Una historia de fe.

Amic llector, permeta’m contar-li una historia. A finals del segle XIX, existia una chicoteta nacio independent: la Republica del Veneto. En segles anteriors va tindre una historia gloriosa en el context d’Europa pero just en aquells moments era ya una republica decadent i debil militarment. Era el temps de l’unificacio italiana i en 1886 fon anexionada militarment per la en aquell moment naixent Italia.

Per a llegitimar l’invasio es celebrà un referendum delirant a on es plantejava pertanyer o no a Italia. No hi hague secret de vot (els ciutadans tenien una urna per al sí i una atra per al no, i havien de depositar la papereta en una de les dos baix l’estricta mirada de la policia italiana), la propaganda electoral acusava de traïcio als defensors del no i el reconte de vots fon un frau. El resultat se’l pot imaginar.

De la nit al mati els venecians passaren a ser italians i la llengua veneciana un dialecte de l’italià. Durant més d’un segle Italia cantà als venecians una canço que mosatros coneguem be: que si el venecià és un dialecte perque ho diuen totes les universitats del món, que si penses lo contrari  eres incult, que el venecià fòra de Venecia no val per a res, que quina sort compartir un idioma ab molts millons de parlants…

Molta gent començà a avergonyir-se de les seues arraïls pero un chicotet grup de patriotes continuà tot este temps reivindicant la veritat: associacions culturals que defenien el venecià, poetes que escrivien en venecià en lloc d’en italià, pares que s’encabotaven en transmetre als seus fills una llengua que tot lo món deya que no existia… Molts moriren durant eixe segle llarc pero gracies ad ells l’idioma no va morir.

Estem acabant l’historia i té un final feliç: el 28 de març de 2007 el Consell Regional del Veneto reconegue oficialment al venecià com un idioma independent i no com un dialecte. El proces d’anexio llingüistica tocava a la seua fi. Ara el venecià s’estudia en les escoles i els chiquets el parlen de nou. I tot gracies a que des del segle XIX fins al XXI un grapat de patriotes dedidi no donar-se per vençut.

Germans, que ningu es desmoralise per la trista situacio actual. La Batalla de Valencia no ha acabat. No hem perdut encara. No mentres sigam lluitant. Potser el nostre paper en l’historia nomes siga passar el testic a la següent generacio, confiant en que arribe el dia en que es faça justicia. Yo sé que algun dia el valencià tornarà a ser reconegut de nou com un idioma oficial. Yo pose la mà en el foc per ell.

Mosatros mos desmoralisem perque portem 30 anys de substitucio llingüistica. Pero són moltes les llengües que han patit el mateix calvari en torn a un segle (croat, litua, eslovac, ucranià…) i ahi estan. Més vives que mai. Una de tantes, l’aranes, de la qual deyen que era dialecte del catala fins a 1990. Si els aranesos, que són quatre gats, han pogut vencer ¿no podrem els valencians? Fe, germans, fe.

FONT: SOM nº 253. Març 2012.

Cuba: la isla cárcel.

Cuba fue hallada en 1492 por el mismísimo Cristobal Colón, descubridor de las Américas.  Por centurias fue una colonia del Imperio Español y sufrió el expolio y latrocinio de sus riquezas en favor de Madrid. Con la Guerra de Cuba de 1898, España perdió sus últimas colonias y la isla fue anexionada por los Estados Unidos.

En 1902 se independizó de Washington. Por entonces, era la tercera economía del continente, una potencia azucarera que exportaba a todo el mundo. Los inicios políticos del nuevo estado fueron convulsos. De 1952 a 1959 gobernó el dictador Fulgencio Batista. Muchos negocios cubanos estaban entonces en manos de gringos.

En 1959 triunfó la revolución marxista en el país de la mano de los guerrilleros Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, a la postre autócrata de la isla por medio siglo. Fidel nacionalizó las empresas norteamericanas que operaban allí, y en represalia EEUU sometió a la patria a un bloqueo comercial que perdura aún hoy.

