Hungría: de la Meca del porno a la revolución conservadora.
05 feb 2012 4 comentarios
in Banderas, Banderas de Europa Etiquetas: Cristianismo, Fidesz, Hungría, Imperio Austro-Húngaro, nacionalismo, porno, Unión Europea, Viktor Orban
“Que Dios bendiga a los húngaros”. Con este simbólico saludo comienza la Constitución Húngara, que fue reformada en 2011. Es el fruto de la revolución conservadora liderada por el primer ministro Viktor Orban, cuyo partido, el Fidesz, gobierna con una mayoría de casi tres cuartas partes del Parlamento magiar.
El nuevo texto reconoce la importancia histórica y cultural del cristianismo en Hungría, dice que el matrimonio es “la unión de un hombre con una mujer”, no penaliza expresamente la discriminación por orientación o sexual y protege al ser humano desde el momento de la fecundación, lo que impide la eutanasia y el aborto.
Hungría ha pasado en poco tiempo de ser conocida en el planeta entero por ser la Meca del cine porno a reivindicar los valores morales cristianos. A la Unión Europea (UE) le encoleriza que en el corazón mismo del continente haya un país que invoque a Dios en su constitución y que defienda su soberanía por encima de todo.
Este pueblo remonta su origen, posiblemente mítico, a Atila, rey de los hunos. El primer rey húngaro, István I, impulsó el cristianismo. El país formó parte del Imperio Austro-Húngaro que controló Europa central, hasta que en 1918 obtuvo su independencia nacional. Su lengua, extrañísima, está emparentada con el finés.
Hungría es un país de tradición cultural y musical muy arraigadas. Algunos húngaros ilustres son Franz Liszt, Farenc Puskas, Imre Kertész, Albert Szent-Györgyi, Erno Rubik, Denés Gabor o Oscar István Szabó. Su capital, Budapest, bañada por el Danubio, es la unión de las ciudades Buda y Pest.
El nacionalismo húngaro reivindica una Europa de los pueblos frente a una mundialización que quiere arrasar las identidades patrias, y la vuelta a la moral frente a la masonería de Bruselas. Es la revolución conservadora. ¡Quién iba a decir que en el siglo XXI una Carta Magna invocaría Dios en una Europa tan atea!
Por qué escribo las cosas que escribo.
01 feb 2012 4 comentarios
in Obra Etiquetas: castellano, escritor, escritura, Josué Ferrer, Literatura, obra, valenciano
En nuestra sociedad hay mucha gente que busca la competencia. Eso les motiva y ayuda a superarse. Y me parece bien si les resulta útil. Pero yo personalmente, como autor, no persigo competir contra nadie. No lo busco, ni me motiva. Me limito a escribir acerca de las cosas que a mí me interesan. Y no me importa si esos temas le interesan solamente a una minoría de gente o incluso a nadie. Porque me interesan a mí, y esto es lo que realmente me importa. Por eso escribo lo que escribo.
Hay literatos que buscan la gloria y para ello cuentan lo que la gente quiere oir, lo cual suele ser sinónimo de éxito. Yo en cambio prefiero un lector inteligente a mil idiotas. Digo lo que la gente NO quiere oir, o sea que imagina mi popularidad. Atacar los tabúes de lo hipócritamente correcto tiene un precio. Una minoría de gente aprecia lo que haces, agradece encontrar algo de sinceridad en medio de una sociedad tan falsa. Pero la gran mayoría o no te entiende o simplemente te insulta.
Como autor me gusta aportar algo nuevo. Si se me ocurre escribir un libro y me entero de que ya existen otros parecidos en el mercado, desisto de hacerlo. ¿Para qué repetir las cosas que otros han dicho antes? Yo prefiero buscar una óptica nueva, sorprender con algo distinto. No hablo de ninguna innovación radical ni mucho menos, porque desde el Antiguo Egipto no hay nada nuevo bajo el sol, pero siempre puedes dar un giro de tuerca, enfocar cosas viejas desde un ángulo nuevo.
