Una historia d’humiltat.

Amic llector, permeta’m contar-li una historia. Estats Units, decada dels 90. La NBA és la lliga de balocistella més important de tots els temps. En estos moments alli es concentra la practica totalitat dels millors jugadors nortamericans que mai s’haja dedicat a este deport:  Magic Johnson, Larry Bird, Kareem Abdul Jabbar, Michael Jordan, Hakeem Olajuwon, John Stockton, Karl Malone…

Entre esta constelacio d’estrelles destacava el nostre protagoniste de hui, David Robinson, pivot de San Antonio Spurs. No sé si voste està familiarisat en este deport. Si no és aixina, li dire quin és el perfil de jugador que busquen els entrenadors: algu que no siga el millor en res pero que siga bo en tot.  David complia a la perfeccio eixe paper. Era dels cinc millors en casi totes les facetes del joc.

Prova d’aixo és que David Robinson fon novat de l’any (1990), maxim rebotejador de la lliga (1991), maxim taponador (1992), millor defensor (1992), maxim anotador (1994) i millor jugador (1995). Havia guanyat casi tots els tituls  pero se li resistia el més important de tots: la lliga. Any rere any el seu equip era fulminat en les eliminatories. David començava a envellir i pensava que potser mai seria campeo.

En 1999 el seu entrenador, Gregg Popovich, demanà a Robinson un gran sacrifici. Li havia de cedir tot el protagonisme a un jovenet que havia arribat a l’equip nomes dos anys abans, l’ala-pivot Tim Duncan. El club no necessitava dos pivots ofensius, sino u ofensiu i un atre defensiu i a David li tocava defendre, fer la faena fosca per a que la gloria se l’enduguera un nouvingut que no era ningu.

Allo a David li va saber molt malament. Una cosa sería que els Spurs hagueren fichat a Michael Jordan, pero que Duncan acaparara tots els titulars de la prensa fon un colp molt gran per al seu orgull. Pero ho acatà. Robinson passà de ser l’estrella a ser jugador d’equip. En quant a estadistiques firmà la pijor temporada de la seua carrera. Pero ¿endevina qué? San Antonio guanyà la NBA aquell mateix any.

El valencianisme és un moviment massa menut en egos massa grans. Aci tot lo món es veu a sí mateix com el nou Palleter, el nou Francesc de Vinatea o  el nou Jaume I. Som un moviment atomisat no per accents, dretes-esquerres o nacionalismes-regionalismes, sino per orgulls i vanitats. Tot lo món vol ser el llider de la seua propia secta abans de cedir el protagonisme a un atre en benefici del regne.

Tots mos hem pensat que estem en una pelicula i que som els actors protagonistes. Que som imprescindibles, que sense mosatros no se pot rodar cap escena. I no, potser nomes som actors de repartiment. Potser el nostre paper en estos moments de l’historia sols es llimite a passar el testic als nostres fills per a que les generacions futures, esperem que en més trellat que la nostra, oficialisen el valencià.

Els valencians mos pareixem massa als argentins. Tot són individualismes i ganes de figurar. A mi m’agrada més Japo; 125 millons de persones que actuen en bloc, tots a una, com un sol home. M’agrada el balocistella perque és un deport d’equip a on ser suplent no és cap deshonra. I m’agrada David Robinson perque ha demostrat que quan u és humil i juga en equip la victoria no tarda molt en arribar.

FONT: SOM nº 254. Maig 2012.

La OTAN se ha quedado pequeña.


Occidente está en decadencia.  Cada día que pasa civilizaciones antioccidentales -como China o el islam- tienen un peso mayor en el escenario global. Para evitar la derrota del mundo libre, la Organización del Tratado del Atántico Norte (OTAN) debe plantearse extender su alianza a regiones a las que nunca antes llegó.

En Latinoamérica, Chile podría ser un aliado estupendo. Es el país más serio de la región, un estado fiable que cumple con sus compromisos y que podría ayudar a vigilar mucho más de cerca el auge de gobiernos antioccidentales como los de Venezuela, Ecuador o Bolivia. Chile podría ser el primero de varios socios en la zona.

En Europa la frontera de la OTAN debe ir desplazándose poco a poco hacia su parte oriental. Austria, Suecia o los Balcanes entran dentro del área de influencia de Occidente y podrían ser el paso previo a incorporar a Finlandia, Ucrania y Georgia, aunque desde luego esto tensaría mucho la cuerda con la Federación Rusa.

En el Oriente Próximo, Israel sería la primera muralla de defensa de la OTAN frente al islamismo. No obstante, no sé si esto pueda entrar en los planes de Dios. Israel está acostumbrado a depender de Yahvé para ganar todas sus guerras y entrar en la alianza podría llevarle a creer (erróneamente) que gana por mano del hombre.

En el Pacífico es necesaria una política de contención hacia amenazas  como Indonesia o China. Australia, Nueva Zelanda y Japón podrían ser tres excelentes socios. También Taiwan -aunque eso supondría cruzar la línea roja con China- y Corea del Sur -aunque quizás esto incrementase las ansias nucleares de Corea del Norte-.

La OTAN es la única fuerza capaz de vencer a enemigos como el comunismo, el terrorismo o el islamofascismo. Con los tiranos no valen las concesiones -que entienden como un gesto de debilidad-; el único argumento que comprenden es la fuerza. Y con un Occidente que decae la alianza necesita hacerse mucho más grande.