La utopía comunista se convirtió en infierno. Hoy Cuba es un estado totalitario y miserable donde las mujeres se prostituyen para sobrevivir. Es un estado policial donde la mitad de la población vigila a la otra media, una isla cárcel de la que es casi imposible escapar aunque muchos, desesperados, intenten llegar a Florida en balsa.

Fidel ha logrado éxitos en la sanidad pública y la alimentación infantil, pero eso no es excusa para violar derechos humanos. En el campo de la cultura, la perla del Caribe ha dado grandes nombres a la humanidad: José Martí, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Celia Cruz

Todo es atrasado allí. Es como si hubieran paralizado el tiempo y se hubieran quedado atrapados en los años 50. Mientras, los cubanos bailan salsa y beben ron para olvidar. No sabemos qué planea para el futuro el actual dictador Raúl Castro pero el sufriente pueblo ya no aguanta más. Está desesperado por ser libre.

¿Camina Estados Unidos hacia el fascismo?

No me considero uno de esos progres de salón que sienten un odio patológico hacia Estados Unidos (EEUU) y apoyan a cualquiera que sea antiamericano, no importa si nazi, comunista o talibán. Yo no soy estadounidense, pero he de decir que me considero hasta cierto punto proamericano en el sentido de que históricamente EEUU ha sido una nación de libertades y la gran defensora de los valores occidentales. Puestos a que haya una superpotencia que rija los destinos del mundo, prefiero mil veces a EEUU antes que a la Unión Europea (UE) o a China.

Vengo observando una peligrosa deriva totalitaria en EEUU bajo el gobierno del presidente Barack Obama. La persecución que el editor de Wikileaks, Julien Assange, está sufriendo es vergonzosa. Las acusaciones de violación y abuso sexual parecen una campaña orquestada por la CIA para encarcelar al hombre que ha destapado los sucios secretos de estado del país. Esto es mucho peor que la caza de brujas de Hollywood en los 50. Estamos viviendo otro caso Dreyfus. ¿Permitiremos que un hombre inocente vaya a prisión? El caso Assange pasará a la historia.

Obama, ese extraño Nobel de la Paz, no sólo no ha cerrado la cárcel de Guantánamo sino que ha guantanamizado toda su patria. Con la Ley de Autorización de Defensa Nacional, se puede detener a cualquier estadounidense de forma indefinida sólo porque haya «sospechas de terrorismo». Detención indefinida. Sin abogado. Sin cargos. Sin juicio. Sin derechos. Una cadena perpetua con tortura incluida para cualquiera que sea «sospechoso de terrorismo». Es decir, manifestantes antisistema, periodistas molestos, activistas de internet…

Finalmente, la ley SOPA. Con la excusa de proteger derechos de autor, se pretende imponer la censura en internet. Al Gobierno realmente le da igual si tú te descargas un disco de Madonna. Lo que quiere es controlar la información, ahogar las protestas, acabar con cualquier oposición ciudadana. Si sale adelante esta ley, el solo hecho de que uno incluya una foto sin permiso del autor en su blog será suficiente para cerrarle la página web. Sin tribunales. Sin juicios. Sin nada. Es la ley mordaza. Es la vuelta a la censura previa. Es el fin de un internet libre.

Y la falta de un apoyo más firme y decidido a Israel frente a la amenza totalitaria de un Irán nuclear es la guinda del pastel. Estoy decepcionado con el presidente Obama. Creo que el norteamericano es un gran pueblo y Estados Unidos una gran nación. Por eso la ciudadanía debe luchar por sus derechos e impedir que su libertad sea secuestrada por una élite plutocrática que pretende instaurar el fascismo. Los norteamericanos tienen que volver a sus raíces fundacionales si de verdad quieren que Estados Unidos sea de nuevo una nación admirada por el mundo.