Escribo lo que me gustaría leer. Es decir, si hubiera otra persona que contara lo que yo cuento, entonces simplemente me limitaría a leerle y no redactaría nada. Me interesa tan poco el tema comercial que en ocasiones paso directamente de los editores y distribuidores y prefiero colgar mis obras en internet, para que se las descargue gratuitamente quien lo desee. Habrá quien lo considere estúpido por mi parte y que diga que pierdo dinero. Yo en cambio prefiero pensar que gano lectores.
Cuando alguien escribe en una lengua minoritaria y en peligro de extinción como el valenciano es de cajón que no busca fama ni dinero sino que le mueven otros valores. A mí no me interesa ser el número uno de ventas ni ganar el Nobel ni que mi careto salga en la portada del Newsweek. Todo eso es vanidad de vanidades. Lo que realmente me estimula es contribuir a preservar y fortalecer una cultura amenazada de la que me siento profundamente orgulloso. Busco defender mis raíces.
También escribo en castellano, una lengua de masas ciertamente, pero sobre temáticas tan minoritarias que a veces dudo que puedan resultar de algún interés para alguien. Yo escribo porque siento la necesidad de hacerlo. No me importa si tengo muchos o pocos lectores. O ninguno. Si me dijeran que todo lo que hago se guardará en un cajón bajo siete llaves y que nunca nadie lo leerá jamás, aún así, yo seguiría escribiendo sin cesar. Porque lo necesito. Escribir es una droga para mí.
¿Homofobia? No, demagogia.
12 dic 2011 19 comentarios
in Cristianismo Etiquetas: Cristianismo, día del orgullo gay, demagogia, Dios, gaymonio, gays, homofobia, homosexualidad, homosexualismo, lesbianas, lesbimonio, matrimonio, matrimonio homosexual, pecado
En el lenguaje de lo hipócritamente correcto, existen temas tabú que parecen ser intocables so pena de ser acusado de las peores vilezas. Es lo que se llama falacia ad hominem; esto es, cuando atacas a la persona en lugar de atacar el argumento que dio. Por ejemplo, si yo digo que estoy en contra de la homosexualidad porque es mala, me acusarán de “homófobo” y de “odiar a los homosexuales”. La acusación no sólo es una falacia, en tanto que no responde a un argumento con otro argumento sino con etiquetas; es también una estupidez. Es como si dices que estás en contra de la anorexia y te acusan de odio y discriminación hacia las anoréxicas.
Que rechaces la anorexia no quiere decir que rechaces a las anoréxicas, si rechazas la homosexualidad no por ello rechazas al homosexual, que estés en contra del pecado no quiere decir que estés en contra del pecador, que repudies la circunstancia no significa que repudies a la persona que hay tras ella. Esto es tan elemental que hasta un niño lo entendería (¿o es que tú no puedes tener un amigo de derechas si eres de izquierdas? ¿dejas de saludar a tu cuñado madridista sólo porque tú seas del Barça?), por lo que confundir la circunstancia con la persona como si ambas fueran una misma cosa es de tener muy pocas luces o muy mala leche.
Algunos dicen que la homosexualidad es una enfermedad, otros que un vicio, los hay que la consideran un estilo de vida o una orientación sexual tan respetable como cualquier otra. Yo no sé quién de todos ellos estará en lo cierto, pero de una cosa estoy completamente seguro: la homosexualidad es un pecado, algo que ofende a Dios. Y como cristiano que soy no puedo aceptarla ni dar mi visto bueno porque una cosa que está mal, porque esté socialmente aceptada por la mayoría de la gente, no deja de estar mal. No es homofobia sino pecadofobia lo que impulsa a los auténticos cristianos a rechazar las prácticas sexuales de lesbianas y gays.
Pretender acusar de homofobia a los cristianos no deja de ser demagogia pura y dura. Si mañana la Asociación Nacional de Adúlteros quiere convencernos de que el adulterio es un respetable estilo de vida, que no cuente con nosotros, porque nuestros valores morales no son fijados por modas que van y vienen sino por Dios mismo. Y resulta cuanto menos curioso que los adalides de la tolerancia sean capaces de tolerar a todo el mundo menos a nosotros los cristianos, a quienes nos tachan de homófobos, medievales, trogloditas, etc, simplemente porque nos negamos a dar nuestro visto bueno a un pecado que resulta abominable a ojos de Dios.
