animales, es decir, de seres inferiores, y de indígenas que, aunque son personas como nosotros, bastante tienen los pobres con vivir en la Edad de Piedra. La ropa es un signo de progreso… ir en pelotas en el siglo XXI, involución pura y dura.

Hay quien va de liberal por la vida, de pijoprogre y superguay diciendo que esto no es nada malo, que es una muestra de libertad y bla, bla, bla… Bueno, me gustaría saber a cuántos de esos que defienden esas barbaridades, les gustaría que yo diera clases desnudo a su hija de 13 años en el instituto. Si lo verían normal o simiesco, si les parecería chachi o me denunciarían a la policía por corrupción de menores.

Si los europeos vemos normal ir desnudos como aborígenes de Papúa-Nueva Guinea ¿qué será lo siguiente? ¿Nos decoramos el cuerpo con pinturas de guerra, tomamos una lanza y bailamos en pelotas en torno a una hoguera toda la noche en honor al dios sol y a la diosa luna? ¡Nudista, súbete a las ramas de un árbol, convive una temporadita con los chimpancés y cuando termines de evolucionar, bajas!

Playas familiares contra el exhibicionismo.

Pese a que vivo en el Reino de Valencia, el país con las mejores playas de Europa, no acostumbro a visitarlas. Siempre he pensado que lo mejor del sol es la sombra y personalmente me gusta ser blanco y de ojos azules. Pero tampoco me apetece ir porque las playas se han convertido en un obligatorio escaparate de tetas y culos muy alejado de lo que eran hace algunos años: un lugar para ir a pasar el día en familia.

Si una mujer fuera en tetas por la calle, la policía la detendría por exhibicionismo. Si un hombre se desnuda ante una chica, posiblemente le acusen de corrupción de menores. Sin embargo, estas actitudes, que son delito fuera de la playa, se aceptan en la misma.Yo reclamo que se acabe ya de una vez con el exhibicionismo playero y que se tome ejemplo de París, que prohibió tomar el sol con las tetas al aire.

Habrá quien diga que soy un moralista o que no hay que avergonzarse del cuerpo humano. Yo no me avergüenzo de nada; sólo exijo mi derecho a que no me molesten, a que el delito de exhibicionismo no deje de serlo según zonas. Otros dirán que no debemos ir en contra y que es algo natural. Más natural en esta vida que hacer caca no hay nada, y no por ello hago mis necesidades delante de los demás.

Los tangas, el top less o el nudismo deberían ser eliminados de cualquier país civilizado pues nada hay más retrógrado y primitivo que vestir como un aborigen. Y si las autoridades alertan para que los menores no vean según qué cosas en la TV, igual debe pasar en todos los demás sitios. En Europa todas las playas deben ser familiares y al que le apetezca hacer el indio que veranee en Papúa-Nueva Guinea.

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