28 May 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Actualidad, Adolf Hitler, Alemania, Alemán, Baleares, Europa, Friedrich Nietzsche, Gerd Müller, Grecia, Gunter Grass, Helmut Kohl, historia, Johannes Brahms, Max Planck, Michael Schumacher, nación, nacionalismo, nazis, nazismo, Otto Von Bismarck, Política, Prusia, racismo, Richard Wagner, Sacro Imperio Romano Germánico, Sociedad, Thomas Mann, Unión Europea, Werner Heisenberg, Wilhelm Röntgen

De las cenizas del Sacro Imperio Romano Germánico y a instancias de Prusia, numerosos estados germánicos se unificaron en 1871 para dar nacimiento a una poderosa nación que habría de hacer temblar al mundo: Alemania. Su célere crecimiento hizo creer que se trataba de una raza superior que había de dominar el orbe.
Sin embargo, los alemanes mordieron el polvo en las dos Guerras Mundiales. El nazismo trajo cincuenta millones de muertos y una erra de terror nunca vista. Hoy los germanos viven conmocionados por su monstruoso pasado pero pese a ello, el nacionalismo expansionista alemán no quedó enterrado con el dictador Adolf Hitler.
Aún hoy, Berlín ambiciona conquistar Europa si no ya militarmente sí política y comercialmente usando como plataforma a la Unión Europea (UE). Alemania impone las políticas que a ella le interesan a sus socios de la unión cuenta con un nutrido grupo de países satélite que le apoya y debilita a los estados que le plantan cara.
Alemania es la tercera potencia del mundo y primera de Europa. Su actividad industrial, automovilística, química y financiera son sobresalientes; el país es un exportador nato que inunda al mundo con sus productos pese a los dramáticos costes sociales que supuso anexionarse la depauperada Alemania comunista en 1990.
Es tierra de talentos: Richard Wagner, Johannes Brahms, Thomas Mann, Gunter Grass, Friedrich Nietzsche, Max Planck, Werner Heisenberg, Wilhelm Röntgen, Otto Von Bismarck, Helmut Kohl, Gerd Müller, Michael Schumacher, etcétera. Es una patria unida, fuerte, culta, orgullosa y rica.
Alemania es una gran y gloriosa nación con un pueblo patriota, unos gobernantes audaces y unos genios fecundos. Su musculatura económica es formidable y su fortaleza política colosal. El pueblo germano encarna como nadie el orgullo de ser nación y su viejo sueño de una Alemania imperial aún sigue muy vivo.
25 May 2010
de J.Ferrer
en Valencia
Etiquetas:Actualidad, Bancaixa, Bancaja, Banco Valencia, bancos, Caixa Ontinyent, Caja Cantabria, Caja Castilla La Mancha, Caja Extremadura, Caja Madrid, CajaMurcia, cajas, Cajas de ahorros, Cajastur, CAM, crédito, Economía, Modesto Crespo, Política, Ruralcaixa, Ruralcaja, sistema financiero, Sociedad, Valencia, valencianismo