Los grupos de presión homosexuales quieren convencer a la sociedad de que estar contra el gaymonio y lesbimonio es un acto de homofobia. Si yo considero que la unión de dos personas del mismo sexo no es un auténtico matrimonio me acusarán de vulnerar los derechos de gays y lesbianas. Si así fuera, no los discrimino más de lo que discriminamos a un polígamo cuando le decimos que la unión de un hombre con cuatro mujeres no es un auténtico matrimonio. O a un trío compuesto por dos mujeres y un hombre cuando les decimos que su relación, se pongan como se pongan, no es un auténtico matrimonio. Que lo suyo es otra cosa.
La auténtica marginación se la infligen los homosexuales a sí mismos. No hay más que ver el día del orgullo gay. En lugar de denunciar que en Irán ahorcan a los gays por el solo hecho de serlo, ellos se ponen las plumas y empiezan a hacer mariconadas por la calle. Se trata de un carnaval mariquita, un esperpento digno de la parada de los monstruos, un colectivo humano que con sus numeritos de circo no hace sino distanciarse cada vez más y más de la supuesta integración y normalidad que dice reivindicar, y que manda el mensaje al mundo -alto y claro- de lo que realmente es y quiere ser: un ridículo gueto muy alejado de la gente normal.
Falacia atea: Jesús no aparece en fuentes documentales clásicas aparte de la Biblia.
01 dic 2011 2 comentarios
in Ateísmo Etiquetas: Dios, Flavio Josefo, Jesús, Luciano, Merrill C. Tenney, Nerón, Plinio el joven, Suetonio, Tácito, Trajano
Dentro de la rumorología atea, se escucha a veces un murmullo de fondo que dice que Jesús nunca existió ni como Dios ni tan quisiera como hombre: la figura histórica de Jesús sería un invento porque fuera de la Biblia no existen documentos antiguos que hagan referencia a Cristo. Tal acusación es un absurdo mito.
Varios eruditos clásicos -no cristianos- documentaron la existencia de Jesús. El historiador judío Flavio Josefo en su obra Antigüedades de los Judíos, dice así:
“Vivió por este tiempo un hombre sabio, si es que propiamente se le puede considerar hombre, puesto que obraba maravillas; un maestro para quienes estuviesen dispuestos a recibir la verdad con alegría. Atrajo a su lado a muchos, tanto de los judíos como de los gentiles. Era el Cristo. Y cuando Pilato, a instancias de nuestros principales jefes, lo condenó a ser crucificado, aquellos quee desde el principio lo habían amado no lo abandonaron; porque Él se les apareció vivo al tercer día, según predijeron los profetas de Dios ésta y otras diez mil semejantes y admirables cosas referentes a Él. Los cristianos, así llamados por el nombre de Él, no se han extinguido hasta hoy”.
Tácito, un historiador romano del siglo II, escribiendo en sus Anales acerca del reinado de Nerón, mencionó la muerte de Cristo y la existencia de cristianos en Roma:
“Mas ni con socorros humanos, donativos y liberalidades, ni con las diligencias que se hacían para aplacar la ira de los dioses era posible librar a Nerón de la infamia de haber sido él, quien ordenó el incendio. Y así, el príncipe para apagar esta voz y justificarse, dio por culpados del crimen y comenzó a castigar con refinados géneros de tormentos a los que comunmente se llamaban cristianos, los cuales eran aborrecidos del vulgo por los excesos que se les atribuían. Su nombre lo tomaron de su fundador llamado Cristo, el cual, imperando Tiberio, había sido ajusticiado por orden de Poncio Pilato, procurador de Judea. Por entonces de reprimió un tanto aquella perniciosa superstición; pero tornó a reverdecer no solamente en Judea donde este mal comenzó, sino también en Roma…”
También el historiador romano Suetonio, en Vidas de los césares, Nerón, comentó de una forma muy breve respecto del que por entonces era un nuevo culto:
“(Nerón) aplicó castigos a los cristianos, una clase de hombres entregados a una nueva y peligrosa superstición”.
Por su parte, Plinio el joven, corresponsal del emperador Trajano, habla en una de sus Cartas refiriéndose a los cristianos según los había podido conocer en Asia:
“Afirmaban, sin embargo, que su completa culpabilidad, o su error, era que tenían el hábito de reunirse en un cierto día fijo, antes del amanecer, dedicándose a cantar en alternados versos un himno a Cristo como a un Dios, comprometiéndose entre sí, por medio de un solemne voto, no sólo a no cometer acciones malvadas, sino a ni siquiera cometer fraude, hurto o adulterio; a no prometer en falso, ni a negar un encargo cuando se les pidiera su devolución…”
Finalmente, Luciano, el satírico del siglo II, habló burlonamente de Cristo y de los cristianos. En su obra La muerte del peregrino aludió a Cristo de este modo:
“…el hombre que fue crucificado en Palestina, porque introdujo este nuevo culto en el mundo… Además, su primer legislador los persuadió de que todos ellos son hermanos, unos de los otros, y esto después de haber transgredido sus leyes una vez para siempre negando la existencia de los dioses griegos, y ahora adorando a aquel sofista crucificado, y viviendo bajo sus leyes”.
Estos breves pasajes de Cristo y el cristianismo fueron escritos por hombres que ignoraban la historia de este movimiento, y que eran abiertamente hostiles a sus ideas. Pero gracias a estas breves notas sabemos que en el siglo II ya era un culto extendido y que la existencia histórica de Jesús era conocida incluso por sus enemigos.
Bibliografía consultada: Nuestro Nuevo Testamento de Merill C. Tenney. Editorial Portavoz. 1989.
Els assessinats de la rue Morgue (Amazon).
23 nov 2011 Dejar un comentario
in Obra Etiquetas: Amazon, Anfós Ramon, Edgar Allan Poe, epub, Josué Ferrer, lengua valenciana, libro electrónico, novela policiaca, valenciano
Títul: Els assessinats de la rue Morgue.
Autor: Edgar Allan Poe.
Pròlec: Anfós Ramon.
Traducció i edició: Josué Ferrer.
Primera edició: Alzira, Regne de Valéncia, octubre de 2010.
ISBN: 978-84-614-3260-8
Format: Epub.
Preu: 1,67 € (Amazon Espanya, Itàlia, França i Alemanya), 1,44 £ (Amazon Regne Unit), 4,60$ (Amazon Estats Units).
Sinopsis:
Es produïx el bàrbar assessinat de dos dònes, mare i filla, en un apartament d’un populós carrer de París. Les primeres pesquises de la brigada d’investigacions no donen cap resultat, evidenciant-se l’impotència de la policia per a aclarir els fets. Finalment es fa càrrec de l’assunt un detectiu aficionat, C.Auguste Dupin, qui després d’una intensa i brillant investigació, oferix una explicació extraordinària.
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Luxemburgo: el país más rico del mundo.
21 nov 2011 2 comentarios
in Banderas, Banderas de Europa Etiquetas: Benelux, Cultura, Europa, Luxemburgo, luxemburgués, nación, nacionalismo, paraíso fiscal, renta per cápita
A menudo los centralistas enemigos de la autodeterminación de los pueblos esgrimen las bondades de pertenecer a un país grande con un idioma compartido por muchos millones de hablantes y desprecian a los países pequeños, a los que tildan de insignificantes a causa de su tamaño. Mienten, y Luxemburgo es la prueba.
La grandeza de un país no se mide por su número de km2. La dilatada historia luxemburguesa arranca en 963 de la mano del conde Sigfredo. En todo este tiempo son muchos los imperios que quisieron hacerla desaparecer (Alemania, Francia, Castilla, Holanda, Bélgica…) pero todos fracasaron miserablemente en el intento.
Con 2.500 km2 y medio millón de almas, Luxemburgo presume de tener la renta per cápita más alta del planeta y de que su capital sea la primera -y hasta la fecha única- localidad dos veces capital cultural de Europa. Socio fundador de la Unión Europea (UE) y miembro de la OTAN, es uno de los estados más desarrollados del globo.
Económicamente, la católica Luxemburgo es un paraíso fiscal con una intensa actividad bancaria y financiera. El pleno empleo y el alto nivel de vida atraen todos los años a numerosos trabajadores extranjeros, que constituyen el 60% de la población. Junto a Países Bajos y Bélgica, conforma el área comercial llamada Benelux.
En Luxemburgo se habla francés, alemán y luxemburgués. Este último -utilizado por sólo 300.000 personas- se consideró durante años un dialecto del alemán pero desde 1984 es idioma oficial en el menudo estado. Es sin duda otro de los muchos beneficios de la independencia política, que asegura la lingüística y cultural.
Con una monarquía que es un auténtico valor añadido -la única del mundo que ostenta el título de ducado-, los luxemburgueses gozan una vida de paz y prosperidad. Así como las grandes esencias se guardan en frascos pequeños, las grandes naciones suelen vivir en territorios menudos. Y Luxemburgo es una de ellas.
17.688.149 imbéciles.
20 nov 2011 10 comentarios
in Mundo Etiquetas: elecciones generales, España, Política, PP, PPSOE, psoe, Rajoy, Zapatero
Este domingo he ido a votar. Y confieso que lo he hecho con más desafección y apatía que nunca. Por primera vez en mucho tiempo me he sentido huérfano electoralmente. No había ningún partido que defendiera los intereses de los valencianos (sólo meras filiales dirigidas por control remoto desde Madrid o Barcelona). Tampoco he visto papeletas de partidos que defiendan la causa de la clase trabajadora (tan sólo derecha, pseudoizquierda y progres, que vienen a ser más o menos una misma cosa). Pero lo peor es que me he venido del colegio electoral con una sensación de estafa…de que estas elecciones han sido solamente una comedia, una farsa, porque quien realmente gobierna es el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la canciller alemana Angela Merkel, a los que nadie ha votado.
Lo que más triste me pone es ver la soberana estupidez de este pueblo de cretinos llamado España. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lo ha hecho fatal. Hace dos años ya dejé escrito que José Luis Rodríguez Zapatero es el peor presidente de la pseudodemocracia española y no me he equivocado. No recuerdo ni una sola cosa positiva en estos siete años. Cómo de mal habrá hecho las cosas Zapatero para que el PSOE, históricamente la fuerza hegemónica del Estado, haya sido barrido no sólo del gobierno central sino de todas las autonomías que gobernaba. Sólo conserva -todavía- Euskadi y Andalucía, que tienen comicios en 2012, y que está condenado a perder. Pues aún así, todavía hay siete millones de imbéciles que han votado por el PSOE. En este país de pandereta la gente no aprende.
España está peor que nunca: cinco millones de parados, quiebra económica y el pueblo yendo a mendigar un plato de sopa a los comedores sociales. ¿Y qué ha hecho la gente? ¡Votar por el Partido Popular (PP)! Como si ellos no fueran corresponsables del desastre y no hubieran llevado a la ruina a las autonomías que gobiernan (Valencia es la más endeudada de todo el Estado, por ejemplo). Con los sociatas teníamos crisis económica. Ahora vamos a seguir teniendo la misma crisis y encima nos van a recortar los derechos. Lo que viene ahora es terrorífico: copago en el sistema sanitario, privatización de la educación, despido más barato, recortes en los sueldos (en los nuestros, por supuesto, no en los de los políticos…). Once millones de imbéciles han votado por esto. Que no se quejen luego.
El candidato popular Mariano Rajoy ha ganado con mayoría absoluta y muy pronto será el nuevo presidente de España. Le desearía la mejor de las suertes, pero prefiero deseársela a nosotros mismos, a la gente, porque la vamos a necesitar y mucho en cuanto este facha ponga en marcha su programa oculto. ¡Con la de partidos que se presentan a las elecciones y que la gente sea tan borrega de ir a votar siempre a los dos peores! Elegir entre PSOE y PP es elegir entre el SIDA y el cáncer. Son las dos caras de la misma moneda. Son la misma mierda. Son un solo partido con dos siglas distintas. El PPSOE. Progres en lo social y liberales en lo económico. ¿Pero qué esperar de un estado con 18 millones de imbéciles? Los votantes no saben distinguir su cabeza de su culo. Así va Ejpaña.
La aplastante superioridad de la civilización occidental.
09 nov 2011 8 comentarios
in Multiculturalidad Etiquetas: Atenas, civilización, civilización occidental, democracia, Europa, Francia, Israel, Libertad, Occidente, Revolución Francesa, Roma
Por los artículos que escribo, a menudo recibo acusaciones de “fascista”, “racista”, “xenófobo”, “ultraderechista” y cosas por el estilo. Y lo entiendo, porque hoy en día nadar contracorriente, atacar lo hipócritamente correcto conlleva que te cuelguen de forma automática el sambenito de “facha”. El problema es que el vocablo “fascista” ha sido desprovisto de su significado original y hoy en día sirve para acusar a todo aquel que no te dé la razón o para definir todo aquello que a uno no le gusta, así que me importa un bledo si me lo llaman. A mí, con todo, me divierte mucho, pues provengo de una familia republicana y socialista y encima mi esposa es negra. Así que cuando dicen que soy de extrema derecha me da la risa.
Algunos lectores me acusan de “chovinista” porque casi siempre escribo acerca de Europa. Esto también me resulta divertido porque es como decir que el literato Gabriel García Márquez es chovinista porque ambienta sus novelas en Latinoamérica. Cojonudo por él. Cada uno escribe de lo que le rota. Yo vivo en Europa y me gusta Europa. Supongo que si viviera en África escribiría cosas de aquel lugar pero ya que vivo en el Viejo Continente, pues hablo acerca de mi entorno más próximo. ¿Que Europa ha escrito las páginas más brillantes de la historia? Pues sí señor. Y las más sangrientas también. ¿Que las naciones europeas tienen una historia impresionante? Pues sí señor. ¿O acaso no ha ido usted a la escuela?
¿Que en Europa se vive mejor que en cualquier otra parte del mundo? Pues sí señor. Y si no, pregúntele a un turco por qué prefiere emigrar a Alemania antes que a Arabia Saudita. O a un marroquí por qué prefiere ir a España antes que a Argelia. A ver qué contestan. En Europa tenemos un alto nivel de vida y de bienestar (no sé si lo tendremos por mucho más tiempo, que pienso que no, pero todavía lo tenemos). En la actualidad en Europa se vive mucho mejor que en cualquier otro continente. Quien no quiera ver la realidad o es idiota o está ciego. Y por más que se empeñen algunos, no todas las culturas son igual de valiosas. Pretender comparar Islandia con Pakistán, como si ambas fueran iguales, es de locos.
Con todo, diré que yo más que “europeo” me siento “occidental”. ¿Qué es Occidente? Es una idea. No es un lugar en el mundo, no son unas coordenadas geográficas, es una comunidad de valores. Los valores judeocristianos, grecolatinos y la Revolución Francesa. Eso es Occidente. Yo me siento identificado con eso. Y en consecuencia me siento mil veces más próximo ideológicamente a Canadá o Nueva Zelanda que a Turquía o Bielorrusia, por muy europeas que sean. Y me siento mil veces más cercano a un iraní con mentalidad occidental que a un valenciano que odia ser lo que es. Porque no se trata de nacionalidades. Ni de colores de piel. Se trata de ideas. Y las ideas son el motor que hace mover el mundo.
La civilización occidental nació en Europa, es cierto, pero no es patrimonio exclusivo del Viejo Continente. Ahí están los Estados Unidos de América por ejemplo. O Australia. O cada día más Corea del Sur. Cualquier nación del mundo puede ser occidental, así esté en el Oriente del planeta. Porque ser occidental no tiene nada que ver con ser europeo, ni de raza blanca ni con vivir en el Oeste del mundo. Tiene que ver con una mentalidad. Tiene que ver con la defensa de la democracia, la libertad y los derechos humanos. Con dar el poder al pueblo. Con el legado de Atenas, Roma, Israel y Francia. Yo animo a todos los pueblos del mundo a que abracen la cultura occidental porque no existe ninguna otra que sea mejor.
Puede que el fascismo, el nazismo o el comunismo nacieran en el Occidente geográfico, pero desde luego eran radicalmente antiooccidentales porque chocaban de lleno con el espíritu libertario de la Revolución Francesa. Yo no voy a negar que en Occidente se han escrito muchas páginas bochornosas de la historia. O que nuestro estilo de vida adolezca de fallas dignas de sonrojo. Pero aún así, la civilización occidental es, con todos sus defectos, que los tiene y muchos, la mejor del mundo. Pero con muchísima diferencia. Yo no creo en razas superiores pero sí en civilizaciones superiores. Y desde luego una nación donde una mujer puede conducir un coche es mejor que una donde si comete adulterio la lapidan hasta morir.
Sin ánimo de menosprecio, y aún reconociendo que todas las culturas son fascinantes y que de todas ellas sin excepción se puede aprender algo valioso (aún de la más atrasada), yo no me escondo: creo en la incontestable y aplastante superioridad de la civilización occidental. Como mentalidad, como comunidad de valores. Es mejor que cualquier otra. Y si alguien no se lo cree, pues que compare la nómina de Premios Nobel de los países occidentales con la de los que no lo son. La mentalidad occidental es la que mejor funciona en el mundo, la que ha traído más progreso, más prosperidad y más libertad. Lástima que hayan tantos occidentales a los que les han lavado el cerebro para odiarse a sí mismos y a lo que son.
Guinea Ecuatorial: la hispanidad en África.
08 nov 2011 2 comentarios
in Banderas, Banderas de África Etiquetas: África, colonialismo, Dictadura, España, Estados Unidos, Francisco Macías, Genocidio, Obiang, petróleo, Portugal, Teodoro Obiang
Guinea es una nación que nunca ha conocido la libertad. Tierra colonizada por portugueses primero y españoles después, proclamó su independencia de España en 1968. El dictador Francisco Macías se hizo con el poder en el naciente estado guineano, hundió la economía y dejó un espectacular baño de sangre a su paso.
Fue uno de los dictadores más tiránicos del África postcolonial. Declarado admirador de Adolf Hitler, durante su mandato el país fue conocido como el Auschtwitz africano. En 1979 su sobrino Teodoro Obiang dio un golpe de estado, fusiló a su tío tras acusarlo de genocidio y se convirtió en el nuevo caudillo.
El país es muy pequeño y tiene sólo un millón de almas. Pese a ello es de gran valor estratégico ya que vende un millón de barriles de petróleo diarios. Esto le ha valido para ganarse la protección militar de Estados Unidos y convertirse en uno de los países con mayor tasa de crecimiento económico del planeta en los últimos años.
Pese al maná del petróleo, el pueblo llano vive en la más desoladora de las miserias. Sin agua potable, con cortes en el suministro eléctrico, la gente vive hacinada en mugrientas chabolas mientras contempla hambrienta cómo Obiang amasa una inmensa fortuna y mete preso a todo aquel que ose alzar la voz contra él.
Guinea Ecuatorial es el representante de la hispanidad en África: el único estado africano donde el español es lengua oficial. Desde hace unos pocos años, y por motivos comerciales, el francés también es oficial, como puede serlo en el futuro el portugués por idénticas razones. Se hablan además un buen puñado de lenguas locales.
Dicen que en África sólo puedes elegir o a los que roban o los que matan. A veces, no puedes elegir y toca sufrir a quien roba y mata. Y todo, con el beneplácito de las potencias occidentales y grandes multinacionales a las que se les llena la boca de democracia. Quizás llegue un día en que el pueblo ecuatoguineano sea libre al fin.











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