LFP: esta liga es una farsa.

Con el triunfo del Real Madrid los medios de comunicación de la Meseta vuelven a agitar el mantra de que la española es la mejor liga de fútbol del mundo. Siempre es la mejor liga del mundo cuando gana el Real Madrid. Pero lo cierto es que esta liga es una farsa: no tiene ninguna emoción porque el desnivel existente entre Real Madrid y Barcelona respecto del resto de clubs es abismal. Esto es la liga escocesa sólo que con más presupuesto. ¿Dónde si no los dos primeros equipos rondan los cien puntos y el tercer clasificado queda 30 ó 40 puntos atrás o el máximo goleador supera los 40 goles como si tal cosa? Pues en Escocia y en España.

Veamos algunos datos de la finalizada liga 2011-2012. Puntos: 1º Real Madrid (100 puntos), 2º Barcelona (91), 3º Valencia (61). Del tercer clasificado (Valencia, 61 puntos) al último (Racing, 27) hay casi la misma diferencia que entre el segundo y el tercero. Equipos más goleadores: 1º Real Madrid (121 goles), 2º Barcelona (114), 3º Valencia (59). Pichichi: 1º Leo Messi, Barcelona, 50 goles; 2º Cristiano Ronaldo, Real Madrid, 46; 3º Falcao, Atlético de Madrid, 24.  Campeones en la última década: Barcelona (5 ligas), Madrid (4), Valencia (1). Juzguen si existe algún tipo de rivalidad deportiva en la llamada mejor liga del mundo.

¿Cómo se ha llegado a este punto? Por el desigual reparto de los derechos televisivos. En la liga inglesa el equipo que más dinero ingresa percibe 68 millones de euros y el que menos cobra 44, en la francesa el que más cobra 50 y el que menos 14 y en la alemana al mayor le dan 28 y al menor 14. Comparen estas cifras con España: Madrid y Barcelona perciben 140 millones cada uno, le siguen Atlético de Madrid y Valencia, con 42 cada uno y el que menos gana de toda la liga cobra 12. Es decir, Real Madrid y Barcelona ganan casi 100 millones más que el tercero y múltiplican por casi doce veces la cantidad monetaria que percibe el último.

No es de extrañar pues que más que una liga de fútbol profesional esto parezca una pachanga de solteros contra casados. ¿Cómo se resolvería esto? Muy sencillo. Bastaría con que cuatro o cinco equipos fuertes se pusieran de acuerdo y que cada vez que fueran a jugar contra Madrid o Barça se llevaran a la plantilla de juveniles. Cuando la TV fuera a ofrecer un Real Madrid-Valencia B o un Barça-Sevilla B los anunciantes huirían como de la peste de semejante fraude y las televisiones sufrirían pérdidas millonarias. Al año siguiente, ofrecerían a todo el mundo una porción del pastel mucho más equitativa y justa y no la vergüenza de ahora.

Falacia atea: El cristianismo debe adaptarse a los nuevos tiempos.

Entre los muchos prejuicios de los escépticos destaca el de pensar que el mensaje del cristianismo es caduco, trasnochado. A menudo dicen que el cristianismo debería adaptarse a la sociedad, que corren nuevos tiempos, que la gente va por un lado y la iglesia por otro distinto, que renovarse o morir… Y nos citan como ejemplos de renovación que la iglesia considere aceptable el aborto o la homosexualidad, ya que al fin y al cabo cuentan con el visto bueno de la mayoría social.

El argumento de adaptarse a los nuevos tiempos es, para el escritor César Vidal, uno de los más endebles. Y es que el cristianismo ha ido siempre contracorriente, especialmente en sus orígenes, cuando la cristiana era una secta minoritaria. Me puedo imaginar a los antiguos romanos y atenienses diciéndole a los apóstoles que tienen que integrarse en la sociedad, que si el politeísmo o la prostitución sagrada cuentan con el respaldo de la mayoría, ellos deberían aceptarlo o nadie les hará caso.

Pero lo cierto es que el cristianismo no puede rebajarse para agradar a los hombres ni para acomodarse a las modas del momento. Es el mundo el que debe adaptarse a Dios, no Dios  al mundo. Los apóstoles sólo eran doce y aun así consiguieron revolucionar el planeta. Y todo porque se negaron a prostituir el mensaje de Jesús y creyeron en Él. La esencia del cristianismo no debe cambiar. A quien no le guste, que lo rechace. Es así de sencillo. Dios no obliga a nada a nadie.

Una actualización -léase perversión- del Evangelio para aclimatarse a los gustos de ateos, agnósticos, laicos, homosexuales, feministas y otros grupos de presión no traería más fieles a la iglesia sino  menos, porque el ateo no va a dejar de serlo por más que le presentes una religión a gusto del consumidor, y el cristiano huirá despavorido de esa sinagoga de Satanás. Así ocurre con las iglesias evangélicas que aceptaron el gaymonio y lesbimonio: su número de feligreses ha caído en picado.

El cristianismo no es como un menú de restaurante, donde eliges y desechas platos, donde comes sólo lo que a ti te gusta y puedes ordenarle al camarero cuanto picante quieres que te ponga en el pescado. Crear una religión a la carta, donde aceptas un mandamiento y otro no, o donde cumples solamente con la parte que a ti te gusta, es de necios porque esto es engañarse a uno mismo. El cristianismo no es un menú de restaurante. Es como las lentejas. O las tomas o las dejas.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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