El culebró de la Caixa d’Aforros del Mediterràneu (CAM) ha arribat al seu punt i final. Després de que durant mesos sonaren possibles fusions en CajaMurcia, Bancaixa, Caja Madrid i la BBK, finalment s’ha optat per una decisió que pocs esperaven. La CAM s’associarà en Cajastur (que a la seua vegada deglutí a Caja Castilla La Mancha), Caja Extremadura i Caja Cantabria per a donar pas a la que serà la tercera caixa més gran de l’Estat ab 135.000 millons d’euros en actius, 2.300 oficines i 14.000 empleats.
El model triat ha segut el del Sistema Integral de Protecció (SIP) o fusió freda, lo qual comporta que més que una caixa en si mateixa siga una aliança d’elles. Cadascuna de les quatre entitats financeres podrà conservar la seua marca, personalitat jurídica i identitat, pero la sèu social de la nova institució s’ubicarà en Madrit. El president de l’entitat serà el de la CAM, Modesto Crespo, i el repartiment accionarial queda d’esta forma: CAM (40%), Cajastur (40%), Caja Extremadura (11%) i Caja Cantabria (9%).
Yo sempre he recolzat una fusió CAM-Bancaixa-Caixa Ontinyent en sèu social en Alacant que donaria pas a una de les entitats financeres més sòlides i poderoses d’Europa. Molt s’ha parlat de que tal unió resultava inviable per la duplicitat de clients, oficines i per l’elevat número de despediments que comportaria. Pero ¿acàs no dien lo mateix de les caixes gallegues, andaluses i catalanes i finalment han optat per esta via? Ací ha sobrat politiqueria i ha faltat valencianisme, patriotisme i altura de mires.
Aixina i tot, no em desgrada l’operació resultant. Des d’un punt de vista estratègic és millor tindre dos grans caixes valencianes que una, la CAM conserva la seua identitat, se dona un pas avant en lo que pareix un fet impossible d’evitar en el futur si se vol ser capaç de competir (les fusions interregionals) i damunt s’evita el pijor dels escenaris possibles: una anexió a mans de Caja Madrid. En contrapartida, la CAM només controlarà el 40% de la nova entitat (poc per al seu enorme volum) i la sèu social estarà en la Meseta.
Yo no puc dormir per les nits al pensar que els diners dels valencians algun dia puguen arribar a estar controlats per forasters. El sistema financer valencià conta en quatre grans entitats (CAM, Bancaixa, Ruralcaixa i Banco Valencia) que deuen seguir tenint el seu centre de decisions en el Regne de Valéncia, per a poder recolzar als empresaris i treballadors del país. Tot proyecte nacional ha de vindre recolzat per una economia vigorosa; per això és tan important velar per les nostres caixes i bancs.
24 May 2010
de J.Ferrer
en Educación
Etiquetas:Asia, ética, China, competitividad, Economía, Educación, empresarios, esclavitud, explotación, India, infancia, moral, negreros, Nike, solidaridad, Tercer Mundo, valores

El otro día estaba instruyendo a mis alumnos acerca del consumo responsable. Les expliqué que algunas multinacionales se instalan en el Tercer Mundo y allí contratan en régimen de semiesclavitud a niños pequeños que en lugar de ir a la escuela se pasan maratonianas jornadas laborales en una lóbrega fábrica cosiendo zapatillas o balones por un sueldo miserable. Y les puse como ejemplo a la tantas veces denunciada en la prensa factoría Nike.
Cuando les pregunté si ellos están dispuestos a comprar productos que saben que están fabricados por esclavos, su respuesta me heló la sangre. Me dijeron que sí, que sin ningún problema. «¿Incluso a pesar de que así estáis contribuyendo a fomentar la esclavitud en el mundo?» -repliqué-. Y nuevamente me respondieron que sí, que mientras a ellos les guste una cosa se la comprarán sin problemas pues no les importa cómo la hayan hecho.
Me quedé de piedra al ver que ni uno solo de mis estudiantes sintió un mínimo de solidaridad con aquellos niños explotados de India y China. Más sobrecogedor todavía fue ver que aquella era la mejor clase en cuanto a resultados académicos, la de los más inteligentes. Pensé aterrorizado: «Si esto es representativo de los futuros líderes que vamos a tener en la nación, menuda pandilla de monstruos carentes de escrúpulos va a dirigir nuestros destinos».
Lo más paradójico es que en unos pocos años estos chicos saldrán al mercado laboral y comprobarán como, tras estudiar una dura carrera de cuatro años en la Universidad, lo único que les aguardará será un empleo basura con un sueldo inferior al de un barrendero. Y todo porque los empresarios dicen que toca abaratar costes para poder competir contra esos mismos niños indios y chinos por los que mis alumnos no sienten ninguna compasión.
22 May 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Alemán, Auguste Piccard, autodeterminación, banca, chocolate, compañías de seguros, Confederación Helvética, Cultura, democracia, democracia directa, Economía, Europa, francés, Hermann Hesse, historia, italiano, Jacques Piccard, Jean-Jacques Rousseau, lengua, Leonhard Euler, Louis Aggasiz, nación, nacionalismo, paraíso fiscal, queso de gruyere, referéndum, reloj de cuco, Roger Federer, romanche, Suiza, suizo, suizo-alemán

La Confederación Helvética es una patria singular. Con cuatro lenguas oficiales (romanche, italiano, francés y suizo-alemán) y pocas cosas en común, los suizos apelan a la «nación-voluntad» como razón de existir; un país formado por la propia voluntad de sus habitantes, o sea, desde abajo, y no un estado impuesto desde arriba.
Los suizos son muy cerrados. El aislamiento geográfico les hace desconfiar de un mundo exterior en permanente conflicto. Su política de neutralidad les ha permitido ser un oasis de paz incluso en medio de Guerras Mundiales y preservar su libertad y soberanía sin necesidad de tener un ejército profesional o de pegar un solo tiro.
Los helvéticos son una nación feliz que disfruta una vida apacible en medio de sus nevados valles. Como paraíso fiscal que es, Suiza presume de una economía extraordinariamente próspera. Cuenta con la banca y las compañías de seguros más poderosas del mundo, un excelente sistema educativo y un altísimo nivel de vida.
Pese a limitarse a un tamaño reducido como el de Extremadura, Suiza es una potencia cultural. Puede presumir de tener más de 20 Nobel y personajes ilustres como Jean-Jacques Rousseau, Leonhard Euler, Louis Aggasiz, Auguste Piccard, Jacques Piccard, Hermann Hesse o Roger Federer, entre muchos otros.
Suiza es una democracia directa. Allí, el pueblo tiene la última palabra y acepta o tumba leyes vía referéndum. Y el gobierno es un consejo de siete representantes de distintos partidos con una presidencia que rota anualmente, lo que impide a un político aferrarse al poder y explica el ínfimo nivel de corrupción en el país.
Para muchos, Suiza sólo responde a esa visión folclórica de quesos de gruyere, chocolate y relojes de cuco. Lo cierto es que es la única democracia auténtica en el globo. Allí es el gobierno el que obedece al pueblo soberano y no al revés como ocurre en el resto de Occidente. Suiza es, posiblemente, el mejor país del mundo.
17 May 2010
de J.Ferrer
en Cristianismo
Etiquetas:Actualidad, angustia, Babel, bolsa, crisis, Cristo, Dios, Economía, empleo, esperanza, Jesús, Jesucristo, Mateo, Política, prostitución, religión, Sociedad, Titanic, Torre de Babel, trabajo

Hace muchísimo tiempo los seres humanos decidieron construir una enorme torre, la de Babel, que les iba a proteger de cualquier inundación que el Señor les pudiera enviar. Fracasaron. Hace no tanto tiempo unos ingenieros diseñaron un trasatlántico llamado Titanic. Decían que era el mejor barco del mundo y que ni siquiera Dios era capaz de hundirlo. Naufragó. Si hace apenas un año me hubiesen dicho que estados de la solvencia de Grecia, Islandia o California iban a quebrar en unos meses hubiese pensado que mi interlocutor estaba borracho o me tomaba el pelo.
Hay algo que me gusta de las crisis: hacen que nos demos cuenta de que no somos nadie porque sistemas políticos, ideológicos o financieros que pensábamos indestructibles se derrumban en una sola noche. No hay nada seguro. Hace unos meses, en España la gente estudiaba oposiciones pensando que ser funcionario les iba a garantizar un empleo seguro para toda la vida. Pero el Gobierno Central y los autonómicos ya han anunciado recortes de sueldo en los funcionarios y una oleada de despidos de interinos. Esta crisis es una cura de humildad que nos pone de nuevo los pies sobre la tierra.
Como siempre, en España la crisis la pagarán los mismos: trabajadores, empresarios, funcionarios, madres y pensionistas. Los sinvergüenzas que nos gobiernan no se plantean suprimir ministerios o diputaciones, recortar sueldos de diputados, senadores, alcaldes y concejales, replantear las subvenciones a sindicatos, ONG o confesiones religiosas, o investigar los paraísos fiscales. No. Los palos, para los de siempre. Yo no soy inmune a todo esto. La guillotina pende sobre mi cuello y podría verme en la calle pronto. Sin embargo, estoy tranquilo y no me preocupa nada.
En la Biblia, Jesús dice que no debemos preocuparnos por el día de mañana, por lo que comeremos, beberemos o vestiremos. Dios está al cargo de sus hijos y si cuida de las aves del cielo, de los lirios del campo y hasta de la hierba ¿cuánto más no protegerá a sus hijos y cubrirá sus necesidades? (Mateo 6:25-34). En estos tiempos de crisis hay gente que desespera y hasta se plantea prostituirse para salir adelante. Yo, en cambio, duermo a pierna suelta pues sé que si oro con fe, el Señor me protegerá de todo mal. Nada tengo de qué preocuparme: Dios tiene todo bajo control.
15 May 2010
de J.Ferrer
en Cultura
Etiquetas:Barça, Barcelona, Burgos, campeones, Copa de Europa, Fútbol, FC Barcelona, liga, Madrid, Melilla, Real Madrid

Las aficiones del Real Madrid y el Barcelona en el caso de España -y de los equipos grandes en general- son las peores. Aparte de que están compuestas por gente que se cree superior al resto de mortales sólo por ser de un equipo (poco importa que un individuo tenga un trabajo basura donde están explotándole diariamente como a un esclavo, para que éste te contemple con arrogancia por el solo hecho de pertenecer a un club que nada hace por ellos), aparte de eso -repito- está el problema de que son unos aficionados falsos, hipócritas, carentes de dignidad y amor propio.
Un aficionado auténtico es seguidor de un club porque se identifica con él, con sus colores, porque siente que ése es el club que le representa; es el caso de aficiones como las del Atlético de Madrid, Deportivo, Real Sociedad, Betis o Valencia. Pero mucho me temo que el 90% de los seguidores merengues y culés no son seguidores del Madrid y del Barça sino del equipo que gana.
Si fueran el Real Burgos y el Melilla los clubs que todos los años ganaran la liga y la Copa de Europa, toda esa gente que tanto presume de defender los colores azulgrana o blanco, animaría al Real Burgos y al Melilla con la misma intensidad con la que ahora lo hace con el Madrid y el Barça. Eso son hinchas del tres al cuarto.
Aficionados del Real Madrid y del Barcelona: ganadores en el fútbol y perdedores en la vida.
10 May 2010
de J.Ferrer
en Educación
Etiquetas:Actualidad, adolescente, alumno, aula, caos, clase, Educación, Escuela, ESO, Familia, Hijo, indisciplina, indisciplina escolar, Madre, padre, Política, profesor, secundaria, Sociedad

Tengo un alumno que es una pesadilla. Incordia a diario todo lo que puede. A pesar de contar con más de 80 amonestaciones no ha sido expulsado del instituto ni una sola vez en lo que va de curso. Parece que, salvo que me pegue, no puede ser expulsado. Como el alumno ve que no hay castigo alguno a sus fechorías, cada vez las hace más gordas. El chico ha desarrollado una curiosa habilidad: puede abrir la puerta de clase propinando un certero golpe de tacón a la manivela. Al principio le llamaba la atención pero, visto que la ley le ampara y puede actuar con impunidad, ya no le digo nada. Es más, me he dado cuenta de que se trata de un alma sensible y de que si le regaño puede quedar traumatizado para toda la vida, así que ya no me importa si pega puntapiés en la puerta. El día que la rompa, el contribuyente que pague una nueva.
Un alumno quiere orinar y el conserje le dice que ahora no puede, que se espere cinco minutos. Ni corto ni perezoso se saca el pene y se pone a mear en la puerta de entrada al instituto. Su padre, en vez de soltarle dos hostias, amenaza con denunciar al centro por no dejar mear a su hijo cuando a él le salga de los huevos. Podría ser peor: el año pasado otro estudiante pensó que era divertido hacer de vientre en una papelera. Su mamaíta, lejos de castigarle, aún disculpó y defendió la acción de su niño. En otro centro, un profesor de Física y Química es interrumpido por un alumno al que le apetece tocar la flauta. El docente le ordena guardar el instrumento pero al alumno no le da la gana. Le ordena salir de clase, pero no obedece. Como el profesor no puede tocarle ni hacerle nada opta por seguir dando la clase con la melodía de fondo.
En otro lugar, un chico empieza a darle martillazos a la puerta de un aula, hasta hacerle más de 30 agujeros. Cuando descubren quién ha sido, el chaval se disculpa alegando que fue sin querer. Su padre se presta a pagar la reparación pero cuando llega la factura del carpintero, la considera cara y decide no pagarla. Al final, ni el tipo paga ni su hijo es castigado… A veces, la gente se sorprende cuando un menor de edad viola y asesina a otra menor. «¡¿Un asesino de 13 años?! ¡¿Cómo es posible?!» -se preguntan-. Es posible porque los adolescentes crecen actuando con total impunidad, sus tutores no les corrigen ni les enseñan a diferenciar el bien del mal y los docentes están atados de pies y manos. La educación que le estamos dando a nuestros hijos es una escalofriante bomba de relojería que nos va a estallar en la cara.
03 May 2010
de J.Ferrer
en Educación
Etiquetas:Actualidad, ateísmo, ateos, Aulas, crucifijo, cruz, Cultura, democracia, Dictadura, Educación, Europa, hiyab, islam, Libertad, libertad de expresión, libertad religiosa, Multiculturalidad, multiculturalismo, musulmanes, pañuelo, Política, religión, Sociedad, uniforme, Velo

Mucho se está hablando en estos días de la conveniencia o no de que las alumnas musulmanas acudan a clase con el velo islámico. Incluso hay voces que piden regular (entiéndase prohibir) la presencia del famoso hiyab o pañuelo de la mujer árabe en las escuelas de Europa. Ante lo cual yo me pregunto ¿tan terrible es llevar un pañuelo en la cabeza por voluntad propia y de forma libre?
Recuerdo que en la Facultad una compañera de carrera llevaba siempre un pañuelo en la cabeza. Nunca nadie se quejó ni se formó polémica alguna. Hay que aclarar, eso sí, que la chica era alicantina, blanca y atea. Si, en lugar de eso, hubiese sido marroquí, árabe y musulmana, un alud de feminazis hubiese clamado que aquello era un símbolo de sumisión de la mujer y no sé cuantas tonterías más. Pero como era atea, ni una protesta, oigan.
Yo defiendo el hiyab porque defiendo la libertad religiosa. Y aquí lo que hay de trasfondo es la actitud fascista de un puñado de ateos resentidos e intolerantes que pretende borrar del espacio público cualquier distintivo religioso. Porque los que quieren prohibir el velo, quieren prohibir también que los alumnos católicos puedan llevar una cruz colgando del cuello o que los estudiantes evangélicos puedan llevar en el dedo un anillo de pureza.
Actualmente, los adolescentes pueden acudir a clase exhibiendo los calzoncillos y las bragas; pueden acudir con un logo del conejo del Playboy (que es un símbolo pornográfico) o con una camiseta de la marihuana (droga hoy por hoy ilegal) o con la hoz y el martillo (ideología que esconde más de 100 millones de muertos en el siglo XX). Y nadie se queja. Nadie dice nada. Pero si alguien lleva un pañuelo o un crucifijo, entonces los hipócritas montan en cólera.
Mientras no haya uniforme en las aulas, y conste que yo soy defensor del uniforme, cada uno es libre de vestir como prefiera. Pero ¡oh, casualidad! los únicos atuendos que parecen molestar son los que tienen connotaciones religiosas. Y yo siempre defenderé la libertad religiosa… Porque si es suprimida, todas las demás van a ir detrás. Primero prohíben el velo, luego prohíben la cruz y después te prohíben votar. Esta historia ya la he visto antes.
01 May 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Alemán, Anton Florian de Liechtenstein, Carlos VI, Economía, fiscalidad, Francisco José II, Hans-Adam II, Hitler, impuestos, Liechtenstein, Napoleón, paraíso fiscal, principado

De entre todas las naciones europeas, el Principado de Liechtenstein es quizás una de las más singulares. Su nacimiento viene vinculado directísimamente al linaje de una familia real, hasta el punto que es uno de los dos únicos países del mundo que llevan por nombre el apellido de su monarca. El otro es Arabia Saudí.
El país nació el 23 de enero de 1719, cuando el emperador Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico convirtió los señoríos de Vaduz y Schellenberg en «Principado del Imperio» para su servidor Anton Florian de Liechtenstein. Irónicamente, la mayor parte de esta dinastía de príncipes vivió fuera del diminuto estado.
En 1938, ascendió al trono Francisco José II, que se convirtió en el primer monarca en vivir permanentemente en el país. La soberanía nacional está compartida por el pueblo y el príncipe, que puede vetar leyes o destituir gobernantes. En 2003 un referéndum otorgó más poder político al príncipe Hans-Adam II.
Es un pueblo de mentalidad muy conservadora y tradicionalista. Las mujeres no adquirieron el derecho al voto hasta 1984. En 2005 se realizó un referéndum sobre la legalización del aborto y la eutanasia… y el no a la legalización ganó con el 81,3% de los votos. Además, la ciudadanía desea amplios poderes para la Casa Real.
El principado es un paraíso fiscal que atrae grandes fortunas que lo convierten en un país riquísimo. Desde Berlín lo acusan de ser el mayor centro de lavado de dinero negro de Europa y Vaduz argumenta que la propia supervivencia económica de la patria depende de una fuerte política de secreto bancario e impuestos bajos.
Muchos emperadores, como Napoleón Bonaparte o Adolf Hitler, ambicionaron anexionarse la nación pero la astucia de la familia real le ha permitido reírse de todos ellos. Allí la gente es millonaria y feliz. No por casualidad apoya tanto la Corona… el destino del país depende de la monarquía y en Liechtenstein lo saben